{"id":24173,"date":"2021-09-30T08:26:25","date_gmt":"2021-09-30T14:26:25","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=24173"},"modified":"2021-09-30T08:26:25","modified_gmt":"2021-09-30T14:26:25","slug":"la-historia-de-las-novelas-prohibidas-se-remonta-a-los-tiempos-de-la-inquisicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=24173","title":{"rendered":"La historia de las novelas\u00a0prohibidas se remonta a los tiempos de la Inquisici\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont analysis\">\n<div class=\"cabeza\">Libros prohibidos<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Sergio Ram\u00edrez<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"inicial\">La historia de las novelas\u00a0prohibidas en Am\u00e9rica Latina se remonta a los tiempos de la Inquisici\u00f3n, que anotaba en sus listas negras\u00a0<q>libros de romance de historias vanas o de profanidad, como son de Amad\u00eds y otros de esta calidad, porque este es mal ejercicio para los indios, y cosa es que no es bien que se ocupen ni lean<\/q>.<\/div>\n<p>La mentira de las vidas fingidas y los embelecos eran perjudiciales para la fe y la recta conducta de los s\u00fabditos del reino. Y la mano de los aduaneros estaba presta a detener los libros llenos de embustes, suerte que corrieron tanto\u00a0<em>El Quijote<\/em>\u00a0como\u00a0<em>El Lazarillo de Tormes<\/em>.<\/p>\n<p>Sin embargo, prohibir leer ha sido siempre el mejor acicate para la curiosidad, que se convierte en un acto de desaf\u00edo y, por tanto, de libertad. Los libros vedados burlaban la vigilancia escondidos en barriles de vino, y circulaban tambi\u00e9n copiados a mano. Y no s\u00f3lo las novelas, sino los libros subversivos escritos por los pensadores de la Ilustraci\u00f3n, a medida que se iban encendiendo los fuegos de los movimientos libertarios en Am\u00e9rica. Ya\u00a0<em>El Quijote<\/em>\u00a0no importaba tanto como\u00a0<em>La nueva Elo\u00edsa<\/em>, de Rousseau.<\/p>\n<p>Para las tiran\u00edas que empezaron a sucederse bajo el remedo de gobiernos republicanos, su enemigo m\u00e1s jurado pasaron a ser las imprentas, vistas como m\u00e1quinas infernales, capaces de fabricar libros incendiarios contra el orden p\u00fablico, la moral y las buenas costumbres, o todo lo que se saliera de los l\u00edmites del pensamiento oficial. Cerrar los pa\u00edses a las ideas era una pretensi\u00f3n de congelar el tiempo.<\/p>\n<p>Pero, llegado el siglo XX, no todas las dictaduras tropicales fueron tan celosas de los libros. Al viejo Somoza le importaban m\u00e1s los peri\u00f3dicos que los libros, siempre de tiradas exiguas y publicados por cuenta de sus autores. Pero enviaba a sus militantes fan\u00e1ticos, sus\u00a0<q>camisas azules<\/q>, que le rend\u00edan pleites\u00eda como a un Mussolini tropical, a descalabrar a garrotazos las platinas de las imprentas de los diarios enemigos.<\/p>\n<p>Su hijo Anastasio no le iba a la zaga. Mand\u00f3 bombardear el diario\u00a0<em>La Prensa<\/em>, pero su lista de libros prohibidos se reduc\u00eda a aquellos que propagaran el marxismo; sus agentes aduaneros no eran, sin embargo, muy avisados, pues dejaban pasar sin siquiera examinar sus p\u00e1ginas\u00a0<em>La sagrada familia,<\/em>\u00a0de Marx y Engels, que cre\u00edan de contenido religioso, o\u00a0<em>El capital<\/em>\u00a0mismo, que les parec\u00eda una alabanza del sistema, o inofensivo por demasiado \u00advoluminoso.<\/p>\n<p>Cuando en 1970 la Editorial Universitaria Centroamericana (Educa) public\u00f3 en Costa Rica\u00a0<em>Sandino<\/em>, de Neill Macaulay, un embarque de 5 mil ejemplares fue retenido en la aduana en Managua. El libro cl\u00e1sico de Gregorio Selser,\u00a0<em>Sandino, general de hombres libres<\/em>, circulaba clandestino en el pa\u00eds, en copias mimeografiadas.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p>El libro de Macaulay fue llevado por el director de aduanas a Somoza para que tomara la decisi\u00f3n final. Lo vio apenas por encima, y se lo devolvi\u00f3.