{"id":19460,"date":"2021-01-08T11:44:01","date_gmt":"2021-01-08T17:44:01","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=19460"},"modified":"2021-01-08T11:44:01","modified_gmt":"2021-01-08T17:44:01","slug":"scherer-y-shostakovich-la-musica-y-la-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=19460","title":{"rendered":"Scherer y Shostak\u00f3vich: la m\u00fasica y la paz."},"content":{"rendered":"<p>Scherer y Shostak\u00f3vich: la m\u00fasica y la paz&#8230;<\/p>\n<p>Julio Scherer Garc\u00eda puso su mirada period\u00edstica en el compositor y pianista sovi\u00e9tico Dimitri Shostak\u00f3vich, quien visit\u00f3 M\u00e9xico a mediados del siglo pasado. Entonces reportero de Exc\u00e9lsior, vio publicada en ese diario la entrevista en la que volvi\u00f3 cercano y c\u00e1lido al monstruo ic\u00f3nico de la m\u00fasica<\/p>\n<p>REVISTA PROCESO<\/p>\n<p>Por Julio Scherer Garc\u00eda<\/p>\n<p>Julio Scherer Garc\u00eda puso su mirada period\u00edstica en el compositor y pianista sovi\u00e9tico Dimitri Shostak\u00f3vich, quien visit\u00f3 M\u00e9xico a mediados del siglo pasado. Entonces reportero de Exc\u00e9lsior, Scherer vio publicada en ese diario, el 24 de noviembre de 1959, la entrevista en la que, a partir de su ojo cr\u00edtico, volvi\u00f3 humano, cercano y c\u00e1lido a un monstruo ic\u00f3nico de la m\u00fasica. A\u00f1os despu\u00e9s, el 17 de abril de 1973, el ya director de aquel rotativo public\u00f3 la cr\u00f3nica de su visita a Mosc\u00fa para hablar de nuevo con ese artista gigante de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. La entrevista y la cr\u00f3nica se reproducen como homenaje al fundador de Proceso, a seis a\u00f1os de su partida.<\/p>\n<p>La m\u00fasica mexicana es extraordinaria, sobre todo en sus manifestaciones populares, dijo ayer Dimitri Shostak\u00f3vich.<\/p>\n<p>En pantuflas, con los picos de la camisa vueltos hacia arriba, la corbata mal anudada y un aire de absoluta despreocupaci\u00f3n por su aspecto exterior, habl\u00f3 con Exc\u00e9lsior.<\/p>\n<p>Su voz tiene tonos acariciadores. Es musical y suavemente manejada. Dos arrugas que son como dos cortes profundos que se inician a uno y otro lados de la nariz y terminan a la altura de las comisuras de los labios, imprimen un gesto especial a su rostro, de tez blanca y resuelto en l\u00edneas y angulosidades en\u00e9rgicas.<\/p>\n<p>Sonr\u00ede con frecuencia. Pero da idea de que sonr\u00ede solamente con la boca, como si fuese independiente del resto de la cara. Los ojos de color verde, tienen una fijeza que no pasa inadvertida y que lleva al convencimiento de que este hombre, conocido en el mundo entero, vive en continua introversi\u00f3n, muy ajeno a cuanto le rodea.<\/p>\n<p>A su lado, Dimitri Kabalevski, otro de los grandes compositores rusos contempor\u00e1neos, ofrece un contraste perfecto:<\/p>\n<p>Es alto y espigado y no de estatura media y macizo, como Shostak\u00f3vich. R\u00ede con los labios, con los ojos, con el rostro mismo. Es extrovertido y se manifiesta en grandes ademanes, carcajadas sonoras, tonos altos y bajos en la voz y una alegr\u00eda que resulta contagiosa.<\/p>\n<p>Hay algo, sin embargo, que lo iguala con Shostak\u00f3vich: la indiferencia por su aspecto exterior. El traje gris que viste es viejo; uno de los botones del saco se salt\u00f3 hace mucho tiempo y no ha sido sustituido. La corbata de grandes rayas en diversos tonos de gris es tambi\u00e9n muy vieja. Se advierte luida a la altura del nudo que se cierra sobre el cuello.