{"id":23178,"date":"2021-08-01T14:31:15","date_gmt":"2021-08-01T20:31:15","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=23178"},"modified":"2021-08-01T14:31:15","modified_gmt":"2021-08-01T20:31:15","slug":"cronica-de-un-viaje-aberrante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=23178","title":{"rendered":"cr\u00f3nica de un viaje aberrante"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">El inadmisible (cr\u00f3nica de un viaje aberrante)<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Laurence Maxwell*<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">La Jornada Semanal<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">Un viaje que debi\u00f3 ser sencillo, con \u201ctodos los documentos\u201d en regla, se convirti\u00f3 en un periplo absurdo, intrincado y atrapado en la mara\u00f1a de la burocracia y en la arbitrariedad de la pol\u00edtica migratoria, adem\u00e1s en tiempos de la pandemia. Un viaje largo a ninguna parte.<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p align=\"LEFT\">En\u00a02014, mientras hac\u00eda mi doctorado en literatura en la UNAM, fui detenido en Ciudad de M\u00e9xico, en una marcha que exig\u00eda la aparici\u00f3n con vida de 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa. Fui acusado injustamente de varios cargos, pero finalmente me liberaron de manera incondicional. La experiencia fue tan dura que decid\u00ed volver a Chile por un tiempo.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Durante seis largos a\u00f1os, desde el momento mismo en que dej\u00e9 M\u00e9xico, empec\u00e9 a preparar las condiciones para volver un d\u00eda y recuperar lo que hab\u00eda dejado atr\u00e1s de manera violenta. Abrigu\u00e9 durante todos esos a\u00f1os la ilusi\u00f3n de recuperar lo perdido. Y esas condiciones empezaron a madurar cuando una abogada de Derechos Humanos, que sigui\u00f3 el caso, me asegur\u00f3 que la alerta migratoria que se hab\u00eda instalado en los bancos de datos de la Polic\u00eda Internacional de ese pa\u00eds hab\u00eda sido revocada por orden de un juez. Era la pieza que faltaba, la barrera que me imped\u00eda volver se hab\u00eda ca\u00eddo. Por eso decid\u00ed viajar. Ten\u00eda el tiempo, los recursos, todo; pero vino la pandemia y se volvi\u00f3 a alejar para m\u00ed la posibilidad del regreso.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Un a\u00f1o despu\u00e9s vi una ventana: me invitaban formalmente a presentar mi libro de cuentos\u00a0<i>El gato en el congelador<\/i>. Consegu\u00ed las cartas de invitaci\u00f3n, los certificados y los documentos legales. Como si se tratara de una carrera de obst\u00e1culos fui sorteando uno a uno los inconvenientes, cumpliendo minuciosamente con cada formalidad. El pasaje fue el primer dolor de cabeza, la l\u00ednea a\u00e9rea me cambi\u00f3 la fecha de salida arbitrariamente unas cuatro veces. Hasta que una fecha se mantuvo. Me tom\u00e9 el PCR, saqu\u00e9 el permiso en Comisar\u00eda Virtual, el c\u00f3digo QR que ped\u00edan en M\u00e9xico, estado de cuenta bancaria, direcci\u00f3n donde me iba a alojar, el dictamen impreso del\u00a1 juez, cartas de invitaci\u00f3n. Todo. Todo en regla.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">No puedo decir que no iba inquieto por la posibilidad de que me negaran la entrada, pero confi\u00e9 en los documentos que la abogada me hab\u00eda enviado y en las palabras de un amigo, tambi\u00e9n escritor, que me hab\u00eda dicho: \u201cCreer\u00e1s que es una mamada, pero con el Obrador han cambiado ese tipo de cosas. As\u00ed que no habr\u00e1 pedo.