{"id":18048,"date":"2020-11-15T07:43:55","date_gmt":"2020-11-15T13:43:55","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=18048"},"modified":"2020-11-15T16:26:06","modified_gmt":"2020-11-15T22:26:06","slug":"marianne-moore-una-antipoetisa-en-nueva-york","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=18048","title":{"rendered":"Marianne Moore: una antipoeta en Nueva York"},"content":{"rendered":"<p>Marianne Moore: una antipoetisa en Nueva York<\/p>\n<p>Eve Gil<\/p>\n<p>La Jornada Semanal<\/p>\n<p>De formaci\u00f3n cient\u00edfica (era bi\u00f3loga), la obra de esta poeta nacida en Misuri, en 1887, llam\u00f3 la atenci\u00f3n de Ezra Pound y de T. S. Eliot, quien la anim\u00f3 a publicar su primer libro all\u00e1 por el a\u00f1o 1921. Fue ganadora del Pullitzer con &#8216;Collected poems&#8217; (1951), del Premio Nacional del Libro (1952) y el Bollingen en 1953. \u201cM\u00e1s que recrear el mundo, crea otro a la medida de su perenne ejercicio de observaci\u00f3n\u201d, se afirma aqu\u00ed respecto a su obra. Muri\u00f3 en Nueva York en 1972.<br \/>\n&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>I<br \/>\nLA POES\u00cdA DE Marianne Moore es un regalo. Uno elusivo que se da a desear. Infelices quienes se dieron por vencidos a la primera y concluyeron, apresurados, que lo de esta mujer no era poes\u00eda sino ciencia. No es casual la aseveraci\u00f3n de los cr\u00edticos respecto a que la poes\u00eda de Marianne era como un cuadro de Picasso. Pero con el mismo orgullo que debe haber experimentado Arturo al arrancar la espada de la piedra, el poeta W. H Auden termin\u00f3 ponder\u00e1ndola cuando, tras mucho insistir, consigui\u00f3 penetrar la belleza de sus versos, en efecto nada d\u00f3ciles, y es que, seg\u00fan Auden, le costaba trabajo \u201cescuchar\u201d aquella poes\u00eda: \u201cun verso sil\u00e1bico como el de Moore, que ignora los pies y los acentos para fijarse exclusivamente en el n\u00famero de s\u00edlabas, resulta muy dif\u00edcil de percibir para el o\u00eddo ingl\u00e9s\u201d.<\/p>\n<p>Y contin\u00faa el gran poeta, no del todo repuesto de su desconcierto: \u201cAntes de toparme con la poes\u00eda de Marianne Moore, conoc\u00eda bien los experimentos sil\u00e1bicos de sucesi\u00f3n regular de versos de seis o doce s\u00edlabas. En cambio, un poema t\u00edpico de Moore se compone de estrofas con versos que oscilan entre una y veinte s\u00edlabas. Marianne Moore es la \u00fanica, junto con Emily Dickinson, que ha merecido un apelativo, quiero suponer, elogioso: \u201cantipoetisa\u201d. En el caso de Marianne obedecer\u00eda a m\u00e1s de una causa. No escribe sobre asuntos que normalmente ata\u00f1en a la poes\u00eda. Su pensamiento cient\u00edfico concilia admirablemente con su amor por la literatura y la lleva a crear algo \u00fanico sin prescindir de precisi\u00f3n ni de emoci\u00f3n\u2026 porque otra cosa que caracteriza a su escritura es una perfecci\u00f3n formal algo tajante pero no por ello inexpresiva: \u201cEl humor evita algunos pasos, evita a\u00f1os. Sabio\/ modesto, inconmovible, y todo emoci\u00f3n,\/ tiene un vigor inagotable\/ capacidad de crecer,\/ aunque hay pocas criaturas m\u00e1s capaces\/ de acelerarnos la respiraci\u00f3n y ponernos erguidos.\u201d (\u201cEl pangol\u00edn\u201d, Qu\u00e9 son los a\u00f1os, 1941)<\/p>\n<p>Otra cosa en la que Auden hace hincapi\u00e9 es en la rectitud e integridad de Marianne. Ejemplos de que dichas caracter\u00edsticas no son inherentes al talento, los hay de sobra. Pero una poeta sin tales virtudes, insiste Auden, no habr\u00eda podido escribir precisamente ese libro, \u201cla clase de libro que yo leo\u201d: \u201cLey\u00e9ndola se advierte bondad de coraz\u00f3n\u2026 si la bondad, como yo y muchos creemos, tiene relaci\u00f3n con la observaci\u00f3n minuciosa del otro\u2026 de los otros.\u201d Su discurso, todav\u00eda menos pesimista que cr\u00edtico, expone el dolor intr\u00ednseco ante el sufrimiento de quienes no son como los dem\u00e1s\u2026 quienes no son los dem\u00e1s. \u201cLos otros\u201d, los esclavos negros, la bestezuelas en especie de extinci\u00f3n, los h\u00e9roes de guerra que honran sus cicatrices pero renuncian a corromperse. Exuda en todo momento la elegancia de la l\u00e1grima contenida, del que no por reflexivo es incapaz de abrazar con ternura. No es la de Marianne Moore poes\u00eda sentimental ni sensiblera, y sin embargo se gu\u00eda por el amoroso impulso de exhibir, bellamente, el dolor que nadie quiere ver, \u201cLa belleza es imperecedera Y el polvo pasajero.