{"id":21663,"date":"2021-03-30T17:47:14","date_gmt":"2021-03-30T23:47:14","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=21663"},"modified":"2021-03-30T17:47:14","modified_gmt":"2021-03-30T23:47:14","slug":"george-washington","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=21663","title":{"rendered":"George Washington"},"content":{"rendered":"<p>George Washington<\/p>\n<p>Como acontecimiento precursor de la Revoluci\u00f3n Francesa y de la emancipaci\u00f3n de Am\u00e9rica, la independencia de los Estados Unidos fue uno de los sucesos trascendentales del tr\u00e1nsito a la Edad Contempor\u00e1nea. En este sentido pocos personajes merecen tanto el calificativo de \u00abfigura hist\u00f3rica\u00bb como George Washington, m\u00e1ximo responsable de las campa\u00f1as militares de la guerra de Independencia (1775-1783) y principal art\u00edfice de la construcci\u00f3n desde bases democr\u00e1ticas de la nueva naci\u00f3n, que lo eligi\u00f3 primer presidente de los Estados Unidos de Am\u00e9rica (1789-1797).<\/p>\n<p>George Washington<\/p>\n<p>George Washington naci\u00f3 el 22 de febrero de 1732 a orillas del r\u00edo Potomac, en la finca de Bridge&#8217;s Creek, en el antiguo condado de Westmoreland, en el actual estado de Virginia. Pertenec\u00eda a una distinguida familia inglesa, oriunda de Northamptonshire, que hab\u00eda llegado a Am\u00e9rica a mediados del siglo XVII y hab\u00eda logrado amasar una considerable fortuna. Su padre, Augustine, due\u00f1o de inmensas propiedades, era un hombre ambicioso que hab\u00eda estudiado en Inglaterra y que al enviudar de su primera mujer (Jane Butler, que le hab\u00eda dado cuatro hijos) contrajo segundas nupcias con Mary Ball, miembro de una respetable familia de Virginia que le dio otros seis v\u00e1stagos, entre ellos George.<\/p>\n<p>Poco se sabe de la infancia del futuro presidente, salvo que sus padres lo destinaban a una existencia de colono y por ello no fue m\u00e1s all\u00e1 de las escuelas rurales de aquel tiempo: entre los siete y los quince a\u00f1os estudi\u00f3 de modo irregular, primero con el sacrist\u00e1n de la iglesia local y luego con un maestro llamado Williams. Alejado de toda preocupaci\u00f3n literaria o filos\u00f3fica, el muchacho recibi\u00f3 una educaci\u00f3n rudimentaria en lo libresco, pero s\u00f3lida en el orden pr\u00e1ctico, al que lo inclinaba su activo temperamento.<\/p>\n<p>Ya en la temprana adolescencia estaba suficientemente familiarizado con las tareas de los colonos como para cultivar tabaco y almacenar las uvas. En esa \u00e9poca, cuando ten\u00eda once a\u00f1os, muri\u00f3 su padre y pas\u00f3 a la tutela de su hermanastro mayor, Lawrence, un hombre de buen car\u00e1cter que, en cierta forma, fue su tutor. En su casa, George conoci\u00f3 un mundo m\u00e1s amplio y refinado, pues Lawrence estaba casado con Anne Fairfax, una de las grandes herederas de la regi\u00f3n, y acostumbraba codearse con la alta sociedad de Virginia.<\/p>\n<p>Un colono con vocaci\u00f3n militar<\/p>\n<p>Escuchando los relatos de su hermanastro se despert\u00f3 en George una temprana vocaci\u00f3n militar, y a los catorce a\u00f1os quiso hacerse soldado, aunque tuvo que desechar la idea ante la f\u00e9rrea oposici\u00f3n de su madre, quien se neg\u00f3 a que siguiera la carrera de las armas. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde comenz\u00f3 a trabajar de agrimensor, como asistente de una expedici\u00f3n para medir las tierras de lord Fairfax en el valle de Shenandoah.<\/p>\n<p>A partir de entonces las agotadoras jornadas en campo abierto, sin comodidades y expuesto a los peligros de la vida salvaje, le ense\u00f1aron no s\u00f3lo a conocer las costumbres de los indios y las posibilidades de colonizaci\u00f3n del Oeste, sino a dominar su cuerpo y su mente, templ\u00e1ndolo para la tarea que el futuro le reservaba. Aunque las preocupaciones pol\u00edticas no le perturbaban (el joven Washington era un fiel s\u00fabdito de la corona inglesa), pudo por entonces sentirse algo molesto por las limitaciones impuestas por la metr\u00f3poli a la colonizaci\u00f3n, ya que George y su hermanastro proyectaban llevar sus negocios a las tierras del Oeste.