{"id":19429,"date":"2021-01-07T12:24:41","date_gmt":"2021-01-07T18:24:41","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=19429"},"modified":"2021-01-07T12:24:41","modified_gmt":"2021-01-07T18:24:41","slug":"julio-scherer-garcia-un-referente-publico-de-libertad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=19429","title":{"rendered":"Julio Scherer Garc\u00eda: Un referente p\u00fablico de libertad"},"content":{"rendered":"<p>Julio Scherer Garc\u00eda: Un referente p\u00fablico de libertad<\/p>\n<p>En su paso por el peri\u00f3dico Exc\u00e9lsior, don Julio rescat\u00f3 la tradici\u00f3n del Siglo de las Luces, continuada por Proceso, que se singulariz\u00f3 por diferenciarse del periodismo servil, recurrente en la segunda mitad del siglo XX y en el umbral del XXI.<\/p>\n<p>Por Jorge S\u00e1nchez Cordero<\/p>\n<p>(proceso).-<\/p>\n<p>El 4 de junio de 1787, en su discurso de ingreso a la Academia Francesa, el historiador y poeta Claude-Carloman de Rulhi\u00e8re (1735-1791) introdujo uno de los conceptos que ser\u00edan determinantes en su era y que perviven aun en la nuestra: el imperio de la opini\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p>La cr\u00edtica mordaz de Rulhi\u00e8re estuvo enfocada a los innombrables escritores cortesanos, quienes transitaban con facilidad del rid\u00edculo al patetismo en aras de complacer al soberano. Ante ello, rescat\u00f3 otra noci\u00f3n que hizo \u00e9poca, relativa a la dignidad de las personas de letras entendida en su sentido m\u00e1s lato.<\/p>\n<p>El \u00e9nfasis es necesario: ni ellas crearon la opini\u00f3n p\u00fablica ni \u00e9sta dio origen a los individuos letrados. Exist\u00eda empero una clara simbiosis entre \u00e9stos y la opini\u00f3n p\u00fablica. Rulhi\u00e8re sosten\u00eda que los escritores e intelectuales deb\u00edan escribir para instruir, m\u00e1s que para deleitar.<\/p>\n<p>En el siglo de la Ilustraci\u00f3n el pensamiento de Voltaire se estim\u00f3 prometeico, ya que su reivindicaci\u00f3n hist\u00f3rica, sociopol\u00edtica y filos\u00f3fica se fundament\u00f3 en el postulado de la igualdad pol\u00edtica; noci\u00f3n \u00e9sta que se consider\u00f3 como un despojo a los estamentos del Antiguo R\u00e9gimen. Con las disertaciones de Voltaire como base, era la raz\u00f3n ilustrada, coherente y universal la que pod\u00eda confrontar al poder. Con ello la narrativa de la res p\u00fablica se traslad\u00f3 del p\u00falpito y la realeza a la gente de letras, pero con una naturaleza laica.<\/p>\n<p>Como una consecuencia de ello se inici\u00f3 el ritual de las visitas de los soberanos europeos a escritores e intelectuales como Denis Diderot (1713-1784), Jean le Rond D\u2019Alembert (1717-1783) y Friedrich Melchior, Baron von Grimm (1723-1807), entre otros, primero en forma subrepticia, y despu\u00e9s abiertamente y sin rubor, en la b\u00fasqueda de un anhelado y halagador elogio (Olivier Nora); ritual que, por cierto, permanece hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>Al paso de los siglos, la opini\u00f3n p\u00fablica ser\u00eda el germen de la voluntad popular; le corresponder\u00eda al polit\u00f3logo y jurista franc\u00e9s Georges Burdeau (1905-1988) distinguir en nuestro tiempo entre la voluntad popular y la opini\u00f3n p\u00fablica como una s\u00edntesis que se construye de la opini\u00f3n de los individuos y de la voluntad popular (Jean Marie Denquin).