{"id":24388,"date":"2021-10-14T08:54:44","date_gmt":"2021-10-14T14:54:44","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=24388"},"modified":"2021-10-14T08:54:44","modified_gmt":"2021-10-14T14:54:44","slug":"periodista-es-gente-que-le-dice-a-la-gente-lo-que-le-pasa-a-la-gente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=24388","title":{"rendered":"\u00abPeriodista es gente que le dice a la gente lo que le pasa a la gente\u00bb"},"content":{"rendered":"<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont analysis\">\n<div class=\"cabeza\">El periodismo como fiesta<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Rosa Miriam Elizalde<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"inicial\">Hace una treintena de a\u00f1os, cuando empezaba mis clases\u00a0de periodismo en La Habana, ella dijo a los estudiantes que le escuch\u00e1bamos hablar del oficio:\u00a0<q>Periodista es gente que le dice a la gente lo que le pasa a la gente<\/q>. Aquella mujer era Marta Rojas, legendaria por haber sido la\u00a0<q>cronista del Moncada<\/q>, la que contar\u00eda lo que en verdad ocurri\u00f3 el 26 de julio de 1953 en la fortaleza de Santiago de Cuba que asaltaron Fidel Castro y sus compa\u00f1eros. Unos pocos murieron en el intercambio desigual con los soldados de la dictadura de Fulgencio Batista, pero a m\u00e1s de 70 los remat\u00f3 el ej\u00e9rcito al cabo de una semana de tormentos.<\/div>\n<p>Marta guard\u00f3 en los pliegues de su falda acampanada las fotograf\u00edas que probaron el crimen y asisti\u00f3 al juicio donde Fidel hizo su propia defensa y acus\u00f3 a sus acusadores. La censura le impidi\u00f3 publicar sus reportajes de aquellos d\u00edas, pero dio testimonio como pudo y, sin saberlo entonces, salv\u00f3 a las mujeres que participaron en la aventura heroica: Hayd\u00e9e Santamar\u00eda y Melba Hern\u00e1ndez. Los esbirros creyeron que el fot\u00f3grafo a quien acompa\u00f1aba Marta hab\u00eda tomado im\u00e1genes de las dos muchachas poco despu\u00e9s del asalto al Cuartel Moncada y, por tanto, si las asesinaban, se habr\u00edan visto obligados a reconocer que ellas no hab\u00edan muerto en combate.<\/p>\n<p>Marta, quien con 93 a\u00f1os segu\u00eda haciendo periodismo y literatura, muri\u00f3 en La Habana el pasado 4 de octubre de un infarto fulminante. En septiembre puso punto final a su \u00faltima novela,\u00a0<em>Espejo de tres lunas,<\/em>\u00a0y cuando la sorprendi\u00f3 la muerte, llevaba una vida plena e independiente de se\u00f1ora que va a la peluquer\u00eda, hace sus quehaceres dom\u00e9sticos, visita regularmente a los amigos y maneja su viejo Fiat azul cuando va de compras al mercado. Todos cre\u00edamos que era inmortal y ella, tambi\u00e9n, porque pas\u00f3 a la otra vida con libretas de notas y recortes de peri\u00f3dicos sobre su almohada, so\u00f1ando quiz\u00e1s su pr\u00f3ximo libro.<\/p>\n<p>Donde quiera que ella estaba transcurr\u00eda la Historia. Fue enviada especial del \u00f3rgano del Movimiento 26 de Julio en los primeros a\u00f1os de la revoluci\u00f3n de 1959, y luego del diario\u00a0<em>Granma<\/em>. Como corresponsal de guerra estuvo en Vietnam en los momentos m\u00e1s duros, donde la grabadora y hasta los cuadernos eran objetos in\u00fatiles que no sobreviv\u00edan a la humedad de los pantanos y a la depredaci\u00f3n de los insectos, que estuvieron a punto de com\u00e9rsela viva.<\/p>\n<p>Sus clases en la universidad eran \u00e9picas. Si hac\u00edamos una entrevista, pon\u00eda toda su atenci\u00f3n en los detalles aparentemente m\u00e1s nimios y en las historias que nos contaban otros del personaje central. En su entrevista a Ho Chi Minh, el lirio reci\u00e9n cortado como \u00fanico lujo de su casita de bamb\u00fa era tan preminente como las palabras del l\u00edder vietnamita o las confesiones que logr\u00f3 de sus colaboradores. El conjunto nos dec\u00eda que el\u00a0<em>T\u00edo Ho<\/em>, como lo llamaban sus camaradas, se parec\u00eda poco a los jefes de otras revoluciones. Recuerdo a Marta riendo con la an\u00e9cdota del compa\u00f1ero que no lograba organizar a los militantes de su aldea, porque\u00a0<q>eran unos budistas atrasados que se pasan el d\u00eda meditando<\/q>.