<\/p>\n<p>Washington en Mount Vernon (\u00f3leo de Junius Brutus Stearns)<\/p>\n<p>A los veinte a\u00f1os un triste suceso dio un giro a su vida al convertirlo en cabeza de la familia: una tuberculosis acab\u00f3 con la vida de Lawrence en 1752 y George hered\u00f3 la plantaci\u00f3n de Mount Vernon, una vasta finca de 8.000 acres con dieciocho esclavos. Washington pas\u00f3 a ser uno de los hombres m\u00e1s ricos de Virginia, y como tal actuaba: pronto se distingui\u00f3 en los asuntos de la comunidad, fue un activo miembro de la Iglesia episcopal y se postul\u00f3 como candidato, en 1755, a la C\u00e1mara de los Burgueses del distrito. Tambi\u00e9n sobresal\u00eda en las diversiones; era un magn\u00edfico jinete, alto y de ojos azules, un gran cazador y mejor pescador; amaba el baile, el billar y los naipes y asist\u00eda a las carreras de caballos (ten\u00eda sus propias cuadras) y a cuantas representaciones teatrales se daban en la regi\u00f3n. Pero su vocaci\u00f3n de soldado no hab\u00eda muerto, y entre sus planes figuraba ser tambi\u00e9n un brillante militar.<\/p>\n<p>Por entonces, ingleses y franceses se disputaban el dominio de Am\u00e9rica del Norte, y la controversia sobre las rutas de la cabecera del Ohio hab\u00eda conducido a una extrema tensi\u00f3n entre los colonos. Washington se alist\u00f3 en el ej\u00e9rcito, y poco despu\u00e9s de la muerte de su hermanastro fue nombrado por el gobernador Robert Dinwiddie comandante del distrito, con un sueldo de 100 d\u00f3lares anuales. Ante las invasiones de los franceses por la frontera, en 1753 el gobernador le encarg\u00f3 la misi\u00f3n de practicar un reconocimiento en la zona lim\u00edtrofe. A mediados de noviembre, Washington se puso en marcha al frente de seis hombres por el valle del Ohio, una regi\u00f3n inh\u00f3spita poblada de tribus salvajes y m\u00faltiples peligros. A pesar del fr\u00edo y las nieves, pudo llevar a cabo la dura traves\u00eda hasta alcanzar Fort Le Boeuf en Pennsylvania, una haza\u00f1a que comenz\u00f3 a cimentar su fama.<\/p>\n<p>Declarada en 1754 la guerra de los Siete A\u00f1os, que para los colonos ingleses en Am\u00e9rica supon\u00eda la lucha por su expansi\u00f3n frente al predominio franc\u00e9s, Washington fue designado teniente coronel del regimiento de Virginia, a las \u00f3rdenes del general Fry. Al morir el general en combate, Washington le sucedi\u00f3 como jefe supremo de las fuerzas armadas del condado, pasando poco despu\u00e9s a formar parte del estado mayor del general Braddock, que dirig\u00eda las tropas regulares enviadas por Inglaterra. El 9 de julio de 1755 se distingui\u00f3 en la batalla de Monongahela por su coraje y capacidad de decisi\u00f3n, si bien \u00e9sta acab\u00f3 en un desastre para los ingleses.<\/p>\n<p>Washington en uniforme de coronel durante la guerra<br \/>\nde los Siete A\u00f1os (retrato de Charles Willson Peale)<\/p>\n<p>La derrota repercuti\u00f3 de tal forma en su \u00e1nimo que el joven militar se retir\u00f3 a Mount Vernon con el firme prop\u00f3sito de no volver a tomar las armas. Pero no pudo llevarlo a cabo, pues los notables de Virginia le pidieron que se hiciera cargo de las tropas, a pesar de que s\u00f3lo contaba con veintitr\u00e9s a\u00f1os de edad. Washington conserv\u00f3 el mando entre 1755 y 1758, \u00e9poca en que tambi\u00e9n fue elegido como representante del condado de Frederic para la C\u00e1mara de los Burgueses de Virginia. Su nombre ya era popular, se le admiraba por su experiencia y tacto, y comenzaba a labrarse un s\u00f3lido prestigio pol\u00edtico interviniendo activamente en las deliberaciones de la asamblea.