{"id":20751,"date":"2021-02-21T07:03:58","date_gmt":"2021-02-21T13:03:58","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=20751"},"modified":"2021-02-21T07:03:58","modified_gmt":"2021-02-21T13:03:58","slug":"inscripciones-en-mayusculas-de-jude-radu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=20751","title":{"rendered":"\u00abInscripciones en may\u00fasculas\u00bb de Jude Radu"},"content":{"rendered":"<p>Inscripciones en may\u00fasculas<\/p>\n<p>Carlos Bonfil<\/p>\n<p>En una \u00e9poca actual en que proliferan, de modo incontenible, las posverdades o las francas falsificaciones de la realidad pol\u00edtica, resulta aleccionador el an\u00e1lisis cr\u00edtico y la reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica que propone el cineasta rumano Jude Radu en su cinta ficci\u00f3n\/documental m\u00e1s reciente, Uppercase Print ( Inscripciones en may\u00fasculas, 2020), presentada en el Forum de la Berlinale y disponible ahora en MUBI, la plataforma de cine de autor m\u00e1s estimulante en M\u00e9xico. Del mismo director se espera tambi\u00e9n el estreno de su documental La salida de los trenes (2020), el cual registra la persecuci\u00f3n y masacre de 10 mil jud\u00edos en la Rumania de 1941, a partir de testimonios orales y material de archivo. Lo que emprende el director en Uppercase Print es la fusi\u00f3n novedosa de dos fuentes hist\u00f3ricas (los archivos de la Securitate, polic\u00eda secreta rumana, y diversas emisiones televisivas de los a\u00f1os ochenta), y de una obra teatral, Tipografic Majuscul, de la escritora rumana Gianina Carbunariu.<\/p>\n<p>Las inscripciones en may\u00fasculas a que alude el t\u00edtulo del filme son las frases grafiteras que en 1981 escribi\u00f3 con gis un adolescente de 16 a\u00f1os sobre la fachada de la sede del partido comunista rumano y sobre varios otros muros de la capital Bucarest. En ellas exig\u00eda el fin de las largas colas para abastecerse de bienes esenciales, una mayor libertad de expresi\u00f3n ciudadana y la creaci\u00f3n de sindicatos libres, seg\u00fan el modelo del Solidaridad polaco impulsado por Lech Walesa. Radu Jude, tambi\u00e9n director de No me importa si pasamos a la historia como b\u00e1rbaros (2018), toma este hecho ver\u00eddico como caso emblem\u00e1tico de la paranoia represora del r\u00e9gimen autoritario de Nicol\u00e1s Ceausescu, oficialmente presentado como padre ben\u00e9volo de la naci\u00f3n rumana. Uppercase Print expone los desprop\u00f3sitos de la narrativa gubernamental como una farsa pol\u00edtica y social en la que los ciudadanos reciben el trato de eternos menores de edad f\u00e1cilmente manipulables por enemigos extranjeros agazapados detr\u00e1s de la radiodifusora Europa Libre.<\/p>\n<p>Se\u00f1alar al adolescente Mugur Calinescu (Serban Lazarovici) como c\u00f3mplice y agente virtual de adversarios ideol\u00f3gicos, y por ende como saboteador y enemigo de la patria ideal comunista de Ceausescu, es un delirio que cobra magnitud y fuerza lo mismo en la televisora p\u00fablica que en los s\u00f3tanos de la siempre vigilante polic\u00eda secreta. La necesidad de encontrar un culpable local de la conducta antisocial del joven Calinescu se\u00f1ala en primer lugar a la familia que no supo inculcarle los valores civiles de sumisi\u00f3n al r\u00e9gimen, y tambi\u00e9n a los maestros que lamentablemente fallaron en su misi\u00f3n de adoctrinamiento. El cineasta desmonta cada una de las piezas de esa gran simulaci\u00f3n oficialista. No s\u00f3lo padres y maestros deben corregir la desviaci\u00f3n ideol\u00f3gica del adolescente, tambi\u00e9n sus condisc\u00edpulos y amigos sienten la necesidad de delatar sus tropiezos ideol\u00f3gicos para volverse dignos de alg\u00fan reconocimiento social. O simplemente por miedo a sanciones y se\u00f1alamientos o a una persecuci\u00f3n parecida. Esa espiral de delaciones que envenenaron el tejido social remite evidentemente a lo mostrado por el alem\u00e1n Florian Henkel von Donnersmarck en La vida de los otros ( Das leben der Anderen, 2006), sobre las t\u00e9cnicas de intimidaci\u00f3n y vigilancia instrumentadas por la Stasi, polic\u00eda secreta de la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica Alemana. En el caso del rumano Jude Radu su estrategia narrativa recurre, de modo original, a subrayar mediante el artificio formal toda la frivolidad y el r\u00eddiculo recurrente relacionados con el culto a la personalidad (por lo dem\u00e1s, mediocre) del gran patriarca comunista. Asistimos as\u00ed a una teatralizaci\u00f3n de los hechos, a la presentaci\u00f3n de los agentes secretos como remedos de hologramas y a la farsa de festividades propagand\u00edsticas que ensalzan la vocaci\u00f3n paternalista del r\u00e9gimen. Todos los personajes aparecen a cuadro como figuras tiesas e impersonales. Este recurso est\u00e9tico puede desconcertar o irritar a los espectadores, pero es justo esa provocaci\u00f3n la que mejor permite revelar el gran d\u00e9ficit moral en la ret\u00f3rica del autoritarismo. En un salto arriesgado a la \u00e9poca actual, el director muestra, con im\u00e1genes lac\u00f3nicas, una sociedad rumana en la que el capitalismo salvaje y el fundamentalismo religioso han desplazado a la dictadura de partido y a la imposici\u00f3n ideol\u00f3gica. En lugar de los vigilantes servicios secretos del pasado, pat\u00e9ticamente nocivos, triunfan hoy en Occidente alguna Cambridge Analytica o la sofisticada vigilancia de las grandes redes sociales. Un enorme c\u00edrculo vicioso, una falsedad siempre renovable.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Inscripciones en may\u00fasculas Carlos Bonfil En una \u00e9poca actual en que proliferan, de modo incontenible, las posverdades o las francas falsificaciones de la realidad pol\u00edtica, resulta aleccionador el an\u00e1lisis cr\u00edtico y la reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica que propone el cineasta rumano Jude Radu en su cinta ficci\u00f3n\/documental m\u00e1s reciente, Uppercase Print ( Inscripciones en may\u00fasculas, 2020), presentada [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":20752,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-20751","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/20751","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=20751"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/20751\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":20753,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/20751\/revisions\/20753"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/20752"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=20751"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=20751"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=20751"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}