\u201d<\/p>\n<p align=\"LEFT\">\u00bfPor qu\u00e9 tanta obsesi\u00f3n por volver a M\u00e9xico? Quer\u00eda cerrar un ciclo, volver al lugar donde me hab\u00eda sentido m\u00e1s completo en mi vida. En el libro\u00a0<i>El gato en el congelador\u00a0<\/i>lo explico de esta manera (alerta de\u00a0<i>spoiler<\/i>):<\/p>\n<p align=\"LEFT\">En el avi\u00f3n, sentado junto a su padre, volando en direcci\u00f3n al sur, record\u00f3 un pasaje de\u00a0<i>Las ense\u00f1anzas de Don Juan<\/i>. Una noche, el viejo cham\u00e1n le pidi\u00f3 al antrop\u00f3logo que buscara un lugar dentro de la choza de piso de tierra donde se sintiera bien, donde \u00e9l percibiera que ese espacio le correspond\u00eda, porque, explic\u00f3, para todos hay un lugar especial con el que nos identificamos, pues nuestras energ\u00edas se sintonizan con sus energ\u00edas. Castaneda lo busc\u00f3 y, al cabo de un rato, lo encontr\u00f3. El chileno, despu\u00e9s de deambular por muchos y muy distintos rincones, tambi\u00e9n hab\u00eda encontrado el que cre\u00eda era su lugar en el mundo, sin embargo, en ese preciso instante, se alejaba de \u00e9l a una velocidad aproximada de mil kil\u00f3metros por hora.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Tambi\u00e9n quer\u00eda ver otra vez a Paolina, nuestra relaci\u00f3n hab\u00eda quedado trunca, interrumpida, como el resto de mi vida en esa tierra. Ella me visit\u00f3 en Chile una vez y hace un par de a\u00f1os nos juntamos en Guatemala, ya era hora de volver a mirarnos a los ojos.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">As\u00ed que, a pesar de la pandemia y las amenazas de contagio, tome un avi\u00f3n cargado con quinientos pasajeros rumbo al norte. En Lima deb\u00eda hacer una escala de diez horas. Por suerte le llevaba de regalo a Jaime el libro\u00a0<i>Formas de volver a casa<\/i>, de Zambra, que hab\u00eda comprado casi por azar. El t\u00edtulo me gust\u00f3, era sugerente, y en la sala de espera del aeropuerto de Lima cobr\u00f3 un nuevo sentido. De alg\u00fan modo estaba volviendo a casa. Al menos eso era lo que sent\u00eda en ese momento, despu\u00e9s de mucho andar y mucha nostalgia. Me consolaba recordar que el exilio de mi padre dur\u00f3 trece a\u00f1os y que Odiseo pas\u00f3 veinte a\u00f1os lejos de \u00cdtaca.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Sin embargo, llegando a Ciudad de M\u00e9xico todas las ilusiones se vinieron abajo. Al pasar por Polic\u00eda Internacional se dispar\u00f3 la alarma que se supon\u00eda desactivada. El funcionario me dijo: \u201cAcomp\u00e1\u00f1eme por favor, tenemos que revisar su caso.\u201d Tuve oportunidad de mostrar todos los papeles, llenar un par de formularios y esperar en una sala cerrada junto a unas veinte personas m\u00e1s. Retuvieron mi pasaporte y me pidieron que apagara el celular. Despu\u00e9s de un par de horas volvi\u00f3 el funcionario que se hab\u00eda llevado mis documentos y me dijo: \u201cLe tengo malas noticias, no va a poder ingresar al pa\u00eds.\u201d \u201c\u00bfPor qu\u00e9? \u2013pregunt\u00e9, angustiado\u2013. En esta resoluci\u00f3n dice que un juez ya dio la orden de revocar esa alarma, \u00a1no me pueden devolver!\u201d No hubo caso. \u201cVa a tener que esperar en un lugar habilitado para estos casos, hasta que haya un vuelo en que pueda regresar. No es muy c\u00f3modo, pero no hay otra opci\u00f3n.\u201d Me llevaron a una sala completamente cerrada, donde me quitaron el tel\u00e9fono, los cordones de los zapatos y el cintur\u00f3n. Me despojaban as\u00ed de mi calidad de ciudadano, y de persona, reduci\u00e9ndome a la condici\u00f3n de un cuerpo que respiraba con dificultad sobre una colchoneta desnuda. Yo pensaba en Paolina, que me estaba esperando a la salida del aeropuerto, junto con Jaime. \u201cDebe estar inquieta, debe estar ansiosa, el avi\u00f3n aterriz\u00f3 hace dos horas y no he salido.