<\/p>\n<p>Tras algunos sinsabores, desilusionado ante el curso de la guerra con Francia y la conducta de los comandantes brit\u00e1nicos, Washington renunci\u00f3 a su cargo militar para regresar a Mount Vernon y al poco tiempo, el 6 de enero de 1759, se cas\u00f3 con Martha Dandridge, una mujer tan rica como bella, viuda del coronel Parke Custis y due\u00f1a de una de las mayores fortunas de Virginia. Pose\u00eda un gran n\u00famero de esclavos, 15.000 valiosos acres y dos hijos de seis y cuatro a\u00f1os, que se convirtieron en la verdadera familia de Washington.<\/p>\n<p>En Mount Vernon la pareja, unida m\u00e1s por una armoniosa felicidad que por un amor apasionado, llevaba la vida de los ricos propietarios, atentos a la prosperidad de sus tierras y al papel prominente que desempe\u00f1aban en la vida social de la regi\u00f3n. Todo se hac\u00eda a lo grande, la ropa se compraba en Londres, las fiestas eran espl\u00e9ndidas y los hu\u00e9spedes se contaban por cientos. Pero esta vida rumbosa se ver\u00eda interrumpida por el vendaval pol\u00edtico que pronto se abati\u00f3 sobre la Am\u00e9rica del Norte.<\/p>\n<p>La lucha por la independencia<\/p>\n<p>El final de la guerra de los Siete A\u00f1os, oficializado el 10 de febrero de 1762 con la firma del Tratado de Par\u00eds, signific\u00f3 la renuncia de Francia a sus pretensiones sobre Acadia y Nueva Escocia y la plena soberan\u00eda de Inglaterra sobre Canad\u00e1 y toda la regi\u00f3n de Luisiana, salvo Nueva Orleans. Pero la discrepancia mercantil entre Londres y sus colonias aument\u00f3 a ra\u00edz de esta conclusi\u00f3n, pues el gobierno ingl\u00e9s consider\u00f3 que todas sus posesiones hab\u00edan de cooperar en la amortizaci\u00f3n de los gastos ocasionados por la guerra, ya que todas ellas se hab\u00edan beneficiado de sus resultados.<\/p>\n<p>El d\u00e9ficit originado por la contienda era enorme, y ya en marzo de 1765 el parlamento ingl\u00e9s vot\u00f3 un impuesto que hiri\u00f3 los derechos tradicionales de las colonias, imponiendo el uso de papel timbrado para toda clase de contratos. Con verdadera ceguera pol\u00edtica, al a\u00f1o siguiente dict\u00f3 una serie de derechos aduaneros sobre el papel, el vidrio, el plomo y el t\u00e9, que provocaron la indignaci\u00f3n del mundo comercial norteamericano y la formaci\u00f3n de ligas patri\u00f3ticas contra el consumo de mercanc\u00edas inglesas. A la vanguardia de las luchas que precedieron al estallido revolucionario hab\u00edan de colocarse los arist\u00f3cratas de Virginia y los dem\u00f3cratas de Massachusetts. Washington se sinti\u00f3 irritado por tales medidas, pero continu\u00f3 consider\u00e1ndose un s\u00fabdito leal a Inglaterra y un hombre de opiniones moderadas.<\/p>\n<p>En 1773 la poblaci\u00f3n de Boston protest\u00f3 contra los impuestos arrojando los cargamentos de t\u00e9 al mar. El hecho, conocido como el Boston Tea Party, acab\u00f3 de abrirle los ojos a Washington y de volcarle hacia la defensa de las libertades americanas. Cuando los legisladores de Virginia se reunieron al a\u00f1o siguiente en Raleigh, \u00e9l estuvo presente y firm\u00f3 las resoluciones. En la primera legislatura revolucionaria de ese a\u00f1o pronunci\u00f3 un elocuente discurso declarando: \u00abOrganizar\u00e9 un ej\u00e9rcito de mil hombres, los mantendr\u00e9 con mi dinero y me pondr\u00e9 al frente de ellos para defender a Boston\u00bb. Ya hab\u00eda dejado de ser un moderado cuando, vestido de uniforme, represent\u00f3 a Virginia en el Primer Congreso Continental que se celebr\u00f3 en Filadelfia en 1774. Sus cartas muestran que a\u00fan se opon\u00eda a la idea de la independencia, pero que estaba decidido a no renunciar a \u00abla p\u00e9rdida de los derechos y privilegios que son esenciales a la felicidad de todo Estado libre y sin los cuales la vida, la libertad y la propiedad se tornan totalmente inseguras\u00bb.