\u00a0<q>Esto no es conmigo<\/q>, le dijo,\u00a0<q>es con mi pap\u00e1<\/q>. Los 5 mil ejemplares se vendieron en menos de una semana, todo un r\u00e9cord.<\/p>\n<p>Todo esto es para contar la historia de\u00a0<em>Tongolele no sab\u00eda bailar,\u00a0<\/em>mi novela prohibida en Nicaragua. La editorial Alfaguara envi\u00f3 el libro desde M\u00e9xico. El proceso de desalmacenaje comenz\u00f3 a volverse lento de pronto, bajo el pretexto de que faltaba uno u otro dato en el manifiesto de carga, hasta que el director de aduanas solicit\u00f3 que se le presentara un compendio del contenido.<\/p>\n<p>Una petici\u00f3n ins\u00f3lita, que s\u00f3lo anunciaba que quedar\u00eda retenido para siempre. El primer libro prohibido en la historia contempor\u00e1nea de Nicaragua. No s\u00e9 si, igual que a Somoza, a la pareja que ahora retiene el poder, alg\u00fan funcionario obsequioso les habr\u00e1 llevado el libro para su revisi\u00f3n, y si alguno de ellos dos lo habr\u00e1 le\u00eddo. Eso quedar\u00e1 dentro del halo de misterio que siempre rodea a los libros que no pueden ni deben leerse.<\/p>\n<p>Pero miles han le\u00eddo en Nicaragua la versi\u00f3n electr\u00f3nica de mi novela prohibida, que anda de pantalla en pantalla, el equivalente en el siglo XXI de los barriles de vino y de tocino para el contrabando de las ideas y las invenciones, y de las copias mimeografiadas de anta\u00f1o.<\/p>\n<p>En Malm\u00f6, Suecia, se ha abierto la Biblioteca de Libros Prohibidos Dawit Isaak, dedicada al escritor declarado traidor y preso sin juicio por largos a\u00f1os en Eritrea. Contiene desde\u00a0<em>Los versos sat\u00e1nicos<\/em>, de Salman Rushdie, perseguido por el r\u00e9gimen teocr\u00e1tico de Ir\u00e1n, a los libros de Svetlana Alexievich, la premio Nobel perseguida por el dictador estalinista de Bielorrusia Alexsandr Grig\u00f3rievich Lukashenko.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n existe en Tallin, capital de Estonia, el Museo de los Libros Prohibidos, creado para\u00a0<q>preservar libros que han sido prohibidos, censurados o quemados y contar su historia al p\u00fablico<\/q>.<\/p>\n<p>As\u00ed que dos largos viajes esperan al inspector Morales y al cortejo de personajes de\u00a0<em>Tongolele no sab\u00eda bailar<\/em>, en busca de su bien merecido lugar en los estantes de esas bibliotecas que representan el esp\u00edritu de la libertad.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"taboola-below-content-thumbnails\" class=\" trc_related_container trc_spotlight_widget tbl-feed-container tbl-feed-frame-DIVIDER  render-late-effect\" data-feed-container-num=\"1\" data-feed-main-container-id=\"taboola-below-content-thumbnails\" data-parent-placement-name=\"Below Content Thumbnails\" data-pub-lang=\"es\">\n<div class=\" tbl-feed-header tbl-logo-right-position\">\n<div class=\"tbl-feed-header-logo\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Libros prohibidos Sergio Ram\u00edrez La historia de las novelas\u00a0prohibidas en Am\u00e9rica Latina se remonta a los tiempos de la Inquisici\u00f3n, que anotaba en sus listas negras\u00a0libros de romance de historias vanas o de profanidad, como son de Amad\u00eds y otros de esta calidad, porque este es mal ejercicio para los indios, y cosa es que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":24174,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-24173","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/24173","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=24173"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/24173\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":24175,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/24173\/revisions\/24175"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/24174"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=24173"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=24173"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=24173"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}