{"id":18364,"date":"2020-11-29T12:34:35","date_gmt":"2020-11-29T18:34:35","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=18364"},"modified":"2020-11-29T12:34:35","modified_gmt":"2020-11-29T18:34:35","slug":"jose-revueltas-y-la-rebeldia-de-los-insumisos-en-la-semanal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=18364","title":{"rendered":"Jos\u00e9 Revueltas y la rebeld\u00eda de los insumisos\/ en &#8216;La Semanal&#8217;"},"content":{"rendered":"<p>Retrato de familia: Jos\u00e9 Revueltas y la rebeld\u00eda de los insumisos\/ &#8216;La Semanal&#8217;<\/p>\n<p>Jos\u00e9 \u00c1ngel Leyva*<\/p>\n<p>La Jornada Semanal<\/p>\n<p>La familia Revueltas, 1921. Consuelo, la prima Margarita, Silvestre y su primera esposa, Jule, Ferm\u00edn, Emilia; : Rosaura, do\u00f1a Romana\u00a0 Agust\u00edn, Don Jos\u00e9, Cuca; Luz, Mar\u00eda, Jos\u00e9<\/p>\n<p>Mucho pero nunca suficiente se ha dicho sobre el gran Jos\u00e9 Revueltas, su obra y su figura tan trascendentes en nuestra cultura. Aqu\u00ed, sin embargo, se habla tambi\u00e9n de los padres y hermanos, los descendientes en general, en una suerte de cr\u00f3nica con tintes de ensayo aderezado con an\u00e9cdotas que trazan, con algunas pinceladas, el esp\u00edritu de una familia excepcional formada por personas igualmente excepcionales, llenas de talento y sentido social.<\/p>\n<p>El 14 de abril de 2006 fui convocado por Andrea Revueltas y Philippe Cheron al Pante\u00f3n Franc\u00e9s, el que est\u00e1 frente a la Cineteca Nacional, para hacer un homenaje luctuoso a Jos\u00e9 Revueltas. Mart\u00edn Dozal, compa\u00f1ero de celda de Jos\u00e9, nos recibi\u00f3 a todos: Evodio Escalante, Marco Antonio Campos, Roberto L\u00f3pez Moreno, el escultor Manuel Fuentes y sus hijas y, por supuesto, Philippe y Andrea, quien acusaba ya los signos de una artritis devastadora. Pero el \u00e1nimo de la pareja era dulce y resplandeciente como esa luz de primavera. Roberto L\u00f3pez Moreno ley\u00f3 un poema dedicado a la memoria del autor de Los d\u00edas terrenales, con tanta enjundia que parec\u00eda pretender arranc\u00e1rselo a la muerte. Marco Antonio Campos publicar\u00eda en La Jornada Semanal una cr\u00f3nica muy afortunada de ese encuentro. Andrea Revueltas fallecer\u00eda casi cuatro a\u00f1os despu\u00e9s del memorable encuentro que culmin\u00f3 en una comida en el restaurante Los Placeres, de Mario del Valle. Todos hab\u00edan tenido la fortuna de conocer personalmente a Jos\u00e9 Revueltas, menos yo. Despu\u00e9s de esa ceremonia p\u00f3stuma, incluyente, ten\u00eda la sensaci\u00f3n de haber convivido con \u00e9l.<\/p>\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s, Philippe Cheron me contar\u00eda de su primer encuentro con Jos\u00e9 en Par\u00eds. Revueltas hab\u00eda ido a visitar a su hija Andrea, quien era una de sus principales interlocutoras, y de paso a conocer a su yerno franc\u00e9s. Le fascin\u00f3 la personalidad del mexicano, su sentido del humor, su efervescencia mental, su discurso cr\u00edtico y su ausencia de solemnidad, su admiraci\u00f3n por la cultura, su gusto por la vida. Philippe y Andrea asumieron el compromiso de reunir la obra de Jos\u00e9 y buscarle editorial. No era una tarea f\u00e1cil trat\u00e1ndose de un prol\u00edfico autor que se mov\u00eda con lucidez en diversos campos: la narrativa, el ensayo, la cr\u00f3nica, el reportaje, el gui\u00f3n cinematogr\u00e1fico, el teatro, la poes\u00eda. Jos\u00e9 no era s\u00f3lo escritor e intelectual, era un hombre de acci\u00f3n; en \u00e9l se fund\u00edan la elocuencia y la praxis, el deseo y el compromiso, las ideas del cambio y el cambio mismo.