{"id":17935,"date":"2020-11-10T10:38:09","date_gmt":"2020-11-10T16:38:09","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=17935"},"modified":"2020-11-10T10:38:09","modified_gmt":"2020-11-10T16:38:09","slug":"palabras-del-nuncio-franco-coppola-a-los-obispos-mexicanos-vale-leerlo-bien","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=17935","title":{"rendered":"Palabras del Nuncio Franco Coppola, a los obispos mexicanos. Vale leerlo bien"},"content":{"rendered":"<p>Se\u00f1ores Cardenales, Arzobispos y Obispos, Presb\u00edteros y Di\u00e1conos,<\/p>\n<p>Queridas hermanas y hermanos todos en Cristo!<\/p>\n<p>1. La pandemia del Covid-19 ha puesto a dura prueba la resistencia f\u00edsica, mental y social de los pueblos. Nuestras casas se transformaron en refugios, las calles quedaron vac\u00edas y nuestras celebraciones lit\u00fargicas p\u00fablicas fueron pr\u00e1cticamente suspendidas, quedando semi- abandonados nuestros templos. Cuantas familias han perdido sus seres queridos, y muchas veces sin poderse ni siquiera despedir de ellos. Cu\u00e1ntas personas han perdido sus fuentes de sustento, llegando a engrosar las filas de los que no saben como proveer a sus necesidades y a las de sus familias&#8230;<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n hemos sido testigos de otros hechos. Ante todo, de la entrega silenciosa, concreta y cotidiana de miles y miles de m\u00e9dicos, enfermeras, enfermeros y auxiliares del personal de la salud que han asumido y siguen asumiendo las responsabilidades de su servicio a favor de la sociedad, a pesar del injusto y belicoso trato que a veces recibieron de parte de la gente que se sent\u00eda amedrentada ante este invisible enemigo; personal de salud que, en ocasiones, ha pagado y est\u00e1 pagando con su vida, el servicio que asegura a la sociedad. Pero, adem\u00e1s, tambi\u00e9n miles y miles de mexicanos se han doblado las mangas, y sin dudarlo, se han puesto en acci\u00f3n: ofreciendo alimentos, servicios esenciales, seguridad p\u00fablica; en muchos casos por su propia iniciativa, en otros, porque coordinados por sus parroquias y di\u00f3cesis, compartiendo lo mucho o poco que ten\u00edan con los m\u00e1s necesitados. Cu\u00e1ntos presb\u00edteros que, participando de los riesgos del personal de salud, permanecieron en primera l\u00ednea visitando y administrando los sacramentos a los enfermos, asegurando su cercan\u00eda fraterna y espiritual a los afectados por el Covid-19 y a sus familiares. Un ej\u00e9rcito activo contra los desaf\u00edos del hoy, en el que tambi\u00e9n hay que insertar a los empresarios que, a\u00fan cuando el trabajo se hab\u00eda detenido, siguieron pagando a sus trabajadores. Y qu\u00e9 decir de los miles y miles de bautizados que con su oraci\u00f3n han sostenido tales esfuerzos y servicios, contribuyendo adem\u00e1s, as\u00ed, a mantener viva la fe y la esperanza en tantos hermanos. Ofreci\u00e9ndose ellos mismos y ofreciendo lo suyo, cada uno nos han regalado y nos siguen regalando, un luminoso testimonio de fe, de coherencia en su discipulado, de su din\u00e1mica escucha a las ense\u00f1anzas y al ejemplo de Jes\u00fas que ha venido a servir y no a ser servido.