{"id":23403,"date":"2021-08-15T08:40:11","date_gmt":"2021-08-15T14:40:11","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=23403"},"modified":"2021-08-15T08:40:11","modified_gmt":"2021-08-15T14:40:11","slug":"hugo-gola-y-la-sencillez-del-lenguaje-campesino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=23403","title":{"rendered":"Hugo Gola y la sencillez del lenguaje campesino"},"content":{"rendered":"<h4 class=\"ljs-merri\">Hugo Gola y la sencillez del lenguaje campesino<\/h4>\n<p><span class=\"sem-autor\">Roberto Bernal<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p>La Jornada Semanal<\/p>\n<p class=\"ljs-nota-pie\">El poeta, editor y traductor Hugo Gola (Pilar, provincia de Santa Fe, Argentina, 1927-2015) es autor, entre otros, de los libros Jugar con fuego y Filtraciones. Lleg\u00f3 a nuestro pa\u00eds en 1976 y aqu\u00ed radic\u00f3 por m\u00e1s de treinta a\u00f1os, per\u00edodo en el que fund\u00f3 y dirigi\u00f3 las revistas Poes\u00eda y po\u00e9tica y El poeta y su trabajo. Desde el franc\u00e9s tradujo a Gast\u00f3n Bachelard, Charles Juliet, Paul Val\u00e9ry, Henri Michaux y Pierre Reverdy. Agradecemos a Patricia Gola que nos haya permitido hacer uso de los materiales del poeta argentino.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p class=\"western\" align=\"left\">\n<p class=\"western\" align=\"left\">En 2003, por invitaci\u00f3n de un grupo de estudiantes, visit\u00e9 por primera vez a Hugo Gola, a quien no conoc\u00eda ni hab\u00eda escuchado nombrar. Pero quienes me acompa\u00f1aban s\u00ed estaban al tanto de qui\u00e9n era \u00e9l: resultaba evidente que respetaban al poeta argentino, quien hac\u00eda sugerencias, entre ellas, que deb\u00edamos aprender otros idiomas y traducir. Pero mi atenci\u00f3n estaba en las paredes blancas y despojadas de cualquier adorno, en una habitaci\u00f3n donde s\u00f3lo hab\u00eda un sill\u00f3n, una peque\u00f1a mesa llena de libros que desconoc\u00eda y, arriba de ella, una l\u00e1mpara. Poco despu\u00e9s, al abrir por primera vez una de las revistas que edit\u00f3, descubr\u00ed que esa misma desnudez tambi\u00e9n estaba presente en esas p\u00e1ginas, igualmente blancas. Esa tarde ocurri\u00f3 un hecho que me dio una pista importante acerca de qui\u00e9n era Hugo Gola: tembloroso, uno de los estudiantes le entreg\u00f3 una carpeta con sus poemas. Apenas la abri\u00f3, el poeta santafesino no ocult\u00f3 el profundo desagrado que le produjo ese \u00fanico poema que ley\u00f3. Era como si la carpeta le quemara las manos. La devolvi\u00f3 en seguida, sin decir una sola palabra.<\/p>\n<p align=\"left\">Quiz\u00e1 por desconfianza en el propio trabajo, numerosos escritores mexicanos, en alg\u00fan momento cercanos al poeta argentino durante el largo per\u00edodo que vivi\u00f3 en M\u00e9xico, ponen por delante que fueron disc\u00edpulos de Hugo Gola, lo que me parece un modo de ampararse bajo su sombra. Es evidente, al menos para m\u00ed, que buena parte de ellos no han logrado todav\u00eda realizar sus propias b\u00fasquedas, como tampoco han conseguido desarrollar un proyecto y un lenguaje personal que dejen en claro que sus escrituras no est\u00e1n vinculadas a la propia poes\u00eda de Hugo Gola. \u201cNo est\u00e1 bien avanzar bajo la sombra de un maestro\u201d, me dijo \u2013y dijo bien\u2013 un poeta mexicano. Aunque mantuvo una relaci\u00f3n estrecha con los escritores Juan\u00a0l. Ortiz y Juan Jos\u00e9 Saer, indiscutiblemente dos de los autores argentinos m\u00e1s importantes del siglo\u00a0xx, Hugo Gola siempre tuvo sus propios proyectos, y esos proyectos formaban parte de su personalidad, incluso hablan de una forma de vida: la fidelidad a la poes\u00eda y su difusi\u00f3n. No hay m\u00e1s. Es lo que Hugo Gola ofreci\u00f3 a quienes le\u00edmos atentamente su trabajo: la incertidumbre de saltar por primera vez, solos y sin ning\u00fan tipo de referencia, en formas completamente nuevas de la poes\u00eda, capaces de producir extra\u00f1amiento en el propio lenguaje. El