{"id":21855,"date":"2021-04-07T06:41:27","date_gmt":"2021-04-07T12:41:27","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=21855"},"modified":"2021-04-07T06:41:27","modified_gmt":"2021-04-07T12:41:27","slug":"pedro-coronel-del-elogio-al-olvido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=21855","title":{"rendered":"Pedro Coronel: del elogio al olvido"},"content":{"rendered":"<p>Pedro Coronel: del elogio al olvido<\/p>\n<p>Javier Aranda Luna<\/p>\n<p>Su madre tocaba la mandolina, su padre el clarinete y el viol\u00edn. Los domingos la familia iba a misa y despu\u00e9s de comer tocaban m\u00fasica popular.<\/p>\n<p>Al peque\u00f1o Pedro Coronel le gustaba escucharlos. Tambi\u00e9n le gustaba o\u00edr los relatos de su abuelo, que ten\u00eda nombre de corrido, de h\u00e9roe popular: Mart\u00edn Coronel, de quien se contaban algunas historias bastante macabras.<\/p>\n<p>Pero aunque disfrutaba mucho los fines de semana, los otros d\u00edas ten\u00eda un pasatiempo secreto que lo magnetizaba. De lunes a viernes iba sin falta al callej\u00f3n de las Casas Coloradas, una zona de viejas construcciones casi en ruinas a un lado de las v\u00edas del ferrocarril que atravesaba Zacatecas. All\u00ed viv\u00eda un viejo titiritero que no s\u00f3lo sab\u00eda manejar con maestr\u00eda t\u00edteres y marionetas inventando historias, sino que era capaz de fabricarlos.<\/p>\n<p>Todos los d\u00edas ve\u00eda rostros nuevos hechos de barro; ojos distintos, narices diferentes, bocas grandes, chicas, rostros con pronunciadas arrugas o regordetes. Las caras se multiplicaban como las horas y las manos y los pies tambi\u00e9n. Pedro se convirti\u00f3 en su aprendiz. Le gustaba darle forma al barro porque descubri\u00f3 que pod\u00eda darle forma a las emociones. Por eso se hizo escultor. Ese viejo artesano fue su primer maestro. Muchos a\u00f1os despu\u00e9s otro maestro le hizo ver en la pintura otra herramienta para mover las emociones con el color: Paul Klee.<\/p>\n<p>Hijo de m\u00fasicos, de pintores, de revolucionarios, el artista Pedro Coronel recuper\u00f3 en su pinturas, dibujos y esculturas, las ra\u00edces m\u00e1s profundas del M\u00e9xico precolombino a las que integr\u00f3 rasgos de las vanguardias europeas como el cubismo, el abstraccionismo, el orfismo y el expresionismo mezcladas con poderosas s\u00edntesis del primitivismo asi\u00e1tico y africano.<\/p>\n<p>En sus inicios fue impulsado por Diego Rivera, quien lo apoy\u00f3 para irse a Europa, y por Octavio Paz, quien descubri\u00f3 que la palabra clave en el universo de Coronel era la pasi\u00f3n. \u00c9l ve\u00eda en sus cuadros la muestra m\u00e1s clara de que la verdadera fuente de la poes\u00eda se encuentra en el coraz\u00f3n con su rumor de sangre.<\/p>\n<p>La escultura fue la primera forma de expresi\u00f3n art\u00edstica de Pedro Coronel, quien a los 18 a\u00f1os model\u00f3 una figura femenina, pero fue en Europa cuando decidi\u00f3 tambi\u00e9n hacerse pintor: en 1948, una retrospectiva de Paul Klee en el Museo Nacional de Arte Moderno de Par\u00eds lo sacudi\u00f3. Los m\u00e1s de 350 trabajos del pintor suizo lo hicieron ver las nuevas posibilidades de expresi\u00f3n art\u00edstica a trav\u00e9s del color y la simplicidad de las formas.<\/p>\n<p>Este a\u00f1o, cuando se cumplen 100 de su nacimiento, es buen momento para acercarnos a este pintor que algunos ubican en la Generaci\u00f3n de La Ruptura, pero quien m\u00e1s que sumarse a ese disenso pl\u00e1stico construy\u00f3 poco a poco su propio universo. Un universo que no se limita a su obra, sino a los objetos y a las obras de otros, de culturas tan distantes y distintas como las que alberga su colecci\u00f3n. No es dif\u00edcil descubrir una nutrida red de vasos comunicantes entre su obra y la colecci\u00f3n que alberga el museo que lleva su nombre en Zacatecas. All\u00ed conviven las expresiones de Mir\u00f3, Dal\u00ed, Kandinsky, Goya, con sarc\u00f3fagos egipcios o m\u00e1scaras africanas.<\/p>\n<p>No deja de sorprenderme que, adem\u00e1s de Octavio Paz, otros escritores hayan llamado la atenci\u00f3n sobre su obra, como Juan Rulfo, Jorge Alberto Manrique, Paul Westheim, Juan Garc\u00eda Ponce y Justino Fern\u00e1ndez, y su centenario apenas lo registrara el mundo de la cultura. \u00bfLa desmemoria tambi\u00e9n alcanzar\u00e1 al arte y la cultura? \u00bfLas iridiscencias y colores primarios para acercarnos al erotismo y a las enigm\u00e1ticas formas del simbolismo primitivo de Pedro Coronel s\u00f3lo ser\u00e1n privilegio de algunos museos y coleccionistas?\u00bfNuestro acercamiento a su obra s\u00f3lo ser\u00e1 posible haciendo miner\u00eda de datos en Internet?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pedro Coronel: del elogio al olvido Javier Aranda Luna Su madre tocaba la mandolina, su padre el clarinete y el viol\u00edn. Los domingos la familia iba a misa y despu\u00e9s de comer tocaban m\u00fasica popular. Al peque\u00f1o Pedro Coronel le gustaba escucharlos. Tambi\u00e9n le gustaba o\u00edr los relatos de su abuelo, que ten\u00eda nombre de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":21856,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-21855","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/21855","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=21855"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/21855\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":21857,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/21855\/revisions\/21857"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/21856"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=21855"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=21855"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=21855"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}