<\/p>\n<p>Obviamente, en este contexto no podemos olvidar y s\u00ed, por el contrario, reconocer el gran esfuerzo de muchos sacerdotes y obispos que, sirvi\u00e9ndose de los medios digitales, han sido constantes en trasmitir las celebraciones Eucar\u00edsticas, especialmente dominicales; en ofrecer charlas y conferencias a los fieles por internet; en el esfuerzo por favorecer la participaci\u00f3n de los creyentes en diversos actos devocionales, especialmente la Adoraci\u00f3n del Sant\u00edsimo Sacramento, el rezo del Rosario, etc. Tales iniciativas han sido para muchas personas de grand\u00edsimo valor y utilidad. Estamos cumpliendo con el deber del anuncio, pero nunca como hoy, frente a esta crisis, las personas se descubren y se sienten solas&#8230; Quiz\u00e1s a veces nos hemos olvidados que, a los disc\u00edpulos de Ema\u00fas, el Se\u00f1or Jes\u00fas les explic\u00f3 las Escrituras s\u00f3lo despu\u00e9s de haber caminado con ellos y de haberlos escuchado. \u00a1Ojal\u00e1 pues, puedan multiplicarse, en cada parroquia, las iniciativas para escuchar a nuestros hermanos y hacer concretamente con ellos el recorrido del camino! \u00abLos gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los disc\u00edpulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su coraz\u00f3n\u00bb (Gaudium et Spes, 1). Los cristianos (todos, cl\u00e9rigos, religiosos, laicos) \u2013 ha comentado recientemente el Papa Francisco en una entrevista a un peri\u00f3dico serbio- \u201cno podemos mirar para el costado y hacernos los distra\u00eddos de lo que pasa a nuestro alrededor; es m\u00e1s, estamos llamados a hacernos pr\u00f3jimos de todos y de todas las situaciones en nombre de esa solidaridad que nace de la compasi\u00f3n del Se\u00f1or. \u00c9l fue el primero en hacerse hermano y no le huy\u00f3 a ninguna situaci\u00f3n&#8230; nosotros queremos seguirlo, ser sus disc\u00edpulos.\u201d \u201cLos tiempos cambian, sin lugar a dudas, &#8211; sigue comentando el papa Francisco &#8211; pero la misi\u00f3n nos sigue invitando a dar testimonio de nuestra esperanza. En nuestro contexto de pandemia corremos la tentaci\u00f3n de pensar la \u201cnormalidad\u201d como una vuelta al pasado; queremos volver a \u201cordenar la casa\u201d en funci\u00f3n de lo que ya viv\u00edamos. Es la tentaci\u00f3n de llorar las cebollas de Egipto que nos impide percibir una de las caracter\u00edsticas fundamentales de la situaci\u00f3n que atravesamos: de una crisis no se sale igual; podemos salir mejores o peores, pero nunca iguales. Las crisis tienen la capacidad de amplificar las injusticias existentes a las que nos hab\u00edamos acostumbrado y que pod\u00edamos inconscientemente justificar; as\u00ed como tambi\u00e9n potenciar las mejores pr\u00e1cticas y reacciones entre nosotros. Durante este tiempo constatamos las dos actitudes: aut\u00e9nticos \u201ch\u00e9roes urbanos\u201d armados con la solidaridad y la entrega silenciosa, concreta y cotidiana de quien sabe asumir sus responsabilidades para con el pr\u00f3jimo y buscar soluciones concretas para que nadie quede rezagado. Y, por otra parte, el crecimiento de especuladores que sin piedad sacaron r\u00e9dito de la desgracia ajena o de aquellos que pensaban s\u00f3lo a s\u00ed mismos, protestaban y se lamentaban de determinadas medidas restrictivas incapaces de asumir que no todos tienen las mismas posibilidades y recursos para enfrentar la pandemia.\u201d<\/p>\n<p>\u201cNecesitamos un cambio. La pandemia puso en crisis nuestros modelos de organizaci\u00f3n y desarrollo; puso al descubierto muchas inequidades, graves silencios y omisiones sociales y sanitarias con muchos hermanos nuestros sometidos a procesos de exclusi\u00f3n y degradaci\u00f3n. Las cosas pueden cambiar. Ah\u00ed tiene que estar la Iglesia, convocando y actuando para que la normalidad que se geste pueda tener el sabor al protocolo con el que un d\u00eda seremos juzgados (cfr. Mt. 25). Si somos capaces de poner a los fr\u00e1giles y peque\u00f1os en el centro veremos que la multiplicaci\u00f3n de los panes no es una linda utop\u00eda sino una realidad.