{"id":20424,"date":"2021-02-09T07:05:53","date_gmt":"2021-02-09T13:05:53","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=20424"},"modified":"2021-02-09T11:03:58","modified_gmt":"2021-02-09T17:03:58","slug":"jan-de-vos-el-historiador-de-chiapas-obra-catalogada-como-el-mas-importante-de-chiapas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=20424","title":{"rendered":"Jan de Vos, El historiador de Chiapas, obra catalogada como la m\u00e1s importante de Chiapas"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<div><strong>Por Jos\u00e9 F\u00e9lix Zavala<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><b>Jan de Vos, El historiador de Chiapas<\/b><\/div>\n<div><b>Una obra catalogada como el trabajo m\u00e1s importante sobre Chiapas.<\/b><\/div>\n<div><\/div>\n<div>\n<div><b>Jan de Vos naci\u00f3 en Amberes, B\u00e9lgica, en 1936, y tras su llegada al sureste mexicano trabaj\u00f3 durante un decenio como sacerdote misionero, debido a lo cual fue influenciado por los ind\u00edgenas de la Lacandona y por la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n. Incluso, en alguna ocasi\u00f3n reconoci\u00f3 que fue convertido por el pueblo maya.<\/b><\/div>\n<div><b>\u00a0<\/b><\/div>\n<div>\n<p><b>Su ni\u00f1ez transcurri\u00f3 en B\u00e9lgica en el seno de una familia muy cat\u00f3lica de lengua flamenca en tiempos de la ocupaci\u00f3n nazi. Incluso unos oficiales alemanes se instalaron en el segundo piso de la casa de sus padres, aunque su corta edad le imped\u00eda comprender la magnitud del horror que viv\u00eda su pa\u00eds en ese momento. Su adolescencia durante la posguerra tuvo que ser muy distinta, pero curiosamente esta era una etapa a la que Jan no sol\u00eda hacer referencia.\u00a0<\/b><\/p>\n<div><b>\u00a0<\/b><\/div>\n<p><b>Durante sus estudios universitarios de derecho e historia descubri\u00f3 su vocaci\u00f3n religiosa y sigui\u00f3 los estudios necesarios para ingresar a la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, sin por ello abandonar la carrera de historia. Luego fue profesor de historia en colegios jesuitas destinados a la formaci\u00f3n de las futuras \u00e9lites pol\u00edticas y econ\u00f3micas de B\u00e9lgica.<br \/>\n<\/b><\/p>\n<\/div>\n<div><b>El historiador Jan de Vos fallece a los 75 a\u00f1os de edad en el 2011 en la ciudad de M\u00e9xico, resid\u00eda e San Crist\u00f3bal De Las Casas, e<\/b><b>n esa ciudad resid\u00eda desde que lleg\u00f3 al pa\u00eds, en 1973. Junto con Andr\u00e9s Aubry y Antonio Garc\u00eda de Le\u00f3n, es de los especialistas que han escrito la historia de Chiapas con mirada cr\u00edtica y usando las herramientas m\u00e1s actuales de la historiograf\u00eda.<\/b><\/div>\n<div><b>\u00a0<\/b><\/div>\n<div><b>\u00c9l mismo apunt\u00f3 acerca de una de sus obras fundamentales,\u00a0\u00ab<i>La paz de Dios y del Rey\u00bb, \u00bb La conquista de la Selva Lacandona\u00bb (1521-1821)<\/i>: Las p\u00e1ginas de su obra que no son m\u00e1s que un peque\u00f1o p\u00e1rrafo en la larga y triste historia de \u00bb La destrucci\u00f3n de las Indias\u00bb que Fray Bartolom\u00e9 de las Casas iniciara en 1542, destrucci\u00f3n que para verg\u00fcenza de todos nosotros sigue siendo actual.<\/b><\/div>\n<div><\/div>\n<div><b>\u00ab<i>Tom\u00e9 partido por ellos, no s\u00f3lo movido por mi convicci\u00f3n \u00e9tica de cristiano, sino tambi\u00e9n debido a mi identidad \u00e9tnica de flamenco. En B\u00e9lgica los flamencos hab\u00edamos sido ciudadanos de segunda durante siglos. S\u00f3lo en fecha muy reciente hab\u00edamos conquistado nuestra autonom\u00eda frente a un gobierno franc\u00f3fono centralista<\/i>\u00ab, escribi\u00f3 De Vos en \u00abLa memoria interrogada\u00bb.<\/b><\/div>\n<div><b>\u00a0<\/b><\/div>\n<div><b>Fue integrante desde 1987 del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog\u00eda Social (Ciesas), Unidad Sureste, y su bibliograf\u00eda es catalogada como el m\u00e1s completo y detallado trabajo hist\u00f3rico sobre Chiapas, al abarcar desde la \u00e9poca prehisp\u00e1nica hasta la actualidad.<\/b><\/div>\n<div><b>\u00a0<\/b><\/div>\n<div><b>En el campo de la historia colonial, Jan aparece como un caballero andante que desenvaina la espada para enfrentar temas sumamente controvertidos y hasta mitificados, se\u00f1ala la doctora en antropolog\u00eda social X\u00f3chitl Leyva en \u00abEl legado de Jan de Vos\u00bb, publicado en la revista \u00abDesacatos\u00bb,\u00a0<\/b><b>Agrega: \u201c<i>Jan, en M\u00e9xico, supo escuchar lo mismo a ind\u00edgenas que a exploradores de la selva; a administradores de las monter\u00edas que a descendientes de los madereros. Sin embargo, De Vos mismo reconoce (&#8230;) que ha puesto su \u2018trabajo al servicio de la causa ind\u00edgena\u201d\u2019.