{"id":17621,"date":"2020-10-26T07:36:38","date_gmt":"2020-10-26T13:36:38","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=17621"},"modified":"2020-10-26T07:36:38","modified_gmt":"2020-10-26T13:36:38","slug":"pancho-villa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=17621","title":{"rendered":"Pancho Villa"},"content":{"rendered":"<p>Pancho Villa<\/p>\n<p>(Jos\u00e9 Doroteo Arango Ar\u00e1mbula, tambi\u00e9n llamado Francisco Villa; San Juan del R\u00edo, Durango, 1878 &#8211; Parral, Chihuahua, 1923) Revolucionario mexicano que lider\u00f3, junto con Emiliano Zapata, el sector agrarista en la Revoluci\u00f3n mexicana. Campesino pobre, hu\u00e9rfano y con escasa formaci\u00f3n, cuando estall\u00f3 la Revoluci\u00f3n de 1910 llevaba muchos a\u00f1os fugitivo en las monta\u00f1as a causa de un asesinato; dedicado al bandolerismo, gozaba de admiraci\u00f3n y popularidad entre los campesinos por sus acciones contra los hacendados ricos.<\/p>\n<p>Pancho Villa secund\u00f3 de inmediato los planteamientos de Francisco I. Madero, que en su Plan de San Luis llam\u00f3 a alzarse en armas, el 20 de noviembre de 1910, contra el r\u00e9gimen de Porfirio D\u00edaz, prometiendo a los campesinos la devoluci\u00f3n de las tierras injustamente arrebatadas durante la prolongada dictadura porfirista (1876-1911), que hab\u00eda reprimido duramente toda oposici\u00f3n pol\u00edtica. Apodado el Centauro del Norte por sus correligionarios, Pancho Villa contribuy\u00f3 con su ej\u00e9rcito al r\u00e1pido triunfo de la Revoluci\u00f3n, que en apenas seis meses logr\u00f3 expulsar del poder y del pa\u00eds a Porfirio D\u00edaz (1911).<\/p>\n<p>Pese a la tibieza de sus reformas, Pancho Villa apoy\u00f3 la presidencia progresista de Madero (1911-1913) y combati\u00f3 luego la dictadura contrarrevolucionaria de Victoriano Huerta (1913-1914), al que logr\u00f3 derrocar en colaboraci\u00f3n con Emiliano Zapata y con el l\u00edder constitucionalista Venustiano Carranza. Pero despu\u00e9s de la victoria de esta segunda revoluci\u00f3n, Villa y Zapata se sintieron defraudados por Carranza, y volvieron a tomar las armas, ahora contra \u00e9l. Esta vez la suerte militar no estuvo de su parte: en 1915 el general carrancista \u00c1lvaro Obreg\u00f3n derrot\u00f3 a los villistas, afianzando a Venustiano Carranza en la presidencia (1915-1920).<\/p>\n<p>Perdido desde entonces su poder pol\u00edtico y militar, Villa fue asesinado en 1923; la misma suerte hab\u00eda corrido, cuatro a\u00f1os antes, Emiliano Zapata. Pese a la justicia de sus reivindicaciones (se calcula que, en 1910, un millar de terratenientes daba empleo a tres millones de campesinos sin tierras), ni siquiera sus ideales sobrevivieron a su fracaso. Los sucesivos presidentes se reclamaron herederos de la Revoluci\u00f3n, pero Venustiano Carranza y sus inmediatos sucesores (\u00c1lvaro Obreg\u00f3n y Plutarco El\u00edas Calles, que dominar\u00eda la escena pol\u00edtica hasta 1936) se limitaron a domesticarla, sin llegar nunca a emprender una verdadera reforma agraria.