<\/p>\n<p>Kabalevski afirma que su viaje a M\u00e9xico se justificar\u00e1 si logran establecer ligas estrechas con los artistas de nuestro pa\u00eds. Es la raz\u00f3n esencial de su estancia aqu\u00ed. Lo es a tal grado que no han fijado fecha de regreso, pues todo est\u00e1 sujeto a sus conversaciones, a su encuentro con los m\u00e1s importantes representantes de nuestra m\u00fasica.<\/p>\n<p>Alguien dice, en la suite del hotel que ocupan los rusos, que en Mosc\u00fa se escucha, y con frecuencia, la canci\u00f3n mexicana \u201cCielito lindo\u201d. Kabalevski sonr\u00ede. Hay un gesto de felicidad en su cara larga. Los labios dejan al descubierto unos dientes finos y estrechos, que en un momento recuerdan los de las ardillas.<\/p>\n<p>\u201cEs verdad \u2013dice\u2013. En Mosc\u00fa admiramos y gustamos mucho de la m\u00fasica popular mexicana.\u201d<\/p>\n<p>Shostak\u00f3vich, serio, asiente.<\/p>\n<p>Shostak\u00f3vich. \u00abA todas mis obras las quiero igual\u00bb<\/p>\n<p>Dejar\u00eda de ser artista<\/p>\n<p>Una bella mujer espa\u00f1ola sirve de int\u00e9rprete en esta entrevista. Estuvo 19 a\u00f1os en Rusia a ra\u00edz del \u00e9xodo de muchos de sus compatriotas que se repartieron en Francia, en M\u00e9xico, en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<\/p>\n<p>Habla con tal claridad Shostak\u00f3vich que se antoja que con pocas lecciones podr\u00eda segu\u00edrsele en la conversaci\u00f3n. Las palabras se advierten separadas una a una. Mientras responde a las preguntas que le son formuladas, se concluye que podr\u00eda ser, sin esfuerzos, un maestro de dicci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfTiene predilecci\u00f3n por alguna de sus composiciones?<\/p>\n<p>No. Shostak\u00f3vich no tiene predilecci\u00f3n por ninguna. Contesta con un proverbio ruso, que dice que \u201cpara ning\u00fan padre hay hijos jorobados\u201d.<\/p>\n<p>\u201cA todas mis obras las quiero por igual\u201d, a\u00f1ade. Reconoce defectos en ellas, grandes, muy grandes y peque\u00f1os. Pero ello no le mueve a repartirlas en categor\u00edas dentro de su esp\u00edritu.<\/p>\n<p>\u201cEl d\u00eda que tuviera predilecci\u00f3n por alguna de mis obras acabar\u00eda como compositor\u201d.<\/p>\n<p>Shostak\u00f3vich cambia de postura continuamente. Ahora se recarga, ahora se sienta en el borde mismo del sill\u00f3n. Cruza una pierna, cruza la otra. Se pasa la mano por el rostro, la coloca enlazada con la otra sobre el abdomen. De pronto se para y contempla, desde los grandes ventanales de su hotel, la avenida Ju\u00e1rez. E intempestivamente regresa presuroso a su lugar.<\/p>\n<p>Habla del arte musical en Rusia. Y ofrece estos datos: Los conciertos son muy numerosos. La vida art\u00edstica no decae en todo el a\u00f1o y alcanza gran intensidad. S\u00f3lo en Mosc\u00fa hay cuatro orquestas sinf\u00f3nicas. Tambi\u00e9n hay cuatro teatros para representaciones de \u00f3pera. Hay legiones de estudiantes en los conservatorios. Y son numeros\u00edsimas las escuelas musicales en las que no se omite nunca la ense\u00f1anza de materias culturales de todo tipo.<\/p>\n<p>Esta vida art\u00edstica no es exclusiva de Mosc\u00fa. La hay en todas las grandes ciudades de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Y Shostak\u00f3vich distiende sus labios finos para agregar:<\/p>\n<p>\u201cEn las aldeas tambi\u00e9n tenemos escuelas musicales.