{"id":21291,"date":"2021-03-15T17:05:36","date_gmt":"2021-03-15T23:05:36","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=21291"},"modified":"2021-03-15T17:05:54","modified_gmt":"2021-03-15T23:05:54","slug":"el-laberinto-de-la-soledad-el-escritor-octavio-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=21291","title":{"rendered":"El laberinto de la soledad,\u00a0del escritor Octavio Paz"},"content":{"rendered":"<header class=\"article--header\">\n<h4 class=\"article--title\">El laberinto de la soledad de Octavio Paz<\/h4>\n<div class=\"author-article author-article--t\">\n<div class=\"author-article--t__photo author-article--t__photo--circle\">Andrea Imaginario<\/div>\n<div class=\"author-article--t__info \">\n<div class=\"author-article--t__info__job-title\">Especialista en Artes, Literatura Comparada e Historia<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/header>\n<div id=\"js-article-body\" class=\"article--body\">\n<p>En el libro\u00a0<em>El laberinto de la soledad,\u00a0<\/em>el escritor Octavio Paz reflexiona sobre la identidad de M\u00e9xico y los valores culturales que mueven los hilos de su historia. Escrito bajo la forma del ensayo, la densidad de sus planteamientos lo han convertido en un texto referencial para toda Am\u00e9rica Latina. Por ello, en este art\u00edculo ofrecemos una breve introducci\u00f3n a su lectura: rese\u00f1a, resumen, an\u00e1lisis y breve biograf\u00eda del autor.<\/p>\n<p>El siglo XX en Hispanoam\u00e9rica abre con una pregunta nacida de una independencia apenas incipiente: \u00bfexiste, o en qu\u00e9 consiste, la identidad hispanoamericana? Esta pregunta es tambi\u00e9n preocupaci\u00f3n de Octavio Paz en este gran ensayo llamado\u00a0<em>El laberinto de la soledad<\/em>, donde el autor se interroga sobre la identidad del ser mexicano espec\u00edficamente. Su pregunta principal ser\u00e1 \u00ab\u00bfqu\u00e9 hace diferentes a los mexicanos?\u00bb<\/p>\n<h2>Estructura del libro<\/h2>\n<figure class=\"image\"><figcaption>Izquierda: Primera edici\u00f3n de\u00a0<em>El laberinto de la soledad<\/em>. Derecha: Edici\u00f3n 50\u00ba aniversario.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Octavio Paz public\u00f3\u00a0<em>El laberinto de la soledad\u00a0<\/em>por primera vez en el a\u00f1o 1950. Este, que fue su primer libro de ensayos, sufri\u00f3 algunas modificaciones a partir de 1959, cuando fue lanzada la segunda edici\u00f3n.<\/p>\n<p>En su primera edici\u00f3n, el libro constaba de los primeros siete cap\u00edtulos, y el octavo era solo el ap\u00e9ndice. Desde su segunda edici\u00f3n, el ap\u00e9ndice \u00abNuestros d\u00edas\u00bb fue incorporado como octavo cap\u00edtulo.<\/p>\n<p>Actualmente, todos los cap\u00edtulos confluyen en un nuevo ap\u00e9ndice llamado \u201cLa dial\u00e9ctica de la soledad\u201d, una suerte de s\u00edntesis de las ideas esbozadas a lo largo de todo el texto. Los cap\u00edtulos son:<\/p>\n<ol>\n<li>El pachuco y otros extremos<\/li>\n<li>M\u00e1scaras mexicanas<\/li>\n<li>Todos los santos, d\u00eda de muertos<\/li>\n<li>Los hijos de la Malinche<\/li>\n<li>Conquista y colonia<\/li>\n<li>De la independencia a la revoluci\u00f3n<\/li>\n<li>La inteligencia mexicana<\/li>\n<li>Nuestros d\u00edas<br \/>\n<strong>Ap\u00e9ndice:\u00a0<\/strong>La dial\u00e9ctica de la soledad<\/li>\n<\/ol>\n<p>Tal parece que este libro represent\u00f3 una gran inquietud, no solo para Octavio Paz sino para los