<\/p>\n<p>Pancho Villa naci\u00f3 en la hacienda de R\u00edo Grande, perteneciente al pueblo de San Juan del R\u00edo, en el estado mexicano de Durango, el 5 de junio de 1878. En realidad, el ni\u00f1o que naci\u00f3 en la hacienda de R\u00edo Grande se llam\u00f3 Doroteo Arango; Pancho Villa nacer\u00eda m\u00e1s tarde, cuando Doroteo se ech\u00f3 al monte y la necesidad lo llev\u00f3 a cambiarse de nombre. Su padre, Agust\u00edn Arango, muri\u00f3 pronto, y la herencia que recibi\u00f3 su hijo Doroteo consisti\u00f3 en ser el m\u00e1ximo responsable de su familia, compuesta por su madre y cuatro hermanos, dos varones y dos hembras. Desde ni\u00f1o tuvo que trabajar duro; jam\u00e1s fue a la escuela y nunca nadie se ocup\u00f3 de educarlo.<\/p>\n<p>A los diecis\u00e9is a\u00f1os mat\u00f3 a un hombre. Todas las versiones sobre el caso coinciden en tres puntos: por una parte, en que el muerto era un personaje de cierta relevancia, al menos de mucha mayor relevancia que Doroteo Arango; por otra, en que hab\u00eda intentado forzar a una de las hermanas Arango; finalmente, en que Doroteo escap\u00f3 y se refugi\u00f3 en el monte a resultas de este hecho.<\/p>\n<p>A partir de estas coincidencias, la leyenda empieza a actuar: el muerto pod\u00eda haber sido un funcionario gubernamental, un hacendado, un capataz o el propietario de unas tierras que los Arango trabajaban como medieros; Doroteo lleg\u00f3 a tiempo para ver el asalto contra su hermana, fue a buscar un arma y dispar\u00f3 antes de que se consumara la violaci\u00f3n, o bien \u00e9sta se consum\u00f3 y al muchacho no le qued\u00f3 otro remedio que vengarse.<\/p>\n<p>Pancho Villa<\/p>\n<p>El hecho de haber cometido un asesinato no pon\u00eda fuera de la ley por mucho tiempo a un mexicano de 1894, aunque el matador fuera un \u00abpelado\u00bb y la v\u00edctima un personaje relevante. Pero la vida en las monta\u00f1as tampoco era f\u00e1cil y hab\u00eda que robar para sobrevivir. Y ese delito se persegu\u00eda con dureza, sobre todo cuando un antiguo pe\u00f3n ten\u00eda la osad\u00eda de robar ganado a los hacendados ricos.<\/p>\n<p>Doroteo Arango, a cuya cabeza se hab\u00eda puesto precio, cambi\u00f3 de nombre y adopt\u00f3 el de Pancho Villa, un nombre como cualquier otro pero con alguna peculiaridad, pues, si bien hay muchos Panchos en M\u00e9xico, el apellido era el que deber\u00eda haberle correspondido si su abuelo Jes\u00fas Villa hubiera reconocido como leg\u00edtimo a Agust\u00edn, su padre. Acababa de nacer Pancho Villa, un hombre con una legitimidad recuperada por la fuerza, que r\u00e1pidamente se convirti\u00f3 en un bandido generoso, en una especie de Robin Hood mexicano. Era el \u00abamigo de los pobres\u00bb, como recoge John Reed en su libro M\u00e9xico insurgente; sus haza\u00f1as se difund\u00edan oralmente con rapidez y se convert\u00edan en letras de los corridos que se cantaban en las haciendas, las plazas y las cantinas.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, se le atribu\u00edan todo tipo de gestas o de delitos, seg\u00fan la \u00f3ptica de cada cual, independientemente de su simultaneidad en el tiempo o de su distancia en el espacio. Hacia 1900 se estableci\u00f3 en el estado de Chihuahua, donde terratenientes y empresarios, al amparo de inicuas leyes, incrementaban sus grandes propiedades con nuevas y mejores tierras.