\u201d<\/p>\n<p>El reportero. Una mirada que desnudaba. Foto: Cortes\u00eda Archivo Exc\u00e9lsior<\/p>\n<p>El amor al pueblo<\/p>\n<p>Dimitri Shostak\u00f3vich, en cuyo interior bullen ya los temas musicales de su decimasegunda sinfon\u00eda, habla de las ideas que impulsan su arte. Expresa:<\/p>\n<p>\u201cAl compositor sovi\u00e9tico le inspira en su trabajo el amor a su pueblo.\u201d<\/p>\n<p>Kabalevski lo interrumpe. Acerca el cuerpo de m\u00e1s de un metro ochenta y cinco cent\u00edmetros, como para hacerse o\u00edr mejor.<\/p>\n<p>\u201cNaturalmente, todo se desarrolla a trav\u00e9s de la vida personal, aparte de los grandes ideales.\u201d<\/p>\n<p>Sonr\u00ede. Sus dientes de ardilla resaltan en esa cara plet\u00f3rica de buen humor:<\/p>\n<p>\u201cLa gran felicidad del artista, creemos nosotros, se obtiene cuando los intereses personales coinciden con los intereses generales; cuando no es as\u00ed, se vive un drama\u201d.<\/p>\n<p>Kabalevski. Ligas con la m\u00fasica mexicana. Foto: www.feedback-cr.com<br \/>\nPrimer ensayo en Bellas Artes<\/p>\n<p>A la una de la tarde, Kabalevski y Shostak\u00f3vich hab\u00edan tenido el primer ensayo con los m\u00fasicos de nuestra Orquesta Sinf\u00f3nica Nacional, en el Palacio de Bellas Artes.<\/p>\n<p>Hab\u00edan sido horas de un esfuerzo sostenido. La tensi\u00f3n, empero, se hab\u00eda aflojado y nuestros m\u00fasicos rodeaban materialmente a los maestros rusos. Casi todos ten\u00edan un papel y un l\u00e1piz en la mano. Y urg\u00edan a uno y a otro para que les escribieran algunas l\u00edneas y, sobre todo, para que estamparan sus firmas.<\/p>\n<p>Los artistas sovi\u00e9ticos sonre\u00edan a todos. Durante minutos y minutos no hicieron otra cosa que garrapatear sus nombres.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfQu\u00e9 impresi\u00f3n les ha causado la orquesta?<\/p>\n<p>\u2013Muy buena.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfPodr\u00e1n interpretar correctamente la m\u00fasica rusa contempor\u00e1nea?<\/p>\n<p>\u2013\u00bfPor qu\u00e9 no?\u2026 Nosotros creemos que s\u00ed.<\/p>\n<p>Y la prueba ser\u00e1 hoy. Gouk, el director de orquesta que integra el tr\u00edo de artistas rusos que nos visitan, interpretar\u00e1 un concierto dividido en dos partes. Uno estar\u00e1 dedicado a Shostak\u00f3vich; otro, a Kabalevski. Y se ejecutar\u00e1 una de las sinfon\u00edas cumbres del primero: la n\u00famero 5.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s de las 13 horas, los compositores abandonaban el Palacio de Bellas Artes. Descendieron por las escaleras de servicio, sucias y un tanto l\u00fagubres. Los segu\u00edan, \u00e1vidos, los ojos de nuestros m\u00fasicos. Hab\u00eda un grupo de ni\u00f1as de la Universidad Motolin\u00eda \u2013ni\u00f1as de cinco, de seis a\u00f1os\u2013 que algo aguardaban en las afueras del escenario. Hablaban todas a la vez y las risas infantiles transportaban la imaginaci\u00f3n a un recreo escolar.<\/p>\n<p>De pronto se dej\u00f3 escuchar la voz grave y dominante de una maestra:<\/p>\n<p>\u201cNi\u00f1as\u2026 \u00a1el se\u00f1or Shostak\u00f3vich!\u201d<\/p>\n<p>Y se hizo el silencio, un silencio nervioso. Muchas caritas se volvieron hacia arriba para contemplar el rostro del compositor, quien descend\u00eda presuroso seguido por Kabalevski. En su recorrido acarici\u00f3 algunas cabezas y sonri\u00f3 con esa \u201csu sonrisa seria\u201d.