<\/p>\n<p>En su paso por el peri\u00f3dico Exc\u00e9lsior, don Julio rescat\u00f3 la tradici\u00f3n del Siglo de las Luces, continuada por Proceso, que se singulariz\u00f3 por diferenciarse del periodismo servil, recurrente en la segunda mitad del siglo XX y en el umbral del XXI.<\/p>\n<p>Desde su atalaya el periodismo cr\u00edtico mexicano se desplaz\u00f3 de la domesticidad a la igualdad pol\u00edtica, lo que obtuvo a trav\u00e9s de la independencia y la autonom\u00eda. Para ello hubo que abandonar la abyecci\u00f3n y la apolog\u00eda obsequiosas.<\/p>\n<p>En el caso de Scherer Garc\u00eda, su oficio period\u00edstico se expresaba con frecuencia de manera osada y con una intensidad paradigm\u00e1tica, a contramano del poder. En esta \u00e9pica, don Julio se convirti\u00f3 en el epicentro de la libertad period\u00edstica, colmada de contenido simb\u00f3lico y pol\u00edtico.<\/p>\n<p>En lo sucesivo, y ya entre pares, las personas de letras y los protagonistas del poder se ocuparon simult\u00e1neamente de la res p\u00fablica. El resultado: un alumbramiento lacerante a ra\u00edz del cual la opini\u00f3n p\u00fablica recobr\u00f3 la conciencia de su funci\u00f3n. El efecto es trascendente: en el espacio p\u00fablico la igualdad pol\u00edtica precedi\u00f3 a la igualdad cultural, que se caracteriza en nuestro medio por el acceso libre y democr\u00e1tico a la cultura.<\/p>\n<p>Fue a partir de ese movimiento como en la segunda mitad del siglo XX aflor\u00f3 nuevamente la opini\u00f3n p\u00fablica mexicana. En el Exc\u00e9lsior de Scherer Garc\u00eda M\u00e9xico vio aparecer la cr\u00edtica punzante de figuras se\u00f1eras como Daniel Cos\u00edo Villegas y Gast\u00f3n Garc\u00eda Cant\u00fa, quienes tanto escozor causaron al poder en su momento. A Octavio Paz le abri\u00f3 el espacio de la revista literaria Plural, pese a las fuertes desavenencias editoriales internas.<\/p>\n<p>El poder pol\u00edtico en este pa\u00eds no ten\u00eda ni la capacidad ni la voluntad de impulsar el nuevo paradigma period\u00edstico. El statu quo ante petrificado era particularmente inapto para asimilar democr\u00e1ticamente la naturaleza del modelo period\u00edstico libertario que impeli\u00f3 don Julio. Por lo contrario, el poder autoritario \u2013recluido en su canon, con su lenguaje monocromo\u2013 recurri\u00f3 a sus m\u00e9todos tradicionales: la censura, el acoso y la represi\u00f3n contra los medios impresos capitaneados por don Julio. El efecto inmediato fue la disnea financiera.<\/p>\n<p>Este hostigamiento campe\u00f3 en M\u00e9xico ante el mutismo complaciente de los intelectuales org\u00e1nicos, que lo acept\u00f3 sin que ello les causara el m\u00e1s m\u00ednimo desasosiego o indignaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En pleno ejercicio de su actividad, don Julio hipostasi\u00f3 r\u00e1pidamente el periodismo independiente y libre y se erigi\u00f3 como uno de los portavoces leg\u00edtimos de la opini\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p>Don Julio estuvo consciente del efecto prometeico de su movimiento, que se caracteriz\u00f3 por su naturaleza disruptiva y emancipadora. Este paradigma es una de las s\u00edntesis resultantes de la colisi\u00f3n dial\u00e9ctica representada por la b\u00fasqueda incesante de libertad y la clausura del espacio p\u00fablico.