{"id":24421,"date":"2021-10-16T08:28:58","date_gmt":"2021-10-16T14:28:58","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=24421"},"modified":"2021-10-16T08:28:58","modified_gmt":"2021-10-16T14:28:58","slug":"el-conejo-en-la-cara-de-la-luna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=24421","title":{"rendered":"El conejo en la cara de la Luna*"},"content":{"rendered":"<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont analysis\">\n<div class=\"cabeza\">El conejo en la cara de la Luna*<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Alfredo L\u00f3pez Austin<\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"foto\">\n<div class=\"pie-foto\"><q>Ya su tonalli va de regreso al gran desierto chihuahuense, donde los m\u00e9danos y los chamizos lo esperan. \u00a1Corre, corre sin parar, no te detengas!<\/q>, escribi\u00f3 Leonardo L\u00f3pez Luj\u00e1n al compartir una foto de su padre fallecido este viernes, el historiador Alfredo L\u00f3pez Austin, para despedir a aquel ni\u00f1o que so\u00f1aba ser un vaquero feliz correteando animales por el desierto de su natal Chihuahua.<\/div>\n<div><\/div>\n<div class=\"pie-foto\">Ante a m\u00ed la reproducci\u00f3n de una bella imagen budista cuyo original se encuentra en la isla de Shikoku, en el templo de Yota (Ken de Kagawa). Forma parte de una serie de doce grabados en los que se representa a los Dioses Guardianes. La imagen es la de Gatten (Luna-Cielo). La obra es una xilograf\u00eda sobre papel, en cuyo colof\u00f3n aparece el nombre del grabador e impresor, Sou-un, y la fecha correspondiente al d\u00eda 21 del tercer mes del a\u00f1o de 1407. La deidad lleva en sus manos la esfera lunar, en la que se ve, agazapada, una liebre.<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"col col1\">\n<p>La imagen hace pensar en la diversidad cultural de la percepci\u00f3n de la realidad. Aunque la Luna nos muestra siempre su misma cara, las distintas tradiciones del mundo han visto en ella formas muy diferentes: ya la liebre agazapada, ya una anciana que carga sobre su espalda un haz de le\u00f1a, ya un rostro rechoncho. Sin embargo, entre la multiplicidad hay notables afinidades. Deben reconocerse semejanzas en pueblos que, a pesar de su distancia geogr\u00e1fica, han llegado a captar algunas realidades de modo parecido. \u00bfPor qu\u00e9? Mucho ha de deberse a la simple coincidencia. Las formas de percepci\u00f3n de la realidad son el producto de ese trabajo en el que la interioridad del hombre se conjuga con la realidad externa. \u00bfSe ve una liebre en la cara de la Luna? Digamos que los cr\u00e1teres lunares producen sombras que pueden hacer que los hombres crean descubrir una imagen familiar y, por alguna coincidencia, algunas tradiciones la identifican con la de un peque\u00f1o mam