<\/p>\n<p>No hubo quien no reparara en su indumentaria descuidada, casi sucia, en esos picos del cuello de la camisa. A una ni\u00f1a le llamaron la atenci\u00f3n, sobre todo, los zapatos relucientes del compositor, los que hac\u00edan que destacara a\u00fan m\u00e1s el abandono en el cuidado exterior de uno de los hombres m\u00e1s prominentes en el mundo musical de nuestro siglo.<\/p>\n<p>Ya en la calle, los compositores fueron guiados a un autom\u00f3vil con placas diplom\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Un int\u00e9rprete dio a conocer que Shostak\u00f3vich hab\u00eda respondido a algunas preguntas que se le hab\u00edan formulado minutos antes. Una de ellas se refiri\u00f3 a sus obras en gestaci\u00f3n. Hay una que bulle en su cabeza: la decimosegunda sinfon\u00eda, que estar\u00e1 inspirada en la revoluci\u00f3n de octubre de 1917.<\/p>\n<p>\u201cEmpiezo a trabajar en ella con gran emoci\u00f3n, por la importancia del tema que encierra\u201d, hab\u00eda dicho.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El sonido 13 no es m\u00fasica<\/p>\n<p>En otra atm\u00f3sfera, en el hotel, Kabalevs\u00adki se iba haciendo poco a poco de la conversaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Shostak\u00f3vich se encerraba en una especie de mutismo. Era claro que las fuerzas de la introspecci\u00f3n prevalec\u00edan poco a poco en su esp\u00edritu y lo apartaban de las preguntas y respuestas que se suced\u00edan. Miraba sin ver. Sonre\u00eda con cordialidad, pero con una especie de ausencia. Estaba lejos.<\/p>\n<p>Kabalevski, en cambio, bull\u00eda en su sill\u00f3n. Desbordaba afecto. Se mostraba atento e interesado hacia todo lo que iba ocurriendo. Hablaba con los brazos en el aire, como si estuviera en el podio. Chispeaban sus ojillos. Ve\u00eda a la hermosa int\u00e9rprete, al reportero. Cuando escuchaba, entrelazaba una con otra sus largas manos, como para evitar que se agitaran en el aire.<\/p>\n<p>\u201cNo se puede hablar de un panorama general en la m\u00fasica\u201d, dec\u00eda.<\/p>\n<p>Y explicaba por qu\u00e9:<\/p>\n<p>Nunca ha habido una diversidad tan grande en el arte, como ahora. La riqueza de direcciones en la m\u00fasica es excelente, pero tiene tambi\u00e9n aspectos negativos. Uno de ellos es que se aceptan como tendencias musicales corrientes que no lo son. \u201cY esto empobrece a la m\u00fasica\u201d.<\/p>\n<p>Kabalevski menciona algunos casos:<\/p>\n<p>La m\u00fasica electr\u00f3nica, la m\u00fasica concreta, \u201cque no son m\u00fasica ni arte\u201d.<\/p>\n<p>Anticipa, en una carcajada, esta broma:<\/p>\n<p>\u201cClaro que se pueden utilizar, con cierto inter\u00e9s, como ruidos para la radio y televisi\u00f3n. Pero no para el arte.\u201d<\/p>\n<p>Hay otra direcci\u00f3n a la que no concede cr\u00e9dito. Es la llamada \u201cdodecaf\u00f3nica\u201d, que recibe ese nombre por los 12 sonidos que la integran.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfY el sonido trece?<\/p>\n<p>La respuesta es inmediata. No hay titubeos. Es la convicci\u00f3n plena, libre, que habla en esos momentos:<\/p>\n<p>\u201cNo es arte.\u201d<\/p>\n<p>Kabalevski dice luego, con la misma espontaneidad, que muchas de estas corrientes desempe\u00f1an s\u00f3lo una misi\u00f3n:<\/p>\n<p>\u201cEstropean el gusto de j\u00f3venes a\u00fan no formados en sus inclinaciones art\u00edsticas.