lectores mexicanos, puesto que en las siguientes ediciones fueron a\u00f1adidas otras secciones. En efecto, en 1969, Paz incorpor\u00f3 un apartado llamado \u201cPosdata\u201d, que consta de las siguientes partes:<\/p>\n<ul>\n<li>Olimpiada y Tlatelolco<\/li>\n<li>El desarrollo y otros espejismos<\/li>\n<li>Cr\u00edtica de la pir\u00e1mide<\/li>\n<\/ul>\n<p>Posteriormente, se a\u00f1adi\u00f3 una entrevista que Claude Fell le hiciera a Paz, publicada en la revista\u00a0<em>Plural<\/em>\u00a0en 1975, y que fue titulada \u201cVuelta a\u00a0<em>El laberinto de la soledad<\/em>\u201d.<\/p>\n<h2>Resumen de\u00a0<em>El laberinto de la soledad<\/em><\/h2>\n<p>Octavio Paz reflexiona sobre la identidad y la naci\u00f3n mexicana en plena mitad del siglo XX, cuando M\u00e9xico enfrentaba ya las desilusiones de la revoluci\u00f3n de 1910. En ese tiempo tambi\u00e9n el mundo enfrentaba una radical transformaci\u00f3n capitalista, la expansi\u00f3n de la ideolog\u00eda socialista y las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial concluida en 1945.<\/p>\n<p>El autor acude al g\u00e9nero literario del ensayo, cuya flexibilidad permite cavilar sobre un tema sin la pretensi\u00f3n de dictar c\u00e1tedra ni revelar leyes universales. El ensayo comparte un camino reflexivo que es, en cierto modo, el discurrir de la propia conciencia. El ensayista sabe que la identidad, as\u00ed como un laberinto, es un problema a resolver. Para M\u00e9xico, es el laberinto de la soledad, condici\u00f3n \u00faltima del ser mexicano.<\/p>\n<p>En los primeros cuatro cap\u00edtulos del libro, Octavio Paz observa y analiza los movimientos migratorios, los s\u00edmbolos, los modales y los rituales de la cultura, todos ellos en el v\u00e9rtice de un proceso de transformaci\u00f3n. Su tesis principal versar\u00e1 sobre la convicci\u00f3n de que el ser mexicano se funda en la soledad, no como cosa existencial, sino como imaginario colectivo, como imagen hist\u00f3rica.<\/p>\n<aside class=\"related-inline related-inline--stack\">\n<div class=\"article-card article-card--stack article-card--gray\">\n<div class=\"article\">Para definir al mexicano, Paz recorre el camino a la inversa: su primer esfuerzo ser\u00e1 mirar la identidad mexicana fuera de sus fronteras. Ser\u00e1 despu\u00e9s que Paz retorne su mirada al coraz\u00f3n de M\u00e9xico mismo, para analizar las m\u00e1scaras sociales que derivan en el \u00abninguneo\u00bb como pr\u00e1ctica colectiva. Recorrer\u00e1 los s\u00edmbolos de las fiestas y del culto a la muerte, percibida como una venganza de la vida y, finalmente, reflexionar\u00e1 sobre las perspectiva de un patriarcalismo, fundado en la humillaci\u00f3n y violaci\u00f3n simb\u00f3lica de la madre.<\/div>\n<\/div>\n<\/aside>\n<p>Los cap\u00edtulos del 4 al 8 repasar\u00e1n la historia como un tejido elaborado a pulso, que ser\u00e1 el tejido que arrope esta cultura previamente descrita: la conquista y la colonia, la independencia y la revoluci\u00f3n, la inteligencia mexicana y los d\u00edas contempor\u00e1neos de Paz en aquel momento, dar\u00e1n forma discursiva a la soledad hecha cuerpo en el imaginario colectivo.<\/p>\n<h2>An\u00e1lisis de\u00a0<em>El laberinto de la soledad<\/em><\/h2>\n<p>A continuaci\u00f3n, analizaremos en detalle, cap\u00edtulo a cap\u00edtulo, cada uno de los principales planteamientos de Octavio Paz en\u00a0<em>El laberinto de la soledad<\/em>.