<\/p>\n<p>El peso magn\u00edfico de ser una Revueltas<\/p>\n<p>El 20 de octubre pasado se reuni\u00f3 una parte de la familia en casa de Olivia Revueltas, donde estaban sus hijos Julio y Vina, Marcela Bodenstedt, nieta de Rosaura Revueltas, Emilio Revueltas, nieto de Ferm\u00edn, y Mario Rechy, amigo de la c\u00e1rcel de Jos\u00e9. Olivia me estuvo contando sobre su vida en San Antonio, Texas, con su marido William, con quien vivi\u00f3 hasta el final de su vida en 1998. Abogado y bailar\u00edn de tap en su juventud, gustaba recorrer la carretera a lo largo de la frontera de M\u00e9xico hasta California y descubrir paisajes. Olivia regres\u00f3 a M\u00e9xico en 2016, tras un largo autoexilio que inici\u00f3 en 1987. A causa de su participaci\u00f3n pol\u00edtica advirti\u00f3 que se le marginaba de la vida art\u00edstica, pero sobre todo decidi\u00f3 irse cuando vio que su vida estaba en riesgo. En Texas encontr\u00f3 no s\u00f3lo el amor sino los espacios adecuados para hacer su m\u00fasica, para encontrarse con grandes jazzistas. Ahora, de nuevo en su pa\u00eds, le vuelven los recuerdos de sus padres, la pesada carga de ser una Revueltas, con todo lo que ello representa en el arte y en lo pol\u00edtico, en lo social. Toc\u00f3 dos piezas al piano, una que recrea el sentimiento y los significados de su padre, dulce y tierna, apasionada, alegre, delicada. Tiene algo de Erik Satie, me dije internamente. La otra es una marcha, un vals con aires de tango que nos hace imaginar la noche en que Olivia Peralta y Jos\u00e9 Revueltas se conocieron en un baile del Partido Comunista, un di\u00e1logo entre camaradas y el nacimiento de un amor que dar\u00eda a luz dos hijas: la compa\u00f1era Andrea y la compa\u00f1era Olivia. De Olivia Peralta queda Mi vida con Jos\u00e9 Revueltas, testimonio sobre su indeclinable pasi\u00f3n por el padre de sus hijas, sus reclamos de mujer, su admiraci\u00f3n, la imposibilidad de estar al lado de un hombre nacido un 20 de noviembre, d\u00eda de la Revoluci\u00f3n Mexicana, cuya vocaci\u00f3n era la rebeld\u00eda, la libertad, la lucha por cambiar el mundo.<\/p>\n<p>Olivia Revueltas sab\u00eda desde ni\u00f1a que Jos\u00e9, a quien vio como un padre ausente de casa, no era un padre convencional, era un revolucionario, un insumiso y un escritor sin remedio. Durante las temporadas que pas\u00f3 con \u00e9l, en medio de la pobreza y las carencias de su \u201cdepartamentucho\u201d de la colonia Escand\u00f3n, recuerda que se levantaba temprano, hac\u00eda el desayuno y colocaba mantelitos y cubiertos. Siempre digno y limpio. Luego iba a su escritorio y sacaba punta a decenas de l\u00e1pices que colocaba en un bote, depositaba sobre la mesa una pila de hojas y comenzaba a escribir sin levantar la cabeza del papel, concentrado y reconcentrado en sacarle historias a las p\u00e1ginas. Lo ve\u00eda inmerso en su escritura, ajeno al mundo exterior, y ella, adolescente, casi ni\u00f1a, escuchaba a su padre sollozar. Una y otra hoja pasaban por su pu\u00f1o y letra; Jos\u00e9 derramaba l\u00e1grimas por sus personajes, por sus historias, que estaban siempre al borde de la realidad, que nac\u00edan de la realidad. En el imaginario de Olivia era la figura de un pianista que, a la manera de Bill Evans, se inclinaba sobre el teclado de sus manuscritos. Esa misma sentimentalidad transmite la composici\u00f3n que ha dedicado a la memoria de su compa\u00f1ero padre.