\u201d Hab\u00edamos quedado en que si hab\u00eda alg\u00fan problema llamar\u00eda a la abogada. Trataron de averiguar, pero nadie les daba rez\u00f3n alguna de mi paradero.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">La estaci\u00f3n migratoria habilitada en el aeropuerto no ten\u00eda ventanas y el ambiente era asfixiante, s\u00f3lo un ventilador peque\u00f1o hac\u00eda circular el aire. Costaba respirar con la mascarilla y cada vez iba llegando m\u00e1s gente. Hab\u00edan separado a los hombres de las mujeres, que tambi\u00e9n se quedaban con los ni\u00f1os. Los ocho camarotes ya estaban llenos de pasajeros, algunos se sentaban de a tres en una litera, conmigo se sent\u00f3 un ecuatoriano. Realmente no hab\u00eda ninguna medida sanitaria. Fui a mojarme la cara, el ba\u00f1o estaba sucio y no hab\u00eda papel higi\u00e9nico. \u201c\u00bfC\u00f3mo estar\u00e1 Paolina?\u201d, segu\u00eda pensando. Tuve un episodio de mucha angustia y se insinuaron s\u00edntomas de un ataque de p\u00e1nico. Me sudaban las palmas de las manos y las plantas de los pies. Me sent\u00e9, respir\u00e9 profundo, me concentr\u00e9, trat\u00e9 de bajar el estado de tensi\u00f3n. Despu\u00e9s de muchas horas de incertidumbre me llamaron. Me habl\u00f3 por tel\u00e9fono una funcionaria de migraci\u00f3n con un cargo elevado. Me inform\u00f3 que alguien hab\u00eda interpuesto por m\u00ed un recurso de amparo. Quer\u00eda advertirme que, si lo firmaba, probablemente no me iban a expulsar del pa\u00eds, pero que sin duda iba a pasar mucho tiempo encerrado en ese calabozo, mientras se resolv\u00eda el dilema jur\u00eddico. La lentitud de la burocracia mexicana y su arbitrariedad es proverbial, as\u00ed que la medida de protecci\u00f3n que con toda seguridad hab\u00eda interpuesto la abogada no me daba ninguna garant\u00eda de salir de ah\u00ed a la brevedad, y la verdad es que despu\u00e9s de apenas cinco horas de encierro, no quer\u00eda pasar ni un minuto m\u00e1s en esa celda. Fue una decisi\u00f3n dif\u00edcil. Segu\u00eda pensando en Paolina, en las ilusiones que nos hab\u00edamos hecho con nuestro encuentro, que ahora se ver\u00edan frustradas. \u201c\u00bfY si firmo y me aguanto?\u201d De s\u00f3lo pensarlo me sudaban las manos.<\/p>\n<h2 align=\"LEFT\">Kafka en Migraci\u00f3n<\/h2>\n<p align=\"LEFT\">Trat\u00e9 de dormir, pero las luces estaban encendidas de d\u00eda y de noche, muy pronto perd\u00ed la noci\u00f3n del tiempo. Tom\u00e9 agua como un dromedario, lo que me hac\u00eda ir mucho al ba\u00f1o. Pronto mi drama personal dio paso a un drama mucho m\u00e1s amplio, fui tomando nota de lo que pasaba a mi alrededor. En esa estaci\u00f3n hab\u00eda hermanos y hermanas de varios pa\u00edses de Latinoam\u00e9rica: colombianos, ecuatorianos, muchos brasile\u00f1os, salvadore\u00f1os. Les negaban el ingreso sin informarles la raz\u00f3n y deb\u00edan resignarse en sus colchonetas a esperar un vuelo que los regresar\u00eda a sus pa\u00edses de origen.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">El ecuatoriano de Cuenca, un hombre grueso, con aspecto de obrero o trabajador rural, repar\u00f3 en el libro que yo andaba trayendo y me lo pidi\u00f3. Se sent\u00f3 a los pies de la litera y ley\u00f3 de corrido casi la mitad de\u00a0<i>Formas de volver a casa<\/i>. El azar nunca es azaroso, pens\u00e9. Esa instant\u00e1nea la conservo como un fresco que describe perfectamente la situaci\u00f3n. \u00bfSon \u00e9sas formas de volver a casa? Mas tarde, cuando le cont\u00e9 a una amiga mexicana lo que hab\u00eda pasado y lo que hab\u00eda visto, dijo con espont\u00e1nea indignaci\u00f3n: \u201cPinche gobierno entreguista, le est\u00e1 haciendo el trabajo sucio al gabacho.