<\/p>\n<h3>El pachuco y otros extremos (cap\u00edtulo 1)<\/h3>\n<figure class=\"image\"><figcaption>Germ\u00e1n Vald\u00e9s \u00abTin Tan\u00bb como pachuco.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Resulta interesante que Paz sit\u00fae su primer acercamiento a la identidad mexicana fuera de las fronteras de M\u00e9xico, en Los \u00c1ngeles. Para la d\u00e9cada de 1950, en esta ciudad exist\u00eda un grupo cultural conocido como \u00abpachucos\u00bb, bandas de j\u00f3venes, casi siempre mexicanos, con un deseo manifiesto de ser distintos, tanto a su origen como a la cultura de acogida. Para paz, el pachuco pretend\u00eda infundir miedo en busca de la autohumillaci\u00f3n, su voluntad era la de no ser.<\/p>\n<p>As\u00ed, el pachuco resulta ideal para la imagen que acompa\u00f1ar\u00e1 todo el libro: la soledad mexicana nace del sentimiento de haber sido arrancado, dice Paz. Por tanto, la tesis fundamental ser\u00e1 que la historia de M\u00e9xico es la b\u00fasqueda de esa filiaci\u00f3n, la b\u00fasqueda del v\u00ednculo o del origen, de cuya p\u00e9rdida deriva su soledad esencial.<\/p>\n<p>Paz se pregunta: \u00bfqu\u00e9 hace diferentes a los mexicanos? \u00bfQu\u00e9 los diferencia de los estadounidenses? El vecino del norte le resultaba a Octavio Paz confiado en el futuro; luchaba por sus ideales a trav\u00e9s del perfeccionamiento del sistema y no de la invenci\u00f3n; part\u00eda de un optimismo que negaba la realidad, gustaba de historias de polic\u00edas y de hadas, gustaba comprender y regodearse en el humor. Eran, al menos hasta la Segunda Guerra Mundial, cr\u00e9dulos.<\/p>\n<p>Para Paz, los mexicanos contemplan el horror en su cultura, le rinden culto a la muerte; son creyentes, pero no cr\u00e9dulos; no son optimistas, pero creen en los mitos y las leyendas; contemplan y viven la tristeza como identidad.<\/p>\n<h3>M\u00e1scaras mexicanas (cap\u00edtulo 2)<\/h3>\n<p>En este cap\u00edtulo, Octavio Paz reflexiona sobre las actitudes de autodefensa, resignaci\u00f3n e iron\u00eda mexicanas que funcionan como m\u00e1scaras que ocultan la realidad. As\u00ed, establece: el mexicano es cerrado. En esta cultura, abrirse, mostrarse, es percibido como debilidad y traici\u00f3n. Octavio Paz piensa que esto es visible en expresiones del lenguaje como \u00abno te rajes\u00bb, una m\u00e1xima mexicana.<\/p>\n<p>\u00abRajarse\u00bb es &#8216;abrirse&#8217;, es mostrar lo que se lleva dentro, es estar al alcance de la penetraci\u00f3n, de la invasi\u00f3n, del ultraje, de la violaci\u00f3n. Por eso, Paz relaciona el car\u00e1cter cerrado del mexicano con el machismo reinante, ya que despu\u00e9s de todo la mujer es, pues, imagen de la raja que nunca se cierra. La mujer es lo abierto por naturaleza. Abrirse es \u00abvenderse\u00bb, dice Paz.<\/p>\n<p>El pudor es as\u00ed una m\u00e1scara que protege la intimidad. Si del hombre se espera la reserva, de la mujer se espera el recato. El cuerpo \u00abmuestra\u00bb el ser. La relaci\u00f3n con el homosexualismo y el machismo en M\u00e9xico dar\u00e1 otra pista: ejercerlo no es otra cosa que \u00abrajarse\u00bb, abrirse, pero, a pesar de ello, resulta v\u00e1lido ser el que \u00abraja\u00bb al otro, el que lo \u00ababre\u00bb.<\/p>\n<p>Todo son m\u00e1scaras: la simulaci\u00f3n, la disimulaci\u00f3n propia y disimulaci\u00f3n del otro, el ninguneo y, finalmente, el silencio. Son mecanismos defensivos, no ofensivos. Esa es la lucha mexicana.