<\/p>\n<p>Las artes Revueltas: Silvestre, Ferm\u00edn, Agust\u00edn, Mar\u00eda\u2026<\/p>\n<p>Coet\u00e1neo de Octavio Paz y de Efra\u00edn Huerta, Jos\u00e9 Revueltas fue el antepen\u00faltimo de una familia que hab\u00eda gozado de ciertas comodidades y beneficios del comercio. Sus hermanos mayores, Silvestre y Ferm\u00edn, recibieron una iniciaci\u00f3n temprana en la m\u00fasica y en la pintura, aunque su padre, Jos\u00e9, y su madre, Romana, anhelaban un futuro en los negocios y en la arquitectura para el primog\u00e9nito y el segundo, respectivamente. Fueron enviados primero a Austin, Texas, y luego a Chicago para alejarlos de la gleba y de la bola. Qui\u00e9n iba a imaginar que justo en esa ciudad, Chicago, sus sensibilidades Revueltas iban a ser inoculadas por los movimientos obreros y se iban a definir sus vocaciones en la m\u00fasica y las artes pl\u00e1sticas. Ferm\u00edn regresar\u00eda a M\u00e9xico en 1920 y se incorporar\u00eda casi de inmediato al grupo de los Estridentistas, en 1921, y ser\u00eda parte de una generaci\u00f3n brillante al lado de los tres grandes del muralismo, pero sobre todo de su amigo Rufino Tamayo, de Jean Charlot, de Ram\u00f3n Alva de la Canal.<\/p>\n<p>\u00c1ngela Acevedo, viuda de Silvestre, a quien tuve la fortuna de entrevistar casi al final de su vida, recordaba la llegada de Silvestre como director, al concluir los a\u00f1os veinte, del Conservatorio Nacional. Al principio con una barba espesa para ocultar la cicatriz que descend\u00eda por la mejilla y daba un giro por la barbilla y la comisura de la boca. Silvestre hab\u00eda contra\u00eddo matrimonio con la cantante Jule Klarecy, en 1920, y con ella procre\u00f3 una hija, que ser\u00eda tambi\u00e9n cantante, Carmen Revueltas Klarecy. En 1927 se divorci\u00f3 y al parecer es por esos a\u00f1os que, al salir del lugar donde tocaba, lo asaltaron e intentaron arrebatarle el viol\u00edn. Al negarse a entregarlo lo amenazaron con cortarlo, y Silvestre, abrazando su instrumento, les ofreci\u00f3 la mejilla. \u00c1ngela era estudiante en el conservatorio, veracruzana, alegre como casta\u00f1uela y \u00e9l un so\u00f1ador, un encendido m\u00fasico que deseaba cambiar no s\u00f3lo el mundo sino la m\u00fasica misma. Silvestre era ni\u00f1o atormentado por la urgencia de componer y de luchar por las causas justas. Era un so\u00f1ador, un personaje de novela. En su viaje a Espa\u00f1a escrib\u00eda cartas y cartas que ella no ten\u00eda el temperamento de contestar. En s\u00f3lo diez a\u00f1os de vida mexicana elabor\u00f3 la m\u00fasica por la cual su memoria permanece intacta. \u00c1ngela evocaba los amorosos lazos que un\u00edan a los hermanos, su mutua admiraci\u00f3n. Pero de todos fue Jos\u00e9, con certeza, el que recibi\u00f3 y dispens\u00f3 afecto a sus hermanos mayores y menores. Estos \u00faltimos, como \u00e9l, recibieron por herencia las carencias y las deudas familiares: Mar\u00eda y Agust\u00edn, quien se revel\u00f3 como escultor, como su hermana Consuelo a los setenta a\u00f1os