{"id":20178,"date":"2021-02-01T08:48:53","date_gmt":"2021-02-01T14:48:53","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=20178"},"modified":"2021-02-01T08:48:53","modified_gmt":"2021-02-01T14:48:53","slug":"el-cerro-de-la-media-luna-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=20178","title":{"rendered":"El Cerro de la Media Luna"},"content":{"rendered":"<p>El Cerro de la Media Luna<\/p>\n<p>Jos\u00e9 F\u00e9lix Zavala<\/p>\n<p>Existe en Pinal de Amoles un cerro que por su figura recibi\u00f3 el nombre de \u201cMedia Luna\u201d.<\/p>\n<p>De regular altura y elevados acantilados, no presenta en su capa exterior grandes bosques ni adornos naturales, pero como todo en nuestro suelo, tiene una hermosa leyenda:<\/p>\n<p>Se acercaban los conquistadores procedentes del pueblo de Quer\u00e9taro, donde estaba asentado el Caudillo Con\u00edn con su ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p>Un jefe de familia Chichimeco oy\u00f3 decir a sus cong\u00e9neres que los conquistadores ven\u00edan sometiendo a todos los de su raza a la Corona de Castilla, de agrado o por la fuerza; as\u00ed que antes de perder su libertad y atar a su consorte y a su peque\u00f1o hijo a la esclavitud, fue al teocalli frente a sus dioses y ah\u00ed, de pie, ofrend\u00f3 a su mujer y a su hijo juntamente con unas palanganas de mastranto coronadas de cempas\u00fachiles; al mismo tiempo que la compa\u00f1era, de rodillas, exhalaba tristes alaridos; ofrendando oloroso incienso y haciendo signos con el sahumador en direcci\u00f3n a sus dioses.<\/p>\n<p>Se acercaban los dioses barbudos acaudillados por Con\u00edn y el indio h\u00e9roe de la leyenda, haciendo reverencia de cuerpo ante aquellas deidades de tosca figura dice a su compa\u00f1era, tomando de la mano a su hijo: \u201cBax\u00e1; Next\u00ed next\u00ed\u201d (V\u00e1monos, corre presta).<\/p>\n<p>Y con el semblante demudado por la tribulaci\u00f3n de su esp\u00edritu, su larga cabellera descompuesta, la macana en su diestra y su hijo en la siniestra, se dirigi\u00f3 al m\u00e1s alto acantilado del Cerro de la Media Luna, no sin dirigir a los conquistadores que le segu\u00edan una mirada terrible y desafiante.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 al borde del pin\u00e1culo seguido de cerca por sus perseguidores. Entonces, levantando los brazos y en ofrenda de sacrificio a sus dioses, tom\u00f3 a su compa\u00f1era de la cintura y la arroj\u00f3 al vac\u00edo exclamando \u201cBad\u00e1 Dab\u00e1\u201d (anda con Dios). De igual modo, tom\u00f3 a su hijo y lo arroj\u00f3 al precipicio, derramando gruesas l\u00e1grimas que se perdieron en el profundo acantilado.<\/p>\n<p>Al llegar los conquistadores, dejase o\u00edr un \u00faltimo y m\u00e1s acentuado estruendo en el fondo del barranco, producido por el cuerpo del h\u00e9roe al chocar con una grande y escarpada pe\u00f1a.<\/p>\n<p>Por un espacio de tiempo permanecieron los conquistadores contemplando aquel cuadro desolador que dej\u00f3 en su mente y para siempre, esta sentencia filos\u00f3fica \u2013 patri\u00f3tica: \u201cPrimero muertos que esclavos\u201d.<\/p>\n<p>La batalla de la Media Luna<\/p>\n<p>Los Jonaces<br \/>\nde Quer\u00e9taro<\/p>\n<p>Apenas queda rastro y vestigio de un pueblo, que presumiblemente pudo haberse reunido ceremonialmente en la Sierra queretana, en los sitios arqueol\u00f3gicos que hoy conocemos como Ranas, Quirimbal y Toluquilla, colocados en las lomas de la serran\u00eda y edificados maravillosamente, antes de que el invasor llegara y se diera inicio a una larga lucha, la famosa guerra chichimeca.