{"id":22788,"date":"2021-07-11T08:22:24","date_gmt":"2021-07-11T14:22:24","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=22788"},"modified":"2021-07-11T08:22:24","modified_gmt":"2021-07-11T14:22:24","slug":"el-dia-a-dia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=22788","title":{"rendered":"El d\u00eda a d\u00eda"},"content":{"rendered":"<div class=\"cabeza\">El d\u00eda a d\u00eda<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">B\u00e1rbara Jacobs<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"inicial\">Ahora que me falta con quien comentar mi d\u00eda a d\u00eda, todas las noches me encuentro escribiendo en mi diario una p\u00e1gina tras otra sobre lo que sea que me hubiera envuelto, absolutamente todo, entre las 6:00, al despertar, hasta las 23:00, al dormirme.<\/div>\n<p>Se comprender\u00e1, por tanto, que la gran mayor\u00eda de los sucesos que me hubieran ocupado a lo largo de las horas se reducen a impresiones intrascendentes cuando no sencillamente bobas, por m\u00e1s que para m\u00ed b\u00e1sicas, que registro con minuciosidad, ahora que me falta con qui\u00e9n comentarlas, con qui\u00e9n gozarlas o padecerlas.<\/p>\n<p>Por ejemplo, anoche registr\u00e9 el di\u00e1logo que sostuve con Fernando, el mesero del restaurante que frecuento al menos una vez por semana. Me pregunt\u00f3 por mi hermano, con quien hab\u00eda comido ah\u00ed en varias ocasiones a finales del mes pasado. Le contest\u00e9 que ya hab\u00eda regresado a Suiza, donde vive. Entonces quiso saber cu\u00e1ndo regresar\u00eda aqu\u00ed, a visitarme.\u00a0<q>En septiembre<\/q>, le contest\u00e9.\u00a0<q>Que por favor me traiga alguna artesan\u00eda de por all\u00e1. \u00bfPero qu\u00e9 clase de artesan\u00edas hay all\u00e1?<\/q>, quiso saber.\u00a0<q>Nieve<\/q>, le dije, y nos re\u00edmos.<\/p>\n<p>Esta comida fue la conclusi\u00f3n de mi ma\u00f1ana, que hab\u00eda empezado con la p\u00e9rdida y recuperaci\u00f3n de un bot\u00f3n del su\u00e9ter que me quer\u00eda poner, pero que, al darme cuenta de que le faltaba el bot\u00f3n lo cambi\u00e9 por otro. Molesta, pues se trataba de un bot\u00f3n especial, el su\u00e9ter no s\u00f3lo hab\u00eda sido de mam\u00e1 sino que ella, detallista como era, tras comprarlo, le hab\u00eda cambiado el juego de botones que lleva al frente. Y los botones con que hab\u00eda sustituido los otros eran de carey gris, delicados, finos. Mi lamento por su p\u00e9rdida, por fortuna para m\u00ed dur\u00f3 poco. Pues, cuando me agach\u00e9 a levantar al pie del sill\u00f3n sobre el que me vest\u00eda, grit\u00e9 de sorpresa, en el vac\u00edo y el silencio de mi rec\u00e1mara, ya que lo que cre\u00ed que era una basura oscura en realidad se trataba de mi bot\u00f3n perdido.<\/p>\n<p>As\u00ed que, al haberlo recuperado, con muy buen \u00e1nimo enfrent\u00e9 el d\u00eda, con un plan que, sin embargo, empez\u00f3 con muy mal aspecto. Yo ten\u00eda que ir a la farmacia a comprar una soluci\u00f3n inyectable (contra la anemia) que, por \u00f3rdenes m\u00e9dicas, deb\u00eda pedir que me aplicaran de inmediato. La primera farmacia a la que acud\u00ed no ten\u00eda el medicamento, pero en cambio ten\u00eda consultorio al lado, precisamente en el cual el m\u00e9dico me hab\u00eda aplicado la misma soluci\u00f3n el mes anterior. As\u00ed que recurr\u00ed a otra farmacia, en la que s\u00ed pude comprar la medicina, pero en cambio no ten\u00eda consultorio al lado. Me indicaron cu\u00e1l sucursal cercana s\u00ed contaba con el servicio del consultorio. Antes de encaminarme a la indicada, me fui deteniendo en tres laboratorios que me quedaban en el camino para preguntar. Sin embargo, en ninguno de los tres aplicaban inyecciones. Y entonces tuve que tratar de llegar a la farmacia que me socorrer\u00eda, que no me quedaba tan cerca como cre\u00ed, y a la cual, adem\u00e1s, y bajo la lluvia, por problemas de sentido en las v\u00edas, me fue imposible llegar. As\u00ed que, molesta, decid\u00ed regresar, con la soluci\u00f3n inyectable guardada entre hielos en una bolsa de papel, a la primera farmacia, a ver si, a pesar de que hubiera comprado el medicamento en otra farmacia, me pod\u00edan habilitar el servicio de su consultorio, petici\u00f3n que me fue concedida de inmediato.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p>As\u00ed que, tres horas despu\u00e9s de haber empezado a buscar la soluci\u00f3n inyectable, finalmente fui inyectada. Y, contenta de veras, me fui a comer al restaurante que frecuento, en esta ocasi\u00f3n, con \u00e1nimo m\u00e1s que celebrativo.<\/p>\n<p>Se sobreentender\u00e1 que estos ejemplos de quehaceres intrascendentes ni son lo \u00fanico que registro en mi diario, ni son, tampoco, lo \u00fanico que constituye mi d\u00eda a d\u00eda. De manera que no son, ni fueron, lo que exclusivamente yo coment\u00e9, o comentaba, con alguien con quien hubiera estado cerca, o con quien hubiera convivido.<\/p>\n<p>Lo que asimismo se sobreentender\u00e1 es que, si bien el creciente grosor de mis diarios dificultar\u00e1 aun m\u00e1s que alguna universidad se interese en conservarlos, constituyen, para m\u00ed, una compa\u00f1\u00eda esencial.<\/p>\n<p class=\"email\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><a href=\"https:\/\/www.jornada.com.mx\/2021\/07\/11\/opinion\/a04a1cul#texto\">Subir al inicio del texto<\/a><\/div>\n<\/div>\n<div id=\"comentarios\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El d\u00eda a d\u00eda B\u00e1rbara Jacobs Ahora que me falta con quien comentar mi d\u00eda a d\u00eda, todas las noches me encuentro escribiendo en mi diario una p\u00e1gina tras otra sobre lo que sea que me hubiera envuelto, absolutamente todo, entre las 6:00, al despertar, hasta las 23:00, al dormirme. 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