{"id":23820,"date":"2021-09-09T08:26:09","date_gmt":"2021-09-09T14:26:09","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=23820"},"modified":"2021-09-09T08:26:09","modified_gmt":"2021-09-09T14:26:09","slug":"poema-a-tuxtla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=23820","title":{"rendered":"Poema a Tuxtla"},"content":{"rendered":"<p>Poema a Tuxtla<\/p>\n<p>Es tan sencillo enamorarse de Chiapas que no es necesario visitarle para tener ganas inmensas de disfrutar de las delicias que le adornan. El vivir alejado de este lugar aumenta la necesidad hacer maletas y viajar hasta \u00e9ste y pasar unos d\u00edas visitando cada uno de los espacios llenos de color, aromas deliciosos, m\u00fasica de maderas preciosas, el perfume de sus flores y la hospitalidad de sus habitantes.<\/p>\n<p>No es posible ya vivir tranquilo luego de haber estado ah\u00ed y obliga a regresar. Este sentimiento no es nuevo, ya en el siglo XIX la belleza de Chiapas hab\u00eda enamorado a quien por suerte, negocios o trabajo hab\u00eda llegado. Hace ya algunos ayeres en los que el pa\u00eds y el estado no consegu\u00edan la tan anhelada paz un poeta enamorado se inspir\u00f3 en una caminata que le mostr\u00f3 una a una la hermosura de la capital tuxtleca. De esto result\u00f3 un poema dedicado a Tuxtla, el cual se public\u00f3 en el peri\u00f3dico La Tijera en 1861. Este poeta camina por las calles de Tuxtla y la observa desde las alturas, conoce sus fincas, mercados y templos.<\/p>\n<p>Es alguien que se enamor\u00f3 de esta ciudad y sus habitantes a pesar de que en esas mismas fechas hab\u00eda disturbios que se formaron por la incautaci\u00f3n de los bienes del Clero. Y con la puesta en marcha de Leyes de Reforma se consigui\u00f3 la divisi\u00f3n de propiedades y familias. Unos a favor, otros en contra pero todos en la misma regi\u00f3n, recordando que abanderaron un ideal distinto entre ellos. A pesar de todo, la forma en la que es narrado invita a visualizar ese espacio del que fue testigo.<\/p>\n<p>El documento en el que se public\u00f3 en el peri\u00f3dico llamado La Tijera Peri\u00f3dico independiente y popular de Chiapas. Se publicaba en San Crist\u00f3bal Las Casas. Se fund\u00f3 en 1861, el 31 de mayo, su director fue Carlos M. L\u00f3pez, y la continuar\u00eda Nicacio Granados. Lo podemos encontrar en la Hemeroteca Fernando Casta\u00f1\u00f3n Gamboa de la UNICACH. Es probable que el gobernador de entonces fuera \u00c1ngel Albino Corzo.<\/p>\n<p>El ejemplar que lo contiene es el tomo 1\u00ba, n\u00fam. 15 del 6 de septiembre de 1861<\/p>\n<p><strong>A Tuxtla<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a1Salve, verjel en donde el alba nace<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y donde el sol poniente se reclina,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y las perlas en plata cristalina;<\/strong><\/p>\n<p><strong>Donde el placer sobre laureles yace<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y Dios sonr\u00ede y la salud domina!<\/strong><\/p>\n<p><strong>Divino objeto de mi canto rudo,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Yo, al empezar mi canto, te saludo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y si te dan \u00e1 ti contentamiento,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y alg\u00fan premio por ellos me buscares,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Dame \u00e1 tu vez, \u00a1oh flor de mis amores!<\/strong><\/p>\n<p><strong>Sepultura, al morir, entre tus flores.<\/strong><\/p>\n<p><strong>[Zorrrilla.- Poema oriental de Granada]<\/strong><\/p>\n<p><strong>Salve, salve Tuxtla hermoso,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Centro de dicha y placeres;<\/strong><\/p>\n<p><strong>Cuna de bellas mujeres,<\/strong><\/p>\n<p><strong>De las delicias mancion.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Salve mil veces: te adoro;<\/strong><\/p>\n<p><strong>Pues refugiado en tu seno,<\/strong><\/p>\n<p><strong>De paz y ventura lleno<\/strong><\/p>\n<p><strong>Sent\u00eda mi coraz\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Nadie por ti, lindo Tuxtla,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Jam\u00e1s ha entonado loores;<\/strong><\/p>\n<p><strong>Nadie ha cantado \u00e1 esas flores<\/strong><\/p>\n<p><strong>Que hacen de ti \u00e1 esas flores<\/strong><\/p>\n<p><strong>Que hacen de ti un pensil.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Las flores que all\u00ed en tus campos<\/strong><\/p>\n<p><strong>Se alzan lozanas y hermosas,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Esas magn\u00edficas rosas que mece el aura de Abril.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Mas yo, al recordarte, siento<\/strong><\/p>\n<p><strong>Brotar en la mente mia<\/strong><\/p>\n<p><strong>Raudales mil de poes\u00eda;<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y arder mi imaginaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y mi cerebro ajitado<\/strong><\/p>\n<p><strong>De intenso desasosiego,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Siento consumirse al fuego<\/strong><\/p>\n<p><strong>De espl\u00e9ndida admiraci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Yo, pobre bardo, lanzado<\/strong><\/p>\n<p><strong>Sobre este m\u00edsero suelo,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Para sentir sin consuelo,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y siempre, siempre llorar;<\/strong><\/p>\n<p><strong>A veces ya fatigado<\/strong><\/p>\n<p><strong>Me detengo en mi camino,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Como lo hace el peregrino,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Para poder descanzar.