{"id":18990,"date":"2020-12-20T07:11:44","date_gmt":"2020-12-20T13:11:44","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=18990"},"modified":"2020-12-20T07:11:44","modified_gmt":"2020-12-20T13:11:44","slug":"cuatro-minutos-pelicula-del-austriaco-michael-haneke","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=18990","title":{"rendered":"\u00abCuatro minutos\u00bb pel\u00edcula del austriaco Michael Haneke,"},"content":{"rendered":"<p>Cuatro minutos<\/p>\n<p>Carlos Bonfil<\/p>\n<p>Lo viejo y lo nuevo. Filmada cinco a\u00f1os despu\u00e9s de La pianista (Die Klavierspielerin, 2001), del austriaco Michael Haneke, Cuatro minutos (Vier Minuten, 2006), segundo largometraje del realizador alem\u00e1n Chris Kraus (Tanzscherben, 2002), es, de nueva cuenta, la exploraci\u00f3n incisiva y \u00e1spera de una neurosis.<\/p>\n<p>Esta vez se trata de la obsesi\u00f3n perfeccionista de una maestra de piano, la sexagenaria Traude Krueger (Monica Bleibtreu), quien durante largo tiempo ha intentado, con temeridad y empe\u00f1o, descubrir alg\u00fan talento musical en la c\u00e1rcel de mujeres en la que imparte sus clases. El rollizo Mutzi (Sven Pippig), guardi\u00e1n de celdas, fue un aventajado alumno suyo, pero su suerte final fue ver su talento degradado en concursos televisivos de trivia musical. Con el tiempo, soportando frustraciones propias y ajenas, la estricta maestra Traude desarroll\u00f3 un car\u00e1cter irritable y seco. La llegada al penal de la joven Jenny (Hannah Herzprung), una reclusa con cargos de asesinato, pero due\u00f1a de un talento pian\u00edstico nato, seduce de inmediato a la vieja profesora avinagrada. Lo que sigue es un intenso duelo de voluntades en el que afloran los rencores y las sordas frustraciones que comparten las dos mujeres. Una lucha de poder con tintes de un deseo er\u00f3tico soterrado. M\u00e1s que un rutinario relato carcelario, un drama sicol\u00f3gico a puerta cerrada.<\/p>\n<p>A pesar de la dureza dram\u00e1tica que sugiere el guion, los reiterativos apuntes sicol\u00f3gicos relacionados con el pasado desdichado de Jenny (abuso sexual por su padre, imperativo de revancha que conduce a la joven al crimen), aludido todo a trav\u00e9s de bruscos y r\u00e1pidos saltos temporales, van en detrimento de la fluidez del relato. Otro tanto sucede con las referencias a la juventud de la maestra de m\u00fasica, antigua pianista, la cual transcurre en un s\u00f3rdido ambiente carcelario nazi, centro de vejaciones y torturas contra opositores pol\u00edticos, donde ella trabajaba como enfermera.<\/p>\n<p>El encuentro de estas dos existencias lastimadas, parecidas en desgracias pero opuestas entre s\u00ed en su manera de enfrentarse al mundo, s\u00f3lo puede tener un punto de reconciliaci\u00f3n y un asomo de afecto en la pasi\u00f3n que ambas manifiestan por el piano. Al abordar con detenimiento esa afici\u00f3n compartida y los temperamentos contrastantes de las dos protagonistas, la pel\u00edcula obtiene sus mejores aciertos dram\u00e1ticos, volvi\u00e9ndose el relato un largo y r\u00edspido enfrentamiento generacional. La anciana Traude venera la tradici\u00f3n de los cl\u00e1sicos musicales, en especial a Schumann, y exige de su alumna humildad, respeto y culto a esos valores trascendentes. Jenny, por el contrario, es el talento espont\u00e1neo que brilla en su arte y por ello se permite las mayores transgresiones, como interpretar improvisaciones de jazz americano (m\u00fasica de negros, sentencia la desde\u00f1osa Traude) o exhibir el inaudito virtuosismo de tocar el piano de espaldas y con las manos esposadas. Traude representa as\u00ed el laborioso esfuerzo por dominar un arte; Jenny, la insolente maestr\u00eda musical del genio precoz. Salieri versus Mozart, todo en clave femenina y en una escenograf\u00eda penitenciaria.<\/p>\n<p>Lo que en La pianista de Haneke era pulsi\u00f3n sexual expl\u00edcita y devastadora, en Cuatro minutos se vuelve el perfil muy bajo de la frustraci\u00f3n sexual de una mujer madura, marcada por la culpa de haber sobrevivido a su pareja rom\u00e1ntica femenina, v\u00edctima del nazismo por su orientaci\u00f3n comunista. Apenas sorprende entonces su identificaci\u00f3n y empat\u00eda con la joven Jenny, ese temperamento autodestructivo y belicoso que a su manera busca tambi\u00e9n expiar viejas faltas suyas que a sus 18 a\u00f1os s\u00f3lo comprende a medias. Cuatro minutos es la historia de un tenso relevo generacional, y a su vez una radiograf\u00eda m\u00e1s de un pa\u00eds en revisi\u00f3n constante y cr\u00edtica de su pasado.<\/p>\n<p>Con un \u00edmpetu mayor que el de otras cinematograf\u00edas, como la francesa y la espa\u00f1ola, y sin duda por apremios de conciencia m\u00e1s poderosos, el cine alem\u00e1n ha insistido en los temas de la redenci\u00f3n y de la culpa, tanto a nivel personal como en lo colectivo. Esa reiteraci\u00f3n que a muchos pudiera parecer excesiva y rutinaria, o simplemente un lugar com\u00fan fastidioso, en realidad ha sido un elemento de vitalidad y renovaci\u00f3n art\u00edstica para ese cine. Esta pel\u00edcula de Chris Kraus, muy popular en su momento, es una muestra discreta y a la vez elocuente de esa necesaria revisi\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Cuatro minutos est\u00e1 disponible en la plataforma Netflix.<\/p>\n<p>Twitter: CarlosBonfil1<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuatro minutos Carlos Bonfil Lo viejo y lo nuevo. Filmada cinco a\u00f1os despu\u00e9s de La pianista (Die Klavierspielerin, 2001), del austriaco Michael Haneke, Cuatro minutos (Vier Minuten, 2006), segundo largometraje del realizador alem\u00e1n Chris Kraus (Tanzscherben, 2002), es, de nueva cuenta, la exploraci\u00f3n incisiva y \u00e1spera de una neurosis. 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