en la pintura, tanto que lleg\u00f3 a exponer en Bellas Artes. La cr\u00edtica de arte Raquel Tibol le reconoc\u00eda un talento inusual en su estilo na\u00efve. Mar\u00eda sol\u00eda decirme que era la hermana dom\u00e9stica de los Revueltas, pose\u00eda una inteligencia aguda y un humor extraordinario, era una narradora oral excepcional. Fue una gu\u00eda fundamental en el libro El naranjo en flor. Homenaje a los Revueltas. Ella aparece en un mon\u00f3logo que el director esc\u00e9nico Bernardo Galindo puso en escena: Una familia chocarrosa.<\/p>\n<p>Eugenia Revueltas, hija de Silvestre, reconoce que la dimensi\u00f3n art\u00edstica y moral de sus padres fue tambi\u00e9n una pesada losa. Ella y Arturo Bodenstedt (hijo de Rosaura) eligieron la medicina, y su primo Silvestre, hijo de Ferm\u00edn, la arquitectura. Ella desertar\u00eda de la medicina para buscar en la academia literaria un refugio, aunque no le ha sido ajena la escritura de ficci\u00f3n, ni a su primo Arturo, hijo de Rosaura, la literatura. Rosaura hab\u00eda apostado todo por su papel en La sal de la tierra, filmada por Herbert j. Biberman a salto de mata, durante la cacer\u00eda de brujas del senador McCarthy. Sab\u00eda que se le cerrar\u00edan las puertas de la industria cinematogr\u00e1fica en M\u00e9xico, como sucedi\u00f3, pero su talento esc\u00e9nico s\u00f3lo lo podr\u00eda reivindicar un genio como Bertolt Brecht, que la incorpor\u00f3 en su Berliner Ensemble. Su nuera, la fot\u00f3grafa alemana Christa Cowrie, reconoce que su dominio de la lengua alemana era absoluto. Quiz\u00e1s por ello Pablo Neruda la vio en su papel de Madre Coraje tan blanca entre tantos rubios alemanes.<\/p>\n<p>Humor y amor: la rebeld\u00eda de los insumisos<\/p>\n<p>Los Revueltas no fueron artistas solemnes, pertenec\u00edan a un clan donde el humor y el amor se conjugaban en la b\u00fasqueda y en la disciplina. Cuenta Eugenia que, en una ocasi\u00f3n, durante una reuni\u00f3n familiar y de amigos extranjeros, se escuchaban diversas lenguas: alem\u00e1n, ingl\u00e9s y franc\u00e9s. S\u00f3lo Jos\u00e9 y su hermana Consuelo, la pintora, permanec\u00edan al margen de las conversaciones. De pronto, \u00e9l y ella comenzaron a hablar en una lengua extra\u00f1a. Alguno de los invitados pregunt\u00f3 en qu\u00e9 idioma se comunicaban. Consuelo respondi\u00f3: \u201csomos de Durango y nuestro idioma es el tepehuano, \u00bfverdad, hermanito?\u201d Jos\u00e9, muy propio, respondi\u00f3 en esa jerga extra\u00f1a, y Consuelo dijo, si nos disculpan, vamos a continuar nuestra charla. Consuelo y Jos\u00e9 se mor\u00edan de la risa en su idioma inventado.<\/p>\n<p>Olivia Revueltas mir\u00f3 a su hijo Julio Revueltas, quien hab\u00eda sostenido con vehemencia la fotograf\u00eda de Silvestre: \u201cNo queremos ni podemos ser como ellos si no es en la rebeld\u00eda de ser nosotros mismos. Ellos lo dieron todo, no se guardaron nada para s\u00ed. As\u00ed es el arte, revolucionario e insumiso.\u201d l<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>*Escritor, jefe de Publicaciones de la UACM.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Retrato de familia: Jos\u00e9 Revueltas y la rebeld\u00eda de los insumisos\/ &#8216;La Semanal&#8217; Jos\u00e9 \u00c1ngel Leyva* La Jornada Semanal La familia Revueltas, 1921. 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