{"id":23389,"date":"2021-08-14T11:36:13","date_gmt":"2021-08-14T17:36:13","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=23389"},"modified":"2021-08-14T11:36:13","modified_gmt":"2021-08-14T17:36:13","slug":"sor-juana-es-la-llama-tremula-en-la-noche-de-piedra-del-virreinato","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=23389","title":{"rendered":"Sor Juana\/ es la llama tr\u00e9mula\/ en la noche de piedra del virreinato"},"content":{"rendered":"<p><strong>A continuaci\u00f3n el discurso \u00edntegro de\u00a0<a href=\"http:\/\/www.cubadebate.cu\/etiqueta\/elena-poniatowska\/\">Elena Poniatowska<\/a><\/strong>\u00a0<strong>\u00a0al recibir el Premio Cervantes 2014 en Alcal\u00e1, Espa\u00f1a:<\/strong><\/p>\n<p><strong>Soy la cuarta mujer en recibir el Premio Cervantes, creado en 1976. (Los hombres son treinta y cinco.) Mar\u00eda Zambrano fue la primera y los mexicanos la consideramos nuestra porque debido a la Guerra Civil Espa\u00f1ola vivi\u00f3 en M\u00e9xico y ense\u00f1\u00f3 en la Universidad Nicola\u00edta en Morelia, Michoac\u00e1n.<\/strong><\/p>\n<p>Simone Weil, la fil\u00f3sofa francesa, escribi\u00f3 que echar ra\u00edces es quiz\u00e1 la necesidad m\u00e1s apremiante del alma humana. En Mar\u00eda Zambrano, el exilio fue una herida sin cura, pero ella fue una exiliada de todo menos de su escritura.<\/p>\n<p><strong>La m\u00e1s joven de todas las poetas de Am\u00e9rica Latina en la primera mitad del siglo XX, la cubana\u00a0<a href=\"http:\/\/www.cubadebate.cu\/etiqueta\/dulce-maria-loynaz\/\">Dulce Mar\u00eda Loynaz<\/a>, segunda en recibir el Cervantes, fue amiga de Garc\u00eda Lorca y hosped\u00f3 en su finca de La Habana a Gabriela Mistral y a Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez.<\/strong>\u00a0A\u00f1os m\u00e1s tarde, cuando le sugirieron que abandonara la Cuba revolucionaria respondi\u00f3 que c\u00f3mo iba a marcharse si Cuba era invenci\u00f3n de su familia.<\/p>\n<p>A Ana Mar\u00eda Matute, la conoc\u00ed en El Escorial en 2003. Hermosa y descre\u00edda, sent\u00ed afinidad con su obsesi\u00f3n por la infancia y su imaginario riqu\u00edsimo y feroz.<\/p>\n<p>Mar\u00eda, Dulce Mar\u00eda y Ana Mar\u00eda, las tres Mar\u00edas, zarandeadas por sus circunstancias, no tuvieron santo a qui\u00e9n encomendarse y sin embargo, hoy por hoy, son las mujeres de Cervantes, al igual que Dulcinea del Toboso, Luscinda, Zoraida y Constanza. A diferencia de ellas, muchos dioses me han protegido porque en M\u00e9xico hay un dios bajo cada piedra, un dios para la lluvia, otro para la fertilidad, otro para la muerte.\u00a0<strong>Contamos con un dios para cada cosa y no con uno solo que de tan ocupado puede equivocarse.<\/strong><\/p>\n<p>Del otro lado del oc\u00e9ano, en el siglo XVII la monja jer\u00f3nima Sor Juana In\u00e9s de la Cruz supo desde el primer momento que la \u00fanica batalla que vale la pena es la del conocimiento. Con mucha raz\u00f3n Jos\u00e9 Emilio Pacheco la defini\u00f3: \u201cSor Juana\/ es la llama tr\u00e9mula\/ en la noche de piedra del virreinato\u201d.