<\/i><\/b><\/div>\n<div><b>\u00a0<\/b><\/div>\n<div><b>El historiador particip\u00f3 en la discusi\u00f3n de los acuerdos de San Andr\u00e9s Larr\u00e1inzar, como asesor invitado del Ej\u00e9rcito Zapatista de Liberaci\u00f3n Nacional (EZLN) en las negociaciones de \u00e9ste con el gobierno federal en 1995.<\/b><\/div>\n<div><\/div>\n<div><b>Jan de Vos se llam\u00f3 a s\u00ed mismo historiador regional, y por su trabajo de investigaci\u00f3n obtuvo el Premio Chiapas en 1986, la presea Vito Alessio Robles en 1999, el reconocimiento al M\u00e9rito Estatal de Investigaci\u00f3n Cient\u00edfica en 2005, el Premio Ciesas, en dos ocasiones y en 2003 fue condecorado por el gobierno belga como Caballero de la Orden del Rey Leopoldo.<\/b><\/div>\n<div><b>\u00a0<\/b><\/div>\n<div><b>En 2004 fue nombrado investigador nacional em\u00e9rito, y se desempe\u00f1\u00f3 como miembro de la Academia Mexicana de Ciencias y tambi\u00e9n de la Academia de Geograf\u00eda e Historia de Guatemala. El pasado 30 de marzo celebr\u00f3 en San Crist\u00f3bal de las Casas los 75 a\u00f1os de vivir en los llanos de Flandes y en los Altos de Chiapas, y los 30 a\u00f1os de publicar \u00abLa paz de Dios y del Rey\u00bb y \u00abFray Pedro Lorenzo de la Nada\u00bb.<\/b><\/div>\n<div><b>\u00a0<\/b><\/div>\n<div><b>El entonces obispo de la di\u00f3cesis de San Crist\u00f3bal, Felipe Arizmendi Esquivel, destac\u00f3 el amplio trabajo que Jan De Vos hizo por las comunidades ind\u00edgenas chiapanecas, sobre todo de la etnia tojolabal, con presencia en la selva Lacandona,\u00a0<\/b><b><i>\u2018\u2018Ayud\u00f3 mucho a hacer traducciones de la Biblia a esta lengua, adem\u00e1s de otro tipo de estudios de esa cultura\u201d<\/i>, resalt\u00f3 el prelado, quien extern\u00f3 su deseo de que otros especialistas sigan el ejemplo del estudioso en favor de las lenguas ind\u00edgenas.<\/b><\/div>\n<div><\/div>\n<div><b>El cronista de San Crist\u00f3bal, Jorge Paniagua Herrera, resalt\u00f3 que Jan De Vos deja una escuela, una tendencia de la investigaci\u00f3n historiogr\u00e1fica de las m\u00e1s leg\u00edtimas y valiosas del siglo XXI, dentro de una etapa de post revisi\u00f3n de la historia de Chiapas y de M\u00e9xico,\u00a0<\/b><b>tambi\u00e9n, lo llam\u00f3 el patriarca de los historiadores de Chiapas, porque tuvo la formaci\u00f3n de escribir clara y abiertamente una historiograf\u00eda para ir en contra de los mitos pol\u00edticos que prevalecen en la historia del estado, y afirm\u00f3 que con su trabajo vino a desentra\u00f1ar las identidades y alteridades de estas tierras.<\/b><\/div>\n<div><b>\u00a0<\/b><\/div>\n<div><b>\u00abLa paz de Dios y del Rey\u00bb, \u00abOro verde\u00bb y \u00abUna tierra para sembrar sue\u00f1os\u00bb, son consideradas la obra central de Jan de Vos sobre la historia de la selva Lacandona. El \u00faltimo libro que public\u00f3 fue \u00abCaminos del Mayab, cinco incursiones en el pasado de Chiapas\u00bb, poco antes hab\u00eda dado a conocer \u00abLos torrentes vienen de lejos\u00bb, una historia general del estado de Chiapas.<\/b><\/div>\n<div><\/div>\n<div><b>Basta con ver la magn\u00edfica entrevista que Jos\u00e9 Luis Escalona le hizo a Jan de Vos en el verano de 2007, para darse cuenta de que el gran historiador belga tuvo varias vidas muy dis\u00edmiles unas de otras antes de convertirse en el connotado investigador que muchos conocimos.\u00a0<\/b><\/div>\n<div><\/div>\n<div><b>Aunque Jan calificaba de gris y mon\u00f3tona esa etapa de su vida y nunca dio pista alguna sobre los enfoques historiogr\u00e1ficos en los que se inspiraba para impartir sus cursos \u2013cuando se le preguntaba por los autores que lo hab\u00edan inspirado, siempre citaba a acad\u00e9micos e intelectuales mexicanos: Luis Gonz\u00e1lez y Gonz\u00e1lez y a Daniel Cos\u00edo Villegas, en primer lugar\u2013, es de suponerse que ese tono did\u00e1ctico tan peculiar que desarroll\u00f3 en sus libros tiene su origen en aquellos a\u00f1os.<\/b><\/div>\n<div><b>\u00a0<\/b><\/div>\n<div>\n<p><b>Aburrido de esas tareas rutinarias, en 1972 logr\u00f3 que lo enviaran un a\u00f1o como misionero a Colombia, primero a la ciudad de Medell\u00edn, y luego al Choc\u00f3, lugar de encuentro del Atl\u00e1ntico con la selva tropical y de hombres y mujeres de colores muy diversos. Fue el principio de otra vida, que ir\u00eda acompa\u00f1ada de su inmersi\u00f3n total en una nueva lengua, el espa\u00f1ol, en la que va a escribir toda su obra. Fascinado y estimulado por esa experiencia tan novedosa, Jan De Vos se hizo invitar a Chiapas por la misi\u00f3n jesuita de Bachaj\u00f3n para as\u00ed no tener que regresar a B\u00e9lgica.<\/b><\/p>\n<div><b>\u00a0<\/b><\/div>\n<div><b>Sin embargo, al cabo de unos pocos a\u00f1os, sus superiores en Chiapas, con muy buen tino, se dieron cuenta de que Jan de Vos pod\u00eda aportar mucho m\u00e1s a las tareas pastorales reconstruyendo la historia de los ind\u00edgenas que trabajando como misionero. Fue as\u00ed que, como resultado de esa encomienda, dio principio su carrera de historiador de Chiapas.