contenido de las revistas que \u00e9l edit\u00f3, sobre todo en\u00a0<i>Poes\u00eda y Po\u00e9tica<\/i>, quiz\u00e1 tiene relaci\u00f3n con lo que mencion\u00f3 otro escritor argentino y que Hugo Gola apreciaba bastante, Edgar Bayley, quien dec\u00eda que el poeta est\u00e1 permanentemente en \u201cestado de alerta\u201d. Eso era notable en Hugo Gola, quien siempre parec\u00eda atento a nuevas formas, sobre todo a formas vivas. La inclusi\u00f3n en sus revistas de arquitectos, m\u00fasicos, pintores, fot\u00f3grafos y escultores habla de ese estado de alerta. Hugo Gola sab\u00eda que la escritura no se alimenta exclusivamente de literatura.<\/p>\n<p align=\"left\">De origen campesino, quiz\u00e1 esa sospecha estaba en el poeta argentino desde siempre. El lenguaje de su poes\u00eda permite intuir un v\u00ednculo importante con la infancia, con el habla y el paisaje de su zona de origen; pero tambi\u00e9n resulta evidente una atenci\u00f3n temprana en las cosas peque\u00f1as y sencillas, mismas que le produc\u00edan tartamudeos y que lo hac\u00edan vacilar, emocionarse e ir a la oficina de correos para tomar papel y escribir en \u00e9l ese lenguaje extra\u00f1o que se apoderaba de su boca y que no sab\u00eda bien de d\u00f3nde ven\u00eda.<\/p>\n<p align=\"left\">A Hugo Gola lo visit\u00e9 rara vez, en ocasiones de forma muy espaciada, pero siempre habl\u00e1bamos del trabajo en el campo y del campo mismo. Le atra\u00eda escucharme hablar de las cosas de mi pueblo, y yo encontraba en \u00e9l ese mismo tono de la\u00a0gente de mi regi\u00f3n, quiero decir, el mismo peso de las palabras, la misma econom\u00eda: personas que,\u00a0al conversar, ponen en evidencia una relaci\u00f3n \u00edntima con\u00a0cada una de las palabras que utilizan, y que reflexionan acerca de su uso. Palabras sencillas y elementales que nombran el trabajo, el clima, los \u00e1rboles y los alimentos. Al tipo de escritor que era Hugo Gola, lo distingue que est\u00e1 atento a eso otro que no es evidente en el habla. Es el que escucha. En consecuencia, presta atenci\u00f3n a otras cosas, e intuye, por ejemplo, que el movimiento de las ramas y sus hojas incide en el lenguaje corporal y en el mismo habla de su familia. Las palabras se arrastran con la misma suavidad, con la misma longitud, igualmente desordenadas. Ese mismo escritor puede ver durante toda su infancia c\u00f3mo la abuela o la madre dan vuelta al molino, y nota la fuerza precisa que utilizan al girar la manija, y esa misma precisi\u00f3n \u2013lo percibe\u2013 est\u00e1 en el lenguaje. Lo mismo ocurre cuando el padre corta de un solo tajo la hierba mala. Se trata de personas que no hablan mucho. Algunos pensar\u00edan que se trata de personas limitadas. El escritor sabe que ese silencio es tambi\u00e9n cari\u00f1o por el lenguaje. Cari\u00f1o que se demuestra, por ejemplo, en no hablar de m\u00e1s, como ocurr\u00eda con Hugo Gola.<\/p>\n<p align=\"left\">Con todo, sospecho que el escritor \u2013el tipo de escritor que era Hugo Gola\u2013 no est\u00e1 consciente de la mayor\u00eda de las cosas que alimentan su escritura. Un d\u00eda camina y se encuentra con un \u00e1rbol que sobresale por encima de un muro de piedras, y esa visi\u00f3n lo emociona y acompa\u00f1a mientras llega a su destino. Despu\u00e9s, el hecho qued\u00f3 atr\u00e1s. Sin embargo, mucho tiempo despu\u00e9s, digamos veinte o treinta a\u00f1os m\u00e1s adelante, la emoci\u00f3n que produjo ese \u00e1rbol se hace presente en la escritura. Pero el escritor no lo sabe; como no sabe que ah\u00ed tambi\u00e9n est\u00e1 el se\u00f1or que, elegante, con las manos cruzadas, vio sentado en un port\u00f3n mucho tiempo atr\u00e1s. Para el escritor no es importante la conciencia de esas cosas como el hecho de estar alerta. Pero siempre, com o escribi\u00f3 Edgar Bayley, \u201cdesde un estado de inocencia\u201d: acerc\u00e1ndose a todas las cosas como si no supiera nada de ellas. Quiz\u00e1 eso explica el largo silencio que se produjo entre cada uno de los libros que escribi\u00f3 Hugo Gola, para quien era importante que la palabra llegara a su propio ritmo, a su propio tiempo, cargada de energ\u00eda.