\u201d<\/p>\n<p>2. El cambio debe darse tambi\u00e9n en nuestra vida de Iglesia. Por ello, el Santo Padre se\u00f1ala: \u00abSi algo debe inquietarnos santamente y preocupar nuestra conciencia, es que tantos hermanos nuestros vivan sin la fuerza, la luz y el consuelo de la amistad con Jesucristo, sin una comunidad de fe que los contenga, sin un horizonte de sentido y de vida. M\u00e1s que el temor a equivocarnos, espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras que nos dan una falsa contenci\u00f3n, en las normas que nos vuelven jueces implacables, en las costumbres donde nos sentimos tranquilos, mientras afuera hay una multitud hambrienta y Jes\u00fas nos repite sin cansarse: \u201c\u00a1Dadles vosotros de comer!\u201d (Mc 6,37)\u00bb[Evangeli Gaudium 49].<\/p>\n<p>La Iglesia anuncia que el Verbo \u00abse hizo carne y habit\u00f3 entre nosotros\u00bb (Jn 1, 14). La Iglesia est\u00e1 llamada a desarrollar un verdadero \u201carte de la cercan\u00eda\u201d, para convertirse en el lugar donde se supera la soledad que afecta la vida de tantas personas, as\u00ed como en un \u00absantuario donde los sedientos van a beber para seguir caminando, y centro de constante env\u00edo misionero\u00bb [EG 28]. Esta renovaci\u00f3n, &#8211; nos indica la reciente Instrucci\u00f3n de la Congregaci\u00f3n para el Clero sobre la conversi\u00f3n pastoral de la comunidad parroquial al servicio de la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia (n. 37-38) &#8211; obviamente no solo concierne a los Obispos o a los sacerdotes, ni puede ser impuesta desde arriba, excluyendo al Pueblo de Dios. La conversi\u00f3n pastoral de las estructuras implica la conciencia de que \u00abel Santo Pueblo fiel de Dios est\u00e1 ungido con la gracia del Esp\u00edritu Santo; por tanto, a la hora de reflexionar, pensar, evaluar, discernir, debemos estar muy atentos a esta unci\u00f3n. Cada vez que como Iglesia, como pastores, como consagrados, hemos olvidado esta certeza, erramos el camino. Cada vez que intentamos suplantar, acallar, ningunear, ignorar o reducir a peque\u00f1as elites al Pueblo de Dios en su totalidad y diferencias, construimos comunidades, planes pastorales, acentuaciones teol\u00f3gicas, espiritualidades, estructuras sin ra\u00edces, sin historia, sin rostros, sin memoria, sin cuerpo; en definitiva, sin vida.<\/p>\n<p>Desenraizarnos de la vida del pueblo de Dios nos precipita a la desolaci\u00f3n y perversi\u00f3n de la naturaleza eclesial\u00bb. En este sentido, el clero no realiza solo la transformaci\u00f3n requerida por el Esp\u00edritu Santo, sino que est\u00e1 involucrado en la conversi\u00f3n que concierne a todos los miembros del Pueblo de Dios. Se requiere, por tanto, \u00abbuscar consciente y l\u00facidamente espacios de comuni\u00f3n y participaci\u00f3n, para que la Unci\u00f3n del Pueblo de Dios encuentre sus mediaciones concretas para manifestarse\u00bb. Es, en consecuencia, evidente, cu\u00e1nto sea oportuno superar, tanto una concepci\u00f3n autorreferencial, como una \u201cclericalizaci\u00f3n de la atenci\u00f3n pastoral\u201d. Tomar en serio el hecho de que el Pueblo de Dios \u00abtiene por condici\u00f3n la dignidad y la libertad de los hijos de Dios, en cuyos corazones habita el Esp\u00edritu Santo como en un templo\u00bb, y que por eso la Iglesia no se identifica solamente con la jerarqu\u00eda, sino que se constituye como el Pueblo de Dios. En este sentido me permito dar la bienvenida a la