<\/b><\/div>\n<div><\/div>\n<div><b>Conoc\u00ed a Jan De Vos cuando se encontraba en el umbral de su \u00faltima vida, la de historiador profesional, su carrera de investigador ya era muy s\u00f3lida y digna de admiraci\u00f3n, trabajando para el Centro de Investigaciones Ecol\u00f3gicas del Sureste, actual Colegio de la Frontera Sur, hab\u00eda recorrido archivos y bibliotecas, principalmente en Espa\u00f1a, Guatemala y Estados Unidos, en busca de documentos hist\u00f3ricos sobre Chiapas, cuyos microfilmes distribuy\u00f3 entre varias instituciones acad\u00e9micas para que otros investigadores pudieran aprovecharlos tambi\u00e9n.\u00a0<\/b><\/div>\n<div><b>\u00a0<\/b><\/div>\n<div><b>Durante esas pesquisas hab\u00eda delimitado los principales temas de investigaci\u00f3n hist\u00f3rica que habr\u00edan de ocuparle el resto de sus a\u00f1os \u2013la Selva Lacandona, la conquista espa\u00f1ola y las rebeliones indias. Hab\u00eda publicado los que a mi juicio son sus dos mejores obras \u2013La paz de Dios y del rey -, y el peque\u00f1o y bello libro al que le ten\u00eda un particular afecto, &#8211; Fray Pedro Lorenzo de la Nada\u2013 y estaba terminando \u00abOro verde\u00bb, libro que lo lanzar\u00eda a la fama.<\/b><\/div>\n<div><b>\u00a0<\/b><\/div>\n<div><b>Cuando mi mujer y yo llegamos a San Crist\u00f3bal de Las Casas, todos nos dec\u00edan que ten\u00edamos que leer \u00abLa paz de Dios y del rey\u00bb, Ten\u00edan raz\u00f3n devoramos en un par de d\u00edas el libro, la lograda mezcla de un tema fascinante \u2013la tenaz resistencia de los lacandones hist\u00f3ricos ante los repetidos intentos de los espa\u00f1oles por conquistar su territorio selv\u00e1tico\u2013, la amplitud de la documentaci\u00f3n hist\u00f3rica que el autor hab\u00eda recogido y analizado, y el estilo de exposici\u00f3n tan propio de Jan De Vos, que le permit\u00eda hilar la narraci\u00f3n de los hechos con el an\u00e1lisis cr\u00edtico de los documentos que daban cuenta de estos sin que el inter\u00e9s menguara en momento alguno, convertir\u00edan con el paso de los a\u00f1os \u00abLa paz de Dios y del rey\u00bb en un cl\u00e1sico de la historiograf\u00eda mexicana.<\/b><\/div>\n<div><\/div>\n<div>E<b>n cuanto tuvimos la oportunidad lo conocimos, as\u00ed descubrimos poco a poco que, a pesar de su semblante tranquilo y bromista que Jan De Vos, atravesaba un momento muy dif\u00edcil de su vida.\u00a0<\/b><b>Sus diferencias con la pastoral impulsada por la di\u00f3cesis de San Crist\u00f3bal hab\u00edan crecido, y Jan De Vos se hallaba resentido por el poco apoyo que le hab\u00eda brindado cuando el gobierno del estado de Chiapas hab\u00eda lanzado una orden de aprehensi\u00f3n en su contra, no porque Jan De Vos se distinguiera por su activismo pol\u00edtico o su radicalismo, sino porque siendo extranjero era m\u00e1s vulnerable y su expulsi\u00f3n pretend\u00eda enviar una clara se\u00f1al de advertencia a los promotores de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, en esa ocasi\u00f3n fueron las gestiones de Eraclio Zepeda las que le permitieron regresar a Chiapas sano y salvo, pero a partir de ese momento empez\u00f3 a considerar seriamente abandonar la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas.<\/b><\/div>\n<div><b>\u00a0<\/b><\/div>\n<div><b>Para colmo, la investigaci\u00f3n sobre la Selva Lacandona entre 1822 y 1949 hab\u00eda empezado como un trabajo conjunto, pero las diferencias entre Jan De Vos y su colaborador terminaron por estallar y al final cada quien escribi\u00f3 y public\u00f3 su propia versi\u00f3n de esa historia.\u00a0<\/b><\/div>\n<div><b>\u00a0<\/b><\/div>\n<div><b>Siempre sospech\u00e9 que la abrumadora cantidad de informaci\u00f3n que Jan De Vos expone en \u00abOro verde\u00bb era una manera de probar que quien hab\u00eda llevado la batuta de la investigaci\u00f3n y quien hab\u00eda encontrado y revisado la mayor parte de la documentaci\u00f3n hist\u00f3rica hab\u00eda sido \u00e9l.\u00a0<\/b><\/div>\n<div><b>\u00a0<\/b><\/div>\n<div><b>El hecho es que Jan De Vos perdi\u00f3 a un amigo y colaborador, y nunca m\u00e1s estuvo interesado en volver a participar en una investigaci\u00f3n colectiva. Para \u00e9l, el trabajo de historiador era una tarea que se llevaba a cabo de manera individual y solitaria.<\/b><\/div>\n<div><\/div>\n<div><b>A pesar de la importancia de su obra publicada y por publicar, Jan De Vos no lograba encontrar acomodo en alguna instituci\u00f3n acad\u00e9mica.\u00a0<\/b><\/div>\n<div><b>\u00a0<\/b><\/div>\n<div><b>El CIES estaba desmantelando su peque\u00f1a \u00e1rea de estudios sociales, y Jan De Vos se hab\u00eda visto obligado a renunciar a su puesto de investigador para cumplir con uno de los requisitos que la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas impone a quienes desean separarse de ella: hacer un retiro de silencio durante un mes.