<\/p>\n<p>La Revoluci\u00f3n mexicana<\/p>\n<p>En el arranque de la Revoluci\u00f3n nexicana confluyeron las diversas fuerzas que hab\u00eda concitado en su contra la f\u00e9rrea dictadura de Porfirio D\u00edaz, particularmente favorable a la oligarqu\u00eda agraria, los privilegios de la Iglesia (interrumpida la din\u00e1mica reformista que hab\u00eda ensayado Benito Ju\u00e1rez) y las inversiones extranjeras. La longeva dictadura de D\u00edaz da nombre y fechas a todo un periodo de la historia de M\u00e9xico: el Porfiriato (1876-1911), que tuvo en la pacificaci\u00f3n del pa\u00eds y en el desarrollo econ\u00f3mico sus vertientes positivas; en el extremo opuesto, increment\u00f3 brutalmente las desigualdades sociales (especialmente en el campo, a causa de una nefanda pol\u00edtica agraria que puso las tierras en manos de grandes compa\u00f1\u00edas y latifundistas) y elimin\u00f3 toda posible disensi\u00f3n pol\u00edtica, reduciendo las instituciones de la Rep\u00fablica a meras marionetas que el dictador manejaba a su antojo.<\/p>\n<p>Por ello, y mientras paralelamente crec\u00eda la exasperaci\u00f3n de las masas campesinas, el frente de oposici\u00f3n pol\u00edtico centraba sus ataques contra la reelecci\u00f3n presidencial. En 1910, Francisco I. Madero present\u00f3 su candidatura a la presidencia de la Rep\u00fablica frente a D\u00edaz, que mediante sucesivas parodias electorales se hab\u00eda hecho reelegir durante d\u00e9cadas. D\u00edaz impidi\u00f3 por la fuerza el triunfo de Madero, pero no pudo evitar la propagaci\u00f3n de las ideas del Plan de San Luis, el difuso programa pol\u00edtico que lanz\u00f3 Madero al verse forzado al exilio, cuyo tercer punto promet\u00eda a los campesinos la restituci\u00f3n de las tierras arbitrariamente arrebatadas durante el Porfiriato.<\/p>\n<p>El Plan de San Luis inclu\u00eda asimismo un llamamiento a alzarse en armas contra el dictador el 20 de noviembre de 1910. La presi\u00f3n a la que estaba sometida la sociedad mexicana estall\u00f3 y se generalizaron los alzamientos. Madero, pese a sus vacilaciones, se convirti\u00f3 en el aglutinador de la rebeli\u00f3n, y uno de sus hombres de confianza, Abraham Gonz\u00e1lez, invit\u00f3 a sumarse a la rebeli\u00f3n a Pancho Villa, el \u00abamigo de los pobres\u00bb, de esos pobres que se hab\u00edan levantado.<\/p>\n<p>Al frente de sus tropas en Ojinaga, en los inicios de la Revoluci\u00f3n (1911)<\/p>\n<p>Enseguida Pancho Villa se uni\u00f3 a Madero en su lucha contra la dictadura de Porfirio D\u00edaz, y demostr\u00f3 una habilidad innata para la guerra. Aprovechando su conocimiento del terreno y de los campesinos, form\u00f3 su propio ej\u00e9rcito en el norte de M\u00e9xico. Casi dos d\u00e9cadas en las monta\u00f1as, burlando a todos los que le persegu\u00edan y desconfiando de aquellos que pod\u00edan traicionarlo, fueron su escuela guerrillera. Para unos, Pancho Villa apoy\u00f3 la causa revolucionaria para que quedaran olvidados sus delitos; para otros, lo hizo porque no pod\u00eda dejar de luchar junto a los suyos. El hecho es que, despu\u00e9s de todos esos a\u00f1os de bandolerismo, la fortuna de Villa ascend\u00eda a poco m\u00e1s de 350 pesos; mucho m\u00e1s valor ten\u00edan su carisma y su poder de convocatoria.<\/p>\n<p>Las fuerzas de Villa contribuyeron al r\u00e1pido triunfo del movimiento revolucionario. En solamente seis meses, pese a algunos fracasos iniciales, fue reducido el ej\u00e9rcito del viejo dictador, que tras la decisiva toma de Ciudad Ju\u00e1rez hubo de renunciar a la presidencia y partir al exilio. Villa viaj\u00f3 a la capital con Madero, convertido ya en presidente efectivo (1911-1913). En Ciudad de M\u00e9xico, con la esperanza de que se convirtiera en el respetable ciudadano Francisco Villa, Pancho Villa fue nombrado general honorario de la nueva fuerza de rurales.