{"id":19734,"date":"2021-01-17T08:43:56","date_gmt":"2021-01-17T14:43:56","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=19734"},"modified":"2021-01-17T08:43:56","modified_gmt":"2021-01-17T14:43:56","slug":"maria-antonia-siza-la-pintura-y-el-instante-que-arde","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=19734","title":{"rendered":"Maria Ant\u00f3nia Siza, la pintura y el instante que arde"},"content":{"rendered":"<p>Maria Ant\u00f3nia Siza, la pintura y el instante que arde<\/p>\n<p>&#8211; Alejandro Garc\u00eda Abreu &#8211;<\/p>\n<p>Mar\u00eda Ant\u00f3nia Siza y \u00c1lvaro Siza.<\/p>\n<p>La Jornada<\/p>\n<p>Evocamos a la artista pl\u00e1stica portuguesa Maria Ant\u00f3nia Siza, muerta en 1973, a los treinta y dos a\u00f1os de edad, y el impacto que el acontecimiento tuvo en su esposo, el arquitecto \u00c1lvaro Siza. Con una sola exposici\u00f3n, celebrada tres a\u00f1os antes de su tr\u00e1gica muerte, el arte de Maria Ant\u00f3nia lleg\u00f3 a ser comparado con el de Egon Schiele.<br \/>\n&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>La muerte inesperada<\/p>\n<p>La artista portuguesa Maria Ant\u00f3nia Siza (Oporto, 1940-1973) ten\u00eda treinta y dos a\u00f1os cuando falleci\u00f3. En 1970 expuso, por primera y \u00fanica vez, sus dibujos y acuarelas. S\u00f3lo hab\u00eda compartido sus creaciones con sus allegados y su actividad art\u00edstica se caracteriz\u00f3 por un sigilo cabal.<\/p>\n<p>\u201cEs como si [Maria Ant\u00f3nia Siza] se hubiera visto obligada a recluir sus dibujos durante a\u00f1os precisamente para eludir los riesgos del idiolecto art\u00edstico, de esas fugaces experiencias, intensas pero perfectamente privadas, que temporada tras temporada titilan en galer\u00edas y museos. Su ausencia en vida de los circuitos art\u00edsticos se ha traducido en permanencia p\u00f3stuma\u201d, escribi\u00f3 Juan Miguel Hern\u00e1ndez Le\u00f3n, presidente del C\u00edrculo de Bellas Artes de Madrid. \u201cSus figuras mendicantes, sus enfermos recostados o sus damas decr\u00e9pitas no son caricaturas manieristas sino que forman parte de un intento por provocar en el espectador la reflexi\u00f3n profunda sobre la fr\u00e1gil condici\u00f3n humana. Podr\u00edan ser v\u00edctimas de cualquier clase de verdugo, de la miseria, de la enfermedad o, sencillamente, de las circunstancias.\u201d<\/p>\n<p>En 1957, Maria Ant\u00f3nia inici\u00f3 el Curso de Pintura en la Escuela Superior de Bellas Artes de Oporto. En 1961 se cas\u00f3 con \u00c1lvaro Siza (Matosinhos, 1933), arquitecto portugu\u00e9s galardonado con el Premio Pritzker en 1992. En 1962 naci\u00f3 \u00c1lvaro Leite Siza y en 1964 Joana Marinho Leite Siza. Maria Ant\u00f3nia Siza expuso sus dibujos y bordados en la cooperativa \u00c1rbore en 1970.<\/p>\n<p>En el cat\u00e1logo Maria Ant\u00f3nia Siza. 1940-1973 (CBA, Madrid, 2005), el cr\u00edtico de arte Jos\u00e9 Lu\u00eds Porf\u00edrio escribi\u00f3: \u201clas contradicciones se difuminan para s\u00f3lo quedar, fin\u00edsima, fort\u00edsima, una l\u00ednea de demarcaci\u00f3n, una frontera que es, simult\u00e1neamente, corte y reuni\u00f3n de los opuestos, contradicci\u00f3n vivida y sufrida por Maria Ant\u00f3nia al dibujar.\u201d Porf\u00edrio record\u00f3: \u201cLa analog\u00eda con los \u00faltimos dibujos tr\u00e1gicos de Egon Schiele parece evidente, un id\u00e9ntico ser para la muerte se muestra en el dibujo de los cuerpos.