{"id":23763,"date":"2021-09-05T10:44:56","date_gmt":"2021-09-05T16:44:56","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=23763"},"modified":"2021-09-05T10:44:56","modified_gmt":"2021-09-05T16:44:56","slug":"los-cuentos-desde-el-maldolor-de-rodolfo-hinostroza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=23763","title":{"rendered":"Los cuentos desde el maldolor de Rodolfo Hinostroza"},"content":{"rendered":"<h4 class=\"ljs-merri\">Los cuentos desde el maldolor de Rodolfo Hinostroza<\/h4>\n<p><span class=\"sem-autor\">Jos\u00e9 \u00c1ngel Leyva<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">Puntual acercamiento a la obra de un cuentista peruano consumado. Tambi\u00e9n fue gastr\u00f3nomo profesional y premiado, escritor de gu\u00edas de turismo y novelista, pero sobre todo, a decir del propio Rodolfo Hinostroza (1941-2016), m\u00e1s all\u00e1 de la diversidad de los g\u00e9neros que cultiv\u00f3, poeta de pura cepa: \u201cYo le achaco toda la culpa a la poes\u00eda. Creo que ha determinado en m\u00ed un esp\u00edritu libre que busca permanentemente.\u201d<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"LEFT\">En\u00a01987, con el relato titulado \u201cEl benefactor\u201d, el peruano Rodolfo Hinostroza recib\u00eda el Premio de Cuento Juan Rulfo (1982-2012), convocado por Radio Francia Internacional. Dicho galard\u00f3n lo obtuvieron tambi\u00e9n otros reconocidos narradores, como los mexicanos Ignacio Padilla, Rafael Ram\u00edrez Heredia, Eduardo Antonio Parra, el cubano Miguel Barnet, el chileno Miguel Littin o los argentinos Laura Massolo, Marcos Crotto y Samanta Schweblin, quien fue la \u00faltima ganadora del certamen, con \u201cUn hombre sin suerte\u201d, en 2012, a\u00f1o en que le fue retirado el nombre del escritor mexicano y el financiamiento a dicho concurso. Para entonces, Hinostroza (Lima, 1941), quien hab\u00eda pasado su primera infancia en el pueblo andino de Huaraz, gozaba ya de reconocimiento por su breve pero eficaz obra po\u00e9tica:\u00a0<i>Consejero del Lobo\u00a0<\/i>(1965) y\u00a0<i>Contranatura<\/i>\u00a0(1971), con el que gan\u00f3 en 1972 el Premio Internacional de Poes\u00eda Maldoror, promovido por Barral Editores, en Barcelona. En 2002, la Universidad de San Marcos publicar\u00eda una nueva edici\u00f3n con una errata celebrada por el autor: Maldolor, en vez de Maldoror. Con esa l\u00ednea de afinidad afectiva y est\u00e9tica con el Conde de Lautremont-Ducasse, Hinostroza afirmaba que su poes\u00eda, en efecto, hablaba al y desde el latido de los muertos.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Ambos poemarios concentraban una determinaci\u00f3n experimental y un discurso refrescante en el horizonte latinoamericano, pero sobre todo en el \u00e1mbito peruano, apabullado por la sombra de C\u00e9sar Vallejo que, no obstante, hab\u00eda dejado florecer voces como las de Blanca Varela, Adolfo Westphalen, Jorge Eduardo Eielson, y las m\u00e1s cercanas generacionalmente al propio Hinostroza como Antonio Cisneros y Jos\u00e9 Watanabe, que han tenido una proyecci\u00f3n fulgurante en los \u00faltimos decenios, y a la cual se suma la obra de Eduardo Chirinos (1960-2016), fallecido el mismo a\u00f1o, pero meses antes que Hinostroza.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">El psicoan\u00e1lisis fue no s\u00f3lo tema sino gu\u00eda en su vida y en su relaci\u00f3n con la palabra, con la escritura, motivo adem\u00e1s de distanciamiento con la poes\u00eda y acercamiento a la narrativa. Las sesiones psicoanal\u00edticas comenzaron en Per\u00fa con su amigo Max Hern\u00e1ndez y continuaron en Francia con el lacaniano Philippe Levy. Esas experiencias del div\u00e1n aparecieron en\u00a0<i>Aprendizaje de lim<\/i><i>pieza<\/i>, publicado en 1979, una obra en la que vierte sin ambages la experiencia del largo proceso psicoanal\u00edtico y deja ver al lector luces y sombras de su inconsciente, incursiones por \u00e1mbitos de censura y represi\u00f3n, motivos de ocultamiento y verg\u00fcenza, formas de nombrar los monstruos de la infancia y el olvido. Un libro a caballo entre el lirismo confesional, el diario, la aspiraci\u00f3n del ensayo o el relato. Es aqu\u00ed donde se hacen m\u00e1s notorias las costuras de un alma h\u00edbrida e inquieta, de un esp\u00edritu de b\u00fasqueda que se<br \/>\nanuncia en sus dos poemarios iniciales, que lo<br \/>\npondr\u00edan en sitios visibles de la poes\u00eda latinoamericana.