\u00a0<q>Pues vuelva y medite<\/q>, recomend\u00f3 Ho Chi Minh.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p>La pedagog\u00eda de Marta era la del saber mirar.\u00a0<q>La rutina me ense\u00f1\u00f3 a fijar los detalles como si los estuviese mirando<\/q>, dec\u00eda. No hace tanto, mientras investigaba para un art\u00edculo sobre las primeras incursiones de Fidel Castro en la computaci\u00f3n, termin\u00e9 en casa de Marta entresacando del desv\u00e1n de su fabulosa memoria una an\u00e9cdota que ning\u00fan experto hab\u00eda registrado nunca.<\/p>\n<p>En los primeros d\u00edas de octubre de 1963, el l\u00edder cubano recorri\u00f3 las zonas afectadas por el cicl\u00f3n\u00a0<em>Flora<\/em>, que hab\u00eda devastado el oriente de la isla. Marta lo acompa\u00f1aba como enviada del diario\u00a0<em>Revoluci\u00f3n<\/em>. Me sent\u00ed otra vez en el aula de la universidad cuando ella comenz\u00f3 a recordar la monta\u00f1a que se hab\u00eda deslizado espectacularmente por la fuerza de las lluvias y sepultado un caser\u00edo en las lomas de Pinalito, en Guisa, provincia de Granma. A pesar del peligro, los haitianos y los jamaiquinos se resist\u00edan a salir de los varentierras que hab\u00edan quedado en pie. Alguno asomaba la cabeza, pero no hac\u00eda caso a los continuos llamados. Ten\u00edan m\u00e1s miedo a las autoridades que a las tormentas. Al borde de un precipicio, Fidel tom\u00f3 de su\u00a0<em>jeep<\/em>\u00a0verde olivo el tel\u00e9fono port\u00e1til que se activaba con una manigueta dentro, y dio instrucciones para que aquellas familias se beneficiaran de la seguridad social y se pusiera fin a la condici\u00f3n de parias.\u00a0<q>Usen la Ramac<\/q>, y la palabra, dijo Marta, son\u00f3 como un graznido.<\/p>\n<p>La Ramac 305 fue una de las primeras computadoras fabricadas en el mundo con discos magn\u00e9ticos y hab\u00eda sido comprada por el dictador Batista. Pas\u00f3 de inmediato a procesar los datos de la chequera de los m\u00e1s pobres entre los pobres, los antillanos dispersos y olvidados en la costa Caribe de la isla.<\/p>\n<p><q>Color local, que los periodistas no somos taqu\u00edgrafos<\/q>, insist\u00eda Marta. Ella nos adentraba en lo pintoresco como en un mundo donde describir gentes y lugares s\u00f3lo opera sobre lo verdaderamente significativo. El paisaje natural siempre est\u00e1 unido al paisaje humano, a\u00f1ad\u00eda. En el Cuartel Moncada, en Vietnam y en las monta\u00f1as de Pinalito, con Fidel o con Ho Chi Minh, donde hay un reportaje tambi\u00e9n hay un cuento. Es decir, el periodismo como celebraci\u00f3n posible de la verdad, de la belleza y de la \u00e9tica, y como oficio que puede seguir sacando recursos de la ficci\u00f3n, que no es sin\u00f3nimo de la mentira.<\/p>\n<p>Gracias por esta fiesta, querida Marta.<\/p>\n<p class=\"email\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"taboola-below-content-thumbnails\" class=\" trc_related_container trc_spotlight_widget tbl-feed-container tbl-feed-frame-DIVIDER  render-late-effect\" data-feed-container-num=\"1\" data-feed-main-container-id=\"taboola-below-content-thumbnails\" data-parent-placement-name=\"Below Content Thumbnails\" data-pub-lang=\"es\">\n<div class=\" tbl-feed-header tbl-logo-right-position\">\n<div class=\"tbl-feed-header-logo\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El periodismo como fiesta Rosa Miriam Elizalde Hace una treintena de a\u00f1os, cuando empezaba mis clases\u00a0de periodismo en La Habana, ella dijo a los estudiantes que le escuch\u00e1bamos hablar del oficio:\u00a0Periodista es gente que le dice a la gente lo que le pasa a la gente. 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