{"id":21474,"date":"2021-03-24T06:46:55","date_gmt":"2021-03-24T12:46:55","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=21474"},"modified":"2021-03-24T06:46:55","modified_gmt":"2021-03-24T12:46:55","slug":"solo-recuerda-la-vision-del-domingo-19-de-julio-de-1936","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=21474","title":{"rendered":"S\u00f3lo recuerda la visi\u00f3n del domingo 19 de julio de 1936"},"content":{"rendered":"<p>La ingenier\u00eda son\u00e1mbula de Vicente Rojo<\/p>\n<p>Javier Aranda Luna<\/p>\n<p>Su primer recuerdo es una ventana. La ventana de su casa. A sus cuatro a\u00f1os por all\u00ed mira al mundo, pero de todas las veces que se asom\u00f3, s\u00f3lo recuerda la visi\u00f3n del domingo 19 de julio de 1936: por entre los edificios y sobre el Paseo de San Juan se abre paso una imagen poderosa, tan n\u00edtida que a\u00f1os despu\u00e9s la sigue viendo: los camiones pasan con gente gritando o cantando mientras enarbolan armas y banderas. Es el d\u00eda de la reacci\u00f3n que hubo en Barcelona frente al alzamiento militar de Francisco Franco, el soldado que hizo de la crueldad una forma de vida y una manera para cebar su patrimonio.<\/p>\n<p>Vicente Rojo empez\u00f3 a ver al mundo a partir de esa doble imagen que une el sentido de la fiesta y la tragedia: \u201cNo olvido el sol, los brillantes colores de verano, la euforia popular y, al mismo tiempo, en el mismo instante, surge la presencia ominosa de las armas. Desde entonces, la conciencia del j\u00fabilo inseparable del dolor ha normado todo mi trabajo\u2026 y toda mi vida\u201d.<\/p>\n<p>El franquismo hizo a su padre huir de Espa\u00f1a y, a\u00f1os despu\u00e9s, a su madre y a \u00e9l mismo. Cuando lleg\u00f3 a M\u00e9xico en 1949 la vida se me ilumin\u00f3. La luz del altiplano lo deslumbr\u00f3 \u201cy ese deslumbramiento sigue acompa\u00f1\u00e1ndome.<\/p>\n<p>\u2013Hoy puede resultar muy dif\u00edcil aceptar y entender la posibilidad de aquella luz tan brillante, pero cuando llegu\u00e9, para m\u00ed esa imagen tan poderosa era algo que no hab\u00eda vivido ni conoc\u00eda hasta entonces.<\/p>\n<p>Como prueba de ese deslumbramiento da cuenta una fotograf\u00eda que fij\u00f3 su imagen frente a un caballete pintando la Pir\u00e1mide del Sol. Tiene 17 a\u00f1os y no sabe entonces que con el tiempo la pir\u00e1mide se convertir\u00e1 en una presencia recurrente en su obra y en una de sus series emblem\u00e1ticas, ni que sus c\u00f3dices de piedra o al fresco engendrar\u00e1n otra serie m\u00e1s donde las texturas ser\u00e1n a\u00f1os, siglos, signos que encierran un misterio.<\/p>\n<p>Pocos artistas han permeado tanto lo p\u00fablico como lo privado como Vicente Rojo. Si sus \u00f3leos pertenecen al reino de museos, galer\u00edas y colecciones privadas, su trabajo como dise\u00f1ador gr\u00e1fico tatu\u00f3, de manera indeleble, la vida cultural del pa\u00eds en el sentido m\u00e1s amplio: el emblem\u00e1tico sol de La Jornada, por ejemplo, que encontramos todos los d\u00edas en puestos de peri\u00f3dicos fue producto de su inventiva. Tambi\u00e9n muchas de las portadas de la revista Plural de Octavio Paz y de libros que han sido esenciales para varias generaciones son resultado de su creatividad: de la edici\u00f3n original de Cien a\u00f1os de soledad a La noche de Tlatelolco, Las batallas en el desierto o Los hijos de S\u00e1nchez de Oscar Lewis.<\/p>\n<p>El arte p\u00fablico de Rojo es tan p\u00fablico que su autor\u00eda por momentos desaparece. Eso ocurre con su trabajo gr\u00e1fico en las portadas de libro, pero tambi\u00e9n con su trabajo escult\u00f3rico. Y al escribir esto \u00faltimo pienso en la P\u00e9rgola Ixca Cienfuegos, en homenaje a Carlos Fuentes, en el espl\u00e9ndido cuerpo de agua con decenas de min\u00fasculas pir\u00e1mides frente a La Alameda, o en el espacio escult\u00f3rico La f\u00e1brica en la Ciudad Deportiva de la Magdalena Mixhuca. Su obra p\u00fablica se asimila a los espacios y logra lo que Vicente aspiraba lograr con su quehacer: dar con el justo equilibrio para que la pr\u00e1ctica personal y colectiva se encuentren. Por eso dec\u00eda que trabajar para la cultura era laborar para la vida.<\/p>\n<p>Aunque su expresi\u00f3n art\u00edstica fue abstracta, con universos regidos por la geometr\u00eda, toda su obra siempre surgi\u00f3 de alguna vivencia. La serie M\u00e9xico bajo la lluvia naci\u00f3 un d\u00eda de principio de los a\u00f1os 50, cuando vio llover en el valle de Cholula desde la loma del Instituto Astron\u00f3mico de Tonantzintla. La lluvia estaba formada por dos cortinas de agua que ca\u00edan separadas, cada una a un extremo del inmenso valle: era una visi\u00f3n poderosa y al mismo tiempo delicada, visi\u00f3n ins\u00f3lita que me persigui\u00f3 durante muchos a\u00f1os\u2026 Hasta que la pint\u00f3 a principios de los 80.<\/p>\n<p>Cuando Vicente Rojo ingres\u00f3 al Colegio Nacional, Jos\u00e9 Emilio Pacheco dijo unas palabras que siguen teniendo vigencia para acercarnos a este artista que el poeta nos ense\u00f1\u00f3 a mirar: En un momento en que de nuevo el odio, la intolerancia y la irracionalidad nos amenazan por todas partes, la obra y la presencia del gran artista que es Vicente Rojo se vuelven, hoy como nunca, un modelo y un motivo de esperanza. Su ingenier\u00eda son\u00e1mbula, dir\u00eda Octavio Paz, nos hace mirar al mundo con un ligero aumento de luz.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ingenier\u00eda son\u00e1mbula de Vicente Rojo Javier Aranda Luna Su primer recuerdo es una ventana. La ventana de su casa. 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