{"id":18191,"date":"2020-11-22T08:11:53","date_gmt":"2020-11-22T14:11:53","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=18191"},"modified":"2020-11-22T08:11:53","modified_gmt":"2020-11-22T14:11:53","slug":"alemania-un-cuento-de-verano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=18191","title":{"rendered":"Alemania. Un cuento de verano"},"content":{"rendered":"<p>Alemania. Un cuento de verano<\/p>\n<p>&#8211; Jos\u00e9 An\u00edbal Campos<\/p>\n<p>En 1844 apareci\u00f3 el librito \u2018Alemania. Un cuento de invierno\u2019, de Heinrich Heine. Se trataba de una s\u00e1tira, po\u00e9tica y en clave de cr\u00f3nica de viaje. El t\u00edtulo recordaba una comedia llamada \u2018Sue\u00f1o de una noche de verano\u2026\u2019 \u00bfHomenajes literarios? \u00bfRebeli\u00f3n a la ortodoxia de los g\u00e9neros para exhibir la necedad humana? Aqu\u00ed, Jos\u00e9 An\u00edbal Campos muestra la doble moral de la sociedad y ensaya un falso reportaje a partir de los contenidos del \u2018S\u00fcddeutsche Zeitung Magazin\u2019 del 3 de junio del 2016.<\/p>\n<p>Campo de refugiados cerca de la frontera sirio-turca: un ni\u00f1o kurdo salta una alargada barrera de llamas, rodeado por el coro de otros ni\u00f1os entusiastas que lo animan. Lleva camisa blanca, jersey oscuro, abrigo ligero, pero bien podr\u00edamos imaginarlo vistiendo la camiseta de la selecci\u00f3n alemana de futbol con el n\u00famero de su \u00eddolo, Mesut \u00d6zil. Un pa\u00f1uelo le tapa el rostro durante el salto. La tela blanca da a su cara un aspecto inquietante, como si llevara ya el vendaje de un mutilado de guerra; se pliega en la parte inferior de la cabeza, abriendo una rajadura que va de la barbilla a la nariz, como un enorme labio leporino. Una cara borrada por un desidioso brochazo de cal gris\u00e1cea.<\/p>\n<p>Est\u00e1n en territorio turco, cerca de Kobane, una ciudad siria fronteriza, ahora casi borrada del mapa por las detergentes operaciones de limpieza de dos bandos en pugna. Una ciudad fantasma. Seg\u00fan cuentan, hace apenas un siglo s\u00f3lo hab\u00eda en el lugar tres casas.<\/p>\n<p>Fue la ansiedad expansionista de Guillermo ii y su rezagado Segundo Imperio la que, con la construcci\u00f3n de una estaci\u00f3n ferrioviaria destinada a formar parte de la so\u00f1ada l\u00ednea Berl\u00edn-Bagdad, impuls\u00f3 el crecimiento del exiguo caser\u00edo, que en poco tiempo se convirti\u00f3 en un villorrio de miles de habitantes. Ko-Ba-Ni, cuenta la leyenda, ser\u00eda el acr\u00f3stico de Konya-Baghdad Railway Company, la empresa alemana que financi\u00f3 parte del proyecto antes de la debacle de la Gran Guerra. Una caricatura de 1900 muestra al industrial Georg von Siemens con casaca de jefe de estaci\u00f3n ferroviaria, bombachos y fez turcos. Y un titular: \u201c\u00a1A toda m\u00e1quina hasta Bagdad!\u201d<\/p>\n<p>Apenas se ven p\u00e1jaros en las fotos actuales de esas zonas del noroeste sirio dominadas por el Estado Isl\u00e1mico. Abundan, eso s\u00ed, las composiciones escult\u00f3ricas en forma de espantap\u00e1jaros: hombres crucificados como peleles de trapo, cabezas de mujeres en un palo, como mu\u00f1ecas decapitadas. Sobre todo estas \u00faltimas se asemejan a las improvisadas medidas de protecci\u00f3n de peque\u00f1as cosechas dom\u00e9sticas que se ven desde los trenes en las huertas suburbanas de Alemania. Tambi\u00e9n las hay en los alrededores del lago Starnberg (el distrito con los mayores ingresos per c\u00e1pita del pa\u00eds), donde los adinerados vecinos esperan con inquietud, como cada a\u00f1o, la llegada intempestiva de miles y miles de gansos salvajes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Goose vs. Human<\/p>\n<p>El se\u00f1or k. (llam\u00e9mosle Herr Kothals) no tiene buena cara a las 06.45 horas de esa ma\u00f1ana soleada. Desde que en Alemania hay diez veces m\u00e1s gansos salvajes que hace treinta a\u00f1os, su jornada laboral la determinan los ciclos intestinales de unas aves que, seg\u00fan estudios ornitol\u00f3gicos