{"id":21072,"date":"2021-03-06T09:06:08","date_gmt":"2021-03-06T15:06:08","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=21072"},"modified":"2021-03-06T09:06:08","modified_gmt":"2021-03-06T15:06:08","slug":"los-colmillos-del-dragon-la-saga-de-los-cadmeos-enrique-gonzalez-rojo-arthur","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=21072","title":{"rendered":"Los colmillos del drag\u00f3n (La saga de los cadmeos)  Enrique Gonz\u00e1lez Rojo Arthur"},"content":{"rendered":"<p>Los colmillos del drag\u00f3n (La saga de los cadmeos)<\/p>\n<p>Enrique Gonz\u00e1lez Rojo Arthur<\/p>\n<p>Antesala<\/p>\n<p>El poema que tiene el lector en sus manos es at\u00edpico en la poes\u00eda mexicana. Es cierto que, en ella, donde florece sobre todo la l\u00edrica, hay un pu\u00f1ado de poemas largos a los que m\u00e1s que llamar \u00e9picos, deber\u00edamos denominar filos\u00f3ficos: Primero sue\u00f1o de Sor Juana, Muerte sin fin de Gorostiza, Canto a un dios mineral de Cuesta, Piedra de sol de Paz, Cada cosa es Babel de Lizalde, Los elementos de Gonz\u00e1lez Cos\u00edo y Cuerpos de Max Rojas. El texto Los colmillos del drag\u00f3n no forma parte ni de la poes\u00eda l\u00edrica, ni de la poes\u00eda \u00e9pica, ni de la poes\u00eda filos\u00f3fica. Pertenece a un g\u00e9nero deliberadamente h\u00edbrido. Yo le llamo novelema y voy a dar cuenta y raz\u00f3n de c\u00f3mo surgi\u00f3 esta propuesta. Con excepci\u00f3n de la poes\u00eda social, que trae consigo su propia heterodoxia, la creaci\u00f3n poem\u00e1tica predominante en M\u00e9xico cuando empec\u00e9 a escribir, y hasta el d\u00eda de hoy, se ubicaba o tend\u00eda a hacerlo en el terreno de lo puramente l\u00edrico, de la estructuraci\u00f3n de \u00e1nforas sagradas en donde, adem\u00e1s del enlace armonioso de palabras, cab\u00edan diversos temas, algunos sentimientos, ciertos afanes y ya. Lo prohibido era la an\u00e9cdota. Se pensaba y dec\u00eda que la poes\u00eda anecd\u00f3tica implicaba un contrasentido: era el imposible matrimonio entre la belleza en su inm\u00f3vil abstracci\u00f3n y la vulgaridad de lo narrativo. Sin dejar de escribir poemas con esa orientaci\u00f3n, me empec\u00e9 a ubicar en la posici\u00f3n contraria: intu\u00ed que una de las maneras en que la poes\u00eda podr\u00eda enriquecerse, ampliar su diapas\u00f3n, salir de su encajonamiento, colonizar nuevos y atractivos territorios, era liberarse de su confinamiento esteticista, para ten\u00e9rselas que ver con el mundo, con la intemperie existencial, y no s\u00f3lo con lo p\u00fablico y colectivo, sino con todos los haceres y quehaceres del ser humano que pod\u00edan expresarse en el hecho sabros\u00edsimo de contar algo y hacerlo desde la perspectiva de un esmerado trabajo po\u00e9tico.<\/p>\n<p>En el proyecto de Los colmillos del drag\u00f3n, a m\u00e1s de lo dicho, influy\u00f3 decisivamente en mi escritura otro factor: el apasionamiento que, desde mi participaci\u00f3n en un grupo literario adolescente, he tenido por lo que de j\u00f3venes llam\u00e1bamos hallazgos e im\u00e1genes o figuras sorpresivas y que no eran sino tropos en general y met\u00e1foras en particular. En el grupo de marras, estos hallazgos eran vistos como finalidades en s\u00ed mismas: como microcosmos, con una estructura cerrada similar a los epigramas, haik\u00fas, greguer\u00edas, etc. y no como medios para algo ajeno a su propia conformaci\u00f3n. Alguno de los miembros de ese colectivo no pudo liberarse de esa idea del hallazgo y cuando hizo poemas extensos \u2013y vaya si los hizo\u2013 no llev\u00f3 a cabo sino un tejido de met\u00e1foras en realidad deshilvanado, aunque con una imaginaci\u00f3n metaf\u00f3rica envidiable y \u00fanica en la poes\u00eda de nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>A m\u00ed cada vez me fue interesando m\u00e1s el hallazgo no como fin sino como medio, como los emocionados adobes de una construcci\u00f3n discursivopo\u00e9tica. Hab\u00eda un antecedente en la literatura espa\u00f1ola cl\u00e1sica: el gongorismo en general y Luis de G\u00f3ngora y Argote en particular. Como