<\/p>\n<p>Su respuesta a Sor Filotea de la Cruz es una defensa liberadora, el primer alegato de una intelectual sobre quien se ejerce la censura. En la literatura no existe otra mujer que al observar el eclipse lunar del 22 de diciembre de 1684 haya ensayado una explicaci\u00f3n del origen del universo. Ella lo hizo en los 975 versos de su poema\u00a0<em>Primero sue\u00f1o<\/em>. Dante tuvo la mano de Virgilio para bajar al infierno, pero nuestra Sor Juana descendi\u00f3 sola y al igual que Galileo y Giordano Bruno fue castigada por amar la ciencia y reprendida por prelados que le eran harto inferiores.<\/p>\n<p>Sor Juana contaba con telescopios, astrolabios y compases para su b\u00fasqueda cient\u00edfica. Tambi\u00e9n dentro de la cultura de la pobreza se atesoran bienes inesperados.\u00a0<strong>Jesusa Palancares, la protagonista de mi novela-testimonio \u201cHasta no verte Jes\u00fas m\u00edo\u201d, no tuvo m\u00e1s que su intuici\u00f3n para asomarse por la \u00fanica apertura de su vivienda a observar el cielo nocturno como una gracia sin precio y sin explicaci\u00f3n posible<\/strong>. Jesusa viv\u00eda a la orilla del precipicio, por lo tanto el cielo estrellado en su ventana era un milagro que intentaba descifrar. Quer\u00eda comprender por qu\u00e9 hab\u00eda venido a la Tierra, para qu\u00e9 era todo eso que la rodeaba y cu\u00e1l podr\u00eda ser el sentido \u00faltimo de lo que ve\u00eda. Al creer en la reencarnaci\u00f3n estaba segura de que muchos a\u00f1os antes hab\u00eda nacido como un hombre malo que desgraci\u00f3 a muchas mujeres y ahora ten\u00eda que pagar sus culpas entre abrojos y espinas.<\/p>\n<p><strong>Mi madre nunca supo qu\u00e9 pa\u00eds me hab\u00eda regalado cuando llegamos a M\u00e9xico, en 1942, en el Marqu\u00e9s de Comillas, el barco con el que Gilberto Bosques salv\u00f3 la vida de tantos republicanos que se refugiaron en M\u00e9xico durante el gobierno del general L\u00e1zaro C\u00e1rdenas.<\/strong>\u00a0Mi familia siempre fue de pasajeros en tren: italianos que terminan en Polonia, mexicanos que viven en Francia, norteamericanas que se mudan a Europa. Mi hermana Kitzia y yo fuimos ni\u00f1as francesas con un apellido polaco. Llegamos \u201ca la inmensa vida de M\u00e9xico\u201d -como dir\u00eda Jos\u00e9 Emilio Pacheco-, al pueblo del sol. Desde entonces vivimos transfiguradas y nos envuelve entre otras encantaciones, la ilusi\u00f3n de convertir fondas en castillos con rejas doradas.<\/p>\n<p>Las certezas de Francia y su af\u00e1n por tener siempre la raz\u00f3n palidecieron al lado de la humildad de los mexicanos m\u00e1s pobres. Descalzos, caminaban bajo su sombrero o su rebozo. Se escond\u00edan para que no se les viera la verg\u00fcenza en los ojos. Al servicio de los blancos, sus voces eran dulces y cantaban al preguntar: \u201c\u00bfNo le molestar\u00eda ense\u00f1arme c\u00f3mo quiere que le sirva?\u201d<\/p>\n<p>Aprend\u00ed el espa\u00f1ol en la calle, con los gritos de los pregoneros y con unas rondas que siempre se refer\u00edan a la muerte. \u201cNaranja dulce,\/ lim\u00f3n celeste,\/ dile a Mar\u00eda\/ que no se acueste.\/ Mar\u00eda, Mar\u00eda\/ ya se acost\u00f3,\/ vino la muerte\/y se la llev\u00f3\u201d. O esta que es a\u00fan m\u00e1s aterradora: \u201cCuchito, cuchito\/ mat\u00f3 a su mujer\/ con un cuchillito\/ del tama\u00f1o de \u00e9l.\/ Le sac\u00f3 las tripas\/ y las fue a vender.\/ -\u00a1Mercar\u00e1n tripitas\/ de mala mujer!