\u00a0<\/b><\/div>\n<div><b>\u00a0<\/b><\/div>\n<div><b>Enrique Florescano le hab\u00eda conseguido un contrato por honorarios en el INAH, pero el sindicato se opuso ferozmente a que se le otorgara una plaza.\u00a0<\/b><\/div>\n<div><b>\u00a0<\/b><\/div>\n<div><b>Para Jan De Vos, que como miembro de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas nunca hab\u00eda tenido que preocuparse por su subsistencia econ\u00f3mica, la situaci\u00f3n se volvi\u00f3 angustiante.<\/b><\/div>\n<div><b>\u00a0<\/b><\/div>\n<div><b>Jan de Vos logr\u00f3 salir de ese dif\u00edcil trance gracias al cari\u00f1o que encontr\u00f3 en Emma Cos\u00edo, en a que Leonel Dur\u00e1n y en Andr\u00e9s F\u00e1bregas Puig quien le consiguieron una plaza de investigador en el CIESAS-Sureste, sin embargo, la herida de esos a\u00f1os tard\u00f3 mucho en cicatrizar por completo, en la entrevista mencionada de 2007, todav\u00eda regresa a ese momento y dice que no se atrever\u00eda a recomendar a alguien darle un giro radical a su vida a los cincuenta a\u00f1os de edad como \u00e9l lo hab\u00eda hecho.<\/b><\/div>\n<div><b>\u00a0<\/b><\/div>\n<div><b>Pienso que la incertidumbre de esos a\u00f1os cruciales de 1986-1987 lo llev\u00f3 a buscar con ah\u00ednco los reconocimientos acad\u00e9micos que tanto se merec\u00eda. No le fue f\u00e1cil adaptarse a la vida seglar y al feroz igualitarismo de la academia, acostumbrado como estaba al trato especial que recib\u00eda por parte de sus alumnos en B\u00e9lgica y luego de sus feligreses. De ah\u00ed esa mezcla tan curiosa de una cierta soberbia \u2013que casaba muy bien con su porte de gal\u00e1n bien parecido\u2013 con una inocencia casi infantil que lo hac\u00eda v\u00edctima de bromas de los colegas, pero que al mismo tiempo le fue ganando el cari\u00f1o de casi todos, dado que a la gente se le quiere, no a pesar de sus defectos, sino tambi\u00e9n por sus defectos.<\/b><\/div>\n<div><\/div>\n<div><b>Lo m\u00e1s meritorio es que sus \u00e9xitos acad\u00e9micos no le fueron encerrando en su pedestal, sino que se fue convirtiendo en una mejor persona, atenta y preocupada por los otros. M\u00e1s all\u00e1 del bien y del mal acad\u00e9mico, empez\u00f3 a llegar a los coloquios con su guitarra para alegrar su exposici\u00f3n con canciones de su tierra o latinoamericanas, sin dejar de ser un admirado historiador, se fue convirtiendo tambi\u00e9n para muchos en un gran amigo, con el que siempre era un placer conversar en torno a una copa de vino o una taza de caf\u00e9.<\/b><\/div>\n<div><b>\u00a0<\/b><\/div>\n<div><b>Unos meses antes de su fallecimiento \u2013cuando todav\u00eda se le ve\u00eda saludable y animado\u2013 se le hizo un homenaje muy emotivo en San Crist\u00f3bal de Las Casas, su ciudad de adopci\u00f3n, para festejar sus 75 a\u00f1os de vida y sus treinta de publicar.\u00a0<\/b><\/div>\n<div><b>\u00a0<\/b><\/div>\n<div><b>La sala en que se llev\u00f3 a cabo, una de las m\u00e1s grandes de la ciudad, estaba atiborrada de gente; muchas personas estaban de pie, incluso al exterior de la sala, e<\/b><b>l p\u00fablico no pod\u00eda ser m\u00e1s variado: investigadores, estudiantes, O N Gs y sancristobalenses de muy diversa condici\u00f3n.\u00a0<\/b><\/div>\n<div><b>\u00a0<\/b><\/div>\n<div><b>Jan De Vos irradiaba felicidad, estoy convencido de que en ese momento dej\u00f3 atr\u00e1s el dejo de tristeza que manifest\u00f3 en la entrevista de 2007 cuando se refiri\u00f3 \u201c<i>al fracaso de su vida como jesuita<\/i>\u201d y en su fuero interno confirm\u00f3 que sus esfuerzos por rescatar y divulgar la historia de Chiapas no hab\u00edan sido en vano.\u00a0<\/b><\/div>\n<div><\/div>\n<div><b>De lo que no cabe ninguna duda es que los que est\u00e1bamos ah\u00ed reunidos est\u00e1bamos sumamente agradecidos de que a los cincuenta a\u00f1os se hubiera atrevido a cruzar aquel umbral para convertirse en el historiador profesional que tanto admir\u00e1bamos. A pesar de la carga que supon\u00edan sus vidas anteriores y de la ardua tarea que enfrentaba cada d\u00eda para seguir escribiendo, con admirable disciplina, historias a la altura de las exigencias que se hab\u00eda planteado, hay que imaginarse a Jan de Vos feliz, as\u00ed es c\u00f3mo queremos recordarlo.