{"id":19348,"date":"2021-01-03T07:45:20","date_gmt":"2021-01-03T13:45:20","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=19348"},"modified":"2021-01-03T07:45:20","modified_gmt":"2021-01-03T13:45:20","slug":"manuel-acuna-y-el-pasado-realidad-y-ficcion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=19348","title":{"rendered":"Manuel Acu\u00f1a y El pasado: realidad y ficci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Manuel Acu\u00f1a y El pasado: realidad y ficci\u00f3n<\/p>\n<p>&#8211; Marco Antonio Campos &#8211;<\/p>\n<p>La Jornada Semanal<\/p>\n<p>El Instituto Cultural de Coahuila public\u00f3 la \u00e1gil y documentada novela del poeta y narrador saltillense V\u00edctor Palomo, \u2018El pasado\u2019, obra notable que merec\u00eda haber sido coeditada con una editorial de prestigio de la capital para tener una mayor difusi\u00f3n. La novela, que versa sobre la vida del c\u00e9lebre poeta coahuilense Manuel Acu\u00f1a (1849-1873), cost\u00f3 a Palomo laboriosos a\u00f1os de investigaci\u00f3n y escritura.<\/p>\n<p>En estos casos es indispensable equilibrar y armonizar documentaci\u00f3n y ficci\u00f3n. Es decir, a partir de los datos que se obtienen el autor configura la \u00e9poca, los personajes, los acontecimientos, los tiempos y sitios, pero debe cuidarse de no aplastar al lector con la documentaci\u00f3n, o contrariamente, que la invenci\u00f3n o la recreaci\u00f3n no se vuelvan algo inveros\u00edmil; Palomo hizo muy bien la tarea. Ante todo, Palomo se centra en dos fechas, 1873, a\u00f1o del deceso de Manuel Acu\u00f1a, y 1917, a\u00f1o en que Palomo hace que el doctor T\u00e9llez est\u00e9 escribiendo la novela de Acu\u00f1a, a\u00f1o asimismo de la exhumaci\u00f3n del cuerpo del cementerio de Dolores, de la incineraci\u00f3n del cuerpo, del homenaje de la urna en la Biblioteca Nacional, y del traslado de las cenizas al cementerio de Santiago, donde a\u00fan permanecen en la Rotonda de los Coahuilenses Ilustres. Al homenaje a Acu\u00f1a aquel 28 de octubre de 1917 en la Biblioteca Nacional, asiste Laura M\u00e9ndez, y velan las cenizas, entre muchos, L\u00f3pez Velarde, Saturnino Herr\u00e1n, Manuel m. Ponce, Jes\u00fas Urueta y el poeta y secretario de la Academia de la Lengua Enrique Fern\u00e1ndez Granados (quien \u2013casado con Asunci\u00f3n\u2013 fue cu\u00f1ado de Rosario).<\/p>\n<p>Rosario de la Pe\u00f1a cont\u00f3 dos versiones acerca de c\u00f3mo conoci\u00f3 a Manuel Acu\u00f1a: una, que fue en su propia casa; la otra, en casa del general Joaqu\u00edn T\u00e9llez. Palomo escoge la segunda versi\u00f3n para que su sobrino nieto, el doctor T\u00e9llez, bibli\u00f3filo y narrador, elabore la novela, que a su vez cada jueves se la est\u00e1 contando oralmente al encuadernador, quien trabaja en su casa haciendo el cat\u00e1logo de la biblioteca, y quien encontrar\u00e1 cerca del final manuscritos de la novela, luego de que, apropiado de la personalidad tr\u00e1gica de Acu\u00f1a, el doctor se suicida.<\/p>\n<p>El pasado, t\u00edtulo que est\u00e1 tomado de la \u00fanica pieza teatral que el poeta saltillense escribi\u00f3, es una novela que la leen de un modo m\u00e1s detallado los enterados de la figura y la obra de Acu\u00f1a, y de manera lineal los que apenas las conocen o las desconocen. Es el t\u00edtulo de la pieza teatral, pero tambi\u00e9n es el pasado, o mejor, los pasados que se cuentan en la narraci\u00f3n.