{"id":22199,"date":"2021-05-10T10:29:31","date_gmt":"2021-05-10T16:29:31","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=22199"},"modified":"2021-05-10T10:29:31","modified_gmt":"2021-05-10T16:29:31","slug":"la-revolucion-y-la-fe-el-mensaje-de-camilo-torres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=22199","title":{"rendered":"La Revoluci\u00f3n y la fe: el Mensaje de Camilo Torres"},"content":{"rendered":"<p>La Revoluci\u00f3n y la fe: el Mensaje de Camilo Torres<\/p>\n<p>Adolfo Gilly<\/p>\n<p>La Jornada Semanal<\/p>\n<p>Puntual y a la vez entra\u00f1able, esta semblanza del colombiano Camilo Torres (1929-1966) honra la figura del sacerdote y luchador de gran energ\u00eda y s\u00f3lido pensamiento pol\u00edtico y social. En 1966 se uni\u00f3 al Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n Nacional y, en su primera incursi\u00f3n, con poco o nulo entrenamiento, fue ultimado por el Ej\u00e9rcito colombiano; ten\u00eda treinta siete a\u00f1os de edad. Sin embargo, su figura es sin duda emblem\u00e1tica del compromiso con los despose\u00eddos de su pa\u00eds y de una enorme congruencia con su fe cristiana.<br \/>\nCamilo Torres Restrepo, el cura colombiano que tom\u00f3 partido por los pobres de la tierra y se la jug\u00f3 con ellos hasta el \u00faltimo d\u00eda de su vida, muri\u00f3 el 15 de febrero de 1966.<\/p>\n<p>Conoc\u00ed a Camilo en Bogot\u00e1 en mayo de 1965. Iba yo hacia Montevideo, de regreso de un extenso reportaje al Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre en las monta\u00f1as de Guatemala, publicado despu\u00e9s en Monthly Review, revista de la izquierda socialista y marxista independiente en Nueva York y Buenos Aires. Hice escala en Bogot\u00e1. All\u00ed, mensajero de una carta de la editora porte\u00f1a de la revista dirigida a Camilo Torres Restrepo, decano de la Escuela de Administraci\u00f3n P\u00fablica en Bogot\u00e1, apenas llegado fui a buscar al destinatario. Sub\u00ed al piso 14 de un edificio donde estaba su despacho, pregunt\u00e9 por el doctor Camilo Torres y, para mi sorpresa de marxista irredento, sali\u00f3 un cura a quien le dije que tra\u00eda un mensaje para el profesor Camilo Torres. El aparecido me dirigi\u00f3 una mirada divertida y me dijo: \u201cS\u00ed. Camilo Torres soy yo.\u201d Qui\u00e9n sabe cu\u00e1l haya sido mi rostro de sorpresa, pero Camilo hizo como si nada, sonri\u00f3, pasamos a su despacho<br \/>\ny comenzamos a conversar.<\/p>\n<p>El di\u00e1logo, inesperado para ambos, dur\u00f3 los varios d\u00edas de mi estancia en Bogot\u00e1: con Camilo, con monse\u00f1or Germ\u00e1n Guzm\u00e1n, con Guitemie Olivieri y el equipo de ayudantes de Camilo en la Universidad y tambi\u00e9n, una tarde, con la madre de Camilo en su casa, dulce se\u00f1ora de quien hasta hoy, m\u00e1s de medio siglo y muchas peripecias despu\u00e9s, guardo un recuerdo inolvidable.<\/p>\n<p>Camilo me llev\u00f3 en su carro a recorrer los barrios ricos de entonces, una especie de Polanco bogotano, de donde proven\u00eda su familia y cuyos domicilios me iba se\u00f1alando; y despu\u00e9s los barrios pobres de Bogot\u00e1. En largas conversaciones refer\u00ed a \u00e9l y a monse\u00f1or Germ\u00e1n Guzm\u00e1n las experiencias de la guerrilla del Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre en Guatemala, dirigida por tres militares: el coronel Augusto Vicente Loarca y los tenientes Marco Antonio Yon Sosa y Luis Turcios Lima. El obispo escuchaba y tomaba afanosos apuntes, s\u00f3lo despu\u00e9s entend\u00ed por qu\u00e9.<\/p>\n<p>Meses despu\u00e9s, ya en Montevideo, donde conversamos largamente con el director de Marcha, el inolvidable don Carlos Quijano, y con Eduardo Galeano, entonces joven y brillante secretario de redacci\u00f3n de veinticinco a\u00f1os de edad, publiqu\u00e9 un extenso reportaje sobre Camilo Torres. Era febrero de 1966. Para ese entonces Camilo ya se hab\u00eda ido a la monta\u00f1a y el reportaje se titulaba \u201cCamilo, guerrillero\u201d. Estos son algunos de sus pasajes.