\u201d Y tiene raz\u00f3n. M\u00e9xico fue durante d\u00e9cadas un pa\u00eds solidario y fraterno con el resto de los pueblos latinoamericanos, fue una casa de acogida y un refugio. La pol\u00edtica exterior mexicana nunca se aline\u00f3, sin embargo, ahora, han montado verdaderas c\u00e1rceles para los migrantes de Centroam\u00e9rica y el Cono Sur.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">En la litera del lado hab\u00eda un chico de Bogot\u00e1. Debe haber tenido unos veinticuatro a\u00f1os, hab\u00eda ido a M\u00e9xico con su novia, a conocer y a visitar a un amigo, pero no ten\u00eda la direcci\u00f3n exacta de donde se iba a alojar. Eran estudiantes universitarios que hab\u00edan interrumpido sus estudios a causa de la pandemia y de la revuelta social en su pa\u00eds.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">El caso m\u00e1s dram\u00e1tico que conoc\u00ed era el de un muchacho brasile\u00f1o, de Minas Gerais, que se hab\u00eda casado d\u00edas antes. Hab\u00eda planeado con su novia con antelaci\u00f3n su luna de miel en M\u00e9xico. El caso es que, llegando al aeropuerto, a ella la dejaron entrar, pero a \u00e9l no. En los pocos minutos que tuvieron para discutir qu\u00e9 hacer, antes que al muchacho se lo llevaran los agentes de migraci\u00f3n y los separaran, decidieron que, ya que hab\u00edan pagado un hotel y un paquete tur\u00edstico, que fuera ella sola y aprovechara la inversi\u00f3n. La muchacha se fue a pasar su luna de miel sola, mientras al novio lo reclu\u00edan en el calabozo de migraciones a la espera de un vuelo de repatriaci\u00f3n. La tristeza infinita reflejada en sus ojos es dif\u00edcil de describir, tanto como la impotencia que transmit\u00eda al contar su historia.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">M\u00e1s tarde lleg\u00f3 el actuario del juzgado donde hab\u00edan interpuesto el amparo, ten\u00eda que firmarlo. No fui capaz. Le expliqu\u00e9 mi punto de vista y lo entendi\u00f3. Despu\u00e9s lleg\u00f3 un delegado de la Comisi\u00f3n Nacional de Derechos Humanos y me prometi\u00f3 interceder. Me sent\u00ed un ni\u00f1o mimado al lado de mis compa\u00f1eros de infortunio. Hasta que finalmente lleg\u00f3 una funcionaria de la l\u00ednea a\u00e9rea que me ofreci\u00f3 un vuelo para la tarde. Lo acept\u00e9. No quer\u00eda pasar ni un d\u00eda m\u00e1s en esa celda, lo encontraba injusto, lo encontraba humillante.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Veintiocho horas despu\u00e9s de haber llegado me embarcaron en un avi\u00f3n con direcci\u00f3n a Brasil, la m\u00e1quina iba casi desocupada, pero se llen\u00f3 con los brasile\u00f1os devueltos que eran unos sesenta\u2026 y yo.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">No me devolvieron el pasaporte, que fue pasando de manos de la polic\u00eda a la de los agentes de la l\u00ednea a\u00e9rea quienes, llegando a una escala, se lo pasaban a otros polic\u00edas. As\u00ed ocurri\u00f3 en S\u00e3o Paulo, y en la otra escala que tuve que hacer en Paraguay.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">En el peque\u00f1o aeropuerto de Asunci\u00f3n busqu\u00e9 un lugar aislado y solitario en un extremo del edificio, entr\u00e9 al ba\u00f1o y me moj\u00e9 la cara. Estaba m\u00e1s tranquilo. Cuando sal\u00ed hab\u00eda una mujer limpiando el piso. La salud\u00e9 y continu\u00e9 mi camino; pasos m\u00e1s adelante me sorprendi\u00f3 la presencia de un p\u00e1jaro negro, un mirlo, que saltaba con sus peque\u00f1as patitas juntas, picoteando el suelo de loza y piando con fuerza. Mir\u00e9 hacia atr\u00e1s, a la mujer de la limpieza, le dije que el pajarito estaba perdido, y con un acento muy diferente y musical me contest\u00f3: \u201cNo deja que lo agarren, tiene miedo y no sabe c\u00f3mo volver a casa, las ventanas est\u00e1n todas cerradas, quien sabe como entr\u00f3.