\u00a0<\/b><\/div>\n<div><b>\u00a0<\/b><\/div>\n<div>\n<div>El trabajo de Jan De Vos obligaba a hacer un alto en el v\u00e9rtigo del momento y a comprender los sucesos de Chiapas en poco tiempo para moderar los juicios propios, nutrirlos con las reflexiones de quienes antes de la revuelta zapatista hab\u00edan surcado el terreno chiapaneco desde la etnograf\u00eda o el archivo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Encontr\u00e9 entonces que Jan De Vos propon\u00eda una reflexi\u00f3n sobre la selva como escenario de un drama entre los lacandones y sus m\u00faltiples enemigos que se extiende desde el siglo XV1 con la entrada de los frailes y pacificadores hasta nuestros d\u00edas, pues los ecos de este proceso se viven cada a\u00f1o en el Carnaval del pueblo de Bachaj\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Es de advertirse que la composici\u00f3n narrativa de la obra \u00bb La Paz de Dios y del Rey\u00bb se dirige a lectores de diversa procedencia, se privilegia por ello la continuidad del relato antes que la erudici\u00f3n de los pies de p\u00e1gina. Quien lo desee, hallar\u00e1 un s\u00f3lido ap\u00e9ndice colocado al final del libro que comparte espacio con un glosario, una compilaci\u00f3n de mapas y el voluminoso aparato cr\u00edtico que sabe distinguir entre fuentes manuscritas, impresas e investigaciones contempor\u00e1neas, que hablan no s\u00f3lo del ardor en la b\u00fasqueda y la sistematizaci\u00f3n de la informaci\u00f3n, sino de la forma en que el oficio fue puesto en pr\u00e1ctica por el autor.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El oficio de historiar, con la amplia gama de posibilidades en su elaboraci\u00f3n, no puede estar exento de una preocupaci\u00f3n central: preguntarse sobre s\u00ed mismo, sobre su utilidad y pertinencia, sobre c\u00f3mo cabalga entre los hombres de hoy y sus preocupaciones continuas. Dan Sperber estim\u00f3 deseable que cada etnograf\u00eda repensara el g\u00e9nero etnogr\u00e1fico, as\u00ed como cada novelista leg\u00edtimo repiensa la novela.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Esta reflexi\u00f3n puede extenderse para suponer que cada trabajo de historia debe cuestionarse acerca de su quehacer y alcance propios.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Jan De Vos anuncia que su libro trata de un etnocidio \u2014cometido contra la Naci\u00f3n Lacandona\u2014, pero el lector pronto sabe que su autor tiene otros problemas en mente: la selva como teatro violento; las nociones de guerra, paz y evangelizaci\u00f3n de quienes las enarbolaban en la conquista de \u00abLa paz de Dios, la paz de del rey\u00bb, no hay reto m\u00e1s complejo que rese\u00f1ar libros cuya edad casi asimila la de quien lo intenta.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En el contexto del tiempo, \u00abLa paz de Dios y del Rey\u00bb hemos caminado de forma paralela desde 1994.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En ese tiempo, cualquier trabajo sobre Chiapas pose\u00eda un matiz que oscilaba entre la simpat\u00eda o el rechazo hacia la rebeli\u00f3n zapatista.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Nuestras bibliotecas personales empezaron a albergar los textos de Antonio Garc\u00eda de Le\u00f3n, Mario Humberto Ruz o Juan Pedro Viqueira, entre otros investigadores cuyos trabajos, en algunos casos, hab\u00edan circulado durante a\u00f1os, pero que en 1994 resurgieron entre quienes buscaban alguna pista o explicaci\u00f3n para el conflicto entre los zapatistas y el gobierno federal.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Leer, escribir o hablar sobre Chiapas supon\u00eda implicarse o marginarse: en un momento en el que la esperanza o el pesimismo proven\u00edan por igual de la Selva Lacandona, conocer lo que ella conten\u00eda \u2014mejor a\u00fan: lo que ella no mostraba\u2014 se convirti\u00f3 en prioridad acuciante, sin demora posible.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Las obras sobre Chiapas que resurgieron pose\u00edan, c\u00f3mo es de suponerse, calidades, intenciones y fines distintos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Tan f\u00e9rtil como el suelo selv\u00e1tico fue la producci\u00f3n acad\u00e9mica previa y posterior al conflicto zapatista. Los r\u00edos de tinta fueron tan caudalosos como los que bajan desde la Sierra Madre de Chiapas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Las calidades del debate variaban de acuerdo no s\u00f3lo con el lugar donde se realizar\u00e1n \u2014en un aula, un caf\u00e9 o un local sindical\u2014, sino con las fuentes de informaci\u00f3n empleadas como referencias \u2014desde Los diarios hasta los comunicados, ensayos y art\u00edculos publicados a tiempo y a destiempo\u2014.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Cuando me encontr\u00e9 con la \u00abLa paz de Dios y del Rey\u00bb, llam\u00f3 mi atenci\u00f3n estar ante un libro escrito en 1980, cuya \u201cantig\u00fcedad\u201d me preocupaba, pues la acuciante actualidad demandaba la proclama nov\u00edsima, el an\u00e1lisis de esta obra.