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Convers\u00e9 en mayo \u00faltimo (1965) con Camilo en Bogot\u00e1. Camilo Torres es un hombre joven y tiene aspecto joven. Alto, habla con entusiasmo y tambi\u00e9n con pasi\u00f3n. Y si en las discusiones es capaz de tal pasi\u00f3n por las ideas, tiende al mismo tiempo a llevarlas a conclusiones pr\u00e1cticas y a medidas organizativas. No es un simple cura popular: tiene una formaci\u00f3n pol\u00edtica e intelectual, combinada con un inter\u00e9s por saber y entender lo que la gente piensa y siente. Estaba ansioso por conocer las experiencias de las guerrillas guatemaltecas. En su manera de aproximarse a los problemas y a los sentimientos del pueblo hay cierta similitud con la forma de an\u00e1lisis de Franz Fanon, aunque por entonces \u00e9l no hab\u00eda le\u00eddo los libros del te\u00f3rico de la etapa insurreccional de la Revoluci\u00f3n argelina. Esto es lo que escrib\u00eda en esos d\u00edas el cura colombiano, cuando era un soci\u00f3logo, en un estudio sobre la violencia:<\/p>\n<p>Las guerrillas han impuesto la disciplina que los propios campesinos solicitaban; han hecho a la autoridad m\u00e1s democr\u00e1tica; y han otorgado confianza y seguridad a nuestras comunidades rurales. Mencionamos esto al discutir el sentimiento de inferioridad que ha desaparecido de las \u00e1reas campesinas donde el fen\u00f3meno de la violencia se ha manifestado. A pesar de todo, la violencia ha provocado un proceso social imprevisto para las clases dirigentes. Ha despertado la conciencia campesina; les ha dado solidaridad de grupo, un sentimiento de superioridad y seguridad en la acci\u00f3n que ha abierto posibilidades de progreso social y ha institucionalizado la agresividad, con el resultado de que el campesino colombiano comienza a preferir los intereses del campesinado a aquellos de los partidos tradicionales. Se constituir\u00e1, como efecto, un grupo de presi\u00f3n pol\u00edtica socioecon\u00f3mica capaz<br \/>\nde producir los cambios estructurales en el sentido menos deseado y supuesto por las clases dirigentes. Podemos decir que \u201cla violencia\u201d ha sido para Colombia el cambio sociocultural m\u00e1s importante en las \u00e1reas campesinas desde la \u00e9poca de la conquista espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>Pregunt\u00e9 a Camilo si, en su opini\u00f3n, toca a los cristianos tomar una decisi\u00f3n definida en estos temas. Me contest\u00f3:<\/p>\n<p>\u2013Pues claro. El cristiano, si quiere serlo realmente y no s\u00f3lo de palabra, debe participar activamente en los cambios sociales. La fe pasiva no basta para acercarse a Dios. Es imprescindible la caridad. Y la caridad significa, concretamente, vivir el sentimiento de la fraternidad humana. Ese sentimiento se manifiesta hoy en los movimientos revolucionarios de los pueblos, en la necesidad de unir a los pa\u00edses d\u00e9biles y oprimidos para acabar con la explotaci\u00f3n. Los cristianos deben tomar partido con los oprimidos, no con los opresores.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Camilo Torres ten\u00eda por entonces treinta y siete a\u00f1os de edad. Hijo de una familia aristocr\u00e1tica de Colombia, hasta mayo de 1965 fue el Decano de la Escuela de Administraci\u00f3n P\u00fablica. En 1964 hab\u00eda sido separado de una c\u00e1tedra en la Universidad Nacional de Bogot\u00e1 por haber apoyado una huelga estudiantil. Profesor de sociolog\u00eda, junto con monse\u00f1or Germ\u00e1n Guzm\u00e1n realiz\u00f3 investigaciones y estudios sobre la situaci\u00f3n del campesinado colombiano. Hasta los dieciocho a\u00f1os de edad, cuando ingres\u00f3 en el seminario, se hab\u00eda criado en las tierras de su familia, cabalgando con los orgullosos vaqueros de los llanos orientales de Colombia.