{"id":18283,"date":"2020-11-26T07:55:13","date_gmt":"2020-11-26T13:55:13","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=18283"},"modified":"2020-11-26T07:55:13","modified_gmt":"2020-11-26T13:55:13","slug":"adios-diego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=18283","title":{"rendered":"Adi\u00f3s, Diego"},"content":{"rendered":"<p>Adi\u00f3s, Diego<br \/>\nVivi\u00f3 entre \u00e9xitos y excesos sus seis d\u00e9cadas<\/p>\n<p>Muri\u00f3 Maradona, leyenda de regates, ca\u00eddas y renacimientos<\/p>\n<p>En cuatro minutos consigui\u00f3 los dos goles m\u00e1s recordados de la historia \/\/ Abraz\u00f3 la causa de la izquierda y fueron sus \u00eddolos el Che y Fidel Castro<\/p>\n<p>Juan Manuel V\u00e1zquez<\/p>\n<p>La Jornada<\/p>\n<p>Diego Armando Maradona muri\u00f3 ayer a los 60 a\u00f1os por un infarto. Diego, el hombre que vivi\u00f3 al l\u00edmite su personaje, no resisti\u00f3 m\u00e1s. Maradona, el mito que construyeron entre todos en el mundo, permanece. Fue repentino, pero \u00bfacaso inesperado? El ex jugador que convirti\u00f3 una cifra en parte de su nombre, El Diez, falleci\u00f3 apenas unas semanas despu\u00e9s de una cirug\u00eda para removerle un co\u00e1gulo en la cabeza el 3 de noviembre y de haber cumplido a\u00f1os el 30 de octubre.<\/p>\n<p>Desde las primeras horas de aquella intervenci\u00f3n m\u00e9dica se tem\u00eda por su vida. El astro argentino, fiel a su leyenda gambetera de sorpresas y chanchullos, de ca\u00eddas y renacimientos, volvi\u00f3 a pasarle la pelota entre las piernas a los peores augurios. Hab\u00eda sobrevivido y parec\u00eda que se recuperaba. Ah\u00ed, precisamente, volvi\u00f3 a hacer un quiebre genial. Cuando el mundo cre\u00eda que el Diego era inmortal, su muerte lleg\u00f3 el mi\u00e9rcoles a mediod\u00eda en su nueva casa de Tigre, en la provincia de Buenos Aires.<\/p>\n<p>Fue una muerte natural de un ser que parec\u00eda que no lo era. A pesar de esa evidencia, el fiscal John Broyad inform\u00f3 que se le realizar\u00eda por la tarde una autopsia al \u00eddolo.<\/p>\n<p>Maradona sobrevivi\u00f3 a todo, a una entrada hist\u00f3rica de Goikoetxea que lo lesion\u00f3 en 1983, a perder la Copa del Mundo en 1990, al descr\u00e9dito por dopaje en el Mundial de 1994, a la FIFA, la AFA y a los due\u00f1os del bal\u00f3n que fueron sus adversarios. Diego, sin embargo, no sobrevivi\u00f3 a s\u00ed mismo, a una vida de extremos y contrastes, a las secuelas de sus adicciones.<\/p>\n<p>Como todo mito genial el ego lo desbordaba. El tema favorito de Maradona, adem\u00e1s de la pelota, era \u00e9l mismo. Tuvo la osad\u00eda de desdoblarse en unos mellizos que representaban esa dualidad que lo persigui\u00f3 toda su vida, y tambi\u00e9n durante toda su leyenda, en una simulaci\u00f3n de un frente a frente en su programa de televisi\u00f3n de 2005, La Noche del Diez, Diego, vestido muy formal con un saco, entrevistaba a un Maradona m\u00e1s casual.<\/p>\n<p>Cuando el Diego, en una representaci\u00f3n del hombre en toda su humanidad, cuestionaba al mito si se arrepent\u00eda de algo en su vida. Maradona se humanizaba y mostraba su costado m\u00e1s fr\u00e1gil, el del arrepentimiento. Lament\u00f3 no haber estado cerca de sus hijas, no verlas crecer, el dolor provocado a sus padres. Y desde luego, las adicciones, sus demonios internos que lo atormentaron en la vida. Pero la droga no como una presencia que le hizo da\u00f1o al cuerpo y mente de ese hombre, sino al enemigo que atent\u00f3 contra lo m\u00e1s sagrado: el futbol.