<\/p>\n<p>La rebeli\u00f3n de Orozco<\/p>\n<p>Sin embargo, la situaci\u00f3n no estaba ni mucho menos consolidada. Al temor de una contrarrevoluci\u00f3n conservadora hab\u00eda que sumar las exigencias de otros revolucionarios agraristas que hab\u00edan apoyado a Madero: Emiliano Zapata, l\u00edder de la rebeli\u00f3n en el sur, y Pascual Orozco, protagonista con Pancho Villa de la toma de Ciudad Ju\u00e1rez. Frente a la prudencia y moderaci\u00f3n reformista de Madero, ambos exig\u00edan la inmediata ejecuci\u00f3n de la reforma agraria prometida en el Plan de San Luis.<\/p>\n<p>Ante la ausencia de avances reales, Zapata desconoci\u00f3 la autoridad de Madero, al que tach\u00f3 de traidor (noviembre de 1911). Lo mismo hizo Pascual Orozco: acusando a Madero de incumplir el Plan de San Luis, encabez\u00f3 una sublevaci\u00f3n en marzo de 1912. Pese a haber liderado tambi\u00e9n a los campesinos, Pancho Villa se mantuvo fiel al presidente. Pero el ingenuo Madero cometi\u00f3 el error de confiar a Victoriano Huerta, general del viejo ej\u00e9rcito porfirista y uno de los personajes m\u00e1s siniestros de la historia mexicana, el mando de las tropas que deb\u00edan sofocar la rebeli\u00f3n de Orozco.<\/p>\n<p>El alzamiento de Pascual Orozco se hab\u00eda producido en la zona de la que eran originarios tanto Orozco como Villa, por lo que Huerta no dud\u00f3 en sumar las huestes de Pancho Villa a su ej\u00e9rcito. Victoriano Huerta puso a Villa al frente de las fuerzas avanzadas, compuestas por maderistas, en tanto que \u00e9l mismo, al frente de los federales, se manten\u00eda en la retaguardia. Villa, que comandaba la guarnici\u00f3n de Parral, derrot\u00f3 a Pascual Orozco en Rellano, con una fuerza inferior en n\u00famero y en la \u00fanica batalla decisiva librada entre maderistas y orozquistas.<\/p>\n<p>Pero Victoriano Huerta no estaba tan seguro de poder convertir a Villa en lo que \u00e9l entend\u00eda por respetable ciudadano, m\u00e1xime despu\u00e9s de esa victoria sobre Orozco; sospechaba que Villa estaba de alg\u00fan modo implicado en la rebeli\u00f3n de Orozco en defensa de las aspiraciones sociales del campesinado, que Madero hab\u00eda postergado. Huerta acus\u00f3 a Villa de insubordinaci\u00f3n por no haber obedecido una orden suya y lo hizo comparecer ante un consejo de guerra, el cual decidi\u00f3 en quince minutos que deb\u00eda ser fusilado. Algunas versiones aseguran que tal orden especificaba que Villa deb\u00eda devolver a su leg\u00edtimo propietario, un personaje local, un caballo pura sangre del que se hab\u00eda adue\u00f1ado, mientras que otras hablan vagamente de una orden transmitida por tel\u00e9grafo y que Villa neg\u00f3 haber recibido.<\/p>\n<p>La intervenci\u00f3n de Gustavo Adolfo Madero, hermano del presidente y miembro del estado mayor de Huerta, impidi\u00f3 que la sentencia se cumpliera, pero Villa fue internado en la prisi\u00f3n de la capital. Aprovech\u00f3 la ocasi\u00f3n para aprender a leer y escribir y en noviembre de 1912 protagoniz\u00f3 una fuga sospechosa: por una parte, Huerta se mostraba cada vez m\u00e1s poderoso y, por otra, sectores opuestos a este general reclamaban una investigaci\u00f3n sobre el consejo de guerra a Villa; en estas condiciones, nada pod\u00eda ser menos conflictivo que la salida del escenario de Villa, el cual, sin ning\u00fan tipo de problemas, se refugi\u00f3 en la poblaci\u00f3n estadounidense de El Paso.