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Nos conocimos en el a\u00f1o 2002, casi a la par que con su coet\u00e1neo y compatriota Antonio Cisneros. Ambos deudores de la energ\u00eda literaria y del impulso surrealista de Emilio Adolfo Westphalen. Para entonces, Hinostroza deambulaba por la gastronom\u00eda y la astrolog\u00eda, de las cuales hab\u00eda aprendido no s\u00f3lo a degustar y a usufructuar, sino a cultivar y comunicar. Hab\u00eda sido adem\u00e1s autor de las gu\u00edas para turistas de Per\u00fa, Bolivia y M\u00e9xico, pa\u00eds al cual conoc\u00eda muy bien. Fui testigo de sus dotes culinarias en un restaurante de existencia ef\u00edmera en la colonia Roma, en Ciudad de M\u00e9xico. Nuestros encuentros fueron siempre c\u00e1lidos y fraternos en distintos momentos, circunstancias y lugares. Era un personaje reconocido en el medio literario, a pesar de su tendencia al aislamiento y a cierta melancol\u00eda.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">La mayor proximidad se dio en una entrevista publicada en la revista\u00a0<i>La Otra<\/i>\u00a0y en el libro\u00a0<i>Voz que madura<\/i>\u00a0(buap, 2018), donde narra su trayectoria literaria y hace \u00e9nfasis en los significados de su psicoan\u00e1lisis y de su<i>\u00a0Aprendizaje de limpieza<\/i>, despreciado y repelido por la sociedad psicoanal\u00edtica peruana. Tiempo m\u00e1s tarde tendr\u00edamos una conversaci\u00f3n sobre su libro\u00a0<i>Primicias de la cocina peruana<\/i>.\u00a0<i>Ensayo gastron\u00f3mico,<\/i>\u00a0cuyas recetas compart\u00eda con su hermana Gloria, con quien hab\u00eda fundado a\u00f1os atr\u00e1s el restaurante El Mono Verde. Esa obra le mereci\u00f3 varios premios, como el Gourmand Award, en Pek\u00edn, 2006, el de la Academia Nacional de Gastronom\u00eda de Espa\u00f1a y el Latino Book Award, ambos en 2007, luego de su viaje a China. Tuve la fortuna de coincidir con \u00e9l ese mismo a\u00f1o en Rep\u00fablica Dominicana y recibir de sus manos\u00a0<i>Primicias de la cocina peruana<\/i>. Una joya editorial, sin duda.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">\n<p align=\"LEFT\"><b>Los cuentos de un poeta<\/b><\/p>\n<p align=\"LEFT\">Sab\u00eda de su relevancia como dramaturgo, e incluso de su novel\u00edstica, pero ignoraba su importancia como cuentista. No fue sino hasta mayo de 2016 cuando me envi\u00f3 su cuento \u201cMemor\u00e1ndum\u201d para publicarlo en la revista<i>\u00a0La Otra<\/i>\u00a0cuando descubr\u00ed ese otro fil\u00f3n de su escritura; le manifest\u00e9 mi asombro. Sin demora, el 10 de junio, me envi\u00f3 su libro\u00a0<i>Cuentos de extremo occidente<\/i>, publicado en 2002 por la Universidad Cat\u00f3lica de Per\u00fa, para que le ayudara a conseguir editor en M\u00e9xico. Intercambiamos un par de emails m\u00e1s. En noviembre de ese mismo a\u00f1o, el gastr\u00f3logo o gastroastr\u00f3logo se volv\u00eda polvo de estrellas.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Ingrid Sipkes, compa\u00f1era y viuda del poeta peruano, me hizo llegar\u00a0<i>Cuentos (In) Completos<\/i>, que inclu\u00eda\u00a0<i>Cuentos de extremo occidente\u00a0<\/i>y\u00a0<i>Cuentos casuales<\/i>. Relatos de mediana o breve extensi\u00f3n se combinan con otros de mayor longitud que bien podr\u00edan ser o son novelas cortas. La particularidad narrativa de Hinostroza re\u00fane cualidades que la hacen atractiva y notable. En primer lugar la capacidad de hilar y construir andamiajes de historias convincentes, con malicia e ingenio, con abundante informaci\u00f3n extradieg\u00e9tica. A lo largo de la gran mayor\u00eda de sus cuentos domina un car\u00e1cter jocoso, rebosante de picard\u00eda muy latinoamericana en contextos que pueden ser europeos o americanos. Hinostroza es en ese sentido un digno representante latinoamericano de su generaci\u00f3n, la de los sesenta, inoculada con las utop\u00edas revolucionarias y el\u00a0<i>boom<\/i>\u00a0literario, por el Mayo del \u201968 franc\u00e9s, por las postvanguardias sudamericanas y sin duda por la generaci\u00f3n\u00a0<i>beatnik<\/i>. Digno descendiente de Julio Ram\u00f3n Ribeyro, una de las referencias cuent\u00edsticas m\u00e1s veneradas del Per\u00fa. No se puede dejar de lado la influencia de Jorge Luis Borges en su capacidad argumentativa y su elaboraci\u00f3n ficcional, en su econom\u00eda verbal, en su erudici\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Adem\u00e1s del humor, la hibridez es otra de las propiedades est\u00e9ticas de Hinostroza y en sus cuentos uno puede advertir el desaf\u00edo de romper l\u00edmites, desplaz\u00e1ndose hacia la cr\u00f3nica, la biograf\u00eda y a veces al ensayo, pero sin abandonar los terrenos sagrados del cuento, del relato, en donde se pueden identificar los m\u00f3dulos que tradicionalmente han definido al g\u00e9nero: introducci\u00f3n, desarrollo, nudo y desenlace, en el orden que<br \/>\nse elija.