{"id":21028,"date":"2021-03-04T12:24:02","date_gmt":"2021-03-04T18:24:02","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=21028"},"modified":"2021-03-04T12:24:02","modified_gmt":"2021-03-04T18:24:02","slug":"requiem-por-maria-olvera-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=21028","title":{"rendered":"Requiem por Mar\u00eda Olvera"},"content":{"rendered":"<p>Texto totalmente hist\u00f3rico, queretano y vigente.<\/p>\n<p>Requiem por Mar\u00eda<\/p>\n<p>Por Jos\u00e9 F\u00e9lix Zavala.<\/p>\n<p>El Quer\u00e9taro m\u00edstico de los a\u00f1os cincuenta.<\/p>\n<p>\u201c\u2026Todos los santos \u00e1ngeles y arc\u00e1ngeles, todos los santos patriarcas y profetas, todos los santos ap\u00f3stoles y evangelistas, todos los santos m\u00e1rtires, todos los santos pont\u00edfices y confesores, todos los santos doctores, todos los santos sacerdotes y levitas, todas las santas v\u00edrgenes y viudas, Rogad por Ella\u2026\u201d<\/p>\n<p>Mar\u00eda Olvera, \u201cMariquita\u201d, as\u00ed la llamaron toda la vida, muri\u00f3 hoy, hab\u00eda pasado sobradamente los cien a\u00f1os, parte de ellos los vivi\u00f3 en una de las casonas viejas del Portal Quemado, en La Plaza de Armas, venida a menos rent\u00f3 una casa al sur de la calle de Cinco Se\u00f1ores, junto con sus hermanas Luz y Natalia, que fueron muriendo en el transcurrir de esta penosa lucha y hace unos d\u00edas, contra su voluntad, fue llevada al asilo de ancianos, de all\u00ed se fue.<\/p>\n<p>Dedic\u00f3 su ni\u00f1ez, su juventud, la vida entera a cumplir un voto ofrecido, no lo s\u00e9 bien a bien, ni cuando, ni como, sobre esa virtud cat\u00f3lica, llamada \u201cCastidad\u201d, en su mirar apacible y claro, s\u00e9 notaba el triunfo que tuvo siempre sobre ella.<\/p>\n<p>Para las Cenobitas, de los muchos conventos cercanos, nunca existi\u00f3 Mar\u00eda Olvera, pas\u00f3 desapercibida, quien, como ellas, estuvo permanentemente a la espera del Esposo Divino; Los Levitas de este pueblo, que son muchos, no volvieron a la casa de Mariquita, desde aquellos d\u00edas del a\u00f1o 1929 en que los escond\u00eda en su casa, para que no fueran asesinados. Ella lo cont\u00f3 siempre, pero nunca hubo un reproche.<\/p>\n<p>Un canto gregoriano, en voz de monjes benedictinos de Solesme, susurra las letan\u00edas de Todos los Santos, mientras mi pensamiento vuela al recuerdo, retrocede y el poeta habla:<\/p>\n<p>\u201c\u2026y no ten\u00edas el gesto agrio de las solteronas porque tu virginidad<\/p>\n<p>fue como una pre\u00f1ez de muchos hijos\u2026\u201d<\/p>\n<p>Mariquita, virgen antigua, consagrada, que debieron enterrar de blanco, en sus nupcias definitivas, siempre casta, limpia. Cuanto me duele su ausencia y la falta de esa caja blanca a la hora de depositarla sobre el campo santo, no se pudo conseguir ninguna usada, era demasiado pobre para que alguien advirtiera su deseo, fue su sue\u00f1o me lo cont\u00f3 innumerables veces, en ese arrullo con el que me cobij\u00f3 cuando ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Mi casa cerca de la suya, cada vez que miraba su ventana, chocaban mis ojos con un letrero pegado t\u00edmidamente en el cristal \u201cEn esta casa se venera a la Madre de Dios\u201d, \u00a1Cuanto hubiera dado por entenderlo entonces! Por saber de cierto el significado.<\/p>\n<p>Su modelo en la lucha por conservarse siempre sin tacha, siempre virgen: La Inmaculada Concepci\u00f3n, claro, la del dogma proclamado por P\u00edo lX en 1849, la defendida por el te\u00f3logo franciscano Juan Duns Scoto, el famoso doctor sutil, la pintada por Murillo hasta el cansancio, la Madona de San Ildefonso, la descrita por Dante en su Divina Comedia.