\u201d<\/p>\n<p>Bernardo Pinto de Almeida, autor de El plano de la imagen, dijo: \u201cEs como si las figuras se hubieran visto sorprendidas por un mal procedente de su interior, como si la artista tuviese ya una aguda conciencia corporal de la inminencia de su propia muerte.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La eternidad del dolor<\/p>\n<p>Maria Ant\u00f3nia Siza, afirman sus allegados, fue atormentada por patolog\u00edas de car\u00e1cter psiqui\u00e1trico. La oscuridad la consumi\u00f3. Dej\u00f3 de dibujar. La muerte inesperada de una joven, rebosante de talento, result\u00f3 una tragedia.<\/p>\n<p>El periodista portugu\u00e9s Valdemar Cruz, autor de Retratos de Siza, escribi\u00f3: \u201cAl final de esa madrugada, amanece la eternidad de un dolor indescriptible. En una cama, una mujer. Un rostro ausente. Una mirada vac\u00eda. En la misma cama, un hombre. El sobresalto al despertar. La mirada perpleja. El alboroto de lo inesperado. Ella, postrada. Un tenue hilo p\u00farpura recorre su rostro. Ya no es de este mundo. \u00c9l, petrificado. El mundo se le desmorona. Todav\u00eda da un \u00faltimo suspiro. Intenta agarrar los fr\u00e1giles ramos de esperanza. Es tarde. Es el fin. Son los gritos ahogados. Es el adi\u00f3s absoluto a las sonrisas, las gracias, las poses entusiastas, el desvanecimiento, los dramas cotidianos, los d\u00edas de creaci\u00f3n febril, los dise\u00f1os brillantes de otro mundo creados por Maria Ant\u00f3nia Siza. Tiene treinta y dos a\u00f1os. Muere a las 6:30 am del 11 de enero de 1973. \u00c1lvaro Siza Vieira la abraza en esos momentos finales. Es el horror. Es la desmesura del dolor. Es tarde. Es infinitamente tarde.\u201d<\/p>\n<p>Durante una entrevista, Anatxu Zabalbeascoa pregunt\u00f3 a \u00c1lvaro Siza:<\/p>\n<p>\u2013Usted perdi\u00f3 a su mujer, Mar\u00eda Antonia Marinho Leite, en 1973. \u00bfLa dedicaci\u00f3n a la arquitectura ha sido un refugio?<\/p>\n<p>\u2013No lo creo. Pero claro que fue un trauma muy grande y tal vez eso me empujara hacia una mayor concentraci\u00f3n. No s\u00e9. Prefiero no analizarlo. Mis hijos eran peque\u00f1os cuando mi mujer muri\u00f3 y es posible que no los haya acompa\u00f1ado con la intensidad que ser\u00eda necesaria. Pero estuvieron viviendo siempre conmigo.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfSigue siendo viudo?<\/p>\n<p>\u2013S\u00ed. Probablemente fue un error. Tal vez para la educaci\u00f3n de los hijos hubiera sido mejor no serlo. Pero tambi\u00e9n podr\u00eda haber sido peor. Fue una experiencia muy dolorosa.<\/p>\n<p>En abril de 1992, \u00c1lvaro Siza firm\u00f3 en Oporto el siguiente texto: \u201cUna noche, de repente, tras varios meses de silencio, le apetec\u00eda dibujar. Cog\u00eda una plumita, la delicada pluma de Nankin que entonces se usaba, una especie de bistur\u00ed de alta cirug\u00eda, afilado, duro y elemental. [\u2026] Despu\u00e9s de algunas horas, la mesa de madera de arca estaba llena de nuestras vidas y de la de los dem\u00e1s, de todos los tiempos; a veces sufrimiento y entusiasmo y deseo y alegr\u00eda desbordantes. Nacimiento, plenitud, muerte. [\u2026] Riesgo con gozo y rabia.\/ Ese don es el resultado de una concentraci\u00f3n total, de la espera del instante, en el desierto. A veces ese instante quema.\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Maria Ant\u00f3nia Siza, la pintura y el instante que arde &#8211; Alejandro Garc\u00eda Abreu &#8211; Mar\u00eda Ant\u00f3nia Siza y \u00c1lvaro Siza. 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