<\/p>\n<p>En este cap\u00edtulo, Paz postula tambi\u00e9n que lo cerrado vive en M\u00e9xico como amor a la forma. De all\u00ed el ritualismo y de all\u00ed tambi\u00e9n la consolidaci\u00f3n del barroco, tanto literario como pl\u00e1stico, por sobre otros paradigmas est\u00e9ticos.<\/p>\n<h3>Todos los santos, d\u00eda de muertos (cap\u00edtulo 3)<\/h3>\n<p>No debe extra\u00f1ar que el mexicano guste de las fiestas p\u00fablicas. Estas son canales de purificaci\u00f3n por medio del caos, momentos excepcionales en los que la gente puede abrirse, \u00abrajarse\u00bb. La fiesta permite la expresi\u00f3n, y, seg\u00fan Paz, expresarse es romper con uno mismo. La fiesta permite que por un d\u00eda sea exhibido aquello que la cultura cotidiana impide. Ese es el lugar del d\u00eda de muertos o de la fiesta del grito.<\/p>\n<p>La cultura mexicana de la fiesta es un culto a la muerte que Octavio Paz observa como s\u00edmbolo de una venganza contra la vida. Las representaciones populares de la muerte son abordadas por el autor como s\u00edmbolos de la insignificancia de la vida humana.<\/p>\n<h3>Los hijos de la Malinche (cap\u00edtulo 4)<\/h3>\n<figure class=\"image\"><figcaption>Desiderio Hern\u00e1ndez Xochitiotzin:\u00a0<em>Negociaciones entre los aztecas y los espa\u00f1oles<\/em>, Tlaxcala. Mural.<br \/>\nLa Malinche aparece en medio actuando como int\u00e9rprete entre ambas lenguas.<\/figcaption><\/figure>\n<p>El capitalismo y su relaci\u00f3n con M\u00e9xico es una de las preocupaciones de Paz. Seg\u00fan el autor, el capitalismo representa el despojo de lo humano al reducirlo a mera fuerza de trabajo. El capitalismo irrumpe en la sociedad y transforma el orden y los s\u00edmbolos en utilidad y utilidades.<\/p>\n<p>Si el campesino, dice Paz, representa el misterio y la tradici\u00f3n, el obrero est\u00e1 disuelto en lo gen\u00e9rico de la clase, pues no es due\u00f1o ni de sus herramientas, ni del resultado de su obra ni de sus ganancias. El obrero cumple apenas una funci\u00f3n en la cadena de producci\u00f3n. Por lo tanto, su trabajo se deshumaniza. Cosa semejante pasa con el t\u00e9cnico. La sociedad capitalista se hace eficaz, pero pierde el rumbo.<\/p>\n<p>En medio de ello, el mexicano se mantiene en la lucha con sus entidades del pasado, cuyas fuentes se encuentran en la conquista. Ser\u00e1 este el lugar de la expresi\u00f3n ling\u00fc\u00edstica \u00ab\u00a1Viva M\u00e9xico, hijos de la chingada!\u00bb; pero \u00bfqui\u00e9n es la Chingada?, se pregunta el autor.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 esta una frase usada en contra de los dem\u00e1s: los otros, los extranjeros, los malos mexicanos. Si bien chingar tiene un significado diferente en cada regi\u00f3n de Am\u00e9rica Latina, siempre tiene una connotaci\u00f3n violenta; siempre refiere a una forma de agresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Dice Paz que la chingada es, pues, \u00abla madre abierta, violada o burlada por la fuerza\u00bb. Es do\u00f1a Malinche, amante de Cort\u00e9s, por lo que sus hijos son el engendro de la violaci\u00f3n. Si la Malinche \u00abse ha vendido\u00bb, ha traicionado a su gente, el mexicano no la perdona. Ha roto con su madre, ha perdido el v\u00ednculo.<\/p>\n<p>Esta frase es para Paz la sarc\u00e1stica humillaci\u00f3n de la madre y la afirmaci\u00f3n violenta del padre. Ese es el grito de la revoluci\u00f3n. Por eso, la revoluci\u00f3n niega lo diverso e impone al hombre en la c\u00faspide. Cerrados una vez m\u00e1s, los mexicanos viven la orfandad y la soledad.