{"id":18069,"date":"2020-11-16T09:23:05","date_gmt":"2020-11-16T15:23:05","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=18069"},"modified":"2020-11-16T09:23:05","modified_gmt":"2020-11-16T15:23:05","slug":"el-cuento-de-la-verdad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=18069","title":{"rendered":"El Cuento de la verdad"},"content":{"rendered":"<p>Robert Fisk y el cuento de la verdad<\/p>\n<p>Javier Aranda Luna<\/p>\n<p>Robert Fisk, el reportero de guerra que conoc\u00eda como pocos el silbido de los cohetes antitanques, el golpeteo de las ametralladoras, el sonido seco de las bombas personales y la intensa luz que enceguec\u00eda provocada por el impacto de los obuses, tuvo su mayor prueba en 1997, cuando emprendi\u00f3 una resbaladiza y espeluznante odisea de dos horas por lo que describi\u00f3 como espantosas quebradas bajo la lluvia y agua nieve, montado en un Jeep Toyota cuyas ruedas desprend\u00edan las piedras que rodaban por el precipicio en direcci\u00f3n a las nubes situadas m\u00e1s abajo.<\/p>\n<p>La actividad mental de Fisk era incesante. No se desprend\u00eda de su libreta de taquigraf\u00eda donde apenas pod\u00eda garabatear algunas notas en la oscuridad. Despu\u00e9s de varios retenes perdidos en los desfiladeros y con un parabrisas que no dejaba de empa\u00f1arse mientras ascend\u00edan por la escarpada monta\u00f1a, escuchaba al conductor que le dec\u00eda mientras luchaba con el volante para evitar el abismo: es f\u00e1cil hacer esto cuando crees en la yihad.<\/p>\n<p>Pero si el camino hab\u00eda sido tortuoso y largo, lo m\u00e1s aterrador estaba por llegar:<\/p>\n<p>Osama Bin Laden, a quien entrevist\u00f3 en tres ocasiones, lo recibi\u00f3 en su tienda de campa\u00f1a habl\u00e1ndole de un sue\u00f1o. Algo com\u00fan en \u00e9l, a decir de Fisk, pero esa vez le dijo algo escalofriante, seg\u00fan escribi\u00f3 el reportero en una de sus c\u00e9lebres cr\u00f3nicas publicadas en The Independent y en La Jornada: Uno de nuestros hermanos hab\u00eda tenido un sue\u00f1o en el que hab\u00eda visto a Robert Fisk a caballo, con barba, como una persona espiritual.<\/p>\n<p>Yo llevaba una t\u00fanica, me dijo. Eso significa que eres un verdadero musulm\u00e1n.<\/p>\n<p>El mensaje era aterrador, escribi\u00f3 Fisk. El hombre m\u00e1s buscado y temido en el mundo quer\u00eda reclutarlo. No, respond\u00ed, yo no era musulm\u00e1n, s\u00f3lo un periodista cuyo trabajo consist\u00eda en contar la verdad. Eso le bast\u00f3 a Osama Bin Laden, que contara la verdad.<\/p>\n<p>Robert Fisk no ten\u00eda redes sociales ni entraba a Internet para reportear. Le sorprend\u00eda que cada vez exist\u00edan m\u00e1s corresponsales de guerra y que cada vez supieran menos de las guerras. Le sorprend\u00edan las redacciones de los diarios donde todos miraban monitores para seguir las noticias de CNN u otra cadena; le sorprend\u00edan los estudios de televisi\u00f3n o las cabinas de radio, donde todos le\u00edan diarios. Reporteros que se alimentaban unos de otros y no de las noticias. Le asombraba, por ejemplo, encontrar en Beirut periodistas reportando a partir de materiales de otros. Para \u00e9l, eso era matar al periodismo. No entend\u00eda la raz\u00f3n de que un periodista enviado al frente de guerra se enlazara con expertos que nunca hab\u00edan estado en Medio Oriente o que supieran siquiera el idioma que se hablaba en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Tampoco cre\u00eda en el equilibrio informativo. Para hacer periodismo ten\u00edamos que abandonar la idea de ser neutral, de dar el mismo espacio a todas las voces como hacen muchos medios en nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>\u201cSi eres testigo de barbaridades como los cr\u00edmenes de guerra, debes enfadarte; no te puedes quedar sentado con tu ordenador port\u00e1til escribien-do lo que han dicho varios portavoces.<\/p>\n<p>Cuando ves a v\u00edctimas infantiles apiladas en el lugar de una masacre, dijo en varias ocasiones, no es el momento de dar el mismo tiempo period\u00edstico a los asesinos. Si estuvieras informando de la trata de esclavos en el siglo XIX no dar\u00edas 50 por ciento del tiempo al capit\u00e1n del barco de esclavos: te centrar\u00edas en los esclavos que murieron y en los supervivientes. Si estuvieras presente en la liberaci\u00f3n de un campo de exterminio en la Alemania nazi, no buscar\u00edas a las SS para que dieran 50 por ciento de comentario.<\/p>\n<p>Antes de morir, Ryszard Kapuscinski public\u00f3 unas reflexiones que no han perdido vigencia. Le sorprend\u00eda que los escritores no tocaran los grandes conflictos de nuestro tiempo y se dedicaran a recrear mundos m\u00e1s cercanos a los temas de moda. Era cierto. Sara Sefchovich me dijo hace unos d\u00edas que dej\u00f3 de leer novelas durante una d\u00e9cada porque la mayor\u00eda de las tramas eran las tragedias del Yo. En lugar de mirar el entorno, miraban su ombligo.<\/p>\n<p>Fisk fue el cronista de la intemperie, aunque su verdad, la que reporteaba de manera directa, lo enfrentara a peri\u00f3dicos como The New York Times, al responsable en turno del Pent\u00e1gono o al primer ministro de su pa\u00eds. Fue el \u00fanico periodista occidental que dijo que no exist\u00edan pruebas de la existencia de armas qu\u00edmicas en manos de Hussein, cuando periodistas y gobiernos afirmaban lo contrario. El tiempo le dio la raz\u00f3n despu\u00e9s de miles de muertos y ciudades destruidas.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Robert Fisk, muerto hace unos d\u00edas, el periodismo deber\u00eda ser una profesi\u00f3n, una vocaci\u00f3n, no un trabajo para alcanzar la fama y pagar la hipoteca.<\/p>\n<p>Las cr\u00f3nicas de Fisk vivir\u00e1n m\u00e1s que muchas novelas, no s\u00f3lo por su valor testimonial, sino por la calidad de su escritura. Sin buena prosa no hay emoci\u00f3n duradera, ni verdad que subsista, ni periodismo que convenga.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Robert Fisk y el cuento de la verdad Javier Aranda Luna Robert Fisk, el reportero de guerra que conoc\u00eda como pocos el silbido de los cohetes antitanques, el golpeteo de las ametralladoras, el sonido seco de las bombas personales y la intensa luz que enceguec\u00eda provocada por el impacto de los obuses, tuvo su mayor [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":18070,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-18069","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18069","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=18069"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18069\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18071,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18069\/revisions\/18071"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/18070"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=18069"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=18069"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=18069"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}