\u201d<\/p>\n<p>Todav\u00eda hoy se mercan las tripas femeninas. El pasado 13 de abril, dos mujeres fueron asesinadas de varios tiros en la cabeza en Ciudad Ju\u00e1rez, una de 15 a\u00f1os y otra de 20, embarazada. El cuerpo de la primera fue encontrado en un basurero.<\/p>\n<p><strong>Recuerdo mi asombro cuando o\u00ed por primera vez la palabra \u201cgracias\u201d y pens\u00e9 que su sonido era m\u00e1s profundo que el \u201cmerci\u201d franc\u00e9s. Tambi\u00e9n me intrig\u00f3 ver en un mapa de M\u00e9xico varios espacios pintados de amarillo marcados con el letrero: \u201cZona por descubrir\u201d<\/strong>. En Francia, los jardines son un pa\u00f1uelo, todo est\u00e1 cultivado y al alcance de la mano. Este enorme pa\u00eds temible y secreto llamado M\u00e9xico, en el que Francia cab\u00eda tres veces, se extend\u00eda moreno y descalzo frente a mi hermana y a m\u00ed y nos desafiaba: \u201cDesc\u00fabranme\u201d. El idioma era la llave para entrar al mundo indio, el mismo mundo del que habl\u00f3<a href=\"http:\/\/www.cubadebate.cu\/etiqueta\/octavio-paz\/\">\u00a0Octavio Paz<\/a>, aqu\u00ed en Alcal\u00e1 de Henares en 1981, cuando dijo que sin el mundo indio no ser\u00edamos lo que somos.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo iba yo a transitar de la palabra Par\u00eds a la palabra Parangaricutirimicuaro? Me gust\u00f3 poder pronunciar Xochitlquetzal, Nezahualc\u00f3yotl o Cuauht\u00e9moc y me pregunt\u00e9 si los conquistadores se hab\u00edan dado cuenta qui\u00e9nes eran sus conquistados.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Quienes me dieron la llave para abrir a M\u00e9xico fueron los mexicanos que andan en la calle.<\/strong>\u00a0Desde 1953, aparecieron en la ciudad muchos personajes de a pie semejantes a los que don Quijote y su fiel escudero encuentran en su camino, un barbero, un cuidador de cabras, Maritornes la ventera. Antes, en M\u00e9xico, el cartero tra\u00eda uniforme cepillado y gorra azul y ahora ya ni se anuncia con su silbato, solo avienta bajo la puerta la correspondencia que saca de su desvencijada mochila. Antes tambi\u00e9n el afilador de cuchillos aparec\u00eda empujando su gran piedra montada en un carrito producto del ingenio popular, sin beca del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog\u00eda, y la iba mojando con el agua de una cubeta. Al hacerla girar, el cuchillo sacaba chispas y part\u00eda en el aire los cabellos en dos; los cabellos de la ciudad que en realidad no es sino su mujer a la que le afila las u\u00f1as, le cepilla los dientes, le pule las mejillas, la contempla dormir y cuando la ve vieja y ajada le hace el gran favor de encajarle un cuchillo largo y afilado en su espalda de mujer confiada. Entonces la ciudad llora quedito, pero ning\u00fan llanto m\u00e1s sobrecogedor que el lamento del vendedor de camotes que dej\u00f3 un ray\u00f3n en el alma de los ni\u00f1os mexicanos porque el sonido de sus carritos se parece al silbato del tren que detiene el tiempo y hace que los que abren surcos en la milpa levanten la cabeza y dejen el azad\u00f3n y la pala para se\u00f1alarle a su hijo: \u201cMira el tren, est\u00e1 pasando el tren, all\u00e1 va el tren; alg\u00fan d\u00eda, t\u00fa viajar\u00e1s en tren\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.cubadebate.cu\/etiqueta\/tina-modotti\/\">Tina Modotti<\/a>\u00a0lleg\u00f3 de Italia pero bien podr\u00eda