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfDe qu\u00e9 te arrepientes? \u2013preguntaba el Diego como si s\u00f3lo a trav\u00e9s de ese di\u00e1logo pudiera escarbar en su propio abismo.<\/p>\n<p>\u2013No haber podido dar el cien por ciento en el futbol \u2013respondi\u00f3 Maradona al otro que tambi\u00e9n era \u00e9l mismo\u2013, yo con la coca\u00edna di ventajas y vos lo sab\u00e9s bien. Nos drog\u00e1bamos, no dorm\u00edamos, nos consum\u00edamos y despu\u00e9s sal\u00edamos as\u00ed a la cancha. Cuando se habla de droga en el futbol, cuidado, yo di ventajas.<\/p>\n<p>Los dos tiempos de El Pelusa<\/p>\n<p>Como un dios bic\u00e9falo, el argentino pose\u00eda dos rostros que eran uno mismo. Hay un Diego que representa al personaje que nace en la miseria y alcanza la gloria contra la adversidad. Un tipo mundano y hasta vulgar amante del lujo, que presume dos costosos relojes, uno en cada mu\u00f1eca, con horarios diferentes. Y hay un Maradona rebelde, el que admir\u00f3 al Che Guevara y a Fidel Castro \u2013los llevaba tatuados en la piel\u2013, que desafi\u00f3 al poder en el futbol y protest\u00f3 contra el imperialismo.<\/p>\n<p>En el primer tiempo, el del origen, hay una grabaci\u00f3n en blanco y negro de 1970 donde se observa a un ni\u00f1o melenudo. Con voz infantil y atropellada, el peque\u00f1o Diego habla de sue\u00f1os y trasluce la pobreza de Villa Fiorito, una zona precaria al sur de Buenos Aires.<\/p>\n<p>Mi sue\u00f1o es jugar un Mundial, dice quien alcanzar\u00eda el estatus de leyenda al ganar con Argentina la Copa del Mundo de M\u00e9xico en 1986, donde Diego anot\u00f3 los dos goles m\u00e1s recordados en la historia. El de la mano de Dios y el gol del siglo. La trampa y el genio en un mismo partido ante Inglaterra con s\u00f3lo cuatro minutos de diferencia.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de acercarse al sol, Maradona inici\u00f3 una ca\u00edda que no ces\u00f3 el resto de su vida. En el Mundial de Estados Unidos, en 1994, fue expulsado de la selecci\u00f3n por dar positivo de efedrina. Durante un partido ante Nigeria le hicieron una prueba aleatoria y tras recibir el resultado, Diego camin\u00f3 al centro de la cancha tomado de la mano de una mujer vestida de enfermera y se despidi\u00f3. Poco despu\u00e9s enunci\u00f3 una de las frases que mejor describen el descenso del \u00eddolo: No quiero dramatizar, pero me cortaron las piernas.<\/p>\n<p>S\u00f3lo tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, Diego abandon\u00f3 el futbol. Alejarse de la cancha lo llev\u00f3 a convertirse en el h\u00e9roe ca\u00eddo, la gloria del deporte empe\u00f1ada en su autodestrucci\u00f3n. El que fuera un prodigio del bal\u00f3n, parec\u00eda reclamar a sus detractores con su abandono, obeso y enganchado a las drogas.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de entradas a cl\u00ednicas y reca\u00eddas, volvi\u00f3 porque Diego tambi\u00e9n fue la resurrecci\u00f3n. Una crisis cardiaca en el 2000 estuvo a punto de costarle la vida. Tras una larga estad\u00eda en Cuba para rehabilitarse y una operaci\u00f3n de bypass g\u00e1strico que le ayud\u00f3 a perder m\u00e1s de 50 kilos, devolvieron a un Maradona rejuvenecido, irreconocible respecto a la imagen abotargada que deambulaba lenta en el pasado.<\/p>\n<p>El nuevo Diego apareci\u00f3 en su programa de televisi\u00f3n de 2005, La Noche del Diez, donde en la emisi\u00f3n de la entrevista a s\u00ed mismo se pregunt\u00f3 sobre las drogas.<\/p>\n<p>\u2013Cu\u00e9ntame de la \u00faltima vez que te drogaste \u2013dijo el Diego entrevistador a su otro yo.