<\/p>\n<p>Los Jonaces, llamamos a este pueblo, residente en lo que ahora son los municipios de Cadereyta, Tolim\u00e1n, Pe\u00f1amiller, San Joaqu\u00edn y algunos lugares que ahora conocemos como partes de los estados de Guanajuato e Hidalgo.<\/p>\n<p>Los Jonaces eran los due\u00f1os de estas tierras ubicadas al filo de las fronteras de los reinos Mexica y Pur\u00e9pecha, vestidos con un maxtle de piel de venado y como arma y herramienta, un arco y una flecha.<\/p>\n<p>De ese pueblo, habitante inmemorial de las inmediaciones de la sierra Gorda, eran las tierras y sus entra\u00f1as, hac\u00eda ya mil a\u00f1os que se trabajaban las minas en las profundidades de las entra\u00f1as de la tierra, buscando el cinabrio.<\/p>\n<p>Sobre estos agrestes terrenos descansaban tranquilos, en equilibrio, la z\u00e1bila, el nopal, la biznaga y el garambullo, lo mismo que el mezquite, el huizache, el ahuehuete, el \u00e1lamo y el S\u00e1uz, cruzaban las praderas, ahora queretanas, el cacomixtle, el mapache, la comadreja, el coyote y el tigrillo.<\/p>\n<p>La Sierra Gorda, nido intemporal de Los Jonaces est\u00e1 limitada por el r\u00edo Verde y la Huasteca, al norte. Llanuras hacia el oriente y occidente, al sur el semi desierto, resalta en la regi\u00f3n, el cerro Gordo, que le da el nombre a la sierra y es su centro natural, d\u00e1ndole el frente hacia el oriente, mirando hacia Zimap\u00e1n, pueblo ubicado a la otra banda del r\u00edo Grande.<\/p>\n<p>Las alturas de esta sierra, van desde los 3800 metros, hacia abajo, a trav\u00e9s de las monta\u00f1as corren innumerables arroyos, que desembocan en los r\u00edos Tamp\u00f3n, Estoras y Moctezuma, afluentes del r\u00edo P\u00e1nuco, las fuertes neblinas dan un ambiente de humedad y las heladas, candelilla a los bosques.<\/p>\n<p>En este medio ambiente, ten\u00edan su refugio Los Jonaces, los lugares habitados por ellos, los conocemos ahora con los nombres impuestos por los espa\u00f1oles, eran llamados: La Media Luna, Estoras, San Crist\u00f3bal, Ranas, Macon\u00ed, Cerro Prieto, Las Trincheras, cerro San Nicol\u00e1s, Los Pe\u00f1ones y Las Juntas, ya que la fragosidad de la guerra, no les permit\u00eda moradas fijas.<\/p>\n<p>Los pueblos vecinos, los Ximpences y los Pames, llamaron siempre a los Jonaces los \u201ccome caballo\u201d, por rebeldes e ind\u00f3mitos, pero debido a esta natural rebeld\u00eda, recay\u00f3 b\u00e1sicamente en esa etnia chichimeca, la defensa de la Sierra Gorda, ante el avance de los invasores europeos.<\/p>\n<p>Ellos, los Jonaces, fueron los que atacaron, quemaron y saquearon los asentamientos mestizos y espa\u00f1oles al pie de la sierra, lo mismo que los presidios, su t\u00e1ctica fue la guerrilla, nos dice Jaime Nieto.<\/p>\n<p>Con la llegada de los espa\u00f1oles a Cerro Gordo, cerro que mira de frente a las minas de Zimap\u00e1n, comenz\u00f3 una guerra que durar\u00eda 200 a\u00f1os, para terminar en el terrible etnocidio de los Jonaces.<\/p>\n<p>Este pueblo n\u00f3mada reaccion\u00f3 ante la invasi\u00f3n de sus tierras, logrando mantener su autodeterminaci\u00f3n como pueblo y naci\u00f3n, casi hasta el final del r\u00e9gimen colonial, en un espacio geogr\u00e1fico muy reducido y cercano a la capital del virreinato, seg\u00fan nos cuenta Claudio Cop.<\/p>\n<p>Cuando la sierra Gorda fue invadida por los europeos, lo importante fue sobrevivir. Entonces, para sus antiguos pobladores, se volvi\u00f3 a\u00f1oranza el recordar a los antiguos visitantes de la regi\u00f3n, se cree que fueron los totonacos y los huastecos, iniciadores de aquel avanzado sistema de cultivo por terrazas, que f\u00e1cilmente a\u00fan se identifica, del pr\u00f3spero comercio con la costa y el altiplano, su compleja organizaci\u00f3n social, manifestada en el ritual del \u201cjuego de pelota\u201d.