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Como su coet\u00e1neo Antonio Cisneros, Rodolfo Hinostroza trama historias y atm\u00f3sferas con el trasunto de su propia biograf\u00eda, de sus viajes, de sus oficios, de sus obsesiones, de su gusto por la historia y, por qu\u00e9 no, por el turismo cultural. Si Cisneros narra que trabaj\u00f3 como gu\u00eda de turistas, Hinostroza echa mano de su aventura como escritor de gu\u00edas para turistas. Ambos vivieron su juventud en Europa y fueron marcados por la Guerra Fr\u00eda y gozaron de un reconocimiento temprano en la rep\u00fablica de las letras peruanas. Cisneros da fe de una memoria plena de im\u00e1genes y de circunstancias chuscas, casi inveros\u00edmiles de tan rocambolescas, en su libro\u00a0<i>Ciudades en el tiempo. Cr\u00f3nicas de viaje<\/i>\u00a0(La Otra\/uanl, 2014), nacidas de su columna period\u00edstica \u201cPapel para envolver pescado\u201d. Ese mismo esp\u00edritu de viaje, el cosmopolitismo irremediablemente peruano, lime\u00f1o, para ser justos, la iron\u00eda y la observaci\u00f3n detallada del asunto est\u00e1n presentes en el narrador Hinostroza, quien se alinea con los astros dionis\u00edacos y la gestualidad burlona de Arist\u00f3fanes.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">El humor de Hinostroza dialoga, desde su irreverencia, con la seriedad conceptual y formal de Proust o de Borges, con el filo detectivesco de Vargas Llosa, como lo evidencia\u00a0<i>Qui\u00e9n mat\u00f3 a Palomino Molero<\/i>, pero insistir\u00eda con que se mueve en la constelaci\u00f3n del enorme cuentista que es Julio Ram\u00f3n Ribeyro, y lo hace con la solvencia del poeta trasgresor que no traslada su lirismo al cuento o la novela, que no impone el rictus del drama a sus relatos o la autorreferencialidad descarnada de\u00a0<i>Aprendizaje de limpieza<\/i>\u00a0y, sin embargo, concita todas las expresiones en su intenci\u00f3n narrativa. Como \u00e9l mismo lo afirmaba en la mencionada entrevista:<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Todas esas cosas me vienen por el hecho fatal e irreversible de ser poeta. Yo le achaco toda la culpa a la poes\u00eda. Creo que ha determinado en m\u00ed un esp\u00edritu libre que busca permanentemente, y trata de convertir sus aficiones en profesiones. Como me ha gustado siempre cocinar y comer, entonces lo he transformado en profesi\u00f3n y ahora soy cronista gastron\u00f3mico [\u2026] Creo que hay ideas para casa cosa. Algunas ideas sirven para novelas, otras para teatro, otras para cuento, ensayo, poema. Son tan raras las buenas ideas, llegan tan de tarde en tarde que es conveniente dominar varios g\u00e9neros para poder desarrollarlas todas, cada una en su g\u00e9nero.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Concuerdo en que hay una imaginaci\u00f3n proveniente de los veneros del poeta, de un surtidor verbal que, no obstante sus or\u00edgenes, toma distancia del canto para contar y fabular con \u00e1nimo trasgresor e irreverente, er\u00f3tico y mordaz. Rodolfo Hinostroza s\u00f3lo volver\u00eda a publicar un tercer libro de poes\u00eda:\u00a0<i>Memorial de Casa Grande<\/i>\u00a0que, en s\u00ed mismo, es una versi\u00f3n versificada de su historia familiar y en la que domina un tono narrativo. Parece evidente que tras el psicoan\u00e1lisis, Hinostroza dio rienda suelta a su capacidad escritural en detrimento de la poes\u00eda y en beneficio de la dramaturgia y de una cuent\u00edstica notable, misma que pronto ver\u00e1 la luz en una edici\u00f3n mexicana bajo los sellos de la Universidad Aut\u00f3noma de la Ciudad de M\u00e9xico y la Universidad Aut\u00f3noma de Aguascalientes:\u00a0<i>Cuentos (In) Completos.<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los cuentos desde el maldolor de Rodolfo Hinostroza Jos\u00e9 \u00c1ngel Leyva Puntual acercamiento a la obra de un cuentista peruano consumado. 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