<\/p>\n<p>Comenzadas las hostilidades entre ingleses y americanos en la batalla de Lexington, el 19 de abril de 1775, los autonomistas declararon sus anhelos de independencia frente a la corona inglesa. Todas las colonias se consideraron en guerra contra la metr\u00f3poli y, en el Segundo Congreso reunido en Filadelfia ese a\u00f1o, confiaron el mando de las tropas al plantador virginiano George Washington. Su elecci\u00f3n fue en parte el resultante de un compromiso pol\u00edtico entre Virginia y Massachusetts, pero tambi\u00e9n la consecuencia de la fama ganada por Washington en la campa\u00f1a de Braddock y del talento con que impresion\u00f3 a los delegados del Congreso.<\/p>\n<p>George Washington tras la batalla de Trenton (detalle de un retrato de Charles Willson Peale)<\/p>\n<p>El flamante jefe de las fuerzas coloniales se vio entonces frente a la arriesgada tarea de crear un ej\u00e9rcito en presencia del enemigo y casi desde la nada. Al llegar a Boston se encontr\u00f3 con m\u00e1s de quince mil hombres, pero se trataba s\u00f3lo de una masa confusa de insurrectos indisciplinados, divididos en bandas hostiles entre s\u00ed, a menudo en harapos y mal armados. Faltaban v\u00edveres y vituallas, y adem\u00e1s, cada asamblea provincial dictaba \u00f3rdenes a su capricho. Aqu\u00ed demostr\u00f3 Washington sus brillantes dotes de organizaci\u00f3n y su incansable energ\u00eda, disciplinando y adiestrando a los voluntarios inexpertos, reuniendo provisiones y llamando a las colonias en su apoyo. De esa forma organiz\u00f3 al ej\u00e9rcito de Massachusetts, con el que pudo ocupar Boston y expulsar de Nueva Inglaterra a los ingleses del general Howe en 1776. Ese a\u00f1o, ante la llegada de nuevas tropas enviadas por la metr\u00f3poli, los americanos hab\u00edan proclamado solemnemente la independencia de los Estados Unidos.<\/p>\n<p>Washington hab\u00eda ganado el primer round contra las tropas de la corona, pero a\u00fan faltaban varios a\u00f1os de guerra en que los soldados americanos ser\u00edan puestos al borde de la aniquilaci\u00f3n. Entre los factores decisivos para alcanzar la victoria figuraron en primer t\u00e9rmino su capacidad para infundir confianza a los soldados, su energ\u00eda incansable y su gran sentido com\u00fan. Nunca fue un genial estratega, ya que, como dijo Jefferson, \u00aba menudo fracas\u00f3 a campo abierto\u00bb, pero supo mantener viva entre sus hombres la llama del patriotismo y escuch\u00f3 siempre las opiniones de los generales a su mando, sin importarle dejar de lado su propio parecer.<\/p>\n<p>As\u00ed, en un segundo momento, Washington retir\u00f3 sus tropas al sur y esper\u00f3 la contraofensiva brit\u00e1nica en Long Island, pero decidi\u00f3 retirarse debido a su inferioridad num\u00e9rica respecto a Howe. Desde entonces emple\u00f3 en Pennsylvania una t\u00e1ctica de desgaste que le vali\u00f3 en 1776 las victorias de Trenton (tras cruzar sorpresivamente el r\u00edo Delaware) y Princeton, aunque tambi\u00e9n las derrotas de Brandwine y Germantown del a\u00f1o siguiente. En retirada, contuvo a las fuerzas de Howe que avanzaban sobre Filadelfia. La ciudad no pudo resistir y cay\u00f3 en manos del jefe brit\u00e1nico, pero pronto los ingleses sufrieron un desastre considerable y el general Burgoyne fue obligado a capitular en Saratoga, el 17 de octubre, ante el asedio del jefe americano Gates.