<\/p>\n<p>En aquel fuego cruzado entre reaccionarios porfiristas y revolucionarios agraristas, el gobierno de Madero parec\u00eda destinado a sucumbir. Y cay\u00f3 de la mano de un personaje de mezquina doblez: su hombre de confianza, el general Victoriano Huerta. En febrero de 1913, con la connivencia de Estados Unidos, Huerta depuso a Madero (al que mand\u00f3 asesinar) y se hizo con el poder. Pancho Villa, que siempre hab\u00eda sido fiel a Madero, regres\u00f3 en abril a territorio mexicano con cuatro acompa\u00f1antes, tres caballos y un poco de az\u00facar, sal y caf\u00e9. Al cabo de un mes ya hab\u00eda reunido a tres mil hombres, con los que inici\u00f3 la lucha contra Victoriano Huerta; a lo largo de 1913 liber\u00f3 el estado de Chihuahua, al que seguir\u00eda luego todo el norte del pa\u00eds.<\/p>\n<p>En su zona, Villa llev\u00f3 a la pr\u00e1ctica dos de sus ambiciosos proyectos: la creaci\u00f3n de escuelas (s\u00f3lo en Chihuahua capital fund\u00f3 m\u00e1s de cincuenta) y el establecimiento de colonias militares. Consideraba que \u00ablos ej\u00e9rcitos son los m\u00e1s grandes apoyos de la tiran\u00eda\u00bb y que los soldados deb\u00edan trabajar en colonias agr\u00edcolas o industriales tres d\u00edas a la semana (\u00abs\u00f3lo el trabajo duro produce buenos ciudadanos\u00bb); el resto del tiempo lo dedicar\u00edan a la instrucci\u00f3n militar propia y a instruir a su vez a los ciudadanos.<\/p>\n<p>Pero esas primeras colonias no pudieron cuajar definitivamente porque la lucha continuaba. Y continuaba tambi\u00e9n en el estado de Chihuahua, donde el comercio languidec\u00eda por falta de dinero en circulaci\u00f3n. Villa resolvi\u00f3 el problema r\u00e1pidamente: emiti\u00f3 su propia moneda, con la \u00fanica garant\u00eda de su firma. Nadie daba cr\u00e9dito a tal moneda hasta que Villa promulg\u00f3 un decreto que castigaba con dos meses de c\u00e1rcel a todo aquel que no la aceptara.<\/p>\n<p>El comercio se reaviv\u00f3, pero la plata y el papel moneda oficial segu\u00edan ocultos. Dos decretos consecutivos lograron hacer que afloraran los capitales. Por el primero, se condenaba a prisi\u00f3n a quien hiciera circular otra moneda que no fuera la villista; por el segundo, se fij\u00f3 un d\u00eda a partir del cual no se cambiar\u00eda m\u00e1s plata acu\u00f1ada ni moneda mexicana. Como la posici\u00f3n de Villa se fortalec\u00eda en el terreno pol\u00edtico y militar, el cambio se efectu\u00f3, su moneda fue aceptada y Villa pudo comprar suministros con la moneda oficial que hab\u00eda obtenido a cambio de la suya.<\/p>\n<p>La alianza contra Huerta<\/p>\n<p>Entretanto, la ignominiosa traici\u00f3n a Madero y la subsiguiente instauraci\u00f3n de una sangrienta dictadura contrarrevolucionaria hab\u00eda tenido la virtud de unir a los revolucionarios contra el r\u00e9gimen de Victoriano Huerta (1913-1914). Venustiano Carranza, gobernador del estado de Coahuila, recogi\u00f3 la legalidad constitucional a la muerte de Madero, se proclam\u00f3 \u00abprimer jefe del ej\u00e9rcito constitucionalista\u00bb y pas\u00f3 a dirigir la que se conoce como revoluci\u00f3n constitucionalista o etapa constitucionalista del Revoluci\u00f3n mexicana, cuyo primer objetivo era derrocar a Huerta y restablecer la legalidad constitucional.