<\/p>\n<p>V\u00edctor Palomo declar\u00f3 en una entrevista que el \u00fanico personaje ficticio es el encuadernador. El narrador saltillense ha de haber buscado, en un juego literario, a un protagonista cre\u00edble que se prestara a o\u00edr la historia, quien encontrara el manuscrito, y en su momento, en el siguiente siglo, otro, que se llamara V\u00edctor Palomo, la volviera a escribir o a transcribir. Desde alguna perspectiva, Manuel Acu\u00f1a se desdobla en el doctor T\u00e9llez para escribirse, quien se desdobla en el encuadernador, que a su vez se desdobla en V\u00edctor Palomo\u2026 Acu\u00f1a es el personaje en el que gira la novela, pero explicado ante todo por el doctor T\u00e9llez, quien hace que el lector lo vea a trav\u00e9s de sus amigos del primer c\u00edrculo y las tres mujeres que lo rodearon en sus dos a\u00f1os finales (Soledad, Laura y Rosario). La madre de Acu\u00f1a, que podr\u00eda ser la cuarta, est\u00e1 tristemente lejos, en un escueto Saltillo, de donde env\u00eda al hijo los dos \u00faltimos a\u00f1os una peque\u00f1a remesa con la que \u00e9ste vive, o m\u00e1s bien, sobrevive, y al \u00faltimo, casi ni eso.<\/p>\n<p>Ese Saltillo de 1864 \u2013escribe Palomo\u2013, que cuenta \u201ccon cinco templos, dos colegios, una plaza de toros y ocho cantinas\u201d; ese Saltillo, del que quedan unas cuantas im\u00e1genes con las cuales relacionar a Acu\u00f1a: la catedral, la casa de la familia, el Colegio Josefino, el cementerio de Santiago\u2026 Ese Saltillo al que \u00fanicamente volver\u00edan de \u00e9l sus cenizas despu\u00e9s de cincuenta y dos a\u00f1os y diez meses despu\u00e9s de salir de all\u00ed en una diligencia para irse a Ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>En cuanto los sitios significativos de Ciudad de M\u00e9xico de Acu\u00f1a que aparecen en El Pasado, estar\u00edan el Colegio de San Ildefonso, donde estudiar\u00eda hasta 1868 antes de entrar a la universidad; la casa de do\u00f1a Rosa, donde alquilaba un cuarto de estudiante; el convento de San Jer\u00f3nimo, en que se reunir\u00eda con los j\u00f3venes poetas que formaban la Sociedad Nezahualc\u00f3yotl; la Escuela de Medicina, sin duda el sitio m\u00e1s importante, situada en la plazuela de Santo Domingo, donde viviera sus dos \u00faltimos a\u00f1os y donde se suicid\u00f3 en el cuarto n\u00famero 18; Zuleta 10 (hoy calle de Venustiano Carranza), la casa familiar de Agust\u00edn f. Cuenca, adonde fue a vivir Laura, no sabemos si antes o despu\u00e9s del nacimiento del hijo que tuvo con Acu\u00f1a en octubre de 1874; el caf\u00e9 del callej\u00f3n del Arquillo (hoy calle Cinco de Mayo), donde Acu\u00f1a iba a desayunar o tomar caf\u00e9; el Paseo de las Cadenas, frente a Catedral; Santa Isabel 10, casa en la cual vivieron Rosario, su madre y sus hermanas Asunci\u00f3n y Margarita, y el cementerio de pobres de Campo Florido, situado en lo que es hoy la colonia Doctores, donde fue enterrado el 10 de diciembre de 1873.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cPues bien, yo necesito decirte\u2026\u201d<\/p>\n<p>Es asombroso el estudio hemerogr\u00e1fico hecho por V\u00edctor Palomo: las diligencias que iban en la \u00e9poca de Saltillo a Ciudad de M\u00e9xico, diarios de la \u00e9poca, el acta de nacimiento, el acta de defunci\u00f3n, mapas, el registro de la beca que en 1871 le da la Escuela de Medicina\u2026 El gran objeto ausente \u2013\u00bfd\u00f3nde estar\u00e1?\u2013 es el \u00e1lbum de Rosario, que<br \/>\nse lo comprara su cu\u00f1ado Enrique Fern\u00e1ndez Granados.