iniciativa anunciada por los Obispos mexicanos el a\u00f1o pasado, de una convocaci\u00f3n al 1er. Encuentro Eclesial de M\u00e9xico. En este contexto, \u00bfc\u00f3mo no recordar y agradecer el testimonio del Papa Francisco que supo hacerse presente en nuestros hogares durante los d\u00edas m\u00e1s obscuros de la pandemia? Con la sencilla celebraci\u00f3n cotidiana de la Eucarist\u00eda, hablando a nuestros corazones durante las breves homil\u00edas o, por ejemplo, durante el rito del V\u00eda Crucis del Viernes Santo celebrado en soledad, en la noche, en una Plaza de San Pedro vac\u00eda, bajo la lluvia, haciendo visible, palpable y compartido el dolor y la turbaci\u00f3n de toda la humanidad, consiguiendo la celebraci\u00f3n su objetivo primordial, el de nuestra participaci\u00f3n \u201cf\u00edsica\u201d y sobre todo espiritual a la Pasi\u00f3n de Jesucristo.<\/p>\n<p>Por otra parte, quiero tambi\u00e9n compartirles cu\u00e1nto fue para mi motivo de gran gozo fraterno y espiritual el haber podido participar en las celebraciones del primer Centenario de la llegada a Veracruz, como Obispo del lugar, de San Rafael Guizar y Valencia. Mi visita a Xalapa, hace 15 d\u00edas, me ha dado la bella oportunidad de conocer m\u00e1s de cerca de este gran obispo: \u00a1una vida misionando&#8230; y pidiendo a Dios poder seguir misionando tambi\u00e9n desde el cielo! \u00c9l tambi\u00e9n vivi\u00f3 tiempos muy dif\u00edciles cuando no era permitida la actividad pastoral en los templos&#8230;; pero no se detuvo, no se aisl\u00f3&#8230;, \u00a1de una manera u otra sigui\u00f3 acompa\u00f1ando de cerca a sus ovejas, recorriendo toda su larga di\u00f3cesis y haci\u00e9ndose presente tambi\u00e9n fuera de la di\u00f3cesis! Ojal\u00e1 que para nosotros, obispos, que lo hemos elegido como nuestro patrono, \u00a1sea tambi\u00e9n nuestro modelo a seguir&#8230;!<\/p>\n<p>3. Una de las ense\u00f1anzas que debemos retener de la experiencia de la pandemia, es que \u201cnadie se salva solo\u201d. Por eso el Papa Francisco quiso ofrecer a la consideraci\u00f3n de todos los hombres de buena voluntad su Carta Enc\u00edclica \u201cFratelli tutti\u201d. Es un texto inspirado que pide a todos, en primer lugar a los que creen en Cristo, ser testigos de esa verdad que recorre, de la primera a la \u00faltima p\u00e1gina, la Sagrada Escritura, y que pide, tambi\u00e9n, comprometerse en la conversi\u00f3n necesaria para cambiar todo lo que contradice esta realidad. A este prop\u00f3sito perm\u00edtanme poner a la consideraci\u00f3n, principalmente de mis hermanos en el presbiterio y en el episcopado, dos cosas.<\/p>\n<p>Ante todo, hermanos, pienso que debemos mirar m\u00e1s el ejemplo que nos da el Papa Francisco: \u00e9l, desde su elecci\u00f3n renunci\u00f3 a vivir aislado en el Palacio Apost\u00f3lico para convivir con los sacerdotes que colaboran con \u00e9l en la Curia Romana; al final de la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica de cada d\u00eda, saluda a todos los fieles, escuch\u00e1ndolos uno a uno; nunca falta a sus citas de oraci\u00f3n personal con el Se\u00f1or cuando se levanta cada ma\u00f1ana, antes de celebrar la Misa y al final del d\u00eda, antes de cenar; escuchemos y sigamos su palabra, pero sobre todo, miremos y aprendamos de sus gestos, actitudes y acciones: de su cercan\u00eda y sencillez y de su empe\u00f1o por romper barreras&#8230;; aprender de su modo de hacer coexistir la amistad y la fraternidad conviviendo con los sacerdotes, yendo, tomando y sirvi\u00e9ndose \u00e9l mismo, como hace todo el mundo, los alimentos y comiendo con