<\/p>\n<p>El l\u00edder constitucionalista dispon\u00eda de su propio ej\u00e9rcito, la potente Divisi\u00f3n del Nordeste, y de hombres de confianza que en la lucha se hab\u00edan revelado como competentes estrategas, como \u00c1lvaro Obreg\u00f3n. Carranza logr\u00f3 dar cierta cohesi\u00f3n a las fuerzas que se opon\u00edan a Huerta al obtener la colaboraci\u00f3n de Pancho Villa y Emiliano Zapata. El otro gran l\u00edder agrarista de la Revoluci\u00f3n, Emiliano Zapata, hab\u00eda desarrollado un programa pol\u00edtico coherente y un plan agrario s\u00f3lido, y comandaba un motivado ej\u00e9rcito de campesinos. El programa de Pancho Villa era menos hilvanado, pero ten\u00eda a su mando la Divisi\u00f3n del Norte.<\/p>\n<p>Si hab\u00edan de producirse luchas internas en el sector revolucionario, parec\u00edan m\u00e1s probables entre Villa y Carranza, pues los zapatistas, que contaban con aportaciones anarquistas y comunistas, ten\u00edan su propio proyecto, bien diferenciado del de los dem\u00e1s, as\u00ed como su propia zona de operaciones al sur de la capital. Aunque Villa acat\u00f3 la jefatura de Carranza, las sucesivas maniobras del l\u00edder constitucionalista para encargarle a \u00e9l y a su Divisi\u00f3n del Norte las misiones m\u00e1s peligrosas y para impedir que tomara las plazas estrat\u00e9gicas lo llevaron a un progresivo distanciamiento.<\/p>\n<p>Ello no impidi\u00f3 el triunfo revolucionario. Pancho Villa tom\u00f3 Zacatecas en junio de 1914, victoria decisiva que abr\u00eda el camino a Ciudad de M\u00e9xico; Victoriano Huerta firm\u00f3 la renuncia y parti\u00f3 al exilio. La toma de Zacatecas, efectuada por Villa contrariando las \u00f3rdenes de Carranza, que quer\u00eda evitar que Villa se acercase a la capital, tuvo como consecuencia serias fricciones entre los dos dirigentes, resueltas con la firma del pacto de Torre\u00f3n. Entre otras cosas, se acordaba que Carranza, al asumir el poder, establecer\u00eda un gobierno con civiles tanto villistas como carrancistas y que ning\u00fan jefe podr\u00eda ser candidato a la presidencia. Ello obstaculizaba las ambiciones pol\u00edticas de Carranza.<\/p>\n<p>El distanciamiento entre Carranza y Villa se hizo especialmente visible cuando, en agosto de 1914, los constitucionalistas entraron en Ciudad de M\u00e9xico y el general carrancista \u00c1lvaro Obreg\u00f3n tapon\u00f3 la entrada de villistas y zapatistas. Obreg\u00f3n, que intent\u00f3 una aproximaci\u00f3n entre Carranza y los villistas, fue hecho prisionero por Villa, que lleg\u00f3 a condenarlo a muerte para finalmente indultarlo.<\/p>\n<p>La ruptura con Carranza<\/p>\n<p>Para limar las asperezas se convoc\u00f3 en octubre de 1914 la Convenci\u00f3n de Aguascalientes, que no hizo sino poner de relieve las insalvables diferencias. Carranza y su brazo derecho, \u00c1lvaro Obreg\u00f3n, representaban el constitucionalismo moderado; Villa y Zapata, la revoluci\u00f3n campesina y la exigencia de una inmediata distribuci\u00f3n de tierras. La Convenci\u00f3n de Aguascalientes tan s\u00f3lo consolid\u00f3 el acercamiento entre villistas y zapatistas; se adopt\u00f3 un programa pol\u00edtico claramente zapatista, aunque dio el predominio pol\u00edtico y militar a Villa.