<\/p>\n<p>En la Universidad de Bogot\u00e1 fue sacudido y arrastrado por los movimientos estudiantiles y fue no s\u00f3lo un profesor sino tambi\u00e9n un dirigente para los estudiantes. Su renovado contacto con los campesinos vino despu\u00e9s, cuando ya hab\u00eda vivido y participado en las luchas estudiantiles. Seguramente una y otra experiencia se unieron en su conciencia. Y Camilo, que hasta un tiempo antes trataba de explicar a las clases dirigentes que era necesario terminar con la situaci\u00f3n de explotaci\u00f3n, miseria y opresi\u00f3n del campesinado si quer\u00edan evitar una violent\u00edsima explosi\u00f3n social, termin\u00f3 por concluir que s\u00f3lo una revoluci\u00f3n que cambiara toda la estructura econ\u00f3mica y social del pa\u00eds pod\u00eda mejorar la situaci\u00f3n del campesinado y que esa trasformaci\u00f3n ser\u00eda resistida por esas clases con todos los medios a su alcance. El soci\u00f3logo hab\u00eda dejado paso al revolucionario y el dirigente estudiantil se preparaba interiormente para convertirse en l\u00edder campesino.<\/p>\n<p>Camilo Torres, para aquel mes de mayo de 1965, ya visitaba regularmente y contribu\u00eda a organizar pueblos campesinos en torno a sus necesidades y demandas comunitarias. En abril de 1965, la Curia colombiana decidi\u00f3 que Camilo deb\u00eda ausentarse para estudiar en B\u00e9lgica. De este dilema crucial para su vida me habl\u00f3 en aquel mes de mayo. Si no se iba, lo pasaban al estado laical y deb\u00eda abandonar la vestimenta sacerdotal, la sotana, me dijo. \u201c\u00bfPero t\u00fa en verdad y en conciencia eres cat\u00f3lico?\u201d, le pregunt\u00e9. \u201cPor supuesto\u201d, respondi\u00f3. \u201cYo creo en Cristo y cuando en mi ruego converso con \u00e9l lo llamo \u2018Patr\u00f3n\u2019, porque es mi jefe, mi patr\u00f3n.\u201d \u201c\u00bfY entonces, por qu\u00e9 te importa llevar o no la sotana?\u201d \u201cMira\u201d, me dijo, \u201cyo creo en Cristo y mi relaci\u00f3n con \u00e9l no tiene que ver con la vestimenta que llevo. Pero para mis gentes, para los campesinos que en m\u00ed conf\u00edan, la sotana es simb\u00f3lica y es muy importante. Yo debo respetar ese sentimiento. La jerarqu\u00eda lo sabe y por eso, si no me voy, quieren reducirme al estado laical.\u201d \u201cPues me parece que no te queda de otra que explicar la situaci\u00f3n y el dilema a las comunidades campesinas que te escuchan y conf\u00edan en ti.\u201d<\/p>\n<p>En mis apuntes de entonces qued\u00f3 as\u00ed registrado. Camilo atraves\u00f3 un conflicto interior: \u00bfirse, para mantener su posici\u00f3n en la Iglesia y luego regresar, o quedarse y afrontar una ruptura inmediata? Irse pod\u00eda significar que los estudiantes y campesinos que lo apoyaban lo consideraran un desertor. Quedarse era romper con la Iglesia institucional de la cual se sent\u00eda parte integrante. Todo indica que la presi\u00f3n de su propia gente resolvi\u00f3 el conflicto. Camilo rehus\u00f3 cumplir las \u00f3rdenes de la Curia y pidi\u00f3 ser reducido al estado laico, sin por ello renunciar al sacerdocio.<\/p>\n<p>A partir de entonces, toda su actividad se concentr\u00f3 en la campa\u00f1a por el Frente Unido del Pueblo, m\u00edtines y sobre todo la publicaci\u00f3n del semanario Frente Unido a partir de agosto de 1965, dirigido por el propio Camilo Torres. En su primer n\u00famero, fechado en Bogot\u00e1 el 26 de agosto de 1965, public\u00f3 un manifiesto titulado \u201cMensaje a los cristianos\u201d. All\u00ed defini\u00f3 sus creencias, sus ideas, sus compromisos y su vida.<\/p>\n<p>El 15 de febrero de 1966, hace cincuenta y cinco a\u00f1os, mor\u00eda Camilo en un enfrentamiento militar. Hasta hoy el Ej\u00e9rcito colombiano no ha dicho en d\u00f3nde quedaron sus restos. El d\u00eda ha de llegar\u2026<\/p>\n<p>Apenas incorporado a la guerrilla y sin instrucci\u00f3n militar, su primera misi\u00f3n asignada fue cruzar la l\u00ednea de fuego e ir a rescatar un fusil abandonado por el ej\u00e9rcito para conquistar su primer arma, seg\u00fan un ritual absurdo de cierta norma guerrillera: un \u201cbautismo de fuego\u201d, por as\u00ed llamarlo. Camilo se aventur\u00f3, solitario, y el ej\u00e9rcito lo mat\u00f3. Debo pensar, tambi\u00e9n, que fue un alivio para la \u201cjerarqu\u00eda\u201d de esa guerrilla en la cual la presencia de una figura como Camilo Torres echaba involuntaria sombra sobre sus jefes org\u00e1nicos. Fabio V\u00e1zquez Casta\u00f1o se llamaba el comandante que permiti\u00f3 esa aventura. Muri\u00f3 mucho despu\u00e9s, como exiliado y refugiado en Cuba.