\u201d Otra vez pens\u00e9 en el t\u00edtulo del libro de Zambra,\u00a0<i>Formas de volver a casa.<\/i>\u00a0Ni el p\u00e1jaro ni yo hab\u00edamos encontrado una ventana abierta para volver y est\u00e1bamos perdidos en el peque\u00f1o aeropuerto de Asunci\u00f3n. Me sent\u00e9 cerca del mirlo, desenfund\u00e9 mi guitarra y destil\u00e9 notas que rezumaban tristeza, por \u00e9l y por mi. No me di cuenta cuando se acerc\u00f3 una mujer, era uruguaya, me pregunt\u00f3 c\u00f3mo estaba y me invit\u00f3 un caf\u00e9. Fue la primera persona que me abraz\u00f3 despu\u00e9s de mi frustrado regreso, una completa desconocida. Le cont\u00e9 todo lo que hab\u00eda vivido en esos confusos tres d\u00edas. Fue sanadora esa conversaci\u00f3n que se prolong\u00f3 casi las diez horas que dur\u00f3 la escala.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Llegando a Chile, otra funcionaria de la l\u00ednea a\u00e9rea, con mi pasaporte en su poder, me acompa\u00f1\u00f3 a los tr\u00e1mites con el Ministerio de Salud. Yo tem\u00eda que me metieran en un Hotel Sanitario y que tuviera que pagarlo, no ten\u00eda los recursos. Despu\u00e9s de que la encargada del registro pudo entender lo que hab\u00eda pasado me dijo: \u201cNo tiene que pagar ni el PCR ni el hotel, porque, en estricto rigor, usted no ha salido de Chile.\u201d La mir\u00e9, pens\u00e9 en la absurda vuelta que acababa de dar, subi\u00e9ndome y baj\u00e1ndome de cinco aviones, y aplaud\u00ed su capacidad de iron\u00eda. Para peor, despu\u00e9s de entregarme mis papeles me dijo: \u201cBienvenido.\u201d \u201c\u00a1Pero si usted me acaba de decir que nunca sal\u00ed de Chile! \u00bfComo me dice bienvenido?\u201d, le respond\u00ed.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Finalmente, fui conducido a las dependencias de la PDI. \u201cEs un inadmisible\u201d, le dijo la funcionaria al encargado. El polic\u00eda llen\u00f3 un formulario, me devolvi\u00f3 mi pasaporte y volv\u00ed a ser un \u201cciudadano del mundo\u201d. Me subieron a un bus lleno de pasajeros que el Ministerio de Salud hab\u00eda derivado a Residencias Sanitarias y vine a parar a un hotel en Las Condes, donde tengo que pasar cinco d\u00edas encerrado.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Sin duda fue un viaje aberrante, desgastante f\u00edsica y emocionalmente. En la \u00faltima conversaci\u00f3n que pude tener con la abogada, me asegur\u00f3 que lo que hab\u00edan hecho en Migraci\u00f3n es ilegal, una medida arbitraria contra una resoluci\u00f3n judicial. Es el estado de excepci\u00f3n en su matriz m\u00e1s pura, me dije a m\u00ed mismo.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Gracias a esa arbitrariedad estatal, mi relaci\u00f3n con Paolina ha adquirido dimensiones shakespearianas, pues la imposibilidad de vernos para ambos es una tragedia que nos tiene desolados. El padre Estado mexicano no me deja entrar y las fronteras chilenas est\u00e1n cerradas. Para colmo de la iron\u00eda. hoy me lleg\u00f3 un\u00a0<i>mail<\/i>\u00a0de la aerol\u00ednea en que me ped\u00edan que evaluara mi viaje a Ciudad de M\u00e9xico. Esta es mi evaluaci\u00f3n: un desastre total.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">\n<p align=\"LEFT\">*Escritor, m\u00fasico y soci\u00f3logo chileno, durante el r\u00e9gimen pinochetista fue dirigente estudiantil.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El inadmisible (cr\u00f3nica de un viaje aberrante) Laurence Maxwell* La Jornada Semanal Un viaje que debi\u00f3 ser sencillo, con \u201ctodos los documentos\u201d en regla, se convirti\u00f3 en un periplo absurdo, intrincado y atrapado en la mara\u00f1a de la burocracia y en la arbitrariedad de la pol\u00edtica migratoria, adem\u00e1s en tiempos de la pandemia. 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