<\/p>\n<p>Ante la negativa de los l\u00edderes agraristas a disolver sus tropas y reconocer su autoridad, Carranza opt\u00f3 por retirarse a Veracruz y establecer all\u00ed su gobierno. En diciembre de 1914, habiendo dejado Carranza expedito el camino hacia la capital, Villa y Zapata entraron en Ciudad de M\u00e9xico al mando de las tropas de la Convenci\u00f3n, y confiaron la presidencia del gobierno revolucionario a Eulalio Guti\u00e9rrez y luego a Roque Gonz\u00e1lez Garza. Pero tampoco los intereses de Villa y Zapata pod\u00edan concordar, y las fisuras se hicieron patentes; Zapata regres\u00f3 al sur, y Carranza pudo tomar la iniciativa.<\/p>\n<p>En enero de 1915, el general \u00c1lvaro Obreg\u00f3n ocup\u00f3 la Altiplanicie Meridional mexicana y dirigi\u00f3 sus fuerzas contra Villa. El \u00abperfumado\u00bb, como llamaba Villa al hombre al que estuvo a punto de fusilar, deseaba plantear batalla en el centro del pa\u00eds. El \u00abreaccionario, traidor y bandido\u00bb, como llamaba Obreg\u00f3n a Villa, no quiso seguir los consejos de replegarse hacia el norte, hacia su base natural, donde pod\u00eda reunir gran n\u00famero de hombres y tener el terreno a su favor.<\/p>\n<p>Villa confi\u00f3 excesivamente en las cualidades de sus \u00abdorados\u00bb y de su Divisi\u00f3n del Norte, y, entre abril y julio de 1915, fue finalmente derrotado en cuatro grandes batallas entre Celaya y Aguascalientes, batallas en las que llegaron a enfrentarse hasta cuarenta mil hombres de cada uno de los bandos contendientes. En la tercera, una granada villista hizo pedazos el brazo derecho del general Obreg\u00f3n. Recuperada la capital, Carranza instal\u00f3 de nuevo en ella su gobierno.<\/p>\n<p>De general a guerrillero<\/p>\n<p>En julio de 1915, un derrotado Pancho Villa tuvo que retirarse hacia el norte, y su estrella empez\u00f3 a declinar. Regres\u00f3 a Chihuahua, pero ya no como general en jefe de un poderoso ej\u00e9rcito, sino a la cabeza de un grupo que apenas contaba con mil hombres. En octubre de 1915, tras obtener el gobierno de Carranza el reconocimiento de los Estados Unidos, Villa decidi\u00f3 jugar una carta arriesgada: atacar intereses estadounidenses para mostrar que Carranza no controlaba el pa\u00eds y enemistarle con el presidente norteamericano, Woodrow Wilson. Se trataba de provocar una intervenci\u00f3n norteamericana que obligara a Carranza, como representante del gobierno mexicano, a pactar con los invasores, para poder as\u00ed presentarse \u00e9l mismo como jefe m\u00e1ximo de la lucha patri\u00f3tica y recuperar el terreno perdido.<\/p>\n<p>El 10 de enero de 1916 los villistas pararon un tren, hicieron bajar a los dieciocho viajeros extranjeros (quince de los cuales eran norteamericanos) y los fusilaron. Como el incidente s\u00f3lo dio lugar a protestas diplom\u00e1ticas, el 9 de marzo una partida al mando del propio Villa se present\u00f3 a las cuatro de la madrugada en la poblaci\u00f3n estadounidense de Columbus, mat\u00f3 a tres soldados e hiri\u00f3 a otros siete, adem\u00e1s de a cinco civiles, y saque\u00f3 e incendi\u00f3 varios establecimientos.