<\/p>\n<p>Est\u00e1n tambi\u00e9n aqu\u00ed en p\u00e1ginas de la novela amigos del primer c\u00edrculo: Juan de Dios Peza, Agust\u00edn f. Cuenca, Javier Santa Mar\u00eda, Agapito y Gerardo m. Silva. Todos frisar\u00edan entre los veinte y veinticinco a\u00f1os. Quienes aparecen m\u00e1s son Juan de Dios Peza y Agust\u00edn f. Cuenca. De la gran amistad de ambos con Acu\u00f1a baste decir que con quien pasea la v\u00edspera de su suicidio es con Peza, y \u00e9ste es el primero que, en el cuarto n\u00famero 18 del segundo patio de la Escuela de Medicina, ve el cuerpo del amigo que acababa de morir; a su vez Cuenca es quien se encarga de llevar las cuentas, con gran escr\u00fapulo, de lo reunido para el sepelio de Acu\u00f1a. De sus mayores, de los prohombres de la Reforma, su relaci\u00f3n fue muy buena con Ignacio m. Altamirano y con Vicente Riva Palacio, y distante y fr\u00eda con Guillermo Prieto e Ignacio Ram\u00edrez.<\/p>\n<p>Para V\u00edctor Palomo, haci\u00e9ndoselo decir al doctor T\u00e9llez, el verdadero gran amor de Acu\u00f1a, y la destinataria del \u201cNocturno\u201d y del poema dram\u00e1tico \u201cLa Gloria\u201d es Laura. Da sus razones y deducciones, y como se trata de una novela, importa m\u00e1s la verosimilitud que la verdad.<\/p>\n<p>En torno a Acu\u00f1a mucho est\u00e1 sujeto a interpretaci\u00f3n. Hay vac\u00edos que nunca se han llenado y muy probablemente nunca se llenar\u00e1n. Sin embargo, en mi opini\u00f3n, salvo la misma Laura M\u00e9ndez en su poema \u201cAdi\u00f3s\u201d, que es una respuesta impl\u00edcita al \u201cAdi\u00f3s\u201d y tal vez al \u201cNocturno\u201d de Acu\u00f1a, ninguno de los amigos o testigos del complejo tri\u00e1ngulo dijo que era ella la inspiradora. Sin embargo, Palomo, con inteligencia, con habilidad, enlaza versos de Acu\u00f1a, de Laura y de Cuenca, para mostrar que no s\u00f3lo es \u201cel amor de su vida\u201d, sino la destinataria del \u201cNocturno\u201d y<br \/>\n\u201cLa Gloria\u201d.<\/p>\n<p>Perm\u00edtasenos dar nuestro punto de vista sobre el asunto anterior. Desde el principio del drama todo mundo crey\u00f3 o estaba convencido, justificadamente o no, que Rosario era la causa de la muerte de Acu\u00f1a y el \u201cNocturno\u201d su despedida. A la hora y media del suicidio, Altamirano lleg\u00f3 a casa de Rosario gritando: \u201c\u00bfQu\u00e9 has hecho, qu\u00e9 has hecho, Rosario? Manuel acaba de matarse\u201d. Manuel m. Flores, cuando manda la primera carta a Rosario, nueve meses despu\u00e9s de la muerte de Acu\u00f1a (3 de septiembre de 1874), escribe: \u201cRosario, Rosario\u2026 T\u00fa vas dejando tumbas en tu camino, pero \u00a1no importa! \u00a1Yo te amo!\u201d Las tumbas no son otras sino la del coronel Juan Espinoza y Gorostiza, con quien Rosario iba a casarse, muerto en un duelo en 1868, y la de Manuel Acu\u00f1a. En la primera edici\u00f3n de los Versos de Acu\u00f1a de diciembre de 1874, publicado gracias a una colecta de los amigos para conmemorar el primer aniversario del fallecimiento, el \u201cNocturno\u201d ya aparece dedicado a Rosario, aun si Palomo culpa a Peza de haber puesto el nombre de la dedicada y de haber quitado la palabra \u201cfragmento\u201d a la hoja que ten\u00eda Rosario con el manuscrito \u2013aunque el poema pudo tenerlo alguien o algunos m\u00e1s, y si nos atenemos a Peza, en quien Palomo no conf\u00eda, lo sab\u00edan los amigos de memoria meses antes. Es decir, ni Altamirano, ni Manuel m. Flores, ni el c\u00edrculo de amigos de Acu\u00f1a, ni despu\u00e9s Jos\u00e9 Mart\u00ed, dudaron de qui\u00e9n era el \u00faltimo amor de Acu\u00f1a y<br \/>\nla destinataria del \u201cNocturno\u201d. En la primera edici\u00f3n de diciembre de 1874 no aparece como fragmento, tal vez porque ya est\u00e1 incluida la \u00faltima estrofa del \u201cNocturno\u201d, que no se encontraba en el aut\u00f3grafo que manuscribi\u00f3 Acu\u00f1a a Rosario en la mesa de la sala. \u00bfLos amigos pod\u00edan enga\u00f1arse con la destinataria? \u00bfPor qu\u00e9 nadie protest\u00f3? \u00bfPor qu\u00e9 Rosario no reclam\u00f3 desde aquel 1874 que quitaran la dedicatoria del poema porque era del todo falsa? \u00bfAcu\u00f1a no dedic\u00f3 tambi\u00e9n a Rosario en el segundo semestre de 1873 los bellos y tristes sonetos \u201cA una flor\u201d y \u201cEsta hoja\u201d?<\/p>\n<p>Si en vez de Rosario el poeta saltillense hubiera dedicado el \u201cNocturno\u201d a Laura, todos los allegados, dados los antecedentes, lo habr\u00edan entendido, y no hubiera pasado nada; no fue as\u00ed. En el caso del folleto del poema dram\u00e1tico \u201cLa Gloria\u201d (\u201cPeque\u00f1o poema en dos cantos\u201d), est\u00e1 dedicado en octubre de 1873 por la mano del saltillense a la poeta de Amecameca de una manera escuetamente helada: \u201cA Laura. Manuel.\u201d A Rosario, en cambio, el 11 de octubre le escribi\u00f3 de su mano una dedicatoria de varias l\u00edneas que tienen un dejo de tristeza, en donde dice en alguna de ellas que ya antes se lo hab\u00eda le\u00eddo. Uno de los nombres de Laura era Elena (Laura Mar\u00eda Luisa Elena M\u00e9ndez Lefort); Palomo ofrece la hip\u00f3tesis de que escribir el nombre de Elena es o podr\u00eda ser un gui\u00f1o para que la misma Laura y tal vez los lectores enterados deduzcan que ella era la figura femenina del drama. Pero el gui\u00f1o me parece ambiguo: o es real o es s\u00f3lo un distractor, o bien, en otra conjetura, la Elena del poema ser\u00eda una combinaci\u00f3n de Laura y Rosario.<\/p>\n<p>Mientras Laura, m\u00e1s all\u00e1 de lo que se interprete en sus poemas, enmudeci\u00f3 de por vida no dando ninguna versi\u00f3n sobre los desastres funestos que vivi\u00f3 en su juventud, Rosario, en cambio, dio cinco versiones de los hechos entre 1890 y 1923, en las que varias veces se contradice o miente, es decir, modifica el pasado a su manera. Lo que puede saberse del drama de lo que Laura vivi\u00f3 hay que buscarlo entre l\u00edneas, como hizo Palomo, en algunos poemas de ella, de Acu\u00f1a y Cuenca. Si se me permite, los dos grandes amores de Rosario fueron el coronel Juan Espinoza y Gorostiza y sobre todo Manuel m. Flores (1838-1885), con quien no se cas\u00f3, muy seguramente porque Flores le hu\u00eda al matrimonio a causa de que ten\u00eda s\u00edfilis. Rosario, lo cual habla bien de ella, lo cuid\u00f3 en la enfermedad y lo acompa\u00f1\u00f3, en un m\u00ednimo cortejo, cuando Flores muri\u00f3 en 1885. Acu\u00f1a muy seguramente am\u00f3 alguna vez a Laura, fue tal vez el primer amor intenso, pero desde que conoci\u00f3 a Rosario pareci\u00f3 desentenderse de ella, incluso cuando su hijo estaba por nacer, pero Rosario jam\u00e1s lo quiso.