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Si Jan De Vos postula que los detalles pueden esperar para ensayos posteriores, cumple esta misi\u00f3n de forma igualmente program\u00e1tica: el<\/div>\n<div>libro \u00abNo queremos ser cristianos\u00bb. \u00abHistoria de la resistencia de los lacandones (1530-1695)\u00bb a trav\u00e9s de testimonios espa\u00f1oles e ind\u00edgenas (1990) est\u00e1 anunciado en las palabras que el jefe supremo lacand\u00f3n, Cabnal, emite ante los verdugos cristianos en las conclusiones de La Paz de Dios y del Rey&#8230; (p. 256), mientras que \u00abFray Pedro Lorenzo de la Nada, misionero de Chiapas y Tabasco\u00bb (2001) es una obra cuya ra\u00edz est\u00e1 en el cap\u00edtulo IV de esta recia ceiba de papel.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El libro de Jan De Vos acerca de Fray Pedro Lorenzo de la Nada, que privilegia a la persona antes que, al personaje, lo que inocula el peligro de hallar una hagiograf\u00eda sobre la Orden Dominica o la evangelizaci\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Fray Pedro Lorenzo de la Nada, rebelde, se ve obligado a hacer del camino su estado continuo. Formado al amparo del pensamiento dominicano m\u00e1s vanguardista, cuyas fuentes y expresiones vienen desde Francisco de Vitoria hasta Bartolom\u00e9 de las Casas, su horizonte de experiencia se suma al de su orden, presente en varias zonas de Am\u00e9rica.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Aliado de un sector del poder y enemigo de otro al mismo tiempo, Fray Pedro de la Nada demuestra la rara habilidad de allegarse amigos en tierra hostil: cuenta con los indios que lo vuelven \u201cpadre\u201d y con alg\u00fan gobernador que da cr\u00e9dito a sus empresas, al tiempo que los suyos en Chiapas \u2014en v\u00edas ya de ser los mayores terratenientes de esta regi\u00f3n de la Capitan\u00eda General de Guatemala\u2014 lo consideran tr\u00e1sfuga. Se ordena su \u201creducci\u00f3n a la obediencia\u201d, pero \u00e9l se sumerge entre sus pueblos, por \u00e9l fundados.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>De ah\u00ed que las fuentes que sobre \u00e9l se tienen sean b\u00e1sicamente jur\u00eddicas \u2014su fecha de ingreso al convento, votos, ordenaci\u00f3n y destino\u2014 o judiciales \u2014las que manifiestan sus desobediencias e insubordinaciones\u2014. Las que hablan de su incansable celo apost\u00f3lico, de su faceta taumat\u00fargica, son palabras florecidas y cosechadas casi un siglo despu\u00e9s de su muerte.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Muchos testimonios provienen de gente que desciende de quien lo conoci\u00f3, redactadas por curas doctrineros consultados sobre la fama que queda de aqu\u00e9l. lacand\u00f3n; los lacandones como pueblo extinguible en aras de aquellas ideas; el mito de los caribios vueltos lacandones, due\u00f1os de una extensi\u00f3n de tierra inmensa y codiciada.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>A momentos, en \u00abLa paz de Dios y del Rey\u00bb el autor construye puentes de an\u00e1lisis complementarios entre las fuentes hist\u00f3ricas y los datos etnogr\u00e1ficos \u2014as\u00ed provengan del siglo XV11\u2014: consigna las costumbres, la organizaci\u00f3n social y los medios de subsistencia de los lacandones.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Como dijo Claude L\u00e9vi-Strauss: \u201c<i>todo buen libro de historia est\u00e1 impregnado tambi\u00e9n de etnolog\u00eda\u201d<\/i>.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El mismo Jan De Vos reconoce que la abundancia documental presenta una dificultad donde los detalles siempre est\u00e1n supeditados a lo esencial de la empresa, y es as\u00ed que la dilatada geograf\u00eda de la zona estudiada, los nombres de los pueblos-escenario de las escaramuzas, los grupos en conflicto y sus diversos or\u00edgenes \u2014criollos, espa\u00f1oles, indios\u2014 son colocados en un orden que, para bien del lector, adolece de la sensaci\u00f3n de convertirse en un mamotreto cuya caracter\u00edstica fundamental es el abigarramiento.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los cap\u00edtulos poseen marcas nominales que devienen en mojoneras que fijan los senderos que se transitar\u00e1n durante la lectura: \u201ctierra de guerra\u201d o \u201cde Vera Paz\u201d, \u201cdestrucci\u00f3n\u201d, \u201csoledad\u201d, \u201cpueblo en vilo\u201d, \u201ctr\u00e1gica historia\u201d, \u201csobrevivencia\u201d.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En ellos, el espacio de acci\u00f3n de cada actor depende de su papel en consonancia o no con los intereses criollos y espa\u00f1oles, donde los encomenderos, los frailes, los funcionarios coloniales y por supuesto los indios tienen nombre e intencionalidad espec\u00edficos, y donde, sin<\/div>\n<div>realizar una ex\u00e9gesis militante, la historia narrada clarifica que\u00a0las v\u00edctimas son quienes perdieron todo, al grado de que su rastro es perceptible s\u00f3lo a partir de esta reconstrucci\u00f3n m\u00edtica e hist\u00f3rica.