{"id":20399,"date":"2021-02-08T07:12:21","date_gmt":"2021-02-08T13:12:21","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=20399"},"modified":"2021-02-08T07:12:21","modified_gmt":"2021-02-08T13:12:21","slug":"en-rumania-temen-que-la-lauderia-se-extinga-por-falta-de-relevos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=20399","title":{"rendered":"En Rumania temen que la lauder\u00eda se extinga por falta de relevos"},"content":{"rendered":"<p>En Rumania temen que la lauder\u00eda se extinga por falta de relevos<br \/>\nAfp<\/p>\n<p>La Jornada<\/p>\n<p>Reghin.<\/p>\n<p>Rodeado por miles de violines colgados del techo o alineados en las estanter\u00edas, Vasile Gliga es laudero desde hace m\u00e1s de 30 a\u00f1os en Reghin, la Cremona rumana, cuyo saber hacer es reconocido en todo el mundo.<\/p>\n<p>Pero como sus viejos colegas, teme que su oficio se extinga por falta de relevo, en un pa\u00eds afectado por la emigraci\u00f3n masiva mientras mira preocupado a la competencia china.<\/p>\n<p>El artesano fabric\u00f3 sus primeros violines en un trastero de su apartamento en 1988, cuando ten\u00eda 29 a\u00f1os. Desde entonces centenares de miles de instrumentos de cuerda han tomado vida en su taller, el m\u00e1s grande de la ciudad.<\/p>\n<p>En un local oscuro adyacente, planchas de madera apiladas hacen pensar en materiales de la construcci\u00f3n. Pero entre las manos de estos virtuosos de la madera, los pedazos se animan para convertirse en gr\u00e1ciles violines, violonchelos o contrabajos.<\/p>\n<p>Nadie despu\u00e9s de nosotros<\/p>\n<p>Un viol\u00edn maestro acumula 300 horas de trabajo escalonado al a\u00f1o, y esto despu\u00e9s de haber dejado secar la madera de tres a cinco a\u00f1os, cuenta Gliga.<\/p>\n<p>S\u00f3lo el a\u00f1o pasado, vendi\u00f3 50 mil piezas; de ellas, 2 por ciento en el mercado rumano. La inmensa mayor\u00eda la export\u00f3 principalmente a Estados Unidos.<\/p>\n<p>\u00bfEl secreto de un buen instrumento? Poner en \u00e9l un poco de tu alma, dice el artesano.<\/p>\n<p>En esta ciudad de 30 mil habitantes del centro de Rumania, pr\u00e1cticamente en cada calle hay uno o dos talleres, se\u00f1ala Virgil Bandila.<\/p>\n<p>Tiene una peque\u00f1a empresa de ocho artesanos, que fabricaron 25 violines en 2020, vendidos a China y Jap\u00f3n.<\/p>\n<p>Aunque la pandemia apenas ha tenido impacto en las ventas, est\u00e1 preocupado porque no encuentra aprendices.<\/p>\n<p>Hemos nacido todos en los a\u00f1os 1970 y despu\u00e9s de nosotros no hay nadie, indica, mientras lamenta ver a los j\u00f3venes volverse hacia la inform\u00e1tica. Es cierto que no es un trabajo f\u00e1cil, sobre todo cuando se puede encontrar un empleo menos dif\u00edcil en el extranjero.<\/p>\n<p>Cuatro millones de rumanos han emigrado en los a\u00f1os recientes en busca de una vida mejor.<\/p>\n<p>Reghin debe su fama a los arces centenarios que pueblan los bosques vecinos y que le ha valido al valle el nombre del italiano. Seg\u00fan la leyenda, los mejores lauderos de la pen\u00ednsula ven\u00edan aqu\u00ed para aprovisionarse de madera.<\/p>\n<p>Foto<br \/>\n? Lauderos, hombres y mujeres, pegan, alinean y verifican la manufactura de violines y chelos fabricados en el taller de Vasile Gigla, ubicado en Reghin, ciudad rumana en la que en cada calle hay uno o dos locales dedicados a la creaci\u00f3n de instrumentos de cuerda.Foto Afp<br \/>\nLos \u00e1rboles m\u00e1s preciados son los arces ondeados que crecen libremente, sacudidos por el viento, refiere uno de los empleados de Gliga, Cristian Pop.<\/p>\n<p>Esta esencia es apreciada por los artesanos chinos, que compran a intermediarios locales y hacen aumentar el valor de sus instrumentos al colocar la etiqueta de madera europea.<\/p>\n<p>Esto no hace m\u00e1s que aumentar la animadversi\u00f3n de los lauderos rumanos contra los del pa\u00eds asi\u00e1tico, primer exportador mundial de instrumentos musicales, entre ellos violines que se venden hasta por 30 euros, frente a los de Reghin, que cuestan varios centenares o miles de euros.<\/p>\n<p>No obstante, Rumania parece haber sobrevivido a la competencia: es el pa\u00eds de la Uni\u00f3n Europea que vende m\u00e1s violines fuera del Viejo Continente, seg\u00fan datos de Eurostat correspondientes a 2018.<\/p>\n<p>Clavicordios, liras y ukeleles<\/p>\n<p>La historia de los fabricantes de instrumentos en este pa\u00eds empez\u00f3 en 1951, cuando el r\u00e9gimen comunista decidi\u00f3 montar una f\u00e1brica en Reghin para aprovechar la tradici\u00f3n local de la artesan\u00eda de la madera.<\/p>\n<p>Este lugar hist\u00f3rico, que todav\u00eda existe y puede vanagloriarse de producir los \u00fanicos clavicordios, liras o ukeleles del pa\u00eds, ha conocido altos y bajos, recuerda Nicolae B\u00e2zgan, su director desde hace 54 a\u00f1os e ingeniero de formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Toda su vida est\u00e1 en un peque\u00f1o cuaderno donde meticulosamente ha ido anotando el n\u00famero de instrumentos que ha fabricado: 37 mil en 1951, 99 mil en 1980, 60 mil en 2019. Y s\u00f3lo 37 mil el a\u00f1o pasado, debido a los tres meses de cierre por la crisis sanitaria.<\/p>\n<p>A lo largo de los a\u00f1os, ha transmitido el conocimiento a miles de artesanos. Los mejores abrieron sus propios talleres, como Vasile Gliga o Virgil Bandila&#8230; o emigraron.<\/p>\n<p>En su taller estrecho, Bandila no se desanima: Mi esperanza es que mi hijo, que estudia fabricaci\u00f3n de instrumentos en Newark, Gran Breta\u00f1a, vuelva un d\u00eda a Reghin para tomar el relevo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Rumania temen que la lauder\u00eda se extinga por falta de relevos Afp La Jornada Reghin. Rodeado por miles de violines colgados del techo o alineados en las estanter\u00edas, Vasile Gliga es laudero desde hace m\u00e1s de 30 a\u00f1os en Reghin, la Cremona rumana, cuyo saber hacer es reconocido en todo el mundo. 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