<\/p>\n<p>Un hecho resulta di\u00e1fanamente claro: Camilo Torres nunca lleg\u00f3 a ser guerrillero. Lo mataron en su primer empe\u00f1o. El mito de \u201cCamilo, el cura guerrillero\u201d, todav\u00eda hoy en circulaci\u00f3n, es una falsa utilizaci\u00f3n de su figura para fines ajenos a sus ideas, sus luchas y su vida. No me propongo aqu\u00ed juzgar a quienes lo usan. Nom\u00e1s preciso que es una mentira.<\/p>\n<p>Para mi inmensa sorpresa, un domingo de agosto o septiembre de 1971, a la cruj\u00eda n de la C\u00e1rcel de Lecumberri, donde estaba preso desde 1966, vino a visitarme Guitemie Olivieri. Me habl\u00f3 largamente de Camilo y de nuestro encuentro de aquellos d\u00edas en Bogot\u00e1. Pero esta es otra historia y no estoy yo ahora para contarla ni ustedes para saberla.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>A la mitad del a\u00f1o 1965, Camilo Torres lanz\u00f3 en Bogot\u00e1 el peri\u00f3dico Frente Unido, vocero de una nueva organizaci\u00f3n, el Frente Unido del Pueblo. Desde un principio, el Frente Unido se declar\u00f3 ajeno a la participaci\u00f3n electoral en el sistema pol\u00edtico olig\u00e1rquico existente en Colombia y anunci\u00f3 su prop\u00f3sito de organizar a los campesinos, los trabajadores y el pueblo pobre y oprimido. En la primera edici\u00f3n, el 26 de agosto de 1965, apareci\u00f3 un \u201cMensaje a los cristianos\u201dde Camilo Torres, primero de una serie donde fue delineando y explicando sus ideas, sus razones y sus objetivos.<\/p>\n<p>Entre agosto y noviembre de ese a\u00f1o, Frente Unido public\u00f3 otros ocho mensajes de Camilo dirigidos a distintos sectores de la naci\u00f3n colombiana: a los comunistas, a los militares, a los sindicalistas, a las mujeres, a los estudiantes, a los desempleados, a los presos pol\u00edticos y a la oligarqu\u00eda.<\/p>\n<p>La serie se cerr\u00f3 cuando Camilo Torres decidi\u00f3 sumarse a la lucha guerrillera. En enero de 1966 lanz\u00f3 una \u201cProclama al pueblo colombiano\u201d donde explicaba sus razones para incorporarse al Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n Nacional encabezado por Fabio V\u00e1zquez Casta\u00f1o. Un lector atento puede advertir un marcado cambio de estilo entre este documento y los ocho mensajes anteriores. Pero aqu\u00ed se cierra la serie y m\u00e1s no sabemos.<\/p>\n<p>Camilo Torres Restrepo muri\u00f3 hace cincuenta y cinco a\u00f1os en su primer enfrentamiento armado con el ej\u00e9rcito. No estaba preparado, a\u00fan no sab\u00eda de fusiles ni emboscadas. Tal vez le urg\u00eda dar testimonio de su empe\u00f1o ante s\u00ed mismo y ante sus compa\u00f1eros que no supieron protegerlo. Era el 15 de febrero de 1966. Nacido el 3 de febrero de 1929, apenas hab\u00eda cumplido los treinta y siete a\u00f1os de su edad, que en ese entonces era tambi\u00e9n la m\u00eda.<\/p>\n<p>Su \u201cMensaje a los cristianos\u201d es tal vez el m\u00e1s revelador y el m\u00e1s sentido de la serie sucesiva. Hablaba a los suyos y, a su manera, a aquel que Camilo llamaba su Patr\u00f3n. Aqu\u00ed se reproduce su texto, homenaje y recuerdo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Revoluci\u00f3n y la fe: el Mensaje de Camilo Torres Adolfo Gilly La Jornada Semanal Puntual y a la vez entra\u00f1able, esta semblanza del colombiano Camilo Torres (1929-1966) honra la figura del sacerdote y luchador de gran energ\u00eda y s\u00f3lido pensamiento pol\u00edtico y social. 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