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00abLa paz de Dios y del Rey\u00bb es un trabajo que signific\u00f3 para el autor una suerte de libro-ceiba del que se desprendieron ramales que a su vez se convirtieron en trabajos de igual importancia. M\u00e1s que un libro, fue un verdadero proyecto editorial del cual surgieron otros trabajos que son fruto de intuiciones, testimonios o problemas no del todo resueltos y en efecto son precisamente estos seres los que \u2014como vimos anteriormente\u2014 extraen del ave el coraz\u00f3n (gallo o gallina) para cocerla y com\u00e9rsela.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En alguna ocasi\u00f3n, Jan De Vos tuvo una mesita de madera conservada en la misi\u00f3n de Bachaj\u00f3n, desde donde escribi\u00f3 a l\u00e1piz, rodeado de un fichero minucioso, la obra de la que celebramos el XXX Aniversario. Era a\u00fan un miembro de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, misionero llegado desde Flandes para traer a Las Ca\u00f1adas la paz.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Pero \u00bfcu\u00e1l de ellas? \u00bfLa del lejano rey sepultado ya en las tinieblas de la historia?<\/div>\n<div>\u00bfLa de un Dios cuya versi\u00f3n tzeltal tiene poco que ver con el que se manda reverenciar desde la lejana Roma?<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El entonces jesuita Jan De Vos reconstruy\u00f3 el etnocidio lacand\u00f3n, descubri\u00f3 al dominico fray Pedro Lorenzo de la Nada y muy pronto se coloc\u00f3 al margen de su propia orden para entrar a un camino en donde muchos ind\u00edgenas \u2014soy testigo\u2014 lo quieren, recuerdan y reconocen por el solo hecho de saber, con oficio y humildad, hilar memorias en un huipil coloreado por las palabras de quienes no siempre tuvieron ocasi\u00f3n de gritarlas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Ni \u00e9l ni fray Pedro Lorenzo de la Nada, con toda certeza, son para los tzeltales \u201c<i>dadores de enfermedad<\/i>\u201d.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El homenaje que se le debe tiene mucho de sentido y raz\u00f3n. Si Neruda escribi\u00f3 que \u201ce<i>l poeta no es una piedra perdida<\/i>\u201d, es preciso decir que Jan De Vos es y ser\u00e1 siempre una s\u00f3lida roca encontrada.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00bfEs factible para el misionero aindiarse?<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00bfComo le exig\u00eda en sue\u00f1os la Virgen a los jesuitas en el Gran Nayar hacia 1740?<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El antrop\u00f3logo espa\u00f1ol Pedro Pitarch se pregunta lo contrario:<\/div>\n<div><i>\u00bfc\u00f3mo hacen algunas familias tzeltales de Cancuc para amestizar a alguno de sus hijos?<br \/>\n<\/i><\/div>\n<div><i>Modifican su vestido, su dieta y su postura corporal. Transforman su naturaleza.<\/i><\/div>\n<div><\/div>\n<div>En este tenor, me llama poderosamente la atenci\u00f3n que un testimonio de casi cien a\u00f1os posteriores a la muerte de fray Pedro se concentre en la forma en que se manifestaba:\u00a0<i>\u201cy que no llevaba m\u00e1s tren que su persona y un poco de pozol en una red como hacen los indios\u2026 En su abstinencia, dicen los indios que su continuo sustento eran hierbas y palmitos asados y que muy raras veces com\u00eda carne\u201d<\/i>. Regresando a Pitarch, es llamativo que su etnograf\u00eda sobre las almas tzeltales en Cancuc tenga un registro preciso sobre las entidades conocidas como ak\u2019chamel, \u201c<i>dadores de enfermedad\u201d<\/i>:<\/div>\n<div><\/div>\n<div>El m\u00e1s destacado de estos seres se conoce como p\u00e1le, del espa\u00f1ol\u00a0<i>\u201cpadre cura\u201d<\/i>, tambi\u00e9n citado en las oraciones como kel\u00e9rico,\u00a0<i>\u201ccl\u00e9rigo\u201d<\/i>.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Miden un metro de altura aproximadamente, son bastante gordos, calvos, con una vestidura que les cubre hasta los tobillos y calzan zapatos. No cabe duda que son sacerdotes cat\u00f3licos con los que expl\u00edcitamente se comparan.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En realidad, hay varios tipos de p\u00e1le. Los m\u00e1s comunes son los \u201c<i>padre negro\u201d<\/i>. Su ropa es de color negro y en opini\u00f3n de algunos s\u00f3lo act\u00faan durante la noche.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En cambio, el \u201cpadre diurno\u201d se cubre con ropa blanca y su cabeza no tiene pelo excepto en una estrecha franja por encima de las orejas; a veces lleva una capucha con la que se cubre la cabeza y rostro.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Los jefes de los p\u00e1le son los wispa, \u201c<i>obispo\u201d,<\/i>\u00a0de aspecto m\u00e1s rechoncho, probablemente porque visten varias prendas de ropa superpuestas de distinto color y unos zapatos negros pero muy brillantes.