{"id":24340,"date":"2021-10-11T08:48:31","date_gmt":"2021-10-11T14:48:31","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=24340"},"modified":"2021-10-11T08:48:31","modified_gmt":"2021-10-11T14:48:31","slug":"representaciones-y-usos-multiples-del-jaguar-en-el-arte-precolombino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=24340","title":{"rendered":"Representaciones y usos m\u00faltiples del jaguar en el arte precolombino,"},"content":{"rendered":"<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont analysis\">\n<div class=\"cabeza\">Civilizaci\u00f3n y jaguar<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Hermann Bellinghausen<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"inicial\">Con un cierto grado de\u00a0atenci\u00f3n distra\u00edda me he interesado en las representaciones y usos m\u00faltiples del jaguar en el llamado arte precolombino, y creo que nunca fue mejor y m\u00e1s real ycercanamente retratado que entre los mayas del periodo cl\u00e1sico (250-900 d.C.) que debieron vivir, en su tiempo de esplendor urbano, rodeados de jaguares, por decir lo menos.<\/div>\n<p>Los olmecas hab\u00edan disputado vida y territorio con el felino en las selvas del golfo, pero nunca como entonces compartieron espacio, o se lo dividieron, dos especies animales tan distintas como el humano y esa enorme versi\u00f3n de gato el\u00e1stico hermosamente moteado.<\/p>\n<p>A\u00fan sus representaciones que sobreviven en la piedra son ver\u00eddicas cuando retratan alguna metamorfosis m\u00e1gica, como el jaguar iguana de Cotzumalguapa, el jaguar gigante cuya pezu\u00f1a queda en Yokib\u2019, los asomos en el Yaxchil\u00e1n de las estelas, en los fastos murales de Bonampak, en el alma misma de Tikal, donde el rey Jasaw Chan K\u2019awiil erigi\u00f3 la plaza, el templo y la tumba fara\u00f3nica del Gran Jaguar tras vencer finalmente al se\u00f1or\u00edo de la Serpiente de Calakmul, su eterno rival.<\/p>\n<p>Los mayas cl\u00e1sicos lo trasladaron al agua, mitad pez o serpiente. As\u00ed fue como aprendi\u00f3 a sorprender a los cocodrilos en su siesta y honr\u00f3 a los se\u00f1ores de Lakamh\u00e1.<\/p>\n<p>Ni el mono inteligente y humanoide dio para tanta y tan buena cosecha de quimeras: el jaguar serpiente, el que vuela, el que viste a los guerreros m\u00e1s temibles, el que deviene lo que devoray sue\u00f1a siempre en conocer la carne de \u00e1guila pero la selva es tan espesa que las \u00e1guilas la visitan s\u00f3lo donde los jaguares no se atreven.<\/p>\n<p>En mi experiencia, el jaguar es m\u00e1s un ser sediento que hambriento. Como yo. Y por fortuna. Me he visto a salvo de su apetito y siempre, qu\u00e9 extra\u00f1o, objeto de su curiosidad. Qu\u00e9 gato m\u00e1s gato es ese, tan fuerte, tan pesado no obstante su levedad en movimiento perpetuo. Ni el ocelote, ni el tigrillo, ni el jaguarundi, ni el lince, ni el puma; es el \u00fanico felino de la selva que merece la estatua de piedra, el altorrelieve, la representaci\u00f3n indeleble de sus dotes prestidigitadoras en escalinatas y monumentos que son lo que perdura de aquella edad \u00fanica del Cl\u00e1sico, cuando una civilizaci\u00f3n humana vivi\u00f3 literalmente rodeada por esa bestia sagrada que daba nombre a las dinast\u00edas m\u00e1s heroicas.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p>No quedan muebles, documentos ni juguetes, casi ni huesos. Los devor\u00f3 la selva durante mil cien a\u00f1os y hasta m\u00e1s, aqu\u00ed donde la podredumbre est\u00e1 en todo, es r\u00e1pida y pronto se convierte en tierra o planta.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 le duran a la materia mil cien a\u00f1os de olvido y regeneraci\u00f3n incesante? Pero, adem\u00e1s de unos cuantos reyes extinguidos con sus cortes, v\u00edctimas y verdugos, se fijan en la piedra como jerogl\u00edficos n\u00edtidos de un no s\u00e9 cu\u00e1ndo. Quedan utensilios y dioses l\u00edticos, m\u00e1scaras de jade, ajorcas vac\u00edas, tumbas sin cad\u00e1ver. Adem\u00e1s de todo eso sobreviven las mil p\u00e1ginas de piedra del jaguar manifestado.<\/p>\n<p>M\u00e1s que una divinidad, era el otro ser vivo con el que se compart\u00eda el mundo. Donde el jaguar reinaba no viv\u00edan los hombres, y mucho menos las mujeres, presas m\u00edticas de la bestia y en ocasiones pre\u00f1adas por ella con resultados funestos o maravillosos.<\/p>\n<p>A despecho de la idea que asocia a este felino con la sangre, su hedor y espanto, los verdaderos aromas que alumbran sus pasos y saltan con \u00e9l a lo largo y hondo de la selva son frutales, de vainas, pulpas y zapotes que no tienen nombre pero aroman, y las flores y las hojas vibrantes que pisoteadas se subliman un instante perfumando la pezu\u00f1a atroz del jaguar que ronda, embriagado por lo que inhala, lo que m\u00e1s ac\u00e1 de las maderas respira simult\u00e1nea y densa la selva hipnotizada donde huele a sangre, donde la sangre duele y se disipa como gas noble en la atm\u00f3sfera sitiada por una totalidad org\u00e1nica que no reposa, vive y muere sin descanso.<\/p>\n<p>Aunque me fallan los detalles de la memoria y por eso los callo, s\u00e9 que mis encuentros con la bestia ol\u00edan a fruta y hoja triturada y podredumbre dulzona. Los olores por alg\u00fan motivo se conservan y casi pueden tocarlo las fibras de mi conciencia. Tangible, veros\u00edmil, v\u00edvido. Quiz\u00e1s nunca estuvimos tan cerca como la \u00faltima vez, pero el jaguar no pod\u00eda alcanzarme, en caso de pretenderlo. Me salvaba nuevamente un r\u00edo, aunque en esa ocasi\u00f3n no era un abismo ni frontera sino el camino.<\/p>\n<p class=\"email\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Civilizaci\u00f3n y jaguar Hermann Bellinghausen Con un cierto grado de\u00a0atenci\u00f3n distra\u00edda me he interesado en las representaciones y usos m\u00faltiples del jaguar en el llamado arte precolombino, y creo que nunca fue mejor y m\u00e1s real ycercanamente retratado que entre los mayas del periodo cl\u00e1sico (250-900 d.C.) que debieron vivir, en su tiempo de esplendor [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":24341,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-24340","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/24340","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=24340"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/24340\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":24342,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/24340\/revisions\/24342"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/24341"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=24340"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=24340"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=24340"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}