<\/p>\n<p>Washington cruzando el Delaware (\u00f3leo de Emanuel Leutze)<\/p>\n<p>Este \u00e9xito de la Revoluci\u00f3n americana conmovi\u00f3 en Europa a los adeptos del enciclopedismo y a los partidarios del \u00abhombre natural\u00bb de Rousseau. Voluntarios franceses como La Fayette, el conde de Rochambeau y Fran\u00e7ois Joseph Paul de Grasse, polacos como Tadeusz Ko?ciuszko y sudamericanos como Francisco de Miranda, acudieron en auxilio de las huestes de Washington, que vio as\u00ed facilitada su tarea. Despu\u00e9s del terrible invierno de Valley Forge, donde se dedic\u00f3 a adiestrar a sus tropas, pudo reanudar victoriosamente la lucha gracias a los refuerzos recibidos. El gobierno franc\u00e9s vio en el conflicto la oportunidad de vengar la derrota de la guerra de los Siete A\u00f1os y, en 1778, firm\u00f3 una alianza con los Estados Unidos, a la que se sum\u00f3 al a\u00f1o siguiente Carlos III de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>El auxilio de las tropas francesas fue tan eficaz que Washington pudo recuperar Filadelfia, sitiar Nueva York y dirigirse al sur para cortar el avance de lord Cornwallis, que iba al frente de once mil hombres, el grueso de las tropas inglesas. El 19 de octubre de 1781 Cornwallis se vio obligado a capitular, luego de caer prisionero con su ej\u00e9rcito. Esta rendici\u00f3n signific\u00f3 la definitiva victoria de los colonos y el reconocimiento de la independencia por parte de Inglaterra, antes de firmarse la paz en Versalles, el 20 de enero de 1783.<\/p>\n<p>El constructor del Estado<\/p>\n<p>En 1778, en plena guerra, el Congreso hab\u00eda promulgado la Ley de Confederaci\u00f3n, primera tentativa para constituir un bloque homog\u00e9neo con los trece estados de la Uni\u00f3n. Pero esta f\u00f3rmula pol\u00edtica dio escasos resultados, pues la guerra y la posguerra exig\u00edan m\u00e1s un poder central fuerte que un gobierno sin atribuciones. En la cumbre del prestigio y la fama despu\u00e9s de los triunfos militares, George Washington tuvo que hacer frente a los problemas de la reconstrucci\u00f3n nacional. Por un lado se neg\u00f3 a aceptar la corona que algunos notables le ofrec\u00edan, dedic\u00e1ndose a combatir la reacci\u00f3n mon\u00e1rquica de algunos sectores del pa\u00eds, y por otro proclam\u00f3 la necesidad de establecer una constituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Washington en su etapa presidencial (retrato de Gilbert Stuart, 1797)<\/p>\n<p>Su postura federalista, defensora de la implantaci\u00f3n de un poder central eficiente que defendiera los intereses americanos en el exterior y equilibrara las tendencias partidistas de los territorios, supo conciliarse con la de los republicanos, partidarios de conservar la independencia pol\u00edtica y econ\u00f3mica de los estados. El acuerdo entre ambos grupos fue expresado por la Constituci\u00f3n del 17 de septiembre de 1787, la primera carta constitucional escrita que regul\u00f3 la forma de gobierno de un pa\u00eds. Una vez m\u00e1s, las dotes de organizaci\u00f3n y dirigente de Washington hicieron que las esperanzas fueran puestas en \u00e9l, y el Congreso lo eligi\u00f3 como primer presidente de los Estados Unidos en 1789.<\/p>\n<p>La prudencia, la sensatez y sobre todo un respeto casi religioso a la ley fueron las notas dominantes de sus ocho a\u00f1os de gobierno. Al elegir a los cuatro miembros de su gabinete, Thomas Jefferson en la Secretar\u00eda de Estado, el general Henry Knox en la de Guerra, Alexander Hamilton en la del Tesoro y Edmund Randolph en la de Justicia, Washington estableci\u00f3 un cuidadoso equilibrio entre republicanos y federales, el cual posibilit\u00f3 la puesta en marcha del aparato que habr\u00eda de coordinar y dirigir la administraci\u00f3n del pa\u00eds. Para hacer frente a los graves problemas econ\u00f3micos por los que \u00e9ste atravesaba, aplic\u00f3 una f\u00e9rrea pol\u00edtica fiscal y se esforz\u00f3 por asociar los grandes capitales con el Estado, a fin de comprometerlos en la estabilidad de la naci\u00f3n. Con id\u00e9ntico objetivo cre\u00f3 el Banco de los Estados Unidos y, a fin de promover el desarrollo industrial, dict\u00f3 una serie de medidas proteccionistas que le valieron el apoyo de la burgues\u00eda.