\u201d<\/p>\n<p>Carrillo. El sonido 13, descartado<\/p>\n<p>Ahora interroga Dimitri Kabalevski<\/p>\n<p>Ahora interroga el maestro Kabalevski. Se interesa por todo lo que tiene que ver con nuestro movimiento art\u00edstico. Escucha con satisfacci\u00f3n que los conciertos que aqu\u00ed se ofrecen suelen elaborarse con una tendencia marcada: equilibrio entre la m\u00fasica cl\u00e1sica y la m\u00fasica contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>\u201cEs justo. Est\u00e1 muy bien\u201d. E inclina y levanta la cabeza en repetidos ademanes de asentimiento.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfY la \u00f3pera?<\/p>\n<p>Se evidencian hechos. Es raqu\u00edtica. Y, sobre todo, las obras no se interpretan en espa\u00f1ol, lo que las vuelve incomprensibles para el no iniciado y muy lejanas para quien est\u00e1 familiarizado con ellas.<\/p>\n<p>Kabalevski, todo naturalidad, no oculta su pensamiento:<\/p>\n<p>\u201cLo que hay que hacer, en primer lugar, es traducir las \u00f3peras al espa\u00f1ol, Yo s\u00e9 que es muy dif\u00edcil. Pero hay que hacerlo.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Su viaje a los Estados Unidos<\/p>\n<p>\u201cEsper\u00e1bamos que nos acogieran bien.\u201d<\/p>\n<p>Kabalevski habla por \u00e9l y por Shostak\u00f3vich.Alarga la pausa. Sabe que el trato entre rusos y estadunidenses es un tema de m\u00e1xima actualidad. Y se solaza, en una actitud que encierra una mezcla de buen humor y sana ingenuidad, a que se avive el inter\u00e9s.<\/p>\n<p>\u201cS\u00ed \u2013repite\u2013 esper\u00e1bamos que nos acogieran bien en los Estados Unidos, pero quedamos encantados con las muestras de aprecio de que fuimos objeto.\u201d<\/p>\n<p>Tienen un extra\u00f1o sonido estos sustantivos en los labios que s\u00f3lo hablan en ruso: Nueva York, Washington, Baltimore, Los \u00c1ngeles, San Francisco y otras ciudades que recorrieron en una gira de semanas.<\/p>\n<p>\u201cNos emocion\u00f3 el pueblo estadunidense. En todos lados encontramos verdaderas ansias de paz. La vimos entre la juventud, en la clase media, entre millonarios.<\/p>\n<p>\u201cParticipamos en muchos conciertos. Las ovaciones estallaron invariablemente al t\u00e9rmino de las audiciones sinf\u00f3nicas.\u201d<\/p>\n<p>Kabalevski se despoja de lo que pudiera aparecer como un gesto de vanidad:<\/p>\n<p>\u201cEstamos convencidos de que nos recibieron as\u00ed y nos trataron con tanto afecto, por ser representantes del pueblo sovi\u00e9tico.\u201d<\/p>\n<p>La bella espa\u00f1ola traduce estas palabras con evidente placer. En sus labios se dibuja una sonrisa que expresa satisfacci\u00f3n y, quiz\u00e1, algo mucho m\u00e1s hondo: orgullo.<\/p>\n<p>Sobre M\u00e9xico, unas cuantas palabras:<\/p>\n<p>\u201cPodemos decir muy poco, porque acabamos de llegar. Pero nos emocion\u00f3, hasta las l\u00e1grimas, la recepci\u00f3n de que fuimos objeto en el aeropuerto. Fue algo que ser\u00e1 muy dif\u00edcil olvidar.\u201d<\/p>\n<p>Y una reiteraci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u201cLa m\u00fasica popular mexicana es extraordinaria. En toda la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica es muy querida.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las manos de Shostak\u00f3vich<\/p>\n<p>Shostak\u00f3vich se retira. Una llamada telef\u00f3nica le acaba de recordar algunos compromisos.