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de eso, debe resaltarse que Laura tuvo una importancia esencial en la vida y la obra de Acu\u00f1a, como amante y musa inspiradora. La ep\u00edstola \u201cA Laura\u201d, publicada en abril de 1872, escrita en bell\u00edsimos tercetos, es<br \/>\nuno de los dos poemas mayores del joven saltillense, y sin esa pieza l\u00edrica Laura no hubiera escrito una suerte de eleg\u00eda, \u201cNieblas\u201d, en 1887, el mejor poema escrito por una mujer en el siglo xix. Si bien \u201cNieblas\u201d resume todas sus tragedias, entre ellas la muerte de su marido Agust\u00edn f. Cuenca en 1884 y de los seis hijos que se le murieron muy ni\u00f1os, uno de sus temas impl\u00edcitos tiene todos los visos de ser una respuesta al poema que Acu\u00f1a le escribi\u00f3 y titul\u00f3 con su nombre. Pese al desconsuelo y de creer, en ese 1887, que no podr\u00eda con la tarea que le augur\u00f3 Acu\u00f1a al final de su ep\u00edstola: \u201cS\u00ed, Laura\u2026 que tu esp\u00edritu despierte,\/ Para cumplir con su misi\u00f3n sublime,\/ Y que hallemos en ti la mujer fuerte\/ Que del oscurantismo se redime\u201d, la profec\u00eda se cumpli\u00f3, y Laura M\u00e9ndez acab\u00f3 siendo una figura mexicana fuera de serie: la mejor escritora del siglo xix y de la transici\u00f3n del siglo xx. Si Laura no fue el \u201camor de la vida\u201d de Acu\u00f1a, si no es la destinataria del \u201cNocturno\u201d y \u201cLa Gloria\u201d, mereci\u00f3 haberlo sido, y V\u00edctor Palomo encuentra suficientes indicios para creer que es as\u00ed, y los acu\u00f1istas deber\u00e1n tomar en cuenta su versi\u00f3n cuando se hable de la poes\u00eda y la historia amorosa de Acu\u00f1a, para aprobarla o atenuarla o desmentirla.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El encanto triste del pasado<\/p>\n<p>A lo largo de la novela V\u00edctor Palomo, en un juego de tiempos, cruza y entrecruza historias, personajes, hechos y documentos. Melanc\u00f3licamente el primer cap\u00edtulo empieza el 10 de diciembre de 1873, con el entierro apote\u00f3sico de Acu\u00f1a, que a\u00fan m\u00e1s que el de L\u00f3pez Velarde, fue la negaci\u00f3n de una vida dif\u00edcilmente pobre. El pen\u00faltimo cap\u00edtulo, hondamente doloroso, trata sobre los d\u00edas finales de Acu\u00f1a, en especial el tr\u00e1gico 6<br \/>\nde diciembre, y el \u00faltimo cap\u00edtulo cierra con la llegada de la carta a Saltillo que Acu\u00f1a escribi\u00f3 a su madre poco antes de beber el cianuro. Es un cierre bella y tristemente anticlim\u00e1tico: cuando llega la diligencia, los habitantes ya saben la noticia, pero la madre ser\u00e1 la \u00faltima en enterarse.<\/p>\n<p>El pasado es la mejor novela de un mexicano que he le\u00eddo sobre un mexicano este a\u00f1o. Es una narraci\u00f3n muy amena, con encanto triste, profundamente entra\u00f1able.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Manuel Acu\u00f1a y El pasado: realidad y ficci\u00f3n &#8211; Marco Antonio Campos &#8211; La Jornada Semanal El Instituto Cultural de Coahuila public\u00f3 la \u00e1gil y documentada novela del poeta y narrador saltillense V\u00edctor Palomo, \u2018El pasado\u2019, obra notable que merec\u00eda haber sido coeditada con una editorial de prestigio de la capital para tener una mayor [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":19349,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-19348","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19348","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=19348"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19348\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19350,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19348\/revisions\/19350"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/19349"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=19348"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=19348"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=19348"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}