{"id":20988,"date":"2021-03-03T07:38:13","date_gmt":"2021-03-03T13:38:13","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=20988"},"modified":"2021-03-03T07:38:13","modified_gmt":"2021-03-03T13:38:13","slug":"umberto-eco-el-lector-de-significados-donde-solo-veiamos-cosas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=20988","title":{"rendered":"Umberto Eco, el lector de significados donde s\u00f3lo ve\u00edamos cosas"},"content":{"rendered":"<p>Eco, el lector de significados donde s\u00f3lo ve\u00edamos cosas<\/p>\n<p>Javier Aranda Luna<\/p>\n<p>En 1974 pidieron a un joven reportero de televisi\u00f3n que entrevistara a Umberto Eco para que adelantara algo de lo que tratar\u00eda en su conferencia. Se desarrollaba en Acapulco el Encuentro Mundial de la Comunicaci\u00f3n. El puerto era un jolgorio y un punto donde coincidieron por varios d\u00edas importantes te\u00f3ricos y protagonistas de los medios masivos.<\/p>\n<p>El reportero hizo la cita con Eco, semi\u00f3logo importante con una docena de ensayos en su haber, pero poco conocido por el gran p\u00fablico. Ten\u00eda 42 a\u00f1os y s\u00f3lo dos de sus obras ten\u00edan una presencia importante en el mundo acad\u00e9mico mexicano: La estructura ausente y Apocal\u00edpticos e integrados, que con los a\u00f1os se convirtieron en libros cl\u00e1sicos para los estudiantes de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La cita fue en un sal\u00f3n del inmenso vest\u00edbulo del hotel donde se hospedaba. Tras la presentaci\u00f3n habitual, Eco pregunt\u00f3 de qu\u00e9 tratar\u00eda la entrevista. De semiolog\u00eda, dijo el reportero con timidez.<\/p>\n<p>\u00a1Ah, bueno!, respondi\u00f3 el escritor, algo s\u00e9 de eso, y empez\u00f3 de inmediato.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfVe esas inmensas cortinas p\u00farpura que adornan al sal\u00f3n? Son de ese color porque ha sido el color de los reyes y los obispos. Y aquella mesita del fondo \u00bfla distingue? La cubre un textil blanco con motitas negras simulando al armi\u00f1o, ese animalito que serv\u00eda para confeccionar estolas y capas para los reyes\u2026 y los papas. \u00bfY se ha dado cuenta de que herrajes y cordones e incluso las patas de mesas y sillas son doradas? El oro es el metal del poder desde hace siglos. Todo esto nos dice, sin decirlo, que para este hotel somos personas muy importantes.<\/p>\n<p>Eco era un erudito, tambi\u00e9n un gran comunicador. Era capaz de definir un signo diciendo que era algo que nos dice algo de algo. O que los semi\u00f3logos eran personas que ve\u00edan sentido donde los dem\u00e1s s\u00f3lo ven cosas.<\/p>\n<p>Umberto Eco sab\u00eda que el m\u00e9todo cient\u00edfico, su principal herramienta de trabajo, en realidad es no tener m\u00e9todo, cuestionar constantemente los saberes adquiridos. Para \u00e9l, las \u00fanicas verdades que sirven son instrumentos que luego hay que tirar. Como te\u00f3rico de la comunicaci\u00f3n, cuestion\u00f3 a los medios en m\u00faltiples ensayos y en su novela P\u00e1gina cero de manera notable, pero tambi\u00e9n critic\u00f3 a los nuevos medios digitales porque podr\u00edan haber tomado el lugar del peor periodismo.<\/p>\n<p>Tampoco fue ben\u00e9volo con el mundo literario al que se incorpor\u00f3 con una novela que imagin\u00f3 no pasar\u00eda de la primera edici\u00f3n, que, sin embargo, lleva m\u00e1s de 40 millones de ejemplares vendidos. Una especie de novela policiaca medieval donde rinde un homenaje a uno de sus poetas favoritos: Jorge Luis Borges, el monje ciego de la novela: Jorge Burgos.<\/p>\n<p>Desconfiaba de los autores que dec\u00edan s\u00f3lo escribir para s\u00ed mismos: Se escribe siempre pensando en alguien que nos escucha. Tambi\u00e9n cuando uno habla solo, habla consigo mismo porque imagina que uno mismo escucha. Luego, escribir por el placer de la escritura es un sentimiento mixto que significa tambi\u00e9n escribir por el placer de esa escucha, de esa lectura que se imagina. Escribir es una actividad social, no es un vicio solitario.<\/p>\n<p>Escribir y leer fueron para Eco un acto colectivo, y la novela, una m\u00e1quina para generar interpretaciones.<\/p>\n<p>Como el libro fue para \u00e9l el objeto cultural por excelencia, ten\u00eda muy claro que Internet no era una amenaza para el mundo libresco: los enemigos de los libros, aclar\u00f3 en una entrevista para el peri\u00f3dico La Stampa, son principalmente los hombres que los queman, los censuran, los encierran en bibliotecas inaccesibles y condenan a muerte a quienes los han escrito. Y no, como se cree, Internet u otras diabluras. Mas a\u00fan: Internet ense\u00f1a a los j\u00f3venes a leer y sirve para vender un mont\u00f3n de libros.<\/p>\n<p>Para Eco Internet era la madre de todas las bibliotecas. Las redes sociales, claro, eran otra cosa, pues le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban s\u00f3lo en el bar despu\u00e9s de un vaso de vino, sin da\u00f1ar a la comunidad. Ellos r\u00e1pidamente eran silenciados, pero ahora tienen el mismo derecho de hablar que un premio Nobel.<\/p>\n<p>Pocos escritores nos han dejado tantas herencias: un par de novelas que nos acompa\u00f1ar\u00e1n por largo tiempo, cuatro o cinco ensayos acad\u00e9micos que seguir\u00e1n dotando de herramientas a los j\u00f3venes y una biblioteca de 50 mil vol\u00famenes que seguir\u00e1n animando en silencio al mundo que los hizo posibles. Este 19 de febrero se cumplieron cinco a\u00f1os de su desaparici\u00f3n\u2026 y sigue entre nosotros.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Eco, el lector de significados donde s\u00f3lo ve\u00edamos cosas Javier Aranda Luna En 1974 pidieron a un joven reportero de televisi\u00f3n que entrevistara a Umberto Eco para que adelantara algo de lo que tratar\u00eda en su conferencia. Se desarrollaba en Acapulco el Encuentro Mundial de la Comunicaci\u00f3n. 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