considerarse la primera fot\u00f3grafa mexicana moderna. En 1936, en Espa\u00f1a cambi\u00f3 de profesi\u00f3n y acompa\u00f1\u00f3 como enfermera al doctor Norman Bethune a hacer las primeras transfusiones de sangre en el campo de batalla. Treinta y ocho a\u00f1os m\u00e1s tarde, Rosario Ibarra de Piedra se levant\u00f3 en contra de una nueva forma de tortura, la desaparici\u00f3n de personas. Su protesta antecede al levantamiento de las Madres de Plaza de Mayo con su pa\u00f1uelo blanco en la cabeza por cada hijo desaparecido.\u00a0<strong>\u201cVivos los llevaron, vivos los queremos\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>La \u00faltima pintora surrealista, Leonora Carrington pudo escoger vivir en Nueva York al lado de Max Ernst y el c\u00edrculo de Peggy Guggenheim pero, sin saber espa\u00f1ol, prefiri\u00f3 venir a M\u00e9xico con el poeta Renato Leduc, autor de un soneto sobre el tiempo que pienso decirles m\u00e1s tarde si me da la vida para tanto.<\/p>\n<p>Lo que se aprende de ni\u00f1a permanece indeleble en la conciencia y fui del castellano colonizador al mundo esplendoroso que encontraron los conquistadores.\u00a0<strong>Antes de que los Estados Unidos pretendieran tragarse a todo el continente, la resistencia ind\u00edgena alz\u00f3 escudos de oro y penachos de plumas de quetzal y los levant\u00f3 muy alto cuando las mujeres de Chiapas, antes humilladas y furtivas, declararon en 1994 que quer\u00edan escoger ellas a su hombre, mirarlo a los ojos, tener los hijos que deseaban y no ser cambiadas por una garrafa de alcohol. Deseaban tener los mismos derechos que los hombres.<\/strong><\/p>\n<p>\u201c\u00bfQuien anda ah\u00ed?\u201d \u201cNadie\u201d, consign\u00f3 Octavio Paz en El laberinto de la soledad.Muchos mexicanos se ningunean. \u201cNo hay nadie\u201d -contesta la sirvienta. \u201c\u00bfY t\u00fa quien eres?\u201d \u201cNo, pues nadie\u201d. No lo dicen para hacerse menos ni por esconderse sino porque es parte de su naturaleza. Tampoco la naturaleza dice lo que es ni se explica a s\u00ed misma, simplemente estalla.\u00a0<strong>Durante el terremoto de 1985, muchos j\u00f3venes punk de esos que se pintan los ojos de negro y el pelo de rojo, con chalecos y brazaletes cubiertos de estoperoles y clavos arribaban a los lugares siniestrados, edificios convertidos en s\u00e1ndwich, y pasaban la noche entera con picos y palas para sacar escombros que despu\u00e9s acarreaban en cubetas y carretillas. A las cinco de la ma\u00f1ana, ya cuando se iban, les pregunt\u00e9 por su nombre y uno de ellos me respondi\u00f3: \u201cPues p\u00f3ngame nom\u00e1s Juan\u201d, no s\u00f3lo porque no quer\u00eda singularizarse o temiera el rechazo sino porque al igual que millones de pobres, su silencio es tambi\u00e9n un silencio de siglos de olvido y de marginaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>Tenemos el dudoso privilegio de ser la ciudad m\u00e1s grande del mundo: casi 9 millones de habitantes. El campo se vac\u00eda, todos llegan a la capital que tizna a los pobres, los revuelca en la ceniza, les chamusca las alas aunque su resistencia no tiene l\u00edmites y llegan desde la Patagonia para montarse en el tren de la muerte llamado \u201cLa Bestia\u201d con el s\u00f3lo fin de cruzar la frontera de Estados Unidos.