se ha dicho, en \u00e9ste la unidad idiom\u00e1tica del poema (Las soledades, el Polifemo y Galatea, el Paneg\u00edrico al Duque de Lerma, etc.), no son las palabras o los fonemas sino las met\u00e1foras. Mis novelemas est\u00e1n cercanas al gran poeta cordob\u00e9s, el cual no tiene empacho en unir indisolublemente el cantar y el contar o el ir desplegando la narraci\u00f3n mediante un lirismo de la m\u00e1s alta factura. Tengo, desde luego, diferencias con G\u00f3ngora, tanto desde el punto de vista de la forma (no empleo el hip\u00e9rbaton, ni soy un feligr\u00e9s del endecas\u00edlabo) como del contenido: no me interesa el aspecto puramente mitol\u00f3gico, ni mi posici\u00f3n est\u00e1 contextuada en el catolicismo.<\/p>\n<p>Los colmillos del drag\u00f3n no es la \u00fanica novelema que ha salido del numen o la ponzo\u00f1a l\u00edrica, como dec\u00eda mi abuelo, que conlleva mi quehacer literario con pasi\u00f3n indome\u00f1able y singular alegr\u00eda y que, por lo visto, la herencia y el medio ambiente han logrado cristalizar en m\u00ed. En realidad se trata de la sexta y m\u00e1s ambiciosa, ya que hace referencia al ciclo mitol\u00f3gico tebano que comienza con Cadmo, fundador de pueblos, termina con la muerte de Ant\u00edgona, pasando por la tragedia de Edipo y sus consecuencias. Para recrear esta historia tom\u00e9 principalmente como materia prima las m\u00faltiples referencias que sobre los cadmeos y los labd\u00e1cidas aparecen en Eur\u00edpides, Esquilo y, sobre todo, S\u00f3focles.<\/p>\n<p>A diferencia de George Steiner, que en sus Ant\u00edgonas examina la trilog\u00eda de S\u00f3focles sobre el tema y la obra de muchos poetas, fil\u00f3sofos y traductores a la b\u00fasqueda de lo que \u2013sobre todo en Ant\u00edgona\u2013 dijo en realidad el gran dramaturgo griego, yo no tengo esa intenci\u00f3n ni me siento capaz de hacer un an\u00e1lisis de tama\u00f1a envergadura. Por mi parte, pretendo hacer una novela que es un poema (o un poema que es una novela) de la estirpe tebana, tomando datos de la leyenda, pero sometiendo el proceso escritural a mi imaginaci\u00f3n, lo cual implica necesariamente verlo todo con ojos de nuestro siglo. Cadmo, \u00c1gave, L\u00e1bdaco, Layo, Yocasta, Edipo y sus hijos (Polinices y Eteocles) y sus hijas (Ant\u00edgona e Ismene), como tambi\u00e9n Creonte y sus hijos Meneceo y Hem\u00f3n, son griegos, tebanos y se hunden en el mito, la leyenda y tal vez ciertos elementos hist\u00f3ricos del Mediterr\u00e1neo, pero tambi\u00e9n son m\u00edos, mexicanos, de los siglos XX y XXI, y su car\u00e1cter es una s\u00edntesis entre su origen hel\u00e9nico \u2013que va m\u00e1s all\u00e1 del siglo V aC y se remonta a una mitolog\u00eda oral primitiva\u2013 y la moderna concepci\u00f3n del autor. La estructura con que dise\u00f1o cada personalidad del escrito tiene cierta vinculaci\u00f3n con los personajes del mito, pero la modelaci\u00f3n definitiva \u2013y el car\u00e1cter simb\u00f3lico que se desprende de ello\u2013 reside, insisto, en mi muy personal interpretaci\u00f3n. El tema da para todo. No hay pasi\u00f3n humana o sentimientos de nuestra especie sapiens sapiens que no hagan acto de presencia en esta obra: el hero\u00edsmo, la cobard\u00eda, la temeridad, la venganza, el poder, el amor en sus m\u00faltiples formas, el sacrificio, el plegarse o no al destino, el libre arbitrio, la moral p\u00fablica y privada, la familiar, la guerra entre los dioses y los hombres, el tiempo, etc. Los colmillos del drag\u00f3n no constituye una galer\u00eda de historias y sucesos envejecidos, enclaustrados en su gloriosa e infecunda antig\u00fcedad, sino que gozan y resultan verdaderamente actuales. El a\u00f1adido sincr\u00e9tico de mi cosecha le confiere a la fuerza del mito un aspecto creativo y revelador.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los colmillos del drag\u00f3n (La saga de los cadmeos) Enrique Gonz\u00e1lez Rojo Arthur Antesala El poema que tiene el lector en sus manos es at\u00edpico en la poes\u00eda mexicana. 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