<\/p>\n<p>Se despoja de las feas pantuflas caf\u00e9s que no le abandonan a lo largo de la entrevista y calza sus zapatos negros relucientes, que en su forma recuerdan a los que usan los soldados norteamericanos.<\/p>\n<p>Da disculpas y se despide.<\/p>\n<p>Al hacerlo entrega una mano que ofrece singulares contrastes:<\/p>\n<p>Es blanca. Y es tersa, como la mano de una mujer. Pero las puntas de los dedos son chatas y los mismos dedos, gruesos. Recuerdan las manos de un obrero. La palma tambi\u00e9n es ancha, propia de un trabajador. Las u\u00f1as se ven descuidadas. Es seguro que Shostak\u00f3vich no ha conocido en su vida lo que es una manicura.<\/p>\n<p>Kabalevski habla ahora, con entusiasmo, de la Exposici\u00f3n Sovi\u00e9tica:<\/p>\n<p>\u201cCreemos que va a tener gran importancia porque en ella se refleja el hombre de nuestro pueblo, que vive de su trabajo y para su trabajo. No hay aspiraci\u00f3n b\u00e9lica de ninguna especie en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Hay la lucha por la paz.\u201d<\/p>\n<p>Le gusta el tema. Habla con calor. En una frase sintetiza una serie de ideas coincidentes:<\/p>\n<p>\u201cTodo el arte sovi\u00e9tico va dirigido a esa misma finalidad: la paz.\u201d<\/p>\n<p>Kabalevski pide disculpas por referirse, en seguida, a un pasaje de su vida personal. Es sencillo y piensa que puede ser elocuente en cuanto que confirma sus anteriores expresiones:<\/p>\n<p>Compuso una \u00f3pera que se llama La familia de Taras. Es una obra que en estos d\u00edas se representa en los 20 teatros de \u00f3pera que hay en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<\/p>\n<p>Tiene su fuente de inspiraci\u00f3n en un libro de Gorbatov llamado Los indomables, cuyos motivos literarios son los siguientes:<\/p>\n<p>Una familia vive en un pueblo peque\u00f1o que es ocupado por los alemanes, en tiempos de la guerra. Un hombre maduro tiene varios hijos cuyas vidas van siendo la raz\u00f3n de ser de la obra, tanto de Gorvatov como de Kabalevski .<\/p>\n<p>Es, en suma, la presentaci\u00f3n de diferentes reacciones humanas ante la invasi\u00f3n, encarnada cada una de ellas en uno de los miembros de la familia Taras.<\/p>\n<p>La idea final es que esos j\u00f3venes no se doblegaron, no obstante que tuvieron infinitas penalidades. Y no se doblegaron porque \u201cve\u00edan al mundo de ma\u00f1ana, en paz. Contemplaban una aurora luminosa\u2026\u201d<\/p>\n<p>Kabalevski parece emocionado. Guarda silencio unos instantes, con los ojos viendo al suelo.<\/p>\n<p>\u201cEs la misma idea que desarrolla Shostak\u00f3vich en su sinfon\u00eda sobre el sitio de Leningrado.\u201d<\/p>\n<p>Sigue Kabalevski:<\/p>\n<p>\u201cEs el mismo tema de mi oratorio Leyenda de la tierra rusa: en los momentos en que Stalingrado est\u00e1 a punto de caer, una fuerza enorme levanta a los hombres y los impulsa a una victoria en pos de esa aurora por la que todos so\u00f1amos: la aurora de la paz.\u201d<\/p>\n<p>Reportero acucioso. Foto: Cortes\u00eda Archivo Exc\u00e9lsior<br \/>\nHay libertad de creaci\u00f3n<\/p>\n<p>Niega el artista que no exista libertad de creaci\u00f3n en la URSS.