<\/p>\n<p>Ver tambi\u00e9n\u00a0<a href=\"https:\/\/www.culturagenial.com\/es\/cien-anos-de-soledad-de-gabriel-garcia-marquez\/\">Cien a\u00f1os de soledad de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez<\/a>.<\/p>\n<h3>Conquista y colonia (cap\u00edtulo 5)<\/h3>\n<figure class=\"image\"><figcaption>Diego Rivera:\u00a0<em>La colonizaci\u00f3n o llegada de Hern\u00e1n Cort\u00e9s a Veracruz<\/em>\u00a0(fragmento).<\/figcaption><\/figure>\n<p>Frente a la conquista y la colonizaci\u00f3n, los aztecas sienten que los dioses los han abandonado, los han dejado en la orfandad. Espa\u00f1a, en aquellos a\u00f1os, no es la Espa\u00f1a medieval cerrada, sino que est\u00e1 abierta a la universalidad por influencia del renacimiento. Por eso Espa\u00f1a aplica y adapta, pero no inventa, seg\u00fan Octavio Paz.<\/p>\n<p>La Iglesia cat\u00f3lica, tambi\u00e9n de pretensi\u00f3n universal, le ofrece a los ind\u00edgenas una filiaci\u00f3n, un refugio y, en \u00faltima instancia, un rol o papel, as\u00ed sea el \u00faltimo de la sociedad. De all\u00ed que la religi\u00f3n cat\u00f3lica haya cumplido un papel cohesionador.<\/p>\n<p>De la misma manera que Espa\u00f1a no inventa, sino que aplica y adapta, el arte novohispano no pretender\u00e1 la originalidad. Pretender\u00e1, s\u00ed, la universalidad.<\/p>\n<p>Sor Juana In\u00e9s de la Cruz ser\u00e1 ejemplo de ello. Pero ella tambi\u00e9n, como hija del orden colonial impuesto en M\u00e9xico, vivir\u00e1 la doble soledad: la soledad de la mujer y de la intelectualidad. Como es de esperarse en la cultura de la m\u00e1scara, el disimulo y el ninguneo, sor Juana acabar\u00e1 por guardar silencio y acatar el rol que se le ha impuesto.<\/p>\n<h3>De la independencia a la revoluci\u00f3n (cap\u00edtulo 6)<\/h3>\n<figure class=\"image\"><figcaption>Juan O&#8217;Gorman: Independencia de M\u00e9xico. Fragmento. Mural.<\/figcaption><\/figure>\n<p>La decadencia del orden colonial trae consigo una imagen de Am\u00e9rica Latina como un futuro por realizar y no como una tradici\u00f3n a continuar.<\/p>\n<p>Pero seg\u00fan el autor, los l\u00edderes de la independencia anteponen las ideolog\u00edas como una m\u00e1scara, puesto que, de fondo, no plantean un nuevo orden sino la perpetuaci\u00f3n del orden anterior en manos de los herederos. Por eso, dice Paz, la independencia mexicana ser\u00e1 una guerra de clases y no una guerra con la metr\u00f3polis; ser\u00e1 una reforma agraria en gestaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La confusi\u00f3n que se genera en M\u00e9xico en aquellos a\u00f1os permite que EE.UU. aproveche la situaci\u00f3n para robar la mitad de su territorio, lo que hiere de muerte al caudillismo militar y golpea la moral mexicana. Es una raja, es la tierra violada, penetrada, rajada.<\/p>\n<p>El porfirismo posterior ser\u00e1 heredero del feudalismo colonial. Es la imposici\u00f3n de una minor\u00eda. Aparece as\u00ed, una vez m\u00e1s en la historia de M\u00e9xico, la simulaci\u00f3n, apenas \u00fatil para romper con el pasado, pero incapaz de crear un orden real.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n mexicana es la primera y verdadera revelaci\u00f3n del ser mexicano para Octavio Paz, pues aunque naci\u00f3 sin programa, su proceso fue aut\u00e9nticamente de base y muy anterior a las revoluciones socialistas del siglo, empezando por la rusa.