<\/p>\n<p>\u201c\u2026 de tu ira, de las penas del infierno, de todo lo malo, de la potestad del demonio, por tu nacimiento, por tu cruz y pasi\u00f3n, por tu muerte y sepultura, por tu gloriosa resurrecci\u00f3n, por tu admirable ascensi\u00f3n, por la gracia del Esp\u00edritu Santo Consolador, en el d\u00eda del juicio. ! L\u00edbrala Se\u00f1or \u00a1<\/p>\n<p>Largo y pesado su caminar, son ya cien a\u00f1os, el recorrido de Cinco Se\u00f1ores al Convento Grande de San Francisco es fatigoso, nadie le hablaba, todos la mir\u00e1bamos a lo lejos, a nadie confiaba su secreto, ese de vivir largamente casta, su cuerpo entregado al Divino Esposo, como las v\u00edrgenes prudentes. Muy arrinconada pasaba los jubileos de \u201clas cuarenta horas\u201d, mirando sin parpadear por largos momentos la Hostia, las madrugadas eran suyas, todos hab\u00edan huido, era la hora de la intimidad. \u201c\u2026exijo que los \u00e1ngeles te tomen y te conduzcan a la morada de los limpios<\/p>\n<p>\u00abdebiste llevar azahares el ultimo d\u00eda\u2026\u201d<\/p>\n<p>\u00a1Tesorera del cielo, Llave del para\u00edso, Esperanza de los desesperados, \u00a1patrona de las Galias, Reina de la Iberia, Madona de Italia, Emperatriz de Oriente y Occidente! estas jaculatorias en boca de Mariquita derramaban frescura, la frescura de quien pronuncia el nombre amado, de quien busca aliento en la esperanza, compa\u00f1\u00eda ligera en la soledad.<\/p>\n<p>\u201c\u2026virgen desposada en un cementerio<\/p>\n<p>que la muerte recoja tu cabeza blandamente\u2026\u201d<\/p>\n<p>Mons. Florencio Rosas, Cura, Rector, Arcediano, Maestro, Benefactor, Asceta, el hombre de su tiempo, El Padre Rositas, su maestro. Lo nombraba frecuentemente en sus conversaciones.<\/p>\n<p>\u201cjuntar un dinerito\u201d para \u201cmandar\u201d decir una misa de esas que ya no se usan, \u201cdoble, semi doble, simple, de feria, de vigilia, votiva,\u201d esas misas que comienzan rete bonito, era su delicia, la motivaci\u00f3n, el aliento<\/p>\n<p>\u201c \u2026 subir\u00e9 al altar de Dios del Dios que es la alegr\u00eda de mi coraz\u00f3n \u00bfPor qu\u00e9 te abates alma m\u00eda? \u00bfPor qu\u00e9 t\u00e9 llenas de turbaci\u00f3n? Te suplico Se\u00f1or borres nuestras iniquidades para que merezcamos entrar con alma pura en el Santo de los Santos \u2026\u201d<\/p>\n<p>Que lejos estaban de su pensamiento, Lutero, Calvino, Zuinglio, Enrique Vl111 el famoso serm\u00f3n contra las indulgencias. \u00a1Tantas hab\u00eda ganado! Que nadie puede quit\u00e1rselas ahora, en el momento de la muerte, son el pase a la eternidad.<\/p>\n<p>En su agon\u00eda, lo s\u00e9, lo supe siempre, estaba Thomas de Kempis con su \u201cImitaci\u00f3n de Cristo y menosprecio del mundo\u201d, todo buen asceta como era Ella ten\u00eda por necesidad que recurrir a esa lectura.<\/p>\n<p>Suyos tambi\u00e9n y muy cerca los \u201cEjercicios espirituales\u201d de San Ignacio, escritos en Manresa \u00a1no faltaba m\u00e1s! Publicados en 1534, aprobados, claro, por el Sumo Pont\u00edfice. Yo tambi\u00e9n durante mi juventud ca\u00ed en ese garlito, muchas veces medit\u00e9 sobre las postrimer\u00edas, muerte, infierno y gloria.<\/p>\n<p>\u201c\u2026 ext\u00ednganse en ti todas las malas obras, por la imposici\u00f3n de estas manos nuestras y por la invocaci\u00f3n de todos los \u00e1ngeles, arc\u00e1ngeles, m\u00e1rtires, confesores v\u00edrgenes y todo lo que es santo y que, por esta santa unci\u00f3n y su gran misericordia, tenga el Se\u00f1or Piedad de los pecados, que cometiste con los ojos, los o\u00eddos, el olfato, el gusto, el tacto\u2026\u201d<\/p>\n<p>El sacerdote que la ung\u00eda estaba lejos de conocer la santidad, el triunfo secreto de quien hab\u00eda ganado la batalla, de quien hab\u00eda corrido la carrera, ella no necesitaba de esos intercesores terrenales, hab\u00eda cumplido.<\/p>\n<p>Mir\u00f3 el mundo desde un rinc\u00f3n de su casa en las calles de Pasteur sur 60, y desde all\u00ed fue una gran misionera, como lo fueron Pedro y Pablo, Andr\u00e9s y Bernab\u00e9, en Italia y Grecia, Indalecio en Espa\u00f1a, Dionisio en Francia, Patricio en Inglaterra, Bonifacio en Alemania, Cirilo en Rusia, Sim\u00f3n y Judas en \u00c1frica, Francisco Javier en la India y Jap\u00f3n, ella fue tan grande como el que m\u00e1s, pero desde su ventana.