recientes, cagan ciento setenta veces al d\u00eda, con un monto medio de dos kilos de excrementos diarios. Herr Kothals detenta el cargo oficial de Landschaftspfleger (preservador del paisaje; es decir, jardinero municipal) en una comarca tur\u00edstica a orillas del lago Starnberg, donde tambi\u00e9n tiene su casa, entre tantos otros millonarios alemanes, Patrick S\u00fcskind, el afamado autor de El perfume. Una de las funciones prioritarias de Herr Kothals consiste en limpiar cada ma\u00f1ana de excrementos el impecable c\u00e9sped donde decenas de ba\u00f1istas ponen a asolear sus piernas de color larvario.<\/p>\n<p>El af\u00e1n de los gansos por asentarse en sus predios es, l\u00f3gicamente, motivo de disgusto permanente para Kothals cada verano. Las aves acuden gustosas a sitios con afluencia de humanos sensibles que, conmovidos por el destino de los alados inmigrantes llegados desde tan lejos, les arrojan sobras de comida: trozos de lechuga veteados de mayonesa, migas de pan y frutas mordisqueadas o con partes en mal estado.<\/p>\n<p>Por suerte, nuestro Kothals (descendiente de una larga genealog\u00eda de \u201cpreservadores paisaj\u00edsticos\u201d cuyo rastro puede seguirse hasta su bisabuelo, el Gran Kothals, uno de aquellos pioneros b\u00e1varos que, a principios del siglo xx, partieron hacia el Oriente Medio para trabajar como mano de obra eficiente y barata en la construcci\u00f3n de uno de los ramales de la l\u00ednea Berl\u00edn-Bagdad, la cual conectar\u00eda la capital del pujante Reich con las costas del Golfo P\u00e9rsico) no tiene ya que palear a mano, como hizo su abuelo \u2013o incluso su padre, en los a\u00f1os posteriores a la guerra\u2013 los varios kilos de caca de ganso que blanquean cada ma\u00f1ana el verde de brillo casi pl\u00e1stico de \u201csu\u201d playa. El Ayuntamiento le ha entregado una G\u00e4nsekotreinigungsmaschine (m\u00e1quina para limpiar caca de ganso), una enorme aspiradora concebida en su origen para el mantenimiento de campos de golf, capaz, en pocas horas, de absorber kilos de caca gansaria (o colillas, restos de vidrios y bolsas de pl\u00e1stico o latas abolladas). La tecnolog\u00eda es K\u00e4rcher (de la Alfred K\u00e4rcher GmbH &amp; Co., fundada en 1935 y especializada, en sus inicios,<br \/>\nen la fabricaci\u00f3n de hornos industriales y equipos para la Luftwaffe, y m\u00e1s tarde, tras la oportuna desnazificaci\u00f3n, empresa puntera en la producci\u00f3n de todo tipo de equipos de limpieza: al vapor, por alta presi\u00f3n, por barrido, por aspiraci\u00f3n\u2026 En fin, que su divisa es la pulcritud).<\/p>\n<p>Entre la muchedumbre desali\u00f1ada del campo de refugiados pr\u00f3ximo a Kobane destaca la imagen de una joven con camiseta de color amarillo yema de huevo que hace promoci\u00f3n de los productos K\u00e4rcher: en la foto impresa sobre la prenda, un grupo de ping\u00fcinos observa con curiosidad una aspiradora manual de esa marca, cuyo aerodin\u00e1mico cuerpo, en posici\u00f3n vertical, se les asemeja sospechosamente.<\/p>\n<p>La camiseta lleg\u00f3 al campo en un gran donativo organizado por ba\u00f1istas habituales del lago Starnberg que, una tarde de verano, leyeron algo acerca de las condiciones en este campamento turco en las hojas sueltas de una revista que revoloteaba sobre el prado donde tomaban el sol. De vuelta en la ciudad, metieron en unas cajas varias limpiadoras de cristales (t\u00e9cnica al vapor), m\u00e1quinas de limpieza a presi\u00f3n con arena, camisetas, bol\u00edgrafos amarillos como yema de huevo y l\u00e1pices y blocs de dibujo, se pusieron en contacto con una ong y despacharon al desierto todas esas cosillas que aliviar\u00edan la vida de los acampados. Esa noche durmieron la mar de tranquilos.