<\/p>\n<p>\u2013No jod\u00e1s, c\u00f3mo no vas a saber, si nos drogamos juntos. Hace un a\u00f1o y medio que no nos drogamos \u2013respondi\u00f3 Maradona y el estudio revent\u00f3 en aplausos.<\/p>\n<p>Maradona, el rebelde<\/p>\n<p>En 2008, el director serbio Emir Kusturica film\u00f3 un documental sobre Maradona. Un relato en el que mostr\u00f3 la complejidad del personaje, lo mismo estrella pop que genio de la pelota, una v\u00edctima de la coca\u00edna y un militante de la izquierda. El cineasta se pregunta qui\u00e9n es ese hombre al que llama el Sex Pistol del escenario del futbol y no duda en afirmar que si Andy Warhol viviera, lo habr\u00eda pintado junto a Marilyn Monroe y Mao Tse Tung.<\/p>\n<p>A Maradona lo comparan con otros \u00eddolos del deporte. Es lo normal. Lo que casi ninguno se ha atrevido es a asumir una posici\u00f3n en el resbaloso piso de lo pol\u00edtico. Cuando lo hacen, suelen ser atacados como les ocurri\u00f3 al boxeador Muhammad Ali, los velocistas John Carlos y Tommie Smith y al futbolista brasile\u00f1o S\u00f3crates.<\/p>\n<p>Diego exhib\u00eda su devoci\u00f3n hacia el Che Guevara tatuado en su brazo derecho y a Fidel Castro, a quien llam\u00f3 su segundo padre, impreso en su pierna izquierda, la de la pelota.<\/p>\n<p>Hace 15 a\u00f1os mont\u00f3 en una caravana en tren para protestar en la Cumbre de Las Am\u00e9ricas en Mar del Plata por la visita de George W. Bush. A un costado de Evo Morales, Diego manifest\u00f3 su desprecio por el presidente de Estados Unidos.<\/p>\n<p>Esto es por mi orgullo como argentino, dijo Diego; ir en este tren para repudiar a esta basura humana que es Bush. Los argentinos vamos por la dignidad.<\/p>\n<p>Antes de la ca\u00edda final, Maradona volvi\u00f3 a mostrarse como el hombre batido por las adicciones. Gordo y sin poder hablar claro recordaba la versi\u00f3n de sus peores a\u00f1os. Y aun en esos momentos, parec\u00eda recordarle al mundo su declaraci\u00f3n m\u00e1s profunda cuando lo homenajearon en La Bombonera con Boca Juniors.<\/p>\n<p>Si uno se equivoca, el futbol no tiene por qu\u00e9 pagar. Yo me equivoqu\u00e9 y pagu\u00e9. La pelota no se mancha, dijo como despedida.<\/p>\n<p>La cirug\u00eda para remover el co\u00e1gulo fue como una advertencia hace pocas semanas. Durante d\u00edas el mundo esperaba un desenlace tr\u00e1gico y parec\u00eda que el \u00eddolo lo hab\u00eda superado otra vez. S\u00f3lo fue una gambeta, ayer muri\u00f3 el Diego. Maradona, el mito, vive.<\/p>\n<p>Una inversi\u00f3n en Netflix podr<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Adi\u00f3s, Diego Vivi\u00f3 entre \u00e9xitos y excesos sus seis d\u00e9cadas Muri\u00f3 Maradona, leyenda de regates, ca\u00eddas y renacimientos En cuatro minutos consigui\u00f3 los dos goles m\u00e1s recordados de la historia \/\/ Abraz\u00f3 la causa de la izquierda y fueron sus \u00eddolos el Che y Fidel Castro Juan Manuel V\u00e1zquez La Jornada Diego Armando Maradona muri\u00f3 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":18284,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-18283","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18283","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=18283"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18283\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18285,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18283\/revisions\/18285"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/18284"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=18283"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=18283"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=18283"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}