{"id":22195,"date":"2021-05-10T10:07:46","date_gmt":"2021-05-10T16:07:46","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=22195"},"modified":"2021-05-10T10:07:46","modified_gmt":"2021-05-10T16:07:46","slug":"que-ya-podemos-bajar-la-guardia-tantito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=22195","title":{"rendered":"Que ya podemos bajar la guardia tantito."},"content":{"rendered":"<p>Des-conocidos<\/p>\n<p>Hermann Bellinghausen<\/p>\n<p>que ya podemos bajar la guardia tantito.<\/p>\n<p>Pasamos, oficialmente, al sem\u00e1foro amarillo, para que las c\u00e1maras del control nos puedan retratar un poco mejor.<\/p>\n<p>Para hacernos creer que podemos respirar a nuestras anchas.<\/p>\n<p>Desde que empez\u00f3 la pandemia, con todas sus reglas, no hemos conocido verdaderamente gente nueva.<\/p>\n<p>En el sentido de conocerla (no necesariamente el b\u00edblico). Cero punto uno viajes, si acaso alrededor del Ombligo de la Luna y poco m\u00e1s. En todo lugar p\u00fablico doblemente enmascarados, a medio rostro un esparadrapo profil\u00e1ctico y una careta posmoderna que hace robot el aspecto de cualquiera. Caras vemos, de lejos o a control remoto, corazones no sabemos. A muchos los vencen las ganas de dar rienda suelta al paseo y el descaro, mas su tozudez forzada no proporciona encuentros f\u00e9rtiles.<\/p>\n<p>Comer en p\u00fablico se convirti\u00f3 en un buen pretexto para sacar a relucir el rostro, as\u00ed que nos podemos ver sonriendo, gesticulando, masticando. La humanidad est\u00e1 en los detalles.<\/p>\n<p>A los j\u00f3venes les viene bien jugar a la ruleta. Los subterfugios para generar contactos y lo que ellos entienden por encuentros en su presente modalidad, les da chance de conocer dos-tres a alguien que pronto podr\u00edan encontrar presencialmente.<\/p>\n<p>A los mayores les refuerza las rutinas, les perfila mejor sus miedos. Los llama a cuidado, a disminuir los riesgos. Despu\u00e9s de las vacunas siguen viendo el incendio, mientras el tiempo para la juventud est\u00e1 durando menos y les quedar\u00e1 a deber a los j\u00f3venes. Escuelas y universidades cerradas m\u00e1s de un a\u00f1o, deportivos, bares y parques con acceso restringido. El car\u00e1cter de los encuentros est\u00e1 mutando en otros y en unos. Las personas cambiaron, los ojos ven distinto. Se renueva la peligrosidad de lo promiscuo y quiz\u00e1s eso estimule pronto un apetito mayor por lo prohibido, si logra vencer a la cultura de la cancelaci\u00f3n que se impone en la academia, las artes y la pol\u00edtica, donde lo incorrecto debe ser suprimido y las ejecuciones medi\u00e1ticas est\u00e1n al orden del d\u00eda.<\/p>\n<p>Hay una como prisa de que comiencen los anunciados roaring twenties m\u00e1s all\u00e1 de la pandemia para entregarnos al charleston, el hot, el swing y la rumba rumbera. La tasa de natalidad compensar\u00e1 con creces las demasiadas muertes. Igual medio mundo sufre o pelea desastres ambientales o alguna clase de guerra, intestina casi siempre, atizada o aprovechada por los poderes habituales. Digamos que los bailar\u00e1 el que viva.<\/p>\n<p>Ya conoceremos, pues, nuevas personas, retornaremos a las que ten\u00edamos y no se evaporaron en la larga temporada de desencuentro forzado. \u00bfCu\u00e1ndo volveremos a sentirnos c\u00f3modos, a llegar, a recibir gente con soltura? \u00bfSe acuerdan de los besitos que nos d\u00e1bamos unas a otros, en un no siempre igualado roce de mejillas a la hora del hola y a la hora del chao?<\/p>\n<p>Aleg\u00e1bamos gastando saliva, intercambiando inconscientes fluidos y los vagos aromas de lo real. En los conciertos, la audiencia se abrazaba en trances colectivos, cada quien seg\u00fan su gusto tribal. No que por ahora aterrizamos sin alternativa en el uso instintivo de aud\u00edfonos y bocinas inteligentes como guantes. El \u00e9xtasis vuelve a ser onanista. Quiero suponer que tambi\u00e9n para los creyentes hablando con su confesor como con la cajera del supermercado, a trav\u00e9s de varias capas de precauci\u00f3n material. Los sic\u00f3logos, los analistas, los m\u00e9dicos y los brujos realizan sesiones a distancia a pacientes cada d\u00eda m\u00e1s desconocidos, o conocidos bajo nuevos presupuestos.<\/p>\n<p>Las mesas redondas se multiplican en recuadros de la pantalla. Los coloquios se celebran a distancia, los congresos, la conjunci\u00f3n de arm\u00f3nicos. Las noticias se editan y redactan en casa. Telara\u00f1as en los teatros, en las oficinas. El caos del centro de trabajo en la sala o la rec\u00e1mara.<\/p>\n<p>Nada de lo alguna vez seguro podemos darlo por supuesto. Nuevas obsesiones, o nuevas formas de lidiar con ellas, definir\u00e1n nuestras conductas. Siendo los mismos, somos otros. La soledad deja la impronta en quienes la compartieron, todo mundo estuvo encerrado con alguien, al menos consigo mismo.<\/p>\n<p>Cuando volvamos a marchar colmando las avenidas, protestando o exigiendo, \u00bfseremos menos multitud y m\u00e1s una suma de individuos perfectamente localizados y registrados? Se entender\u00e1 mejor el uso de pa\u00f1oletas, pasamonta\u00f1as, cascos, m\u00e1scaras del Santo, maquillaje exagerado y cualquier cantidad de nuevos velos. Tener cara se est\u00e1 volviendo un riesgo. Una debilidad. Un asunto legal. O ilegal, hackeable. Sin embargo, en medio de nuestro acotado descontento podremos decir a quienes vienen a nuestro lado: compa\u00f1era, compa\u00f1ero.<\/p>\n<p>Muta el lenguaje, mutan las pr\u00e1cticas sexuales, los m\u00e9todos educativos; mutan las se\u00f1ales de confianza o desconfianza, mutan la verdad y la mentira, las leyes de atracci\u00f3n, y tambi\u00e9n las leyes del control y lo prohibido. Antes hab\u00edan mutado, sin remedio, soledades que no llegaron a pronunciar su nombre. Ser\u00e1 el je est un autre (yo es otro) de Rimbaud en cartas a su maestro cuando ten\u00eda 17 a\u00f1os. La juventud siempre da sorpresas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Des-conocidos Hermann Bellinghausen que ya podemos bajar la guardia tantito. Pasamos, oficialmente, al sem\u00e1foro amarillo, para que las c\u00e1maras del control nos puedan retratar un poco mejor. Para hacernos creer que podemos respirar a nuestras anchas. Desde que empez\u00f3 la pandemia, con todas sus reglas, no hemos conocido verdaderamente gente nueva. 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