{"id":18207,"date":"2020-11-23T06:57:08","date_gmt":"2020-11-23T12:57:08","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=18207"},"modified":"2020-11-23T06:57:08","modified_gmt":"2020-11-23T12:57:08","slug":"la-ciencia-es-el-antidoto-a-lo-que-nos-enferma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=18207","title":{"rendered":"La Ciencia es el ant\u00eddoto a lo que nos enferma"},"content":{"rendered":"<p>Lo que nos enferma<\/p>\n<p>Hermann Bellinghausen<\/p>\n<p>La ciencia, bien entendida, no es religi\u00f3n ni gobierno. S\u00ed ant\u00eddoto contra el opio de los pueblos. No se le debe endiosar, sino cuestionarla siempre. En eso consiste su potencia. Se opone al pensamiento fan\u00e1tico, la superstici\u00f3n, la pereza mental y la falsa magia. El verdadero pensamiento m\u00e1gico es otra cosa, milenario, sagaz y respetable. En cuanto a la ignorancia, la hay de dos tipos: la inevitable de la indigencia, y la deliberada de los que deciden no saber, poniendo en duda lo que se sabe sin molestarse en entender. As\u00ed como muchos que podr\u00edan leer prefieren no hacerlo.<\/p>\n<p>Llegados a nuestros d\u00edas y a\u00f1os de riesgos de salud, ambientales y alimentarios, este asunto de la ignorancia y el conocimiento cobra inter\u00e9s. Viendo los acontecimientos reaccionarios en Estados Unidos, Brasil y Europa, adquiere una relevancia pol\u00edtica sin precedente, ni siquiera en tiempos del fascismo hist\u00f3rico. \u00bfEstamos ante el huevo de la serpiente? La victoria cultural de Trump es innegable. Dio base masiva (70 millones de votos) a las ideas m\u00e1s delirantes, paranoicas, fundamentalistas e infundadas, les imprimi\u00f3 un sello de legitimidad alarmante tras cinco a\u00f1os de envilecer la verdad y la pol\u00edtica, que miren que ya era vil antes de su resistible ascenso, como dijera Brecht.<\/p>\n<p>El evento del Covid-19 sucede en la naturaleza, no depende de lo que pensemos, creamos o se nos antoje. Llegados al pico invernal de la pandemia que ha consumido el 2020, estamos m\u00e1s socr\u00e1ticos que nunca. La epidemia sigue, y con ella sus efectos, no por conocidos m\u00e1s controlables mediante recursos hospitalarios, paliativos y cuarentenas.<\/p>\n<p>Hay distintas formas de leer el fen\u00f3meno. Unos sacan estad\u00edsticas y hacen proyecciones con seriedad. Otros buscan afanosa y millonariamente la santa vacuna. Para algunos es un invento de Bill Gates, o un ataque biol\u00f3gico de la p\u00e9rfida China. O un anillo al dedo. Para otros m\u00e1s, un resultado esperable de la globalizaci\u00f3n y la industrializaci\u00f3n brutal de lo que comemos, bebemos y respiramos; para \u00e9stos, el culpable de la pandemia es el capitalismo.<\/p>\n<p>Nada de lo mencionado cambia el hecho de que se extiende por todo el planeta un virus muy contagioso y frecuentemente da\u00f1ino para el cual no existe cura o vacuna, y se le combate en arduas escaramuzas farmacol\u00f3gicas desde sistemas de salud disfuncionales ante la magnitud del reto. Pero, t\u00edpico del capitalismo, la pandemia resulta muy redituable para las farmac\u00e9uticas y los siempre ganones de la telecomunicaci\u00f3n digital. Como documentara Naomi Klein, los desastres son un gran negocio. El terrible fin del hielo \u00e1rtico, que avanza mientras usted lee estas l\u00edneas, pone en los cuernos de la luna los valores de mineras, petroleras, constructoras y armeras. La guerra seguir\u00e1 siendo redituable. El hambre es negocio, y la obesidad tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Que estamos insertos en un vasto experimento de control social, s\u00ed. Que nos atraparon nuevamente las despiadadas leyes de mercado, tambi\u00e9n. Que se abre una oportunidad para quienes reclaman autoritarismo y represi\u00f3n. Son efectos, no causas, y los vemos alimentar racismos, resentimientos, discriminaci\u00f3n, alienaci\u00f3n, fanatismo.<\/p>\n<p>Una forma de ego\u00edsmo consumado lo ejercen cotidianamente quienes deciden no cubrirse la boca. No se trata de una cortes\u00eda ni depende del libre albedr\u00edo; es la \u00fanica forma emp\u00edrica de detener al virus que flota entre nosotros. Quien acude desprotegido a un rave, una boda de post\u00edn o una playa atiborrada de ba\u00f1istas se echa un volado, pero conf\u00eda en ganarlo. Se ampara en su juventud, o en la certidumbre de ser inmune por regalo divino, o en que prefiere no pensarlo.<\/p>\n<p>Lo que nos mata, a fin de cuentas, es el ego\u00edsmo que dictan el capitalismo y las creencias religiosas: s\u00e1lvese quien pueda; ma\u00f1ana estar\u00e9 con Al\u00e1 en el Para\u00edso; en el Juicio Final estar\u00e9 yo solo ante el tribunal de Dios; el mundo nos pertenece ahora y hay que exprimirlo, los que vienen despu\u00e9s, que se las arreglen como puedan. Hay quien ve en la pandemia una limpieza social como les gustaban a los nazis. Eso, ego\u00edsmo.<\/p>\n<p>En un sensato art\u00edculo (Pensamiento m\u00e1gico, La Jornada, 18\/9\/20), Carlos Mart\u00ednez Garc\u00eda pone en picota las creencias apocal\u00edpticas o irresponsables ante el conocimiento cient\u00edfico de la pandemia. Debe darnos qu\u00e9 pensar que los \u00e9xitos por mantener a raya la enfermedad que se adue\u00f1\u00f3 del aire ocurren en comunidades organizadas (o bien los sistemas autoritarios y supercontroladores de Oriente). Van mejor las colectividades que se organizan, comparten cierta disciplina, cooperan y no compiten, hacen de lado filias y fobias. La pandemia no es un asunto de opini\u00f3n o creencia.<\/p>\n<p>Hoy se pronuncia con esperanza o por moda la palabra empat\u00eda. La manera sana y posible de navegar las turbulencias es con cuidados, conocimientos compartidos, respeto a las reglas de convivencia que, comprobadamente, nos protegen bajo la noci\u00f3n de que los otros me importan. En la pandemia, el Yo no salva a nadie.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo que nos enferma Hermann Bellinghausen La ciencia, bien entendida, no es religi\u00f3n ni gobierno. S\u00ed ant\u00eddoto contra el opio de los pueblos. 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