<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\">Aqu\u00ed<\/p>\n<p align=\"left\">yo<\/p>\n<p align=\"left\">y el tiempo<\/p>\n<p align=\"left\">y todo lo dem\u00e1s<\/p>\n<p align=\"left\">y tu coraz\u00f3n<\/p>\n<p align=\"left\">alto y presente<\/p>\n<p align=\"left\">sediento todav\u00eda<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\">Apres\u00farate<\/p>\n<p align=\"left\">que crezco<\/p>\n<p align=\"left\">hasta estallar<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\">Oh qu\u00e9 dulzura<\/p>\n<p align=\"left\">la de este cielo herido<\/p>\n<p align=\"left\">la de esta nube<\/p>\n<p align=\"left\">arrastrando<\/p>\n<p align=\"left\">como quien dice<\/p>\n<p align=\"left\">el ala<\/p>\n<p align=\"left\">sobre mi cabeza<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\">Quiero<\/p>\n<p align=\"left\">aqu\u00ed<\/p>\n<p align=\"left\">todav\u00eda no<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\">Levanta coraz\u00f3n<\/p>\n<p align=\"left\">tu punter\u00eda<\/p>\n<p align=\"left\">no te derrames<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\">Me morir\u00e9<\/p>\n<p align=\"left\">de puro amor<\/p>\n<p align=\"left\">vac\u00edo<\/p>\n<p align=\"left\">me quedar\u00e9 una tarde<\/p>\n<p align=\"left\">en mi terraza abierta<\/p>\n<p align=\"left\">con las manos sin frutas<\/p>\n<p align=\"left\">de puro<\/p>\n<p align=\"left\">puro<\/p>\n<p align=\"left\">coraz\u00f3n que soy<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"><strong><i>Jugar con fuego\u00a0<\/i>(1956-1984)<\/strong><\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\">\u00bfves esa niebla\u00a0que anda como desprendi\u00e9ndose del r\u00edo, la ves ahora, casi rozando el suelo, acariciante y huidiza sobre los pajonales secos, amarilleados por la escarcha de un oto\u00f1o desmedido? Son nubes, nubes que han bajado, cansadas de tanto movimiento puro, sin apoyo, deseosas de sentir la solidez tozuda de la tierra, su beso opaco.<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"><strong><i>Jugar con fuego<\/i>\u00a0(1956-1984)<\/strong><\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\">Oigo un salmo<br \/>\nun rezo<br \/>\nuna plegaria<br \/>\nenardecida<\/p>\n<p>Oigo gru\u00f1ir al viento<br \/>\nque forcejea<br \/>\ny pasa<br \/>\nveo el sol<br \/>\nsoleando<br \/>\nla mano<br \/>\nprisionera<\/p>\n<p>Todo lo que tocas<br \/>\ngime<br \/>\ny la palabra lenta<br \/>\ndice<br \/>\nno hay piedad para nadie.<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"><strong><i>Filtraciones<\/i>\u00a0(1996)<\/strong><\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\">hablo o canto<\/p>\n<p align=\"left\">por el gusto de hacerlo<\/p>\n<p align=\"left\">sin voz<\/p>\n<p align=\"left\">sin magia alguna<\/p>\n<p align=\"left\">ni pose<\/p>\n<p align=\"left\">ni postura<\/p>\n<p align=\"left\">oscilando porque vos no est\u00e1s<\/p>\n<p align=\"left\">con mi voz<\/p>\n<p align=\"left\">que tampoco est\u00e1<\/p>\n<p align=\"left\">o que est\u00e1 tan poco<\/p>\n<p align=\"left\">quisiera tenerte a vos<\/p>\n<p align=\"left\">o darte alcance<\/p>\n<p align=\"left\">corza sorda<\/p>\n<p align=\"left\">que huye<\/p>\n<p align=\"left\">y poder tumbarte<\/p>\n<p align=\"left\">y desandarte y desnudarte<\/p>\n<p align=\"left\">no tengo voz para decirte<\/p>\n<p align=\"left\">aquello<\/p>\n<p align=\"left\">que s\u00f3lo a vos te importa.<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"><strong><i>Filtraciones\u00a0<\/i>(1996)<\/strong><\/p>\n<p align=\"left\">\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hugo Gola y la sencillez del lenguaje campesino Roberto Bernal La Jornada Semanal El poeta, editor y traductor Hugo Gola (Pilar, provincia de Santa Fe, Argentina, 1927-2015) es autor, entre otros, de los libros Jugar con fuego y Filtraciones. 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