{"id":24222,"date":"2021-10-03T09:09:52","date_gmt":"2021-10-03T15:09:52","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=24222"},"modified":"2021-10-03T09:09:52","modified_gmt":"2021-10-03T15:09:52","slug":"el-mundo-nunca-es-suficiente-los-suicidios-de-cleombroto-y-de-werther","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=24222","title":{"rendered":"El mundo nunca es suficiente: los suicidios de Cle\u00f3mbroto y de Werther"},"content":{"rendered":"<h4 class=\"ljs-merri\"><strong>El mundo nunca es suficiente: los suicidios de Cle\u00f3mbroto y de Werther<\/strong><\/h4>\n<p><span class=\"sem-autor\">Alejandro Garc\u00eda Abreu<\/span><\/p>\n<p>La Jornada Semanal<\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">Uno de los grandes hallazgos de \u00abEl infinito en un junco. La invenci\u00f3n de los libros en el mundo antiguo\u00bb (Siruela, 2019), de Irene Vallejo (Zaragoza, 1979), reside en su an\u00e1lisis de las tendencias suicidas. Aqu\u00ed se aborda la influencia de la literatura en la muerte voluntaria, desde la perspectiva de la escritora espa\u00f1ola.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p><b>&#8212;&#8212;&#8212;-<\/b><\/p>\n<h2 class=\"Textogeneral\">A un escritor le susurran su propio nombre<\/h2>\n<p class=\"Textogeneral\">Cuando un escritor es llamado por su propio nombre y advertido por la autora o el autor del libro en el \u00edndice, resulta una misteriosa coincidencia, encierra un sentido oculto. Escuch\u00e9 un susurro: \u201cAlejandro: el mundo nunca es suficiente.\u201d Se trata del t\u00edtulo de la segunda parte del primer cap\u00edtulo de\u00a0<i>El infinito en un junco. La invenci\u00f3n de los libros en el mundo antiguo<\/i>, de Irene Vallejo: \u201ci. Grecia imagina el futuro.\u201d Decid\u00ed apropiarme del t\u00edtulo del pasaje. Lo pienso cotidianamente desde mi adolescencia.<\/p>\n<p class=\"Textogeneral\">El fragmento versa, entre otras cosas, sobre la ruta de Alejandro Magno desde Turqu\u00eda hasta el r\u00edo Indo. Vallejo escribi\u00f3: \u201cLa Alejandr\u00eda de Egipto naci\u00f3, no pod\u00eda ser menos, de un sue\u00f1o literario, de un susurro hom\u00e9rico.\u201d<\/p>\n<p class=\"Textogeneral\">La escritora recuerda que, en el siglo v ac, el sofista Gorgias plante\u00f3: \u201cla palabra es un poderoso soberano; con un cuerpo peque\u00f1\u00edsimo y del todo invisible, ejecuta las obras m\u00e1s divinas: quitar el miedo, desvanecer el dolor, infundir alegr\u00eda y aumentar la compasi\u00f3n\u201d. Vallejo esgrime: \u201cEl escritor est\u00e1 hablando de sus emociones m\u00e1s hondas y esenciales \u2013dolor, deseo, abandono, exilio, soledad, miedo, tentaciones de suicidio.\u201d<\/p>\n<h2 class=\"Textogeneral\">El susurro se volvi\u00f3 casi \u00edntimo<\/h2>\n<p class=\"Textogeneral\">M\u00e1s adelante, el susurro se volvi\u00f3 casi \u00edntimo, se transform\u00f3 en una especie de llamado para compartir la historia. Regres\u00e9, de la mano de Vallejo, a Alejandr\u00eda. Asever\u00f3: \u201cLos bibliotecarios de Alejandr\u00eda no expulsaron a los poetas griegos, ni tampoco a Plat\u00f3n. A orillas del Nilo, el palacio de los libros ofrec\u00eda hospitalidad a los dos bandos adversarios.\u201d Pero el poeta Cal\u00edmaco, autor de los\u00a0<i>P\u00ednakes\u00a0<\/i>y miembro del Museo, dej\u00f3 constancia del \u201ccariz asesino que pod\u00edan llegar a tener los libros plat\u00f3nicos\u201d.