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Un cuarto tipo de sacerdote es mucho m\u00e1s raro: el jesuita, es decir,\u00a0<i>\u201cjesuita\u201d<\/i>. Su apariencia es tambi\u00e9n distinta; se ignora c\u00f3mo viste, pero es m\u00e1s alto y de una extraordinaria delgadez, de ojos hundidos y una nariz estrecha y prominente.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En cualquiera de sus versiones, a los p\u00e1le les domina un irreprimible deseo de comer carne. Tienen predilecci\u00f3n por las aves de corral, espec\u00edficamente por el ave del coraz\u00f3n, esto es, fat\u00eddicamente, el alma de cada ind\u00edgena.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Es as\u00ed que hoy se tiene conciencia de la diferencia fundamental entre los historiadores que pintan retratos de sociedades o grupos dentro de ellas que son completos o tridimensionales \u2014de modo que pensamos, nos equivoquemos o no, que somos capaces de decir c\u00f3mo pudo ser vivir en tales condiciones\u2014 y los anticuarios, cronistas, recopiladores de datos y estad\u00edsticas \u2014que pueden fundamentarse grandes generalizaciones, compiladores eruditos o te\u00f3ricos que consideran que el uso de la imaginaci\u00f3n abre las puertas a los horrores de las conjeturas, el subjetivismo o cosas peores\u2014. Esta distinci\u00f3n, tan importante, se basa en la actitud hacia la facultad llamada fantas\u00eda, sin la que es imposible resucitar el pasado.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u00a0Los recursos cr\u00edticos son indispensables en el examen de los datos, pero sin fantas\u00eda, sin imaginaci\u00f3n, el pasado permanece muerto. Para revivirlo necesitamos, al menos en teor\u00eda, o\u00edr voces de hombres, conjeturar cu\u00e1l pudo ser su experiencia, sus formas de expresi\u00f3n, sus valores, puntos de vista, objetivos, modos de vida.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Sin esto &#8211; la fantas\u00eda- no podemos entender de d\u00f3nde venimos, c\u00f3mo llegamos a ser como ahora, pol\u00edtica, social, psicol\u00f3gica, moralmente: no podemos entendernos a nosotros mismos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>De alg\u00fan modo es cierto que con el paso de una etapa de la civilizaci\u00f3n a otra se pierde y se gana. Sea cual sea la ganancia, lo que se pierde, se pierde para siempre.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Desplegar la imaginaci\u00f3n es y ha sido siempre un asunto arriesgado. Sobre todo, dentro de una topograf\u00eda hist\u00f3rica matizada de abruptos y no de quietud, con etapas agitadas y convulsas, no de remanso, como la de Chiapas.<\/div>\n<div><\/div>\n<p><b>Jan De Vos asume que su obra est\u00e1 escrita desde abajo y con un enfoque decididamente social.\u00a0<\/b><\/p>\n<\/div>\n<div><b>\u00a0<\/b><\/div>\n<div><b>O\u00edr voces de hombres es lo que hace el historiador y nos remonta a una expresi\u00f3n de Rulfo en Pedro P\u00e1ramo, obra que nos sit\u00faa de principio a fin en la idea de que es imposible pasar un solo d\u00eda sin morir:\u00a0<i>\u201csent\u00ed que el pueblo viv\u00eda. Y que, si yo escuchaba solamente el silencio, era porque a\u00fan no estaba acostumbrado al silencio; tal vez porque mi cabeza ven\u00eda llena de ruidos y de voces. De voces, s\u00ed. Y aqu\u00ed, donde el aire era escaso, se o\u00edan mejor.\u00bb<\/i><br \/>\n<\/b><\/div>\n<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\n<div>\n<div>Bibliograf\u00eda<\/div>\n<div><\/div>\n<div>De Vos, Jan, 1980, La paz de Dios y del Rey.<\/div>\n<div>La conquista de la Selva Lacandona (1525-1821),<\/div>\n<div>Gobierno del Estado de Chiapas, Tuxtla Guti\u00e9rrez. 1990,<\/div>\n<div>No queremos ser cristianos.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Historia de la resistencia de los lacandones (1530-1695)<\/div>\n<div>a trav\u00e9s de testimonios espa\u00f1oles e ind\u00edgenas<\/div>\n<div>Instituto Nacional Indigenista, M\u00e9xico. 2001,<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Fray Pedro Lorenzo de la Nada,<\/div>\n<div>misionero de Chiapas y Tabasco,<\/div>\n<div>Consejo Nacional para la Cultura y las Artes del Estado de Chiapas,<\/div>\n<div>Tuxtla Guti\u00e9rrez.<\/div>\n<div><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div><b>Javier Molina y Elio Henr\u00edquez-\u00a0<\/b><\/div>\n<div>\n<div><b>\u00c1ngel Vargas y Reyes Mart\u00ednez.<\/b><\/div>\n<div><b>\u00a0<\/b><\/div>\n<div><b>La Jornada<\/b><\/div>\n<div><b>\u00a0<\/b><\/div>\n<\/div>\n<div>\n<p><b>revista en redalyc.org<\/b><\/p>\n<div>Sistema de Informaci\u00f3n Cient\u00edfica<\/div>\n<div>Red de Revistas Cient\u00edficas de Am\u00e9rica Latina, el Caribe, Espa\u00f1a y Portugal<\/div>\n<div>Proyecto acad\u00e9mico sin fines de lucro<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Jos\u00e9 F\u00e9lix Zavala Jan de Vos, El historiador de Chiapas Una obra catalogada como el trabajo m\u00e1s importante sobre Chiapas. 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