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y entonces, siempre llorando,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Saco mi raida cartera,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y all\u00ed la impresion primera<\/strong><\/p>\n<p><strong>Me pongo triste \u00e1 apuntar.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y vuelvo a emprender mi marcha,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Siguiendo siempre al destino,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Que me obliga de contino<\/strong><\/p>\n<p><strong>Cual triste P\u00e1ria \u00e1 vagar.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a1Tuxtla\u2026! Llegu\u00e9 \u00e1 tus humbrales,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Desfallecido y cansado,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Rendido ya fatigado<\/strong><\/p>\n<p><strong>Por el intenso calor.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Bajo de un \u00e1rbol hermoso,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Del musgo en la verde alfombra,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Tendime \u00e1 gozar la sombra\u2026<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a1Estaba en tu mirador! (1)<\/strong><\/p>\n<p><strong>Desde este punto mis ojos<\/strong><\/p>\n<p><strong>Por vez primera te vieron;<\/strong><\/p>\n<p><strong>Desde ah\u00ed tus campos hicieron<\/strong><\/p>\n<p><strong>En m\u00ed, profunda impresi\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Desde ah\u00ed \u00a1oh ciudad hermosa!<\/strong><\/p>\n<p><strong>Te v\u00ed en tus valles tendida,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Como una virgen dormida<\/strong><\/p>\n<p><strong>Sobre un floreado colch\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Segu\u00ed de tu angosto rio<\/strong><\/p>\n<p><strong>La caprichosa corriente,<\/strong><\/p>\n<p><strong>De su linfa transparente,<\/strong><\/p>\n<p><strong>En sus mil jiros y mil.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y me pareci\u00f3 mirar,<\/strong><\/p>\n<p><strong>All\u00e1 \u00e1 lo l\u00e9jos, desiertos<\/strong><\/p>\n<p><strong>Esmaltados y cubiertos<\/strong><\/p>\n<p><strong>De roja grana y a\u00f1il.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y v\u00ed tus hermosas Quintas,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Tus verdes ca\u00f1averales;<\/strong><\/p>\n<p><strong>E hileras de naranjales;<\/strong><\/p>\n<p><strong>Cubiertos de blanco azahar.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y v\u00ed tus calles tendidas,<\/strong><\/p>\n<p><strong>En l\u00ednea recta tiradas;<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y v\u00ed las ramas copadas<\/strong><\/p>\n<p><strong>De tu seiba secular.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Vi de tus templos las torres<\/strong><\/p>\n<p><strong>Subir hasta el Cielo erguidas:<\/strong><\/p>\n<p><strong>V\u00ed las paredes derruidas<\/strong><\/p>\n<p><strong>De tu empezado pante\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y estando tu edificada<\/strong><\/p>\n<p><strong>En lo profundo de una hoya,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Te v\u00ed del cerro Copoya<\/strong><\/p>\n<p><strong>Bajo el desnudo crest\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Todo lo v\u00ed: mis miradas<\/strong><\/p>\n<p><strong>Abarcaron tu conjunto,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y todo, punto por punto,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Mi admiracion exit\u00f3.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y cuando en ti, lindo Tuxtla,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Por alg\u00fan tiempo habit\u00e9,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Tus moradores hall\u00e9<\/strong><\/p>\n<p><strong>Como lo pensaba yo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Francos, alegres, amables,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y de g\u00e9nios excelentes;<\/strong><\/p>\n<p><strong>De caracteres ardientes,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y de ardiente coraz\u00f3n,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Que al pobre vate acojieron<\/strong><\/p>\n<p><strong>Con un afecto sincero;<\/strong><\/p>\n<p><strong>Por eso, Tuxtla, te quiero,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y te env\u00edo mi canci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Canci\u00f3n bien desali\u00f1ada,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Mas que la inspira el afecto;<\/strong><\/p>\n<p><strong>Si n\u00f3 es mi canto perfecto,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Perfecta es mi gratitud.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Recibe, pues, como prueba<\/strong><\/p>\n<p><strong>De la gratitud que abrigo,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Mis votos como tu amigo,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y como poeta, mi laud.<\/strong><\/p>\n<p><strong>San Crist\u00f3bal, Agosto 27 de 1861<\/strong><\/p>\n<p>Jos\u00e9 Manuel Puig<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>por Refugio Gonz\u00e1lez Ram\u00edrez<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Poema a Tuxtla Es tan sencillo enamorarse de Chiapas que no es necesario visitarle para tener ganas inmensas de disfrutar de las delicias que le adornan. 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