\u201d<\/p>\n<p>Se sabe que naci\u00f3 en Kirkood, barrio perif\u00e9rico de St. Louis (Misuri), el 15 de noviembre de 1887. Para cuando lleg\u00f3 al mundo, segunda de dos hijos, su padre, el inventor e ingeniero John Milton Moore, acababa de sufrir una crisis nerviosa que oblig\u00f3 a la madre, Mary Warner, a hacerse cargo. La futura poeta pas\u00f3 los primeros a\u00f1os de su vida en la casona del abuelo materno, el reverendo John Riddle Warner, quien fung\u00eda como ministro prebisteriano de Kirkwood, donde el abuelo del poeta T. S. Eliot era pastor de la Iglesia Unitaria. Poco es lo que convive Marianne con su abuelo, pues muere poco antes de ingresar ella a la escuela. Una vez m\u00e1s se traslada junto con su madre y hermano a Carlisle, Pensilvania, donde es matriculada en el Metzer Institute. Aunque muchos insisten en que arte y ciencia son irreconciliables, Marianne afirm\u00f3 muchas veces que de no haber estado en un laboratorio la mayor parte de su vida, jam\u00e1s habr\u00eda sido poeta\u2026 no la que fue.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>II<br \/>\nEN EL BRYN Mawr College, de Pensilvania, donde se form\u00f3 como cient\u00edfica, asisti\u00f3 a cursos de creaci\u00f3n literaria. All\u00ed la joven Moore se sumergi\u00f3 en el estudio de estilistas del siglo XVII \u2013Bacon, Browne y Hocker\u2013; de los ritmos de la Biblia King James, las estrategias de la ret\u00f3rica cl\u00e1sica y el serm\u00f3n. Durante sus a\u00f1os en Bryn Mawt, absorta acaso en comprender el mundo a trav\u00e9s del microscopio y de los libros, simult\u00e1neamente, Marianne dej\u00f3 pasar a su celeb\u00e9rrima condisc\u00edpula H. D. Doolittle, que sin embargo estaba destinada a ser su primera editora y mejor amiga de la madurez, quien a su vez recib\u00eda asiduamente a otros dos que Marianne tampoco vio: Pound y William Carlos Williams. Las relaciones p\u00fablicas no eran su fuerte.<\/p>\n<p>Apenas licenciarse en Bryn Mawr, Marianne se inicia formalmente en la escritura. The Atlantic rechaza uno a uno sus poemas \u201ccerebrales\u201d y<br \/>\nen \u00faltima instancia decide solicitar empleo, sin \u00e9xito, en la revista Ladie\u00b4s home journal, donde no entendieron que tendr\u00eda que hacer all\u00ed una bi\u00f3loga. Se resigna a integrarse al cuerpo acad\u00e9mico de la Indian School de Carlisle, Gracias a un viaje emprendido con su madre a Inglaterra y a Francia, se ampl\u00edan las miras de la joven. Su destino final e ineludible: Nueva York, donde no demorar\u00eda en involucrarse con la actividad literaria y cr\u00edtica de la ciudad, llamando la atenci\u00f3n de grandes poetas, entre ellos Pound y Williams, mismos a los que ignor\u00f3 en la universidad, iniciando con ambos un intercambio epistolar que en el caso de Pound no cesar\u00eda ni durante el encarcelamiento de \u00e9ste. Lo que m\u00e1s les atra\u00eda de la poes\u00eda de Marianne era su originalidad, que algunos llamaron \u201cruptura\u201d. M\u00e1s que recrear el mundo, crea otro a la medida de su perenne ejercicio de observaci\u00f3n. No uno radicalmente distinto, sino \u00e9se que no nos hemos detenido a observar, que no hemos visto en realidad. El quid de su poes\u00eda: \u201cjardines imaginarios con sapos de verdad\u201d. A la usanza de los personajes de Henry James, autor que la obsesionaba, nos dice Olivia de Miguel, Marianne se reserva sus sentimientos porque tiene demasiados, aunque tampoco podemos calificarla de \u201cpoeta contenida\u201d, pues en ella la emotividad alcanza su m\u00e1xima expresi\u00f3n en la descripci\u00f3n de los detalles: despu\u00e9s de todo, la p\u00e1gina en blanco no es un estadio de b\u00e9isbol. A quienes le echan en cara haber desterrado el sentimiento amoroso de su poes\u00eda, Marianne Moore parece responderles, no sin iron\u00eda: \u201cSi me dices por qu\u00e9 el pantano\/ parece infranqueable, entonces te\/ dir\u00e9 qu\u00e9 pienso que\/ puedo atravesarlo si lo intento.\u201d (\u201cPuedo, podr\u00eda, debo\u201d, (\u201cOh, ser un drag\u00f3n\u201d, 1959).