{"id":19206,"date":"2020-12-28T06:57:30","date_gmt":"2020-12-28T12:57:30","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=19206"},"modified":"2020-12-28T06:57:30","modified_gmt":"2020-12-28T12:57:30","slug":"con-la-edad-en-juego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=19206","title":{"rendered":"Con la edad en juego"},"content":{"rendered":"<p>Con la edad en juego<\/p>\n<p>Hermann Bellinghausen<\/p>\n<p>Con alivio, rencor, nostalgia, frustraci\u00f3n u olvido, uno supera siempre los a\u00f1os mozos para llegar a lo de terrible animal son 20 a\u00f1os que dijera Mateo Alem\u00e1n, y dar vuelta a la p\u00e1gina de la edad del juego, en la que practican el escultismo chavos y chavitos (as, itas) cubriendo las tres etapas:<\/p>\n<p>Manada, Tropa y Clan. No s\u00e9 si tuvimos suerte, o si sean as\u00ed de memorables las experiencias de quienes se entregan al escautismo sin sentimiento de verg\u00fcenza por andar de pantal\u00f3n corto, motas en las calcetas, camisola, bord\u00f3n, bander\u00edn y pa\u00f1oleta distintiva, progresivamente constelados de insignias y condecoraciones de general adolescente. Porque una de las reglas del juego era el uniforme. Otra, el contenido de bolsillo: navaja, veintes para el tel\u00e9fono, cordel, cerillos, br\u00fajula, curitas y no recuerdo qu\u00e9 m\u00e1s. Los que no eran scouts se pod\u00edan re\u00edr de uno, pero el chiste es que no importaba. Como en todo, quiz\u00e1s era envidia.<\/p>\n<p>Antes de nuestra llegada al grupo 16 algo debi\u00f3 ocurrir, una golpe de tim\u00f3n, pues los jefes j\u00f3venes desplazaron a los mayores y se libraron de los padres de familia, con evidente legitimidad. Adem\u00e1s de dormir en el bosque, pudimos ser jipis, so\u00f1ar lo que ser\u00edan el LSD y la Mazateca en clave de rock, extraviarnos en Tepito y La Merced en imaginativas actividades urbanas. Debo a entonces algunos de mis recuerdos m\u00e1s locos, como pasar la noche entre coches en el estacionamiento subterr\u00e1neo del cine Latino, combatir el incendio de un bosque desde dentro, rapelear en precipicios de suicida, saltar a ciegas cascadas infinitas, trepar \u00e1rboles y tejer una plataforma para poner la tienda volada a salvo de fieras y lluvias capaces de desatar el desastre si no cavas bien tus zanjas, ni escoges un buen sitio, ni fijas los toldos, o duermes sin tu l\u00e1mpara Tigre a la mano. En las peores, despertabas con las botas puestas.<\/p>\n<p>Uno se ense\u00f1a a cargar tremendo mochil\u00f3n con tienda, estacas, pala, hacha, bolsa de dormir, trastes, mudas de ropa, manga de hule, cantimplora, bola de ixtle, latas de sardinas y jalape\u00f1os rellenos de at\u00fan. Al cinto un cuchillo de monte. Me encantaba el juego de Kim, inspirado en la novela de Kipling: te muestran durante unos segundos un mantel con 30 o 40 objetos diversos (en la novela son piedras y joyas) y enseguida tienes que recordarlos, en orden si es posible.<\/p>\n<p>Los campamentos nacionales eran insoportables. Nadie nos quer\u00eda porque \u00e9ramos unos desbalagados; no menos arrogantes que los otros, nos consider\u00e1bamos diferentes. En vez de baladas de tropa cant\u00e1bamos El submarino amarillo, Yo soy la morsa o Satisfaction. Desobedec\u00edamos la mitad de las veces a los que no eran nuestros propios jefes y a\u00fan as\u00ed, en un descuido alguna de nuestras patrullas ganaba el campamento, una guerra descarnada de punta a punta.<\/p>\n<p>Primero todo el grupo y luego ya en competencia, hac\u00edamos cada a\u00f1o una caminata a Cuernavaca, a campo traviesa desde San Pedro M\u00e1rtir, por atr\u00e1s de Tres Mar\u00edas y por las torres de luz. Eugenio siempre ganaba, y nos ofend\u00eda brincando a los \u00e1rboles al entrar a Cuernavaca para agarrar fruta mientras los dem\u00e1s, exhaustos, busc\u00e1bamos d\u00f3nde tumbarnos. Primero fuimos gu\u00eda y subgu\u00eda de los Ciervos, luego \u00e9l volvi\u00f3 a los Castores como gu\u00eda.<\/p>\n<p>Las pistas de ciudad eran excitantes. Las hab\u00eda contra otros grupos de la regi\u00f3n, y de s\u00f3lo nosotros. Las primeras eran m\u00e1s calientes, recorr\u00edas la ciudad siguiendo pistas en clave, a la par de patrullas enemigas que pod\u00edan a veces ser aliadas. Nuestras propias pistas eran m\u00e1s dif\u00edciles y estramb\u00f3ticas (alguna vez una pista ven\u00eda en el aviso de ocasi\u00f3n de Exc\u00e9lsior). As\u00ed recorrimos los talleres de vidrio soplado en el callej\u00f3n de Carretones, los puestos de serpientes en el mercado de Sonora, las islas encantadas de Xochimilco, los misterios profundos de Chapultepec.<\/p>\n<p>Escalamos el Popo y el Pico del \u00c1guila, rodamos los Arenales del Ajusco, anduvimos los r\u00edos subterr\u00e1neos San Jer\u00f3nimo (12 horas) y Chontacuat\u00e1n (seis), nos tiramos en llantas de cami\u00f3n al torrencial Amacuzac a 60 kil\u00f3metros por hora sin casco, si acaso equipados con un salvavidas de avi\u00f3n al cuello por si perd\u00edas el conocimiento. Todav\u00eda no se inventaban los deportes extremos, pero de grandes algunos del grupo los practicaron a nivel profesional. Uno ya cruz\u00f3 el Atl\u00e1ntico en velero.<\/p>\n<p>A muchos nos defini\u00f3: el que no agricultor o floricultor, alpinista, ciclista a campo traviesa; adem\u00e1s de profesiones normales, saldr\u00edan un ornit\u00f3logo, una fot\u00f3grafa, m\u00fasicos totales, un cirujano de mano, un arquitecto de vivienda popular, un actor conocido (el benjam\u00edn de la dinast\u00eda Jim\u00e9nez Cacho). O Chapot\u00edn, que se fue de Hare Krishna. As\u00ed como al Elefas los scouts lo prepararon para las guerras de Centroam\u00e9rica, a Eugenio y a m\u00ed nos ayudaron en nuestras sucesivas incursiones a la selva Lacandona, primero como aventureros y luego como periodistas, si acaso no es lo mismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con la edad en juego Hermann Bellinghausen Con alivio, rencor, nostalgia, frustraci\u00f3n u olvido, uno supera siempre los a\u00f1os mozos para llegar a lo de terrible animal son 20 a\u00f1os que dijera Mateo Alem\u00e1n, y dar vuelta a la p\u00e1gina de la edad del juego, en la que practican el escultismo chavos y chavitos (as, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":19207,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-19206","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19206","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=19206"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19206\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19208,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19206\/revisions\/19208"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/19207"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=19206"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=19206"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=19206"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}