<\/p>\n<p>En 1979, Marta Traba public\u00f3 en Colombia una Hom\u00e9rica Latina en la que los personajes son los perdedores de nuestro continente, los de a pie, los que hurgan en la basura, los recogedores de desechos de las ciudades perdidas, las multitudes que se pisotean para ver al Papa, los que viajan en autobuses atestados, los que se cubren la cabeza con sombreros de palma, los que aman a Dios en tierra de indios. He aqu\u00ed a nuestros personajes, los que llevan a sus ni\u00f1os a fotografiar ya muertos para convertirlos en \u201cangelitos santos\u201d, la multitud que rompe las vallas y desploma los templetes en los desfiles militares, la que de pronto y sin esfuerzo hace fracasar todas las mal intencionadas pol\u00edticas de buena vecindad, esa masa an\u00f3nima, oscura e imprevisible que va poblando lentamente la cuadr\u00edcula de nuestro continente; el pueblo de las chinches, las pulgas y las cucarachas, el miserable pueblo que ahora mismo deglute el planeta. Y es esa masa formidable la que crece y traspasa las fronteras, trabaja de cargador y de mocito, de achichincle y lustrador de zapatos -en M\u00e9xico los llamamos boleros-. El novelista Jos\u00e9 Agust\u00edn declar\u00f3 al regresar de una universidad norteamericana: \u201cAll\u00e1, creen que soy un limpiabotas venido a m\u00e1s\u201d. Habr\u00eda sido mejor que dijera \u201cun limpiabotas venido a menos\u201d. Todos somos venidos a menos, todos menesterosos, en reconocerlo est\u00e1 nuestra fuerza.\u00a0<strong>Muchas veces me he preguntado si esa gran masa que viene caminando lenta e inexorablemente desde la Patagonia a Alaska se pregunta hoy por hoy en qu\u00e9 grado depende de los Estados Unidos. Creo m\u00e1s bien que su grito es un grito de guerra y es avasallador, es un grito cuya primera batalla literaria ha sido ganada por los chicanos.<\/strong><\/p>\n<p>Los mexicanos que me han precedido son cuatro: Octavio Paz en 1981, Carlos Fuentes en 1987, Sergio Pitol en 2005 y Jos\u00e9 Emilio Pacheco en 2009. Rosario Castellanos y Mar\u00eda Luisa Puga no tuvieron la misma suerte y las invoco as\u00ed como a Jos\u00e9 Revueltas. S\u00e9 que ahora los siete me acompa\u00f1an, curiosos por lo que voy a decir, sobre todo Octavio Paz.<\/p>\n<p>Ya para terminar y porque me encuentro en Espa\u00f1a, entre amigos quisiera contarles que tuve un gran amor \u201cplat\u00f3nico\u201d por Luis Bu\u00f1uel porque juntos fuimos al Palacio Negro de Lecumberri -c\u00e1rcel legendaria de la ciudad de M\u00e9xico-, a ver a nuestro amigo \u00c1lvaro Mutis, el poeta y gaviero, compa\u00f1ero de batallas de nuestro indispensable\u00a0<a href=\"http:\/\/www.cubadebate.cu\/etiqueta\/gabriel-garcia-marquez\/\">Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez<\/a>. La c\u00e1rcel, con sus presos reincidentes llamados \u201cconejos\u201d, nos acerc\u00f3 a una realidad compartida: la de la vida y la muerte tras los barrotes.<\/p>\n<p>Ning\u00fan acontecimiento m\u00e1s importante en mi vida profesional que este premio que el jurado del Cervantes otorga a una Sancho Panza femenina que no es Teresa Panza ni Dulcinea del Toboso, ni Maritornes, ni la princesa Micomicona que tanto le gustaba a Carlos Fuentes, sino una escritora que no puede hablar de molinos porque ya no los hay y\u00a0<strong>en cambio lo hace de los andariegos comunes y corrientes que cargan su bolsa del mandado, su pico o su pala, duermen a la buena ventura y conf\u00edan en una cronista impulsiva que retiene lo que le cuentan.