{"id":23013,"date":"2021-07-23T08:50:13","date_gmt":"2021-07-23T14:50:13","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=23013"},"modified":"2021-07-23T08:50:13","modified_gmt":"2021-07-23T14:50:13","slug":"no-preguntes-por-quien-doblan-las-campanas-doblan-por-ti","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=23013","title":{"rendered":"No preguntes por qui\u00e9n doblan, las campanas doblan por ti."},"content":{"rendered":"<div class=\"cabeza\">Hait\u00ed: por qui\u00e9n doblan las campanas<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Jorge Carrillo Olea<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"inicial\">La frase titular es fracci\u00f3n\u00a0de un poema de John Donne (Londres, 1572-1631) que refiere la costumbre religiosa de hacer ta\u00f1er las campanas cuando alguien muere. La admonici\u00f3n concluye diciendo:\u00a0<q>No preguntes por qui\u00e9n doblan, las campanas doblan por ti<\/q>.<\/div>\n<p>El texto de Donne es una alegor\u00eda sobre que el hombre forma parte inexorablemente de un ser colectivo constituido por todos los individuos. As\u00ed con la muerte de Jovenel Mo\u00efse, presidente de Hait\u00ed, en parte hemos muerto todos. La sorpresa y lamentaciones planetarias lo acreditan.<\/p>\n<p>Las agencias noticiosas hoy son abundantes en datos sobre el crimen. Esta nota intenta referirse a su efecto sobre el pa\u00eds de cada uno, el pa\u00eds universal en que desear\u00edamos vivir. Ese pa\u00eds en el que doblan las campanas es Hait\u00ed, pero simult\u00e1neamente ta\u00f1en por ti y por m\u00ed.<\/p>\n<p>Mo\u00efse no fue pol\u00edtico ni presidente deslumbrante. Fue un empresario que evolucion\u00f3 desde una oposici\u00f3n controversial. Su caracterizaci\u00f3n no es de m\u00e1rtir si no de lecci\u00f3n: cuando se da un magnicidio, la v\u00edctima esencial a la larga es toda la \u00adhumanidad.<\/p>\n<p>Nada justifica que hubiera cr\u00edmenes supuestamente virtuosos. Todo homicidio es abominable, a\u00fan los de tiranos, pero el de un gobernante lastima a su patria. Hay semejanzas entre magnicidios y suicidios pol\u00edticos.<\/p>\n<p>Pocos pa\u00edses pueden presumir de ilesos tras una muerte pol\u00edtica. Habr\u00e1 siempre sacudimientos y dolor, depresi\u00f3n colectiva, inseguridad persecuciones judiciales justas y no, y s\u00f3lo eventualmente justicia y desagravio. M\u00e9xico en 15 a\u00f1os, 1913-1928 sufri\u00f3 tres magnicidios: Madero, Carranza y Obreg\u00f3n. Suicidios presidenciales equivalentes en efectos traumatizantes fueron los de Getulio Vargas (Brasil, 1954) y Salvador Allende (Chile, 1973). A ellos siguieron convulsiones pol\u00edticas que s\u00f3lo el tiempo y los pueblos en su sufrir pudieron decantar.<\/p>\n<p>El asesinato de Madero llev\u00f3 a una segunda revoluci\u00f3n, el de Carranza abri\u00f3 la puerta a Obreg\u00f3n y la muerte de \u00e9ste, tras peligrosos tr\u00e1nsitos, con Calles condujo a la institucionalizaci\u00f3n pol\u00edtica. Todos originaron conmociones nacionales, giros del destino y manchas en la historia. As\u00ed surge una patria ni so\u00f1ada por Madero y sus espiritistas.<\/p>\n<p>En una muerte magna todos somos v\u00edctimas, el hombre de hoy, el de ma\u00f1ana. Se descompone la armon\u00eda de la vida social, desaparece la conducci\u00f3n pol\u00edtica, el r\u00e9gimen de derecho sufre, la econom\u00eda se da\u00f1a. La p\u00e9rdida de optimismo, de juicio sereno es inevitable, impactante. Todo eso sucede hoy en Hait\u00ed, por eso nos duele a todos.