los otros&#8230;; haci\u00e9ndose f\u00e1cilmente accesible a todas las personas, saludando y escuchando a todos&#8230; Ser hermanos todos y amigos fraternos, es -como dijo el Santo Padre- \u00abun hermoso secreto para so\u00f1ar y hacer de nuestra vida una hermosa aventura. Nadie puede pelear la vida aisladamente. [&#8230;] Se necesita una comunidad que nos sostenga, que nos ayude y en la que nos ayudemos unos a otros a mirar hacia delante. \u00a1Qu\u00e9 importante es so\u00f1ar juntos! [&#8230;] Solos se corre el riesgo de tener espejismos, en los que ves lo que no hay; los sue\u00f1os se construyen juntos\u00bb (Papa Francisco. Discurso en Skopje, Macedonia, mayo 2019).<\/p>\n<p>4. En vinculaci\u00f3n con lo anterior, quisiera aprovechar la privilegiada oportunidad de estar por este medio con ustedes para tambi\u00e9n invitarlos a renovar y profundizar el compromiso en pro del cuidado de las personas vulnerables, de los m\u00e1s peque\u00f1os y fr\u00e1giles&#8230;, entre los cuales se encuentran quienes han sido objeto de abuso por parte de algunos de nuestros cl\u00e9rigos. Las directivas y disposiciones de la Santa Sede y particularmente las ofrecidas por el Santo Padre est\u00e1n ya, de manera fuerte y clara, ante nosotros. \u00a1Teng\u00e1moslas siempre ante nuestra mirada y en el coraz\u00f3n, junto con el ejemplo que nos ha dado en estos a\u00f1os! C\u00f3mo no tener presente, hoy, la Palabra que hemos escuchado en la primera lectura, de la primera carta de san Pablo Ap\u00f3stol a los corintios? \u201cNo saben acaso ustedes que son el templo de Dios y que el Esp\u00edritu de Dios habita en ustedes? Quien destruye el templo de Dios, ser\u00e1 destruido por Dios, porque el templo de Dios es santo y ustedes son ese templo\u201d (3,16-17) Sabemos el horror que nos provoca la violaci\u00f3n y la profanaci\u00f3n de una iglesia y los ritos penitenciales previstos para pedir perd\u00f3n y reparar la ofensa&#8230; \u00bfqu\u00e9 hacemos cuando es violado el templo de Dios que son nuestros ni\u00f1os? Los peque\u00f1os, fr\u00e1giles y en cualquier modo vulnerables, sobre todo si han sido afectados en lo m\u00e1s sagrado de su persona, su dignidad, no solamente deben saber que se les ha hecho justicia, sino tambi\u00e9n darse cuenta que la Iglesia, madre amorosa, no los desampara; por el contrario, pone todos los medios a su alcance, incluyendo y privilegiando la oraci\u00f3n, para que su cuerpo, alma y esp\u00edritu recobre, en cuanto posible y lo m\u00e1s posible, el bienestar, la paz y la armon\u00eda.<\/p>\n<p>En este contexto me ha llamado la atenci\u00f3n la carta que S.E. Jaime Soto, Obispo de la di\u00f3cesis de Sacramento (EUA), hijo de una familia de origen mexicana, el 2 de noviembre pasado dirigi\u00f3 a sus diocesanos para comunicarles que el Santo Padre hab\u00eda concedido la dispensa de todas las obligaciones inherentes a la ordenaci\u00f3n sacerdotal, incluyendo la del celibato, a un sacerdote de aquel presbiterio. Me llam\u00f3 la atenci\u00f3n porque, con sus palabras, nos revela el dolor y el cuidado del pastor que sinceramente se preocupa del bien de quienes han sido tan profundamente lastimados.