{"id":24238,"date":"2021-10-04T09:10:45","date_gmt":"2021-10-04T15:10:45","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=24238"},"modified":"2021-10-04T09:10:45","modified_gmt":"2021-10-04T15:10:45","slug":"mire-al-cielo-y-vi-en-la-luna-un-jaguar-rodeado-de-estrellas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=24238","title":{"rendered":"Mir\u00e9 al cielo y vi en la luna un jaguar rodeado de estrellas"},"content":{"rendered":"<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont analysis\">\n<div class=\"cabeza\">El jaguar y la luna<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Hermann Bellinghausen<\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"foto\">\n<div><\/div>\n<div class=\"pie-foto\"><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"inicial\">\u00bfQu\u00e9 nos marca, hermano m\u00edo\u00a0manchado de volc\u00e1nica lava? Mir\u00e9 al cielo y vi en la luna un jaguar rodeado de estrellas. Mir\u00e9 al piso y vi una huella que s\u00f3lo pod\u00eda ser suya. Grande, unos dos metros de ancho y largo. La roca gigante de Yokib\u2019 pas\u00f3 por aqu\u00ed recientemente y plasm\u00f3 su pezu\u00f1a sigilosa.<\/div>\n<p>Su poder impone, y me atrevo a admitir que asusta. Si los pobladores de aquel entonces, un milenio atr\u00e1s, lo divinizaron, algo le habr\u00e1n visto mejor que nosotros.<\/p>\n<p>Esa pelambre de carb\u00f3n y fuego repartida por todo el cuerpo, viva en una danza inaudita, fina, segura como gato en la azotea, inmenso gato gr\u00e1cil que domina la hostilidad de la selva. A su paso los seres terrestres callan, los reptiles se enroscan y aguardan, los roedores lo temen m\u00e1s que al hombre. S\u00f3lo las aves permanecen imp\u00e1vidas. Me las entiendo con el canto alterado del momoto de garganta azul,\u00a0<q>cut-cut-cut<\/q>\u00a0para percusi\u00f3n y flauta. Los tsotsiles lo llaman vuk pik\u2019, el siete cantos. Los tseltales, xkul.<\/p>\n<p>Con una tonada de otro color se impone entonces el clar\u00edn jilguero, o sian, el de nueve cantos, y prefiere pasar el d\u00eda en la espesura, no en el aire abierto, sino entre ramas. El jaguar le pasa cerca pero sus atm\u00f3sferas no se tocan. Ya quisiera ver as\u00ed a los tucanes, pero \u00e9sos son tan fr\u00edvolos como cobardes y huyen, aunque al menos en color supeWran al felino rondante, sus tonalidades son un arco\u00edris firme, un muestrario crom\u00e1tico, una exageraci\u00f3n especialmente atrevida de la naturaleza.<\/p>\n<p>Ay, el jaguar que viene trag\u00e1ndose el aire con ese hocico negro, lo destazan sus colmillos blancos, lo \u00fanico blanco en este universo sin bordes precisos que explota verdes manchados de los rojos florales y los troncos azules de los otros hongos, los de mano gruesa, los de larga vida que terminan convertidos en piedra.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p>El jaguar todo lo merodea, el espacio le obedece y su mirada hipnotiza al conejo, al coat\u00ed, al tepezcuintle correl\u00f3n. Sabe nadar y pescar, lo puede hacer frente a los cocodrilos en las riberas de los r\u00edos del Usumacinta. Si un jaguar anda cerca, no hay saraguato que a\u00falle ni emita su enga\u00f1oso rugido que finge estirpe de le\u00f3n. El jaguar encarna la verdad, es su portador, representa una suerte de justicia divina que explica los murales, los c\u00f3dices, las esculturas en roca, los relieves en las estelas, la graciosa alfarer\u00eda de los reinos mayas desvanecidos hace mil a\u00f1os. Los sobrevive el jaguar, la verdad del futuro. Reina en los vestigios y en las densas florestas rodeadas de agua en la piedra.<\/p>\n<p>El jaguar se gobierna d\u00eda y noche, pero no impide que un carpintero inicie labores unos metros arriba y llene con su canto de madera el hueco que su cincel hace al caobo impert\u00e9rrito. El jaguar no se est\u00e1 quieto, danzan sus manchas en el mapa de fuego que es su cuerpo. Acecha. S\u00f3lo acecha. No a otra cosa, vino a este mundo a acechar, a ense\u00f1arnos sigilo y a darle un uso geom\u00e9trico a la fuerza.<\/p>\n<p>Los guerreros y los cazadores anhelan matar al jaguar, pero no es bueno para ellos, tendr\u00e1n un final violento y por la espalda. El jaguar asesinado siempre encuentra una flecha para su venganza, un cuchillo, un veneno, una bala.<\/p>\n<p>(Fragmento del relato in\u00e9dito de ficci\u00f3n autobiogr\u00e1fica\u00a0<em>El r\u00edo y el jaguar<\/em>).<\/p>\n<p class=\"email\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"taboola-below-content-thumbnails\" class=\" trc_related_container trc_spotlight_widget tbl-feed-container tbl-feed-frame-DIVIDER  render-late-effect\" data-feed-container-num=\"1\" data-feed-main-container-id=\"taboola-below-content-thumbnails\" data-parent-placement-name=\"Below Content Thumbnails\" data-pub-lang=\"es\">\n<div class=\" tbl-feed-header tbl-logo-right-position\">\n<div class=\"tbl-feed-header-logo\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El jaguar y la luna Hermann Bellinghausen \u00bfQu\u00e9 nos marca, hermano m\u00edo\u00a0manchado de volc\u00e1nica lava? 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