<\/p>\n<p>Elegido para un segundo mandato en 1793, fue Jefferson quien, ante sus dudas, lo convenci\u00f3 de que aceptara el cargo nuevamente. En esta segunda etapa de gobierno tuvo que resolver serios problemas, como el suscitado en el Oeste por la oposici\u00f3n a los impuestos sobre el aguardiente, que origin\u00f3 en 1794 la sublevaci\u00f3n conocida como Whiskey Rebellion, la cual fue reprimida por las tropas enviadas por orden del presidente.<\/p>\n<p>Otro elemento de desgaste fue el choque entre Jefferson y Hamilton, motivado por la radicalizaci\u00f3n de la Revoluci\u00f3n francesa y el conflicto armado que asolaba Europa. Mientras que el secretario de Estado se inclinaba por el apoyo de Estados Unidos a la Francia revolucionaria, el secretario del Tesoro defend\u00eda la neutralidad ante la contienda. Washington, que al principio hab\u00eda tratado de mantener la armon\u00eda entre ambos, apoy\u00f3, una vez declarada la guerra europea, las posiciones de Alexander Hamilton y se decidi\u00f3 por la neutralidad. No tard\u00f3 mucho tiempo en declarar sus simpat\u00edas pro brit\u00e1nicas, a pesar de la enorme deuda que su pa\u00eds ten\u00eda con Francia, y ello trajo como consecuencia el debilitamiento de las relaciones con esta naci\u00f3n. Thomas Jefferson, por su parte, manifest\u00f3 su disconformidad abandonando el gobierno y, ya desde la oposici\u00f3n, se opuso al centralismo del presidente.<\/p>\n<p>Washington con su familia (\u00f3leo de Edward Savage)<\/p>\n<p>As\u00ed fue c\u00f3mo la estrella pol\u00edtica de Washington comenz\u00f3 a declinar, hasta ensombrecerse totalmente cuando se conocieron los t\u00e9rminos de un acuerdo comercial firmado por Gran Breta\u00f1a, el Tratado Jay del 25 de junio de 1794, que provoc\u00f3 fuertes discusiones en el parlamento y una real merma de la popularidad presidencial. Aun as\u00ed, fue elegido por tercera vez para ocupar el poder, pero en esta oportunidad se neg\u00f3 tajantemente, aduciendo que quer\u00eda volver con su familia a la paz de la vida privada. En realidad, le frenaba el miedo a la tentaci\u00f3n dictatorial que desvirtuar\u00eda el origen democr\u00e1tico de su lucha por la independencia, y no dud\u00f3 en regresar a su plantaci\u00f3n de Virginia.<\/p>\n<p>Los dos \u00faltimos a\u00f1os de su vida, ya en la declinaci\u00f3n de sus facultades f\u00edsicas, los dedic\u00f3 a cuidar de su familia y sus propiedades, salvo una breve interrupci\u00f3n en 1798, cuando se le nombr\u00f3 comandante en jefe del ej\u00e9rcito ante el peligro de una guerra con Francia. En el invierno siguiente, Washington regres\u00f3 a su casa agotado por una cabalgata de varias horas entre el fr\u00edo y la nieve. Una aguda laringitis lo llev\u00f3 a la muerte el 14 de diciembre de 1799. El prohombre de la independencia, el que fue \u00abel primero en la guerra, el primero en la paz y el primero en el coraz\u00f3n de sus compatriotas\u00bb, enfrent\u00f3 el final con su serenidad caracter\u00edstica, la misma que le hab\u00eda permitido afrontar el peligro de los campos de batalla con absoluta tranquilidad. Como escribi\u00f3 Jefferson, era un hombre inaccesible al temor.<\/p>\n<p>C\u00f3mo citar este art\u00edculo:<br \/>\nRuiza, M., Fern\u00e1ndez, T. y Tamaro, E. (2004). George Washington. Biograf\u00eda. En Biograf\u00edas y Vidas. La enciclopedia biogr\u00e1fica en l\u00ednea. Barcelona (Espa\u00f1a). Recuperado de https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/monografia\/washington\/ el 30 de marzo de 2021.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>George Washington Como acontecimiento precursor de la Revoluci\u00f3n Francesa y de la emancipaci\u00f3n de Am\u00e9rica, la independencia de los Estados Unidos fue uno de los sucesos trascendentales del tr\u00e1nsito a la Edad Contempor\u00e1nea. 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