<\/p>\n<p>Dice:<\/p>\n<p>\u201cMuchas veces se habla de los creadores sovi\u00e9ticos y se dicen cosas que no tienen nada que ver con la realidad. El Estado proporciona grandes sumas para que ellos puedan trabajar, pero eso no significa que no exista libertad de creaci\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>A\u00f1ade que para demostrarlo basta reflexionar en las obras de los compositores rusos contempor\u00e1neos. Ah\u00ed est\u00e1n, plasmadas en notas, muchas corrientes y muchos m\u00f3viles de inspiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Habla de obras diversas. Cita buen n\u00famero. Entre las m\u00e1s conocidas, su suite sobre Romeo y Julieta y el ballet Espartaco de Kachaturian.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfC\u00f3mo se puede hablar de imposici\u00f3n del Estado? \u00bfC\u00f3mo se puede hablar en esos t\u00e9rminos, cuando los artistas sovi\u00e9ticos est\u00e1n completamente libres de preocupaciones de esa especie?\u201d<\/p>\n<p>Medita unos segundos. Y cierra su pensamiento con esta frase:<\/p>\n<p>\u201cLa \u00fanica preocupaci\u00f3n del artista sovi\u00e9tico es crear.\u201d<\/p>\n<p>El Ministerio de la Cultura, ciertamente, no ayuda a todos. No ayuda, por ejemplo, a los artistas j\u00f3venes que, sin haber a\u00fan demostrado las excelencias de su inspiraci\u00f3n y sus capacidades t\u00e9cnicas, se quieren lanzar a una obra de gran envergadura, como pudiera ser una \u00f3pera.<\/p>\n<p>Pero ah\u00ed est\u00e1, para compensarlo, para evitar que haya frustraciones, la Uni\u00f3n de M\u00fasicos Sinf\u00f3nicos.<\/p>\n<p>Kabalevski contin\u00faa hablando. Lo hace ahora con gran pasi\u00f3n, y notamos que, por vez primera, no sonr\u00ede:<\/p>\n<p>\u201cAh\u00ed est\u00e1 la Uni\u00f3n de M\u00fasicos Sinf\u00f3nicos que ayuda a los j\u00f3venes creadores.\u201d<\/p>\n<p>Explica que los someten a prueba, los lanzan a su m\u00e1ximo esfuerzo y destinan parte de sus fondos a facilitarles la composici\u00f3n de su obra.<\/p>\n<p>\u201cY si \u00e9sta es buena, se lleva al Ministerio de la Cultura\u2026 \u00a1y adelante!\u201d<\/p>\n<p>El compositor sovi\u00e9tico afirma finalmente:<\/p>\n<p>\u201cHay algo que une a los artistas de la URSS: la ambici\u00f3n de revelar la vida de nuestros d\u00edas. Es el deseo com\u00fan: poder \u201cagarrar\u201d el ambiente cotidiano, valga la expresi\u00f3n, tal cual es, sin mentiras ni<br \/>\nfalsificaciones.\u201d<\/p>\n<p>Y pide que se crea en su sinceridad, pues \u201che hablado con el lenguaje de la verdad\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Scherer y Shostak\u00f3vich: la m\u00fasica y la paz&#8230; Julio Scherer Garc\u00eda puso su mirada period\u00edstica en el compositor y pianista sovi\u00e9tico Dimitri Shostak\u00f3vich, quien visit\u00f3 M\u00e9xico a mediados del siglo pasado. Entonces reportero de Exc\u00e9lsior, vio publicada en ese diario la entrevista en la que volvi\u00f3 cercano y c\u00e1lido al monstruo ic\u00f3nico de la m\u00fasica [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":19461,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-19460","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19460","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=19460"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19460\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19462,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19460\/revisions\/19462"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/19461"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=19460"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=19460"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=19460"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}