{"id":19511,"date":"2021-01-10T08:00:40","date_gmt":"2021-01-10T14:00:40","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=19511"},"modified":"2021-01-10T08:00:40","modified_gmt":"2021-01-10T14:00:40","slug":"el-realizador-polaco-jan-komasa-y-su-pelicula-hater-2020","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=19511","title":{"rendered":"El realizador polaco Jan Komasa  y su pel\u00edcula Hater (2020)"},"content":{"rendered":"<p>Hater<\/p>\n<p>Carlos Bonfil<\/p>\n<p>\u00bfHasta qu\u00e9 punto pueden las redes sociales y la manipulaci\u00f3n en l\u00ednea cambiar nuestro comportamiento e incluso auspiciar y precipitar el caos en la vida pol\u00edtica? \u00bfQui\u00e9nes son los embozados divulgadores de noticias falsas por Internet de rumores malintencionados, de las fren\u00e9ticas incitaciones al odio que hoy pululan? Ese mundo de adulteraciones t\u00f3xicas de la realidad es el que describe el realizador polaco Jan Komasa en Hater (2020), su cuarto largometraje de ficci\u00f3n. De Komasa se vio recientemente en M\u00e9xico, durante la pasada Muestra Internacional de Cine, su pel\u00edcula Pastor o impostor (Corpus Christi, 2019), sobre una fraudulenta suplantaci\u00f3n de identidad por un joven delincuente, y a\u00f1os antes el director hab\u00eda tambi\u00e9n abordado en The Suicide Room (2011) el tema de una difamaci\u00f3n en l\u00ednea capaz de perturbar seriamente el equilibrio emocional de una persona. Aunque el t\u00edtulo original Hater alude a la carga de odio que anima las acciones de su personaje central, Tomasz Giemza (Maciej Musialowski), en realidad dicho protagonista es un manipulador rencoroso y h\u00e1bil que consigue sus prop\u00f3sitos de arribismo social sin mayores esfuerzos, \u00fanicamente a trav\u00e9s de una estrategia digital calculadora y sin la m\u00ednima traza de escr\u00fapulo moral.<\/p>\n<p>Cuando el brillante estudiante Tomasz, experto en inform\u00e1tica y aspirante a abogado, es expulsado de la facultad de derecho de Varsovia por una acusaci\u00f3n de plagio, el paria escolar busca trabajo infructuosamente por todas partes, hasta conquistar un puesto en una consultor\u00eda encargada de promover o derribar, mediante una mercadotecnia digital, diversas reputaciones pol\u00edticas en un periodo electoral. El puesto de estratega mercenario resulta ideal para ese fr\u00edo dep\u00f3sito de animosidades y frustraciones en que se ha convertido el joven estudiante. En su nueva vida laboral todo es simulaci\u00f3n y c\u00e1lculo, lo cual encaja a la perfecci\u00f3n con el car\u00e1cter de Tomasz, ahora empleado modelo en una compa\u00f1\u00eda de fabricaci\u00f3n de mentiras medi\u00e1ticas. Adem\u00e1s de su obsesi\u00f3n por el mundo de las redes sociales, los chat rooms y los videojuegos violentos, el joven vive una pasi\u00f3n mal correspondida por la esquiva Gabi Krasucka (Vanessa Aleksander), hija de una pareja de liberales acaudalados que mira con algo de reserva clasista a Tomasz, el alumno de origen modesto que pretende introducirse insidiosamente en su familia. Jan Komasa y su guionista Mateusz Pacewicz manejan muy bien este soterrado conflicto de clases que agudiza el resentimiento de Tomasz, quien a su colapso acad\u00e9mico deber\u00e1 a\u00f1adir ahora un insospechado fracaso social.<\/p>\n<p>Hater, estreno de Netflix, apunta m\u00e1s all\u00e1 de la mera cr\u00f3nica de una frustraci\u00f3n personal. Alude a la reactivaci\u00f3n de odios colectivos en Polonia, pa\u00eds que despu\u00e9s de liberarse de un largo periodo de autoritarismo comunista ahora padece el embate de un populismo de derechas que la cinta denuncia, con burdo esquematismo, mediante la alegor\u00eda de un videojuego brutal que inspira las manipulaciones de Tomasz, el victimario vuelto c\u00e1ndida v\u00edctima de sus propias fantas\u00edas de poder. Un segmento algo inveros\u00edmil del relato muestra al joven saboteando la campa\u00f1a electoral del liberal Pawel Rudnicki (Maciej Stuhr), un hombre gay de cl\u00f3set, candidato a la alcald\u00eda de Varsovia, quien, para desgracia suya y de sus seguidores, sucumbe a los dudosos encantos del impostor infiltrado en su equipo de campa\u00f1a. Como buen calculador oportunista, Tomasz juega en dos bandos: del lado de los pol\u00edticos liberales, amantes tambi\u00e9n de las artes pl\u00e1sticas, y en el extremo opuesto de los nacionalistas reaccionarios. Esto es evidente cuando se le ve difundir simult\u00e1neamente noticias falsas y convocatorias al caos en dos computadoras distintas, lanzando llamados de sublevaci\u00f3n, diametralmente opuestos, con el prop\u00f3sito de atizar una polarizaci\u00f3n medi\u00e1ticamente rentable. Una guerra inform\u00e1tica que expl\u00edcitamente sigue el modelo y las recomendaciones de El arte de la guerra, libro cl\u00e1sico del estratega militar chino Sun Tzu. En su absoluta insignificancia moral, Tomasz Giemza es, parad\u00f3jicamente, un personaje fascinante. Encarna muy bien una brillantez acad\u00e9mica, en inform\u00e1tica y derecho, reducida a mezquindad moral por una simple acumulaci\u00f3n de desatinos y frustraciones an\u00edmicas. Todo a la manera ir\u00f3nica de alg\u00fan egresado de Harvard o de Yale que hoy se convirtiera en mercenario pol\u00edtico de alguna vieja causa perdida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hater Carlos Bonfil \u00bfHasta qu\u00e9 punto pueden las redes sociales y la manipulaci\u00f3n en l\u00ednea cambiar nuestro comportamiento e incluso auspiciar y precipitar el caos en la vida pol\u00edtica? \u00bfQui\u00e9nes son los embozados divulgadores de noticias falsas por Internet de rumores malintencionados, de las fren\u00e9ticas incitaciones al odio que hoy pululan? 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