<\/p>\n<p class=\"Textogeneral\">Cal\u00edmaco, en su condici\u00f3n de poeta, narra Vallejo, \u201cquer\u00eda lanzar un dardo a Plat\u00f3n en nombre del gremio\u201d. Su poema describe el suicidio de un hombre llamado Cle\u00f3mbroto de Ambracia, que se lanz\u00f3 al vac\u00edo desde lo alto de una muralla. Asevera que a este joven no le hab\u00eda ocurrido nada capaz de empujarlo a la muerte por mano propia, salvo que \u201chab\u00eda le\u00eddo un tratado, uno solo, de Plat\u00f3n:\u00a0<i>Sobre el alma<\/i>\u201d. Cal\u00edmaco se refiere a\u00a0<i>Fed\u00f3n<\/i>, escribe Vallejo:<\/p>\n<p class=\"Textogeneral\">Muchos se han preguntado por qu\u00e9 se suicidar\u00eda tras leer esa obra, que relata las \u00faltimas horas de S\u00f3crates antes de tomar su raci\u00f3n de cicuta. Algunos sostienen que no pudo soportar la muerte del sabio, pero otros argumentan que su salto al vac\u00edo se debi\u00f3 a un razonamiento del propio Plat\u00f3n, que afirma que la plenitud de la sabidur\u00eda nos llegar\u00e1 solo tras la muerte. En todo caso, Cal\u00edmaco dej\u00f3 caer sibilinamente su cr\u00edtica: quiz\u00e1 los j\u00f3venes peligran m\u00e1s, despu\u00e9s de todo, leyendo a Plat\u00f3n que a los poetas. No sabemos si el de Cle\u00f3mbroto fue un caso aislado, o si tal vez el\u00a0<i>Fed\u00f3n<\/i>\u00a0sembr\u00f3 un reguero de suicidios.<\/p>\n<p class=\"Textogeneral\">Compara el fen\u00f3meno con el \u201cefecto Werther\u201d, que propiciar\u00eda siglos m\u00e1s tarde\u00a0<i>Los sufrimientos del joven Werther<\/i>, de Johann Wolfgang von Goethe, t\u00e9rmino acu\u00f1ado por el soci\u00f3logo David Phillips en 1974:<\/p>\n<p class=\"Textogeneral\">Desde su publicaci\u00f3n en 1774, la atormentada novela de Goethe arrastr\u00f3 a muchos j\u00f3venes europeos con penas de amor a descerrajarse un tiro, imitando al protagonista. El autor vivi\u00f3 con alarma el fen\u00f3meno social \u2013y funerario\u2013 en el que, reedici\u00f3n tras reedici\u00f3n, se iba convirtiendo su libro. Se sabe que las autoridades de algunos pa\u00edses llegaron a prohibirlo por motivos de salud p\u00fablica. Goethe se hab\u00eda inspirado en el suicidio real de un amigo, y en sus propias fantas\u00edas adolescentes de muerte. M\u00e1s de cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s, en su biograf\u00eda\u00a0<i>Poes\u00eda y verdad\u00a0<\/i>reconoce que s\u00f3lo pudo apaciguar esa pulsi\u00f3n autodestructiva haciendo que Werther se disparase simb\u00f3licamente en su lugar. Pero el fantasma que el escritor logr\u00f3 expulsar con ese exorcismo literario pas\u00f3 a atormentar a sus lectores, algunos de los cuales sucumbieron a su macabro influjo. [Es un] misterioso reflejo de imitaci\u00f3n que presenta la conducta suicida. Incluso un personaje de ficci\u00f3n puede ser el agente de contagio, desencadenando casos id\u00e9nticos. Otra maravillosa novela desasosegante,\u00a0<i>Las v\u00edrgenes suicidas<\/i>, de Jeffrey Eugenides, indaga en el profundo enigma psicol\u00f3gico de las muertes imitativas.<\/p>\n<p class=\"Textogeneral\">\u201cAlejandro: el mundo nunca es suficiente\u201d, escucho de nuevo, de manera n\u00edtida. Lo s\u00e9 perfectamente. Presto atenci\u00f3n a la frase. Afortunadamente las puertas del suicidio y las de literatura siempre permanecer\u00e1n abiertas. Ante el vac\u00edo de la muerte muchos se aferran a la literatura. Y viceversa.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El mundo nunca es suficiente: los suicidios de Cle\u00f3mbroto y de Werther Alejandro Garc\u00eda Abreu La Jornada Semanal Uno de los grandes hallazgos de \u00abEl infinito en un junco. La invenci\u00f3n de los libros en el mundo antiguo\u00bb (Siruela, 2019), de Irene Vallejo (Zaragoza, 1979), reside en su an\u00e1lisis de las tendencias suicidas. 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