{"id":20166,"date":"2021-02-01T07:16:14","date_gmt":"2021-02-01T13:16:14","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=20166"},"modified":"2021-02-01T07:16:14","modified_gmt":"2021-02-01T13:16:14","slug":"epidemia-de-orfandades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=20166","title":{"rendered":"Epidemia de orfandades"},"content":{"rendered":"<p>Epidemia de orfandades<\/p>\n<p>Hermann Bellinghausen<\/p>\n<p>Son tiempos graves. Amigos, parientes y colegas suenan preocupados o dolientes, las cifras rebasan lo alarmante. Alabados sean los memes, esos chistes gr\u00e1ficos de est\u00e9tica dudosa pero sonrientes y continuos; sin ellos nadie se reir\u00eda en un tr\u00e1nsito tan serio. No tiene nada de divertido que los que gobiernan est\u00e9n a prueba con pocas esperanzas de hacerlo bien, ni que sus opositores de cualquier otro color aprovechen dardos, datos y lo que sea para echar le\u00f1a a la hoguera, con el deseo de que todo empeore. Desde el inicio de su reinado, el virus SARS CoV-2 ha sido vulgarmente pol\u00edtico. La pugna por ganar ventaja pol\u00edtica contamina la escena; la informaci\u00f3n torrencial nos inunda de cifras y noticias s\u00ed-o-no contradictorias, posee usos propagand\u00edsticos formidables en el contexto de un autoritarismo que tambi\u00e9n anda pand\u00e9mico, y crece en sus efectos colaterales, sus secuelas, sus avances para el control f\u00edsico y an\u00edmico de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Daddy, daddy, it was just like you said \/ Now that the living outnumber the dead (Laurie Anderson). En medio de todo esto, evadimos sopesar uno de los \u00e1mbitos de m\u00e1s significativa p\u00e9rdida en estos a\u00f1os de la peste: las personas que se van son padres, madres, abuelos, t\u00edos, maestros, referentes sabios y experimentados de distintas maneras, que dejan de pronto una soledad intelectual, de creencias y posturas que supon\u00edamos s\u00f3lidas, aun si antag\u00f3nicas. Nuestra esperanza de vida, peculiar concepto estad\u00edstico, anda confundida, por eso se habla poco de ella. Como en las guerras, las di\u00e1sporas y los derrumbes, en las epidemias el azar entra en juego y se empantanan las cuentas, las previsiones, los modelos matem\u00e1ticos, incluso los todopoderosos algoritmos.<\/p>\n<p>Lo expresa con claridad meridiana una declaraci\u00f3n de Jason Salman, vocero muscogu\u00ed de la naci\u00f3n cri (creek) al New York Times (12\/1\/21) ante el hecho de que las muertes de los hombres y mujeres mayores de las tribus en la pandemia est\u00e1n causando una fuerte crisis cultural para los ind\u00edgenas de Estados Unidos.<\/p>\n<p>Es como una quema de libros, dijo. Estamos perdiendo un registro hist\u00f3rico, aut\u00e9nticas enciclopedias, ya no hay qui\u00e9n transmita esos conocimientos.<\/p>\n<p>La misma noci\u00f3n de biblioteca en llamas la empleaba Laurie Anderson en World Without End (Mundo sin final, en Bright Red, 1994): Cuando mi padre muri\u00f3 fue como si toda una biblioteca se incendiara. Habr\u00e1 quien diga, con raz\u00f3n, que esto sucede todo el tiempo, que vivir es tambi\u00e9n irse quedando hu\u00e9rfano, ayuno de mentes l\u00facidas y maduras, y de sus afectos.<\/p>\n<p>Pronto se vio en 2020 que la enfermedad ven\u00eda por la gente mayor, no s\u00f3lo viejos. Ha pasado un a\u00f1o y sabemos que la cuota es alta. Otros padecimientos, la criminalidad com\u00fan o la venganza contra las resistencias sociales (es el caso de los defensores ambientales en Am\u00e9rica Latina), tambi\u00e9n siembran orfandades, pero relativizar con ello la dimensi\u00f3n del drama es una trampa ret\u00f3rica. Toda clase de hijos y nietos andan recibiendo las cenizas, que podr\u00edan ser an\u00f3nimas, de padres-madres que no la libraron. Digamos que es un recambio generacional m\u00e1s brutal que de costumbre. (En las guerras mueren los j\u00f3venes en primer lugar, o en otras epidemias como la gripe espa\u00f1ola de 1918 y el sida.)<\/p>\n<p>No extra\u00f1e la impaciencia juvenil de que ya termine todo de pasar. Ya ni en los velorios nos vemos. Igual, uno no se re\u00fane con nadie, y si lo hace, mira y es mirado feo.<\/p>\n<p>Prevalece un subconsciente s\u00edndrome del Diario de la guerra del cerdo, de Adolfo Bioy Casares, un soterrado que se terminen de acabar de una vez los viejos.<\/p>\n<p>A qui\u00e9n no le dan ganas de voltear la p\u00e1gina, pasar a otros asuntos, como en los noticieros de anta\u00f1o, cuando la tem\u00e1tica no era tan obsesiva que afectara lo mismo los desfiles de moda, las elecciones, la nota roja y los deportes.<\/p>\n<p>Resulta que la meta m\u00e9dica es alcanzar la inmunidad del reba\u00f1o. Ir\u00f3nica expresi\u00f3n t\u00e9cnica en un periodo en el cual los poderes-que-son pretenden convertir a la humanidad en un reba\u00f1o (viejo sue\u00f1o totalitario que hoy les parece a punto, aunque es improbable que lo consigan).<\/p>\n<p>Una caracter\u00edstica reiterada a lo largo de la historia es que los mayores desestimen a sus sucesores: siempre ser\u00e1n m\u00e1s burros que uno. Como fueron ellos para sus jefes y mentores. Aunque siempre habr\u00e1 los que la duraci\u00f3n haga sabios, as\u00ed sea por acumulaci\u00f3n de a\u00f1os, no importa si para la jardiner\u00eda, la agricultura, la gastronom\u00eda, el pensamiento filos\u00f3fico o la experiencia cl\u00ednica.<\/p>\n<p>Una asfixia nada metaf\u00f3rica est\u00e1 diezmando a los mayores de todas las tribus. Pasado el gran pasmo, habr\u00e1 que levantar del suelo sus antorchas y perdonarles que nos dejaran solos en tiempos tan canijos, cuando m\u00e1s falta hac\u00edan.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Epidemia de orfandades Hermann Bellinghausen Son tiempos graves. Amigos, parientes y colegas suenan preocupados o dolientes, las cifras rebasan lo alarmante. Alabados sean los memes, esos chistes gr\u00e1ficos de est\u00e9tica dudosa pero sonrientes y continuos; sin ellos nadie se reir\u00eda en un tr\u00e1nsito tan serio. 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