<\/p>\n<p>Kothals, que cuando no est\u00e1 ocupado limpiando excrementos de ganso emplea su escaso tiempo libre en pintar acuarelas con motivos rom\u00e1nticos (castillitos en ruinas, quillas de barcos alzadas en plena tormenta, idilios lacustres con bandadas de patos salvajes en despegue), menea la cabeza con indulgencia al ver a algunos de sus ba\u00f1istas acelerar el proceso digestivo de los hasta ahora tolerados hu\u00e9spedes. Lo cierto es que Kothals no siente odio alguno hacia los gansos. \u201cVisualmente es un espect\u00e1culo \u00fanico por su belleza, un sue\u00f1o\u201d, nos dice. No obstante, entiende que el asueto de unos ba\u00f1istas no debe verse afectado por el falso concepto de humanitarismo ornitol\u00f3gico cultivado por otros. Por ello preside la comisi\u00f3n municipal que adoptar\u00e1 pr\u00f3ximamente una medida ya aplicada con \u00e9xito en muchos otros balnearios europeos y en comarcas colindantes con aeropuertos: la muerte por gas, en los pr\u00f3ximos a\u00f1os, de hasta cuatrocientos mil gansos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ecologismo<\/p>\n<p>En su prop\u00f3sito, Herr Kothals cuenta con el apoyo especializado de Roswitha, una de las ba\u00f1istas m\u00e1s asiduas.<\/p>\n<p>Roswitha es ornit\u00f3loga de carrera, ecologista en sus ratos libres (\u201c\u00a1Moderada!\u201d, nos aclara) y trabaja como asesora del departamento de Riesgos Laborales de una multinacional especializada en la fabricaci\u00f3n de turbinas de avi\u00f3n. Ella sabe todo lo que se puede saber sobre los peligros que implican las aves para el buen desenvolvimiento de la vida humana.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Nosotros somos los culpables!\u201d, nos dice, apasionada. \u201cEl incremento desmedido de las poblaciones de gansos, su modo de vida cada vez m\u00e1s sedentario es resultado directo de nuestro bienestar. El desarrollo agr\u00edcola ha propiciado el asentamiento de grandes poblaciones de unas aves que, en otros tiempos, cuando predominaban las malas cosechas y las hambrunas, emigraban hacia latitudes situadas m\u00e1s al sur. \u00a1Y no hablemos ya de los da\u00f1os que pueden causar en la aviaci\u00f3n civil o militar! Las turbinas de los aviones son cada vez m\u00e1s silenciosas, y los p\u00e1jaros no se apartan cuando un aparato despega o aterriza. S\u00f3lo en Estados Unidos se registraron, en un per\u00edodo de veinticuatro a\u00f1os (entre 1990 y 2014), 150 mil colisiones de aviones con p\u00e1jaros\u2026 O de p\u00e1jaros con aviones, seg\u00fan se mire. Es cierto que menos de un 1 por ciento de los casos tiene consecuencias fatales u ocasiona da\u00f1os irreparables en las turbinas. En nuestra multinacional se las prepara entretanto para que el motor no pierda fuerza de empuje tras una colisi\u00f3n con p\u00e1jaros de tama\u00f1o medio. Nuestro departamento de pruebas cuenta con una brigada de curiosos artilleros que, con unos ca\u00f1ones especiales, lanzan gallinas muertas a las turbinas en rotaci\u00f3n para poner a prueba su capacidad de resistencia. De las aves s\u00f3lo queda un lustroso chorro rojo que las turbinas expulsan por su<br \/>\nparte trasera.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ejercitando las artes<\/p>\n<p>Volvemos al campo de Kobane. Nuestro ni\u00f1o sirio (llam\u00e9mosle Khaled) se dispone a dar<br \/>\nsu siguiente salto sobre una barrera de brasas ahora m\u00e1s larga. De rodillas, en un extremo de la foto, se ve a otro ni\u00f1o de espaldas dando color al dibujo de una de las p\u00e1ginas del libro que les lleg\u00f3 en donaci\u00f3n desde Alemania y que lleva el logotipo amarillo huevo de K\u00e4rcher: una bandada de gansos salvajes levantando el vuelo. Algo m\u00e1s al fondo, una ni\u00f1a sonriente intenta levantar una especie de escultura con los brazos y las piernas desmembradas de una mu\u00f1eca de la que s\u00f3lo han quedado una cabeza pelirroja y un torso de color asalmonado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alemania. Un cuento de verano &#8211; Jos\u00e9 An\u00edbal Campos En 1844 apareci\u00f3 el librito \u2018Alemania. Un cuento de invierno\u2019, de Heinrich Heine. Se trataba de una s\u00e1tira, po\u00e9tica y en clave de cr\u00f3nica de viaje. 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