{"id":19722,"date":"2021-01-17T08:19:41","date_gmt":"2021-01-17T14:19:41","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=19722"},"modified":"2021-01-17T08:19:41","modified_gmt":"2021-01-17T14:19:41","slug":"el-gusto-por-el-buen-comer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=19722","title":{"rendered":"El gusto por el buen comer"},"content":{"rendered":"<p>El gusto por el buen comer<\/p>\n<p>\u00c1ngeles Gonz\u00e1lez Gamio<\/p>\n<p>El mexicano se ha caracterizado por su afici\u00f3n a los placeres de la mesa. En las rese\u00f1as de Hern\u00e1n Cort\u00e9s y otros cronistas hablan de lo que se vend\u00eda en los mercados, donde hab\u00eda lugares para comer por precio, ancestros de las fondas actuales donde se come sabroso y econ\u00f3mico. Tambi\u00e9n est\u00e1n las descripciones de los suntuosos banquetes del emperador Moctezuma. Despu\u00e9s de la conquista la gastronom\u00eda se enriqueci\u00f3 con los ingredientes que vinieron de Europa y Asia; as\u00ed naci\u00f3 la cocina mexicana, con una riqueza \u00fanica que la hizo merecedora del reconocimiento de la Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.<\/p>\n<p>Este gusto se refleja en la gran cantidad de restaurantes y fondas que hay por todos los rumbos de la ciudad. Hoy se encuentran en una crisis muy grave por la pandemia que los ha obligado a no abrir. Est\u00e1n solicitando que se les permita hacerlo con todas las medidas de seguridad \u2013que ya guardaban celosamente\u2013 antes de cerrar definitivamente.<\/p>\n<p>Vamos a recordar la comida de los viejos barrios de la antigua Ciudad de M\u00e9xico, hoy llamada Centro Hist\u00f3rico, que datan de la \u00e9poca prehisp\u00e1nica. Llamados calpullis, en la parte espa\u00f1ola se agreg\u00f3 el nombre de un santo al nativo y hasta la fecha cada uno guarda su propia personalidad: Cuepopan, Moyotl\u00e1n, Atzacoalco y Zoquipan, tambi\u00e9n llamado Teopan. En este \u00faltimo se encontraba la zona comercial que con el paso de los siglos habr\u00eda de llamarse La Merced, por el convento mercedario que se estableci\u00f3 en ese lugar a fines del siglo XVII. Este castizo barrio dio cobijo, entre los a\u00f1os veinte y los cincuenta del siglo XX, a inmigrantes jud\u00edos, libaneses y espa\u00f1oles que llegaron a esta capital en busca de una vida mejor.<\/p>\n<p>En su mayor\u00eda comerciantes, hicieron su hogar en las casas de vecindad, a unos pasos del negocio, que frecuentemente era la calle misma. Ah\u00ed convivieron armoniosamente con los mexicanos, se hicieron amigos y compartieron costumbres.<\/p>\n<p>Los reci\u00e9n llegados imprimieron la huella cultural de sus lejanas tierras y un aspecto trascendente fue la comida. En el rumbo se abrieron restaurantes y fondas de comida libanesa, espa\u00f1ola y jud\u00eda que vinieron a sumarse a la mexicana de distintas partes del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Los orientales dejaron su huella en los populares caf\u00e9s de chinos, que contin\u00faan vigentes, al igual que los restaurantes del Barrio Chino. A la llegada de los exiliados espa\u00f1oles, a fines de la d\u00e9cada de los treinta, comenzaron a surgir lugares de comida econ\u00f3mica y abundante que ayudaban a disminuir la a\u00f1oranza de la patria chica; as\u00ed naci\u00f3 el Centro Vasco, el Catal\u00e1n, el Gallego, el Castellano, la Casa Valencia y tantos otros que se volvieron tambi\u00e9n favoritos de los capitalinos, al igual que los especializados en carnes que establecieron, 30 a\u00f1os m\u00e1s tarde, los exiliados sudamericanos.<\/p>\n<p>Buena parte de estos restaurantes a\u00fan existen, conviviendo con otros de gran tradici\u00f3n, como el Danubio, con los mejores mariscos; el Bar Sobia, ahora llamado El Cabrito Astur, que compite con el del Sal\u00f3n Victoria y el incomparable Casino Espa\u00f1ol. En La Merced la mejor comida libanesa est\u00e1 en Al Andalus, que ocupa un casona del siglo XVII bellamente restaurada. En comida mexicana: El Cardenal, que ya tiene cinco establecimientos, y La Hoster\u00eda de Santo Domingo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n vale la pena mencionar, en la avenida 5 de Mayo, Los Mercaderes, en su casona decimon\u00f3nica sostenida por hermosos atlantes labrados en la fina cantera. La Casa de las Sirenas, que ocupa un joya barroca decorada con unas sirenitas esculpidas en la fachada y desde cuya terraza se admiran las torres y c\u00fapulas de la Catedral metropolitana.<\/p>\n<p>Otro sitio caracter\u00edstico son las cantinas, que tienen a\u00f1eja presencia; las aut\u00e9nticas a\u00fan ofrecen botana de acompa\u00f1amiento con la bebida, y entre m\u00e1s abundante sea el consumo as\u00ed ser\u00e1n las viandas, llegando a constituir una comida completa. Las mejores como La Mascota, La Vaquita o el Sal\u00f3n Espa\u00f1a los viernes ofrecen platillos especiales que pueden incluir mojarras a la plancha o mixiotes; nunca falta un buen caldo ni sabrosos guisados. En todas hay domin\u00f3 y cubilete, que amenizan el rato agradablemente.<\/p>\n<p>De estos tradicionales establecimientos en el Centro Hist\u00f3rico encontramos pr\u00e1cticamente uno en cada calle, por lo que cualquier visita a este maravilloso lugar en todo momento se puede acompa\u00f1ar por un reconfortante brebaje et\u00edlico junto con las apetitosas botanas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El gusto por el buen comer \u00c1ngeles Gonz\u00e1lez Gamio El mexicano se ha caracterizado por su afici\u00f3n a los placeres de la mesa. 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