<\/p>\n<p>Sin embargo, hallar\u00eda sus l\u00edmites al llegar al gobierno. Por ello, atrapada en su condici\u00f3n org\u00e1nica sin programa ideol\u00f3gico, acaba por adoptar un programa liberal, asimilar un discurso socialista y sufrir las consecuencias del imperialismo. Lo que nace por primera vez desde una autenticidad se transforma, nuevamente, en un disfraz, en una m\u00e1scara; en simulaci\u00f3n y disimulo. La revoluci\u00f3n quiere regresar al origen, y esa voluntad de regreso es fruto de la soledad.<\/p>\n<h3>La inteligencia mexicana (cap\u00edtulo 7)<\/h3>\n<figure class=\"image\"><figcaption>Jos\u00e9 Clemente Orozco:\u00a0<em>Katharsis.<\/em>\u00a01934-1935. Fresco.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Octavio Paz aborda en este cap\u00edtulo el surgimiento y evoluci\u00f3n de una nueva generaci\u00f3n de intelectuales que acompa\u00f1\u00f3 el proceso revolucionario o que vivi\u00f3 la transformaci\u00f3n, no sin contradicciones. Surgieron toda clase de artistas e intelectuales al servicio de la revoluci\u00f3n, que debieron formarse en \u00e1reas ajenas para desarrollar un papel en la administraci\u00f3n del Estado. Algunos, al identificarse con el gobierno, perdieron el esp\u00edritu cr\u00edtico del oficio.<\/p>\n<p>Paz celebra la pol\u00edtica educativa desarrollada por Jos\u00e9 Vasconcelos, secretario de educaci\u00f3n, quien impuls\u00f3 importantes reformas y brind\u00f3 los espacios para el desarrollo de las artes de inspiraci\u00f3n popular y nacional, como el muralismo mexicano.<\/p>\n<p>Ver tambi\u00e9n\u00a0<a href=\"https:\/\/www.culturagenial.com\/es\/muralismo-mexicano-importancia\/\">5 claves para entender la importancia del muralismo mexicano<\/a>.<\/p>\n<p>Autor de\u00a0<em>La raza c\u00f3smica<\/em>, Vasconcelos contempla a M\u00e9xico y Am\u00e9rica Latina como una promesa de futuro para el mundo. Sin embargo, dice Paz que la pretensi\u00f3n de una educaci\u00f3n socialista, progresista y antidogm\u00e1tica se contradec\u00eda con el programa liberal de gobierno.<\/p>\n<p>Paz destaca el valor del aporte de importantes intelectuales de m\u00e9xico que marcaron la diferencia y destacaron, por lo que se constituyen en referencias fundamentales, como Jos\u00e9 Gaos y Alfonso Reyes, entre muchos otros.<\/p>\n<h3>Nuestros d\u00edas (cap\u00edtulo 8)<\/h3>\n<figure class=\"image\"><figcaption>David Alfaro Siqueiros:\u00a0<em>Imagen de nuestro presente<\/em>. 1947.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Al reflexionar sobre su actualidad, Octavio Paz reconoce que la revoluci\u00f3n cre\u00f3 a la naci\u00f3n, le dio cuerpo y nombre, le dio entidad, pero que, a pesar de ello, no fue capaz de crear un orden vital en el cual pudieran encontrarse las respuestas que los mexicanos han buscado a lo largo de su historia, especialmente desde el momento en que comenzaron a tomar consciencia de su especificidad.<\/p>\n<p>Analizar su tiempo hist\u00f3rico lo lleva a escudri\u00f1ar en los l\u00edmites y alcances de los modelos de orden pol\u00edtico, econ\u00f3mico y social que dominan para entonces el mundo occidental, y que, de alguna manera, afectan el proyecto de pa\u00eds: el capitalismo y el socialismo. Ambos sistemas, sea en el discurso o en la praxis, se muestran insuficientes para dar respuesta a las necesidades mexicanas, lo mismo que las realidades de otras naciones, como las latinoamericanas, las asi\u00e1ticas y las africanas.