<\/p>\n<p>Otra caracter\u00edstica muy evidente de la poes\u00eda de Marianne es la intertextualidad que en cierto modo honra a la poes\u00eda con la que supuestamente ha roto v\u00ednculos: la rom\u00e1ntica. Lo mismo echa mano de versos o fragmentos de grandes autores \u2013poetas y novelistas\u2013 que de las l\u00edneas de alg\u00fan art\u00edculo, incluso de conversaciones privadas, las cuales entrecomilla: \u201cUno de los efectos de la intertextualidad \u2013explica De Miguel\u2013 consiste en preservar el texto antiguo en la nueva obra; pero en Moore lo citado se integra al nuevo texto y modifica sus viejos valores ofreciendo otros nuevos\u201d. No busca ecos, a diferencia de Eliot o Pound, sino una resignificaci\u00f3n, una apropiaci\u00f3n que le permite equilibrar, a trav\u00e9s de contrastes, su pensamiento con un precedente. Suzanne Clark, quien estudi\u00f3 el rechazo de los modernistas hacia lo sentimental, observ\u00f3 en Marianne un manejo muy distinto de la misma negaci\u00f3n: el empleo \u201cdemocr\u00e1tico y antijer\u00e1rquico\u201d de las citas, de tal suerte que en su poes\u00eda esas voces an\u00f3nimas entrecomilladas, entre las que destacaban dichos de su madre que Marianne recopil\u00f3 en una libreta, pueden confundirse con Emerson, Tolstoi, Plinio o Henry James, sin que el m\u00e1s avezado lector apenas lo note. Forj\u00f3 su prestigio como poeta a trav\u00e9s de las revistas. Su primer libro demor\u00f3 en publicarse porque no se interes\u00f3 en ello, como si se sintiera conforme con el nivel de reconocimiento logrado. Fue Eliot el primero en sugerirle editar una compilaci\u00f3n de su obra po\u00e9tica, a trav\u00e9s de una carta fechada el 19 de abril de 1921, a lo que Marianne respondi\u00f3: \u201cSu invitaci\u00f3n me tienta, a pesar de que s\u00e9 que no tengo nada que deba aparecer en forma de libro [\u2026] Pero tener amigos es lo m\u00e1s importante para m\u00ed, su aprobaci\u00f3n es m\u00e1s valiosa de lo que puedo expresarle.\u201d<\/p>\n<p>Ese mismo a\u00f1os, sus amigas Winifred Elleman (Bryher) y H.D. Doolittle, la convencen de publicar en Londres su primer libro titulado simplemente Poems. Tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, The Dial Press le editar\u00e1 el segundo, Observations, acreedor al Premio Dial. En 1925 ocupar\u00e1 la direcci\u00f3n de esa misma revista, cargo en el que permanecer\u00e1 los siguientes cinco a\u00f1os, durante los cuales publica controversiales art\u00edculos de cr\u00edtica sobre literatura y artes pl\u00e1sticas. Su tercer libro, Selected poems, no aparecer\u00e1 sino hasta 1935. El tambi\u00e9n poeta Donald Hall (1928) afirma: \u201cCuando se aclama un\u00e1nimemente a M. M. como una virtuosa de la t\u00e9cnica, no se dice lo m\u00e1s importante\u201d, \u00bfy qu\u00e9 era m\u00e1s importante que eso, seg\u00fan Hall?: \u201cSu vida de soltera impecable, sin amores conocidos y su resistencia a utilizar la pasi\u00f3n amorosa como material po\u00e9tico.\u201d \u00bfPor qu\u00e9 imagino que Marianne, ataviada con alguna de sus corbatas, habr\u00e1 le\u00eddo estas afirmaciones con una sonrisa entre displicente y sobria en los labios?<\/p>\n<p>Cuando se \u201cjubil\u00f3\u201d como editora, obtuvo el Pullitzer con Collected poems (1951), que a su vez se hizo acreedor al Premio Nacional del Libro (1952) y al Bollingen en 1953. Public\u00f3 finalmente una docena de libros de poes\u00eda, incluyendo uno de ensayos, poco conocido, Homage to Henry James y adaptaciones a tres cuentos de Perrault: \u201cEl gato con botas\u201d, \u201cLa bella durmiente\u201d y \u201cLa Cenicienta\u201d. Marianne Moore nunca se cas\u00f3 y entre sus escasos tesoros figuraba una pelota de b\u00e9isbol autografiada por Mickey Mantle. Jam\u00e1s le preocup\u00f3 ocultar sus \u201cmundanas pasiones\u201d a los \u201cescritores atrapados por la reputaci\u00f3n a la hora del t\u00e9\u201d. Fue mientras presenciaba un partido en el Yankee Stadium que sufri\u00f3 el derrame cerebral del que ya no se repuso. Muri\u00f3 en Nueva York el 5 de febrero de 1972.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Marianne Moore: una antipoetisa en Nueva York Eve Gil La Jornada Semanal De formaci\u00f3n cient\u00edfica (era bi\u00f3loga), la obra de esta poeta nacida en Misuri, en 1887, llam\u00f3 la atenci\u00f3n de Ezra Pound y de T. S. 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