<\/p>\n<p>\u201c\u2026L\u00edbrame Se\u00f1or de la muerte eterna en aquel terrible d\u00eda cuando se conmover\u00e1 toda la tierra y el cielo d\u00eda aquel de calamidades y miserias d\u00eda en que todo ruego ser\u00e1 in\u00fatil aun el del coro de los justos\u2026 \u201c<\/p>\n<p>Dice el poeta:<\/p>\n<p>\u201cnunca ha sido tan real eso en lo que cre\u00edste te pasaste dando tu vida a todos ped\u00edas para dar, desvalida \u2026\u201d<\/p>\n<p>Me acuerdo de aquel Manifestador, de su custodia y sus candeleros de siete brazos, parec\u00eda de a deveras, nunca lo he olvidado, me lo prometi\u00f3 un d\u00eda, junt\u00f3 \u201cdinerito\u201d y fue por \u00e9l a la Plaza de Armas, una tarde de \u201cTodos santos\u201d, esa noche improvis\u00e9 un altar y jugu\u00e9 a sus sue\u00f1os.<\/p>\n<p>\u201c\u2026 dir\u00edjase Se\u00f1or mi oraci\u00f3n<\/p>\n<p>como el incienso, hacia tu presencia<\/p>\n<p>la elevaci\u00f3n de mis manos<\/p>\n<p>sea como el sacrifico vespertino\u2026\u201d<\/p>\n<p>\u00a1 te siento tan desamparada, tan sola sin que nadie te ayude a pasar la esquina\u2026!<\/p>\n<p>Escucho su conversaci\u00f3n, cuando dec\u00eda que llena de juventud, pase\u00f3 por la Alameda, dec\u00eda que, entre sauces, \u00e1lamos y fresnos, y del paseo por la Calzada de Bel\u00e9n, entre hileras de abetos, o cuando hablaba de la escapada al barrio de la Otra Banda, donde la primavera era mejor seg\u00fan el decir de los cronistas, jam\u00e1s traicion\u00f3 ni con el pensamiento a su amante divino.<\/p>\n<p>Escucho sus palabras a\u00fan, cuando me contaba que su madrina de Primera Comuni\u00f3n, fue pariente cercana del Marques de la Villa del Villar del \u00c1guila, el que tiene monumento en el ojo de agua El Capul\u00edn, all\u00e1 en la Ca\u00f1ada, admiro como sabia los nombres de los habitantes de las casas grandes, inmensas y viejas, edificadas en el Centro, hace siglos, las describ\u00eda en sus interiores, mientras yo las imaginaba.<\/p>\n<p>\u201c\u2026Santa Mar\u00eda Magdalena, Santa Agatha, Santa Lucia, Santa In\u00e9s, Santa Cecilia, Santa Catarina, Santa Anastacia, todas las santas v\u00edrgenes acudan en su auxilio \u2026\u201d<\/p>\n<p>En su agon\u00eda fue casi tautol\u00f3gico que le llevaran el Vi\u00e1tico.<\/p>\n<p>\u201cEste vino Se\u00f1or y este pan, son manjares del alma para quien los recibe dignamente, es como fuego que cae del coraz\u00f3n, la llama de la caridad, con las cuales se aplacan los fuegos y ardores de la carne y se enfrentan sus malos efectos \u2026\u201d<\/p>\n<p>Es por eso que el lienzo que guarda la sacrist\u00eda del oratorio de Santa Rosa de Viterbo, donde aparecen las beatas Rosas trabajando en los jardines del Real Colegio, argumentando siempre del mismo asunto, los amor\u00edos de su Se\u00f1or, del Divino esposo.<\/p>\n<p>El Jes\u00fas del juego escult\u00f3rico, \u00abLos doce ap\u00f3stoles\u201d, exhibido en la misma sacrist\u00eda del oratorio, que tan presente lo tengo, -las madrugadas, cuando acolitaba la misa de cinco, \u2013 de su seno sale una puertita, que alberga un sagrario, donde siempre pens\u00e9 que ser\u00eda la morada definitiva de Mariquita, para que su casero ya no la corriera con insultos al cobrarle la renta.<\/p>\n<p>Frente a m\u00ed, esta su retrato, de mediana edad, su rosario de plata, la vida del Padre Rositas en libro, \u00a1mi herencia! , hermosa herencia anunciada.