{"id":19275,"date":"2020-12-31T07:02:06","date_gmt":"2020-12-31T13:02:06","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=19275"},"modified":"2020-12-31T07:02:06","modified_gmt":"2020-12-31T13:02:06","slug":"la-otra-antigona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=19275","title":{"rendered":"La otra Ant\u00edgona"},"content":{"rendered":"<p>Cometierra: la otra Ant\u00edgona<\/p>\n<p>Javier Aranda Luna<\/p>\n<p>El mito es conocido: m\u00e1s all\u00e1 de las leyes o por encima de ellas, Ant\u00ed-gona quiere honrar el cad\u00e1ver de su hermano d\u00e1ndole sepultura. Su desacato la condena a morir sepultada viva, pero no le importa, vuelve a infringir la ley, lo pol\u00edticamente correcto, y se ahorca.<\/p>\n<p>A la escritora argentina Dolores Reyes debemos la nueva resurrecci\u00f3n de Ant\u00edgona. Ella vio en quienes buscan los cuerpos de los desaparecidos actualmente, la encarnaci\u00f3n del mito griego. Si la ley no les cumple, si la justicia resulta insuficiente, ellos buscan por su cuenta y riesgo a los desaparecidos. Quieren encontrar sus despojos para concluir su historia personal con ellos.<\/p>\n<p>Cometierra, de Dolores Reyes, es la historia de una vidente a quien todos acuden para dar con los suyos arrancados por la violencia. La mayor\u00eda son mujeres. Si la justicia falla, si el estado patriarcal ignora, lo sobrenatural parece la \u00fanica respuesta.<\/p>\n<p>A diferencia de la mexicana Ant\u00edgona Gonz\u00e1lez, de Sara Uribe, Cometierra no es un collage de voces recogidas en textos de otros, blogs, o recortes de prensa de la terrible tragedia que efrentan los familiares de los desaparecidos. Cometierra es pura ficci\u00f3n, pero encarnada en la realidad que padecen en Argentina o aqu\u00ed miles de personas.<\/p>\n<p>Aunque el uso del mito para acercarnos a la realidad no es nuevo en Argentina (Griselda Gambaro public\u00f3 en los ochenta Ant\u00edgona furiosa, una versi\u00f3n moderna de la obra de S\u00f3flocles para ponerla en escena), Dolores Reyes actualiza la tragedia con un realismo m\u00e1gico sutil, una escritura ligera como quer\u00eda Italo Calvino, y la ubica en las barriadas de Buenos Aires donde viven los desechables, los sin nada.<\/p>\n<p>Cometierra es una vidente que al ingerir algo del suelo que frecuentaba una persona desaparecida puede ver el lugar donde se encuentran sus despojos y la forma en que muri\u00f3.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de im\u00e1genes que resultan po\u00e9ticas, como cuando la protagonista interioriza la angustia y el miedo al mirar c\u00f3mo le env\u00edan botellas llenas de tierra sin m\u00e1s identificaci\u00f3n que un nombre, una fotograf\u00eda y un tel\u00e9fono para que descubra d\u00f3nde se encuentra la persona que sus familiares buscan, Dolores Reyes nos permite ver que la normalizaci\u00f3n de la violencia nunca ser\u00e1 una soluci\u00f3n. Al contrario: es la continuaci\u00f3n de la violencia por otros medios.<\/p>\n<p>A diferencia de las cr\u00f3nicas o novelas que nos ofrecen la pobreza o la violencia como un tel\u00f3n de fondo y con asombro de turista, la novela de Dolores Reyes nos sumerge en la vida cotidiana y en la tragedia misma de esas historias inconclusas porque los muertos, invisibles, siguen vivos. Sin ritos de despedida ni paradero alguno, los desaparecidos son muertos vivos aunque sus despojos ya sean un pu\u00f1o de cenizas o un mont\u00f3n de huesos perdidos.<\/p>\n<p>Cometierra es la primera novela de Dolores Reyes, una maestra que ejerce el magisterio en esa periferia convulsa de los desechables que circunda a la capital argentina. Su escuela se encuentra a unos pasos del cementerio donde yacen los cuerpos de dos ni\u00f1as, Melina Romero y Araceli Ramos, v\u00edctimas del feminicidio.<\/p>\n<p>Dice la escritura en el Evangelio de Lucas que si la verdad se oculta, las piedras la dir\u00e1n. En la novela de Dolores Reyes habla la tierra por boca de una vidente. La met\u00e1fora que construye la novela es exacta: si la tierra acoge a los muertos, la tierra es la \u00fanica que puede decirnos d\u00f3nde se encuentran y la forma en que murieron.<\/p>\n<p>La desaparici\u00f3n de personas busca borrar de la memoria colectiva los cr\u00edmenes m\u00e1s siniestros. Gobiernos de todo el mundo han hecho de esa pr\u00e1ctica nefanda una pol\u00edtica de Estado. Pinochet, Videla, D\u00edaz Ordaz quisieron borrar nombres y personas desapareci\u00e9ndolos. El crimen organizado de nuestros d\u00edas y el machismo cultural buscan lo mismo: de las muertas de Ju\u00e1rez, el valle de San Fernando y Ayotzinapa hasta los cinturones de miseria que rodean Buenos Aires. Novelas como Cometierra, de Dolores Reyes, al fijar la tragedia, literariamente, la tat\u00faan de forma indeleble.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cometierra: la otra Ant\u00edgona Javier Aranda Luna El mito es conocido: m\u00e1s all\u00e1 de las leyes o por encima de ellas, Ant\u00ed-gona quiere honrar el cad\u00e1ver de su hermano d\u00e1ndole sepultura. Su desacato la condena a morir sepultada viva, pero no le importa, vuelve a infringir la ley, lo pol\u00edticamente correcto, y se ahorca. 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