<\/p>\n<p>Impulsor de la s\u00e1tira pol\u00edtica que tambi\u00e9n acompa\u00f1a a este semanario, don Julio, con la dosis adecuada de irreverencia propia del g\u00e9nero, la fundament\u00f3 en la diferencia espec\u00edfica entre la seducci\u00f3n ap\u00f3stata y la veneraci\u00f3n, entre la iconoclasia y la devoci\u00f3n; veneraci\u00f3n y devoci\u00f3n que sol\u00edan ser abrigadas celosamente por el periodismo nacional. A partir de ese momento, protagonistas de la escena p\u00fablica y sus fijaciones lit\u00fargicas fueron y han seguido siendo desacralizados e irremisiblemente parodiados.<\/p>\n<p>En los libros de Julio Scherer Garc\u00eda se difumina la memoria vivida, que es en s\u00ed misma la trama de su vida p\u00fablica, seg\u00fan la frase del fil\u00f3sofo franc\u00e9s Jean Baudrillard (1929-2007) que ha hecho fortuna. Su prop\u00f3sito era evidente: narrar lo inenarrable en sus textos, los cuales, por lo dem\u00e1s, tienen ya una importancia documental y did\u00e1ctica invaluable para la historia de M\u00e9xico y para nuestra sociedad: un legado que por derecho propio se constituye en parte del patrimonio cultural mexicano.<\/p>\n<p>Con don Julio termina un ciclo en la historia del periodismo en M\u00e9xico, cuyo quehacer forma parte incontestable de la memoria colectiva nacional. Su obra se inscribe dentro de la mejor tradici\u00f3n period\u00edstica mexicana del siglo XIX y milita junto a las de Ignacio Ram\u00edrez, El Nigromante (1818-1879); Ignacio Manuel Altamirano (1834-1893), quien escrib\u00eda en El Correo de M\u00e9xico a la usanza de la \u00e9poca con el seud\u00f3nimo de Pr\u00f3spero; Guillermo Prieto (1818-1897) como Fidel; Alfredo Chavero (1841-1906) y de Manuel Peredo (1830-1890) como Bonifacio, quienes confrontaron al presidente Benito Ju\u00e1rez.<\/p>\n<p>Probo e insobornable, Scherer Garc\u00eda, al igual que su hom\u00f3logo Altamirano en el XIX, se ufanaba de su austeridad y se vanagloriaba de su vieja m\u00e1quina de escribir.<\/p>\n<p>Este paneg\u00edrico pregona el legado de don Julio y parangona la apertura del espacio de libertad con el orden preestablecido. Su memoria se dilata en este espacio \u2013del que despoj\u00f3 al poder\u2013 que pervive y se legitima.<\/p>\n<p>Don Julio cre\u00f3 una filiaci\u00f3n period\u00edstica cr\u00edtica pero leal a los principios, que supieron resistirse a los redundantes intentos de soborno y amenazas urdidos desde el poder.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil delinear los sutiles contornos de la silueta ideol\u00f3gica de don Julio, pues \u00e9sta se mueve entre la radicalidad y la sedimentaci\u00f3n; en todo caso, su centralidad en la historiograf\u00eda mexicana le asegura permanencia en la memoria colectiva nacional.<\/p>\n<p>En sus disposiciones testamentarias crepusculares, Julio Scherer Garc\u00eda se asegur\u00f3 de privilegiar la preservaci\u00f3n del espacio p\u00fablico de libertad conquistado por su movimiento \u00e9tico-period\u00edstico.<\/p>\n<p>*Doctor en derecho por la Universidad Panth\u00e9on-Assas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Julio Scherer Garc\u00eda: Un referente p\u00fablico de libertad En su paso por el peri\u00f3dico Exc\u00e9lsior, don Julio rescat\u00f3 la tradici\u00f3n del Siglo de las Luces, continuada por Proceso, que se singulariz\u00f3 por diferenciarse del periodismo servil, recurrente en la segunda mitad del siglo XX y en el umbral del XXI. 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