<\/strong><\/p>\n<p>Ni\u00f1os, mujeres, ancianos, presos, dolientes y estudiantes caminan al lado de esta reportera que busca, como lo ped\u00eda Mar\u00eda Zambrano, \u201cir m\u00e1s all\u00e1 de la propia vida, estar en las otras vidas\u201d.<\/p>\n<p>Por todas estas razones, el premio resulta m\u00e1s sorprendente y por lo tanto es m\u00e1s grande la raz\u00f3n para agradecerlo.<\/p>\n<p>El poder financiero manda no s\u00f3lo en M\u00e9xico sino en el mundo. Los que lo resisten, montados en Rocinante y seguidos por Sancho Panza son cada vez menos.\u00a0<strong>Me enorgullece caminar al lado de los ilusos, los destartalados, los candorosos.<\/strong><\/p>\n<p>A mi hija Paula, su hija Luna, aqu\u00ed presente, le pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>-Oye mam\u00e1, \u00bfy t\u00fa cu\u00e1ntos a\u00f1os tienes?<\/p>\n<p>Paula le dijo su edad y Luna insisti\u00f3:<\/p>\n<p>-\u00bfAntes o despu\u00e9s de Cristo?<\/p>\n<p><strong>Es justo aclararle hoy a mi nieta, que soy una evangelista despu\u00e9s de Cristo, que pertenezco a M\u00e9xico y a una vida nacional que se escribe todos los d\u00edas y todos los d\u00edas se borra porque las hojas de papel de un peri\u00f3dico duran un d\u00eda.<\/strong>\u00a0Se las lleva el viento, terminan en la basura o empolvadas en las hemerotecas. Mi padre las usaba para prender la chimenea. A pesar de esto, mi padre preguntaba temprano en la ma\u00f1ana si hab\u00eda llegado el \u201cExc\u00e9lsior\u201d, que entonces dirig\u00eda Julio Scherer Garc\u00eda y le\u00edamos en familia.\u00a0<a href=\"http:\/\/www.cubadebate.cu\/etiqueta\/frida-kahlo\/\">Frida Kahlo<\/a>, pintora, escritora e \u00edcono mexicano dijo alguna vez: \u201cEspero alegre la salida y espero no volver jam\u00e1s\u201d.\u00a0<strong>A diferencia de ella, espero volver, volver, volver y ese es el sentido que he querido darle a mis 82 a\u00f1os. Pretendo subir al cielo y regresar con Cervantes de la mano para ayudarlo a repartir, como un escudero femenino, premios a los j\u00f3venes que como yo hoy, 23 de abril de 2014, d\u00eda internacional del libro, lleguen a Alcal\u00e1 de Henares.<\/strong><\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os de su vida, el astr\u00f3nomo Guillermo Haro repet\u00eda las coplas de Jorge Manrique a la muerte de su padre. Observaba durante horas a una jacaranda florecida y me hac\u00eda notar \u201cc\u00f3mo se pasa la vida, c\u00f3mo se viene la muerte tan callando\u201d. Esa certeza del estrellero tambi\u00e9n la he hecho m\u00eda, como siento m\u00edas las jacarandas que cada a\u00f1o cubren las aceras de M\u00e9xico con una alfombra morada que es la de la cuaresma, la muerte y la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Muchas gracias por escuchar.\u00bb<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A continuaci\u00f3n el discurso \u00edntegro de\u00a0Elena Poniatowska\u00a0\u00a0al recibir el Premio Cervantes 2014 en Alcal\u00e1, Espa\u00f1a: Soy la cuarta mujer en recibir el Premio Cervantes, creado en 1976. (Los hombres son treinta y cinco.) 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