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 se deje traslucir en este laberinto de Octavio Paz, de alg\u00fan modo, un peque\u00f1o aliento de esperanza, de posibilidad del ser mexicano, de promesa y de futuro, que, en este caso, reclama la invenci\u00f3n.<\/p>\n<p>La revisi\u00f3n de la historia, los s\u00edmbolos, el lenguaje y los rituales hechos por el autor hasta este punto, no son m\u00e1s que un esfuerzo por encontrar los derroteros que conduzcan a la liberaci\u00f3n del hombre que es, al fin y al cabo, el prop\u00f3sito de toda la historia humana.<\/p>\n<h2>Breve biograf\u00eda de Octavio Paz<\/h2>\n<p>Octavio Paz Lozano (1914-1998) naci\u00f3 en Ciudad de M\u00e9xico. Fue poeta, ensayista y diplom\u00e1tico. Sus padres fueron Josefina Lozano y Octavio Paz Sol\u00f3rzano, quien fue un luchador activo de la revoluci\u00f3n mexicana iniciada en 1910. Su abuelo, Ireneo Paz, fue un intelectual y novelista. En su biblioteca, el joven Octavio encontr\u00f3 la fascinaci\u00f3n por la lectura, especialmente la poes\u00eda.<\/p>\n<p>Se form\u00f3 en la Escuela Nacional Preparatoria en San Ildefonso y, posteriormente, estudi\u00f3 en la Facultad de Derecho y Filosof\u00eda de la Universidad Aut\u00f3noma de M\u00e9xico (UNAM).<\/p>\n<p>Sus primeros poemarios sol\u00edan tener una gran influencia del pensamiento marxista, pero poco a poco se transforman por la influencia de las ideas de los surrealistas as\u00ed como de otros movimientos literarios.<\/p>\n<p>En 1944 recibe la beca Guggenheim, por lo que se traslada a los Estados Unidos por espacio de un a\u00f1o. Al a\u00f1o siguiente, inicia su carrera en el Servicio Exterior de M\u00e9xico. Poco a poco, ir\u00e1 ganando mayor notoriedad como escritor, hasta convertirse en uno de los autores m\u00e1s le\u00eddos del mundo hispanohablante.<\/p>\n<p>Recibi\u00f3 el premio Cervantes en el a\u00f1o de 1981 y el premio Nobel en 1990. Muere en Coyoac\u00e1n, M\u00e9xico.<\/p>\n<h3>Obras m\u00e1s importantes de Octavio Paz<\/h3>\n<h4>Poes\u00eda<\/h4>\n<ul>\n<li>1933<em>.- Luna silvestre<\/em><\/li>\n<li>1936<em>.- \u00a1No pasar\u00e1n!<\/em><\/li>\n<li>1937<em>.- Bajo tu clara sombra y otros poemas sobre Espa\u00f1a<\/em><\/li>\n<li>1949<em>.- Libertad bajo palabra<\/em><\/li>\n<li>1954<em>.- Semillas para un himno<\/em><\/li>\n<li>1999<em>.- Figuras y figuraciones<\/em><\/li>\n<\/ul>\n<h4>Ensayo<\/h4>\n<ul>\n<li>1950<em>.- El laberinto de la soledad<\/em><\/li>\n<li>1956<em>.- El arco y la lira<\/em><\/li>\n<li>1957<em>.- Las peras del olmo<\/em><\/li>\n<li>1965<em>.- Los signos en rotaci\u00f3n y otros ensayos<\/em><\/li>\n<li>1966<em>.- Remedios Varo<\/em><\/li>\n<li>1973<em>.- El signo y el garabato<\/em><\/li>\n<li>1982<em>.- Sor Juana In\u00e9s de la Cruz o las trampas de la fe<\/em><\/li>\n<li>1989<em>.- Poes\u00eda, mito, revoluci\u00f3n<\/em><\/li>\n<li>1990<em>.- La otra voz. Poes\u00eda y fin de siglo<\/em><\/li>\n<li>1993<em>.- La llama doble: amor y erotismo<\/em><\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El laberinto de la soledad de Octavio Paz Andrea Imaginario Especialista en Artes, Literatura Comparada e Historia En el libro\u00a0El laberinto de la soledad,\u00a0el escritor Octavio Paz reflexiona sobre la identidad de M\u00e9xico y los valores culturales que mueven los hilos de su historia. 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