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p>El asesinato de Luis Donaldo Colosio, sin ser presidente sacudi\u00f3 al pa\u00eds, gener\u00f3 miedo social. Cundi\u00f3 la incredulidad a todo lo que deb\u00eda ser confiable, surgieron leyendas. La reconciliaci\u00f3n pol\u00edtica de entonces hoy sigue siendo cuestionada. Produjo otro mal: nos recet\u00f3 a Zedillo y con \u00e9l a Fobaproa, la matanza de Acteal con la invenci\u00f3n procesal de responsables a cargo de Jorge Madrazo su procurador. As\u00ed se dio paso a la dinast\u00eda panista de 12 a\u00f1os y a Pe\u00f1a Nieto.<\/p>\n<p>El autor material nada aport\u00f3 para ubicar las manos titiriteras, si las hubo. Los costos en el \u00e1nimo nacional fueron enormes, de los materiales no se hicieron cuentas. Fue necesario convertirlo en m\u00e1rtir.<\/p>\n<p>El mundo tiene su capital an\u00edmico disminuido. Nos desconciertan enfermedades, naciones que se disocian, amenazas b\u00e9licas reiteradas, guerras viejas que se renuevan, pobreza, deterioro ambiental.<\/p>\n<p>Todo ello abonar\u00eda a hacer compromisos con la tolerancia entre hombres y naciones, llamar\u00eda a la cohesi\u00f3n comunitaria. Rechazar\u00eda el ego\u00edsmo y la codicia. Como eso no suele suceder, la muerte de un hombre significado es un poco la muerte de nosotros, de nuestra esperanza de vivir en el mundo deseado. Esa es la lecci\u00f3n de Hait\u00ed.<\/p>\n<p>Todo pa\u00eds demanda cultivar cualidades \u00e9ticas que derivan de su historia lejana e inmediata, de su orgullo y prestigio. Estos valores muestran a la comunidad mundial el nivel cultural del pa\u00eds, su nivel moral y educativo que dan lugar a respeto y admiraci\u00f3n de los estados del mundo.<\/p>\n<p>La idea de orgullo nacional se inicia en los gobernantes, los que personifican a la naci\u00f3n, por ello su desaparici\u00f3n violenta lastima a la patria e inquieta al mundo. El prestigio nacional se deteriora. Internacionalmente se duda de la solvencia institucional. Decapitar un pa\u00eds resulta en cuestionar sus s\u00edmbolos gloriosos, mancillar lo respetable. Es mutilar su esperanza.<\/p>\n<p>Hait\u00ed tiene s\u00f3lo 11 millones de habitantes y un ingreso per c\u00e1pita 10 veces menor al de los mexicanos. Es fr\u00e1gil y con una historia de dolor por su colonialismo franc\u00e9s de siglos, sus tiranos posteriores y el caos actual de oscuro pron\u00f3stico que ahondar\u00e1 las penas y durar\u00e1 mucho tiempo. Su drama de hoy lo postra. Por eso su drama actual disminuye a todos. No volvamos a preguntar \u00bfPor qui\u00e9n doblan las campanas?<\/p>\n<p class=\"email\"><a href=\"mailto:%63%61%72%72%69%6c%6c%6f%6f%6c%65%61%6a%6f%72%67%65@%67%6d%61%69%6c.%63%6f%6d\">carrillooleajorge@gmail.com<\/a><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><a href=\"https:\/\/www.jornada.com.mx\/2021\/07\/23\/opinion\/015a1pol#texto\">Subir al inicio del texto<\/a><\/div>\n<\/div>\n<div id=\"comentarios\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hait\u00ed: por qui\u00e9n doblan las campanas Jorge Carrillo Olea La frase titular es fracci\u00f3n\u00a0de un poema de John Donne (Londres, 1572-1631) que refiere la costumbre religiosa de hacer ta\u00f1er las campanas cuando alguien muere. La admonici\u00f3n concluye diciendo:\u00a0No preguntes por qui\u00e9n doblan, las campanas doblan por ti. 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