<\/p>\n<p>El invasor recurri\u00f3 a las tres grandes \u00f3rdenes de frailes venidos con ellos, los agustinos, los franciscanos y los dominicos, para reducir y pacificar a los Jonaces, pero solo obtuvieron fracasos.<\/p>\n<p>Los espa\u00f1oles recurrieron al sistema de \u201cpresidios\u201d, usado ya contra los b\u00e1rbaros del norte, para conseguir la asfixia de los Jonaces, pero los jefes de \u201cbanda\u201d, se multiplicaron para evitarla, as\u00ed nacieron como jefes de estos grupos: Cabeza Blanca, El Manco, El Cop\u00f3n, famos\u00edsimo, El desnarigado, cada uno con m\u00e1s de cuarenta hombres consigo.<\/p>\n<p>\u201cLos Jonaces no eran tan fieros como los pintan, lo que sucedi\u00f3 fue que los invasores los obligaron a vivir en las monta\u00f1as abruptas, sin vegetaci\u00f3n alguna, sin valle donde poder cosechar algo para comer, por lo que se ve\u00edan obligados a descender de las monta\u00f1as donde se hab\u00edan refugiado y entrar en las haciendas y poblados, para robar y a\u00fan para matar\u2026 su conducta daba pie a los capitanes y soldados que se hallaban en los presidios y guarniciones de frontera, para que formaran represalias sangrientas, por lo cual la animadversi\u00f3n entre los Jonaces y los invasores se recrudec\u00eda d\u00eda con d\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>Durante esa larga temporada de resistencia, van apareciendo los frailes, mientras el invasor les ofrece a los Jonaces la reducci\u00f3n a cambio de las misiones o de una guerra de exterminio.<\/p>\n<p>Los agustinos llegaron a Xilitla en 1550 y en 1569 hubo una rebeli\u00f3n. Los franciscanos aparecieron en Tolim\u00e1n por 1583, y en 1587 hubo otra rebeli\u00f3n. Cada vez se iba venciendo a peque\u00f1os grupos de Jonaces, as\u00ed fue el juego mortal de esa larga lucha.<\/p>\n<p>\u201cLa desgracia de estas misiones es que est\u00e1n situadas en el Camino Real y al descubierto de tantas vecindades, sujetas a tantos pareceres y por lo cual el vecino por su libertad, el rico por su comodidad, el alcalde mayor por su autoridad, la doctrina por su jurisdicci\u00f3n y todos, en general por su conveniencia, tratar\u00e1n de justificar, el crucificar la verdad, reduci\u00e9ndose a que quiten las misiones y que se mate a los indios, sin molestarse en averiguar la verdadera causa de la alteraci\u00f3n o rebeld\u00eda de estos\u201d.<\/p>\n<p>En 1687 aparecen los dominicos, encabezados por el veracruzano Fray Felipe Galindo, fraile con un alto sentido de la \u00e9poca y con la trayectoria de haber sido superior de los principales conventos de su orden, en la Provincia de Santiago, en la Nueva Espa\u00f1a, lleg\u00f3 ofreciendo a Los Jonaces la paz, si aceptaban la reducci\u00f3n en las misiones, que \u00e9l fund\u00f3 en compa\u00f1\u00eda de otros 25 frailes.<\/p>\n<p>A este hombre y debido al gran debilitamiento, hambre y muertes, los Jonaces le permitieron algunos logros, floreciendo por esta causa la misi\u00f3n de la Nopalera, con sus tres barrios, San Jer\u00f3nimo, San Juan de Dios, y Santiago, con 60 familias, iglesia de cal y canto, \u201cimagen de la Virgen Del Rosario, de vara y tercia, fresco y dos jag\u00fceyes\u201d y con esta misi\u00f3n junto con otras seis m\u00e1s, que fueron: Vizarr\u00f3n, Macon\u00ed, Soriano, Palmillas, Ahuacatl\u00e1n y Xich\u00fa.