<br \/>\nEn su carta, despu\u00e9s de dar un r\u00e1pido resumen de los pasos jur\u00eddicos que llevaron a la dimisi\u00f3n del estado clerical de aquel sacerdote, Mons. Soto prosigue diciendo: \u201cDespu\u00e9s de mucha frustraci\u00f3n y dolor, la misericordia providencial de Dios nos ha llevado al r\u00edo Jord\u00e1n, donde el eco de la voz del Bautista nos llama al arrepentimiento y la conversi\u00f3n. El coraje, la frustraci\u00f3n y la confusi\u00f3n han herido a muchos y pesan mucho sobre este servidor y mis hermanos sacerdotes. La mujer que present\u00f3 la acusaci\u00f3n inicial y su familia han sufrido m\u00e1s de lo que se ha revelado. Junto con su testimonio, y las cuentas del sufrimiento silencioso de otras mujeres se han puesto sobre mi coraz\u00f3n. La decisi\u00f3n del Santo Padre requiere ahora m\u00e1s pasos. Debo acoger y reparar las heridas infligidas. Lo siento mucho que almas vulnerables fueron abusadas. Su confianza fue traicionada. Su confianza en la gracia salvadora de la Iglesia se debilit\u00f3. Me averg\u00fcenza que un hermano sacerdote haya abusado de la sagrada confianza de mujeres vulnerables&#8230; Mis hermanos sacerdotes y yo pertenecemos al sacerdocio de Cristo Jes\u00fas en comuni\u00f3n con nuestro Santo Padre, el Papa Francisco. Somos los servidores, no los due\u00f1os, de este tesoro divino. El sacerdocio existe solo para servir a Cristo y a Su Iglesia. En respuesta a los esc\u00e1ndalos que han perturbado a esta Iglesia local, nuestra propia humildad, responsabilidad y sacrificio personal deben ser los remedios que ofrecemos al Pueblo de Dios en la Di\u00f3cesis de Sacramento. Debemos animarnos unos a otros en este esfuerzo fraterno com\u00fan de pastorear con la paciencia y la caridad del Se\u00f1or Jes\u00fas, buscando siempre servir y no ser servido.<\/p>\n<p>Hago un llamado a mis hermanos sacerdotes para que se unan a m\u00ed para ofrecer un d\u00eda de reparaci\u00f3n por los pecados del abuso del clero el viernes, 6 de noviembre de 2020. Ayunen ese d\u00eda, si pueden hacerlo. Ofrezcan una Misa Votiva del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Oren por las v\u00edctimas del abuso del clero pidiendo la sanaci\u00f3n misericordiosa de Dios sobre ellas. Oremos tambi\u00e9n unos por otros para que podamos ejercer con generosidad, castidad y gozo nuestros<br \/>\ndeberes sacerdotales por el bien de la Iglesia y la gloria de Dios\u201d.<\/p>\n<p>El obispo de Sacramento concluy\u00f3 su carta invitando a todos los fieles a unirse al clero en este acto de reparaci\u00f3n. Quiero subrayar c\u00f3mo el Obispo no considera cerrado el caso con la dimisi\u00f3n del abusador desde el estado clerical, \u00e9l est\u00e1 consciente que el dolor y la herida no han sanado todav\u00eda y se compromete, a s\u00ed mismo, a su presbiterio y a todos los fieles en acompa\u00f1ar a las v\u00edctimas en el camino largo de su recuperaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Queridos hermanos. Deseo y auguro que los frutos de esta Asamblea sean abundantes y prometedores. Con tal fin, invocando sobre todos y cada uno la presencia y acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, pido a Santa Mar\u00eda de Guadalupe que nos abrace con su maternal y amorosa mirada, y a San Rafael Guizar y Valencia, que su intercesi\u00f3n nos acompa\u00f1e siempre: a todos los Pastores y a toda la Iglesia que peregrina en nuestro querido M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Muchas gracias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>+ Mons. Franco Coppola<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nuncio Apost\u00f3lico en M\u00e9xico<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se\u00f1ores Cardenales, Arzobispos y Obispos, Presb\u00edteros y Di\u00e1conos, Queridas hermanas y hermanos todos en Cristo! 1. La pandemia del Covid-19 ha puesto a dura prueba la resistencia f\u00edsica, mental y social de los pueblos. 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