{"id":23510,"date":"2021-08-21T08:00:07","date_gmt":"2021-08-21T14:00:07","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=23510"},"modified":"2021-08-21T08:00:07","modified_gmt":"2021-08-21T14:00:07","slug":"un-perdon-que-conduce-al-olvido-incluso-al-duelo-no-es-en-sentido-estricto-perdon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=23510","title":{"rendered":"Un perd\u00f3n que conduce al olvido, incluso al duelo, no es, en sentido estricto, perd\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div class=\"cabeza\">No hay perd\u00f3n al matar<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Jos\u00e9 Cueli<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"inicial\">Dice Jacques Derrida, hablando del perd\u00f3n en estos d\u00edas de conflictos en Afganist\u00e1n o perdones relacionados con la Conquista o el tema inacabable de las migraciones y los cr\u00edmenes y violaciones que salpican de sangre el espacio mexicano. Un perd\u00f3n que conduce al olvido, incluso al duelo, no es, en sentido estricto, un perd\u00f3n. \u00c9ste exige la memoria absoluta, intacta, activa, un mal, un culpable.<\/div>\n<p>En tanto que no se condena a muerte a los criminales se ha iniciado en efecto un proceso de cohabitaci\u00f3n y, por tanto, de reconciliaci\u00f3n. Ello no equivale a perdonar. Pero cuando se viven juntos, incluso, si se vive mal, hay una reconciliaci\u00f3n en curso.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n perdona a qui\u00e9n, cuando lo imperdonable son cr\u00edmenes contra la humanidad y las v\u00edctimas ya no tienen las palabras? \u00bfNo les corresponde perdonar en primera instancia a las v\u00edctimas? \u00bfSe puede perdonar en nombre de las v\u00edctimas?; las anteriores, preguntas de Antoaine Spire a Derrida.<\/p>\n<p>Y contesta:\u00a0<q>\u00a1No! S\u00f3lo las v\u00edctimas tendr\u00edan eventualmente el derecho de perdonar. Si est\u00e1s muerto o desaparecido, de alg\u00fan modo no hay perd\u00f3n posible. Lo cual implica que las v\u00edctimas deben seguir vivas para perdonar a su verdugo y no puede ser de otro modo. \u00a1Perdonar lo imperdonable, no puede ser nunca la muerte!<\/q><\/p>\n<p>Otro aspecto en la escena del perd\u00f3n, por mucho que exija la singularidad de un cara a cara entre la v\u00edctima y el culpable, es que hay un tercero que es parte implicada. Incluso, si son dos en el cara a cara, el perd\u00f3n implica tambi\u00e9n un tercero desde que pasa por una palabra o alguna huella terrible en general. La escena del terror puede, por tanto, incluso prolongarse por la muerte, por muy contradictorio que esto parezca con la exigencia del cara a cara entre dos seres vivos: la v\u00edctima y el criminal.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p>Mas aparece un nuevo factor: el secreto no es s\u00f3lo algo, un contenido que habr\u00eda que ocultar o guardar para uno mismo. El otro es secreto porque es otro. Yo soy secreto, estoy segregado como otro. Una singularidad \u00e9sta por esencia agregada. Hay quiz\u00e1s un deber \u00e9tico y pol\u00edtico en respetar el secreto, un cierto derecho a un cierto secreto. La vocalizaci\u00f3n totalitaria se manifiesta desde que ese respeto se pierde. No obstante, de ah\u00ed la dificultad, hay tambi\u00e9n abuso del secreto, explotaci\u00f3n pol\u00edtica del\u00a0<q>secreto de Estado<\/q>, policiales y otros.<\/p>\n<p>Ciertos archivos no deben permanecer inaccesibles. La pol\u00edtica del secreto reclama responsabilidades diferentes seg\u00fan las situaciones. Una responsabilidad que debe ser cada vez singular, excepcional, el principio de toda la vocaci\u00f3n en la literatura de dar cuenta de ese secreto.<\/p>\n<p>La literatura guarda un secreto que en cierto modo no existe. Detr\u00e1s de una novela, o un poema, lo que en efecto es la riqueza de un sentido por interpretar no tiene un sentido secreto que buscar. El secreto de un personaje, por ejemplo, no existe, no tienen ning\u00fan espesor fuera del fen\u00f3meno literario. Todo es secreto en la literatura y no hay secreto oculto tras ella. He aqu\u00ed el secreto de esta extra\u00f1a instituci\u00f3n respecto de la cual y en la cual no dejo de debatirme m\u00e1s precisa y recientemente en ensayos como es la muerte y en lo que es de parte a parte una ficci\u00f3n: la tarjeta postal.<\/p>\n<p>(Derrida J.,\u00a0<em>Papel m\u00e1quina,\u00a0<\/em>Editorial Trotta, Madrid, 2011, y una entrevista que le realiza Antoine Spire para\u00a0<em>Le Monde\u00a0<\/em>en 2000; p\u00e1gina 284.)<\/p>\n<p class=\"email\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<div id=\"comentarios\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No hay perd\u00f3n al matar Jos\u00e9 Cueli Dice Jacques Derrida, hablando del perd\u00f3n en estos d\u00edas de conflictos en Afganist\u00e1n o perdones relacionados con la Conquista o el tema inacabable de las migraciones y los cr\u00edmenes y violaciones que salpican de sangre el espacio mexicano. 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