<\/p>\n<p>Estas letras son un recuerdo vago de su vida, tambi\u00e9n de esas tardes en que me escapaba a verla de lejos, sonre\u00edrle y regresar, bien sabia ella que mi fin era interesado, el inter\u00e9s de una gelatina, de las muchas que ten\u00eda en su expendio de leche, cuando pudo trabajar, las hacia muy sabrosas, a sabor lim\u00f3n, lim\u00f3n cortado del \u00e1rbol de mi casa y salidas de sus manos, las vend\u00eda a cinco centavos, el postre, un cuento de \u201cvidas de santos\u201d que se sab\u00eda tan bien, pero eran mejor cada d\u00eda como los contaba, dichosa cuenta cuentos.<\/p>\n<p>\u201c\u2026 recibimos prestada la vida, para que cuando nos la pidan, la volvamos de buena gana y si se nos ha llegado el tiempo de pagar esta deuda, alegraos pues sal\u00eds de los trabajos y miserias de la vida humana. Os conocer\u00e1n los \u00e1ngeles, saldr\u00e1n a recibiros los bienaventurados, la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda os abrazar\u00e1 y os llevar\u00e1 a su hijo, con cuya se\u00f1al est\u00e1is adornados\u2026\u201d.<\/p>\n<p>Las capillas de indios de \u00e9sta su ciudad, puesto que su padre era apellidado Olvera, de los Olvera, como muchos de este pueblo, tan lleno tambi\u00e9n de conventos monumentales, casi 20 existen aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Comenzando del Sangremal donde est\u00e1 el de los Cruc\u00edferos, despu\u00e9s los Colegios Jesuitas de San Ignacio y San Francisco Javier, el de los Mercenarios, el de los Cl\u00e9rigos de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe, El de los Dieguinos, o el Convento Grande de San Francisco, el de los Carmelitas o el de los Agustinos, no falta el Dominico, el Hospital de los Juaninos, el de los Felipenses y muy retirado el de Recolecci\u00f3n, donde est\u00e1 la Virgen del Pueblito, eso sin contar las ayudant\u00edas de la Parroquia de Santiago, San Francisquito, San Sebasti\u00e1n y Santa Ana.<\/p>\n<p>Esas capillitas como la del Esp\u00edritu Santo, antiguo lugar del Juego de Pelota, en el barrio de los jauleros o como las de Santa Catarina y San Gregorio, en la Otra Banda o la de El Refugio en el Cerrito o la de San Anto\u00f1ito o San Roque, son la esperanza.<\/p>\n<p>Estoy seguro que alg\u00fan d\u00eda recordar\u00e1n a Mar\u00eda Olvera con su virtud llevada al hero\u00edsmo y sin soberbia, pero no en Catedral, con sus Can\u00f3nigos de misa conventual de ocho de la ma\u00f1ana, ni en los cinco grandes conventos de monjas, como el de las Teresas, tan cerca de su casa, o el de Capuchinas, ahijadas del Marques o el de las Clarisas parientes del indio Cacique Con\u00edn, ni el de las Beatas Rosas, ni el de las Carmelitas descalzas.<\/p>\n<p>Las hermanas Alonso fundadoras de las Beatas Rosas, La india cacica Mar\u00eda Luisa, fundadora de las Clarisas, o Mar\u00eda Josefa fundadora de las monjas Teresas o la india otom\u00ed, Salvadora de los Santos famosa monja entre las Carmelitas Descalzas de este pueblo o Marcela de Estrada fundadora de las monjas Capuchinas, esas si ser\u00e1n recordadas por siempre, Mar\u00eda Olvera no, porque no era monja ni de coro, ni lega, porque fue sacada contra su voluntad de su casa y llevada al asilo de ancianos y ninguneada, pobre y venida a menos.<\/p>\n<p>La m\u00fasica coral de Solesme, sigue entonando en gregoriano, las letan\u00edas de Todos los Santos, continua y en mi cabeza se agolpa el rezo: \u201ce las puertas del infierno\u2026 l\u00edbrala Se\u00f1or\u2026<\/p>\n<p>Santa Everasia, Santa Febronia, Santa Anastasia, Santa Eugenia, Santa Cirila, Santa Atanasia, Santa Catalina, Santa Teresa, Santa Clara, Santa Rita, Santa Teresa, a la hora del juicio final recu\u00e9rdenle a su Amado Divino las penurias, el silencio y el ninguneo de la Virgen y m\u00e1rtir Mar\u00eda Olvera, siempre casta. Siempre humilde, siempre sonriente, en el d\u00eda aquel en que ni los justos estar\u00e1n seguros, d\u00eda de ira.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto totalmente hist\u00f3rico, queretano y vigente. Requiem por Mar\u00eda Por Jos\u00e9 F\u00e9lix Zavala. 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