<\/p>\n<p>Entre \u201clos logros\u201d del fraile Felipe Galindo, estuvo la autorizaci\u00f3n real para que los indios tuvieran sus propias autoridades y tierras, adem\u00e1s de no pagar tributos y no ser sujetos de repartimiento.<\/p>\n<p>Los espa\u00f1oles avecindados en la regi\u00f3n no permitieron la cristianizaci\u00f3n de los indios, en la forma en que los frailes la realizaban, mientras los capitanes y soldados comet\u00edan fechor\u00edas contra los ellos y estorbaban la labor de los misioneros, dando como resultado una iracunda alteraci\u00f3n de los Jonaces que nuevamente se remontaron a la sierra, su refugio inexpugnable.<\/p>\n<p>\u201cReconocen abiertamente \u2013 en la capital del virreinato- que ni las autoridades, ni los vecinos son capaces de controlar a los indios, pues cuando se pretendi\u00f3 combatirlos se meten en cuevas y cavernas que tienen en una extensi\u00f3n de m\u00e1s de treinta leguas\u2026\u201d. Dicen.<\/p>\n<p>En 1703 nombran al licenciado Francisco Zaraza, visitador de las misiones, Felipe V, sube al trono espa\u00f1ol, mientras que, en la Sierra Gorda, diputados y capitanes, convencen al visitador Zaraza que declare la guerra a los Jonaces, \u00e9ste accede, m\u00e1s tarde morir\u00e1 en manos de quienes pretende exterminar, sin mayor logro de su misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Otro destacado misionero dominico, Luis de Guzm\u00e1n, intent\u00f3 lo que ser\u00eda la \u00faltima carta para evitar el etnocidio de los Jonaces, tratando de reducirlos en las llamadas misiones. El fue nombrado Capit\u00e1n General y Armado Caballero por el virrey, a fin de pacificar a los chichimecas.<\/p>\n<p>Los Jonaces volvieron a aceptar la reducci\u00f3n ofrecida, floreciendo por esta causa la misi\u00f3n de Soriano. Nueve a\u00f1os despu\u00e9s muri\u00f3 fray Luis de Guzm\u00e1n, que pareciera haber logrado la tan deseada \u201cpacificaci\u00f3n\u201d. Los Jonaces, a la muerte del fraile y por temor, nuevamente volvieron a sus refugios en la Sierra Gorda. Dicen que este fraile habr\u00eda logrado la reducci\u00f3n de la mayor\u00eda de los Jonaces.<\/p>\n<p>Se culpa nuevamente a los militares y hacendados del fracaso en la lucha por la \u201cpacificaci\u00f3n\u201d de la Sierra Gorda, pero el dominico Esteban Arroyo nos dice algo m\u00e1s: \u201cLos chichimecas jonaces son dignos de admiraci\u00f3n, porque con toda valent\u00eda hab\u00edan sabido defender su independencia, su libertad y su patria, rechazando a los invasores espa\u00f1oles y mestizos, al grado que podemos decir que la Sierra Gorda fue el \u00faltimo basti\u00f3n de la raza ind\u00edgena contra los espa\u00f1oles\u201d.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 de Escand\u00f3n termin\u00f3 con el pueblo de los Jonaces, extermin\u00e1ndolos y llevando a los pocos sobrevivientes en colleras a las c\u00e1rceles y obrajes de Quer\u00e9taro, despu\u00e9s de quince a\u00f1os de lucha, que culmina con la batalla de La Media Luna. Existe para escarmiento de Occidente, todav\u00eda y a pesar de ellos, un pueblo de Jonaces, en las cercan\u00edas de San Luis de la Paz, testimonio viviente de resistencia cultural, de la inmortalidad de la propuesta mesoamericana de vida, a\u00fan no valorada suficientemente por Europa y el mundo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Cerro de la Media Luna Jos\u00e9 F\u00e9lix Zavala Existe en Pinal de Amoles un cerro que por su figura recibi\u00f3 el nombre de \u201cMedia Luna\u201d. 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