<\/p>\n<p>Esta vez s\u00ed se produjo la intervenci\u00f3n, pero fue definida como \u00abpunitiva\u00bb, y en teor\u00eda quedaba restringida a capturar a los rebeldes. Wilson envi\u00f3 un ej\u00e9rcito bajo el mando del general Pershing al norte de M\u00e9xico para acabar con Pancho Villa; pero el conocimiento del terreno y la cobertura que le daba la poblaci\u00f3n campesina le permitir\u00edan sostenerse durante cuatro a\u00f1os, a medio camino entre la guerrilla y el bandolerismo. Aunque se produjeron enfrentamientos entre villistas y norteamericanos, y entre norteamericanos y constitucionalistas, la fuerza estadounidense se retir\u00f3 de M\u00e9xico en febrero de 1917 sin mayores consecuencias.<\/p>\n<p>Tras el asesinato de Venustiano Carranza en 1920, el presidente interino Adolfo de la Huerta (junio-noviembre de 1920) le ofreci\u00f3 una amnist\u00eda y un rancho en Parral (Chihuahua), a cambio de cesar sus actividades y retirarse de la pol\u00edtica. Villa depuso las armas y se retir\u00f3 a la hacienda El Canutillo, el rancho que le hab\u00eda regalado el gobierno; all\u00ed, con casi ochocientas personas, todos ellos antiguos compa\u00f1eros de armas, trat\u00f3 de formar una de sus so\u00f1adas colonias militares.<\/p>\n<p>Durante tres a\u00f1os sufri\u00f3 numerosos atentados de los que sali\u00f3 ileso. Sin embargo, cuando el 20 de julio de 1923 entraba en Parral con su coche acompa\u00f1ado de seis escoltas, fue tiroteado y muerto desde una casa en ruinas por un grupo de hombres al mando de Jes\u00fas Salas. El asesinato fue instigado por el entonces presidente \u00c1lvaro Obreg\u00f3n (1920-1924) y por su sucesor, Plutarco El\u00edas Calles (1924-1928), temerosos del apoyo que Villa pudiera brindar a Adolfo de la Huerta, que aspiraba a suceder a Obreg\u00f3n en la presidencia.<\/p>\n<p>C\u00f3mo citar este art\u00edculo:<br \/>\nRuiza, M., Fern\u00e1ndez, T. y Tamaro, E. (2004). Biografia de Pancho Villa. En Biograf\u00edas y Vidas. La enciclopedia biogr\u00e1fica en l\u00ednea. Barcelona (Espa\u00f1a). Recuperado de https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/v\/villa.htm el 26 de octubre de 2020.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pancho Villa (Jos\u00e9 Doroteo Arango Ar\u00e1mbula, tambi\u00e9n llamado Francisco Villa; San Juan del R\u00edo, Durango, 1878 &#8211; Parral, Chihuahua, 1923) Revolucionario mexicano que lider\u00f3, junto con Emiliano Zapata, el sector agrarista en la Revoluci\u00f3n mexicana. Campesino pobre, hu\u00e9rfano y con escasa formaci\u00f3n, cuando estall\u00f3 la Revoluci\u00f3n de 1910 llevaba muchos a\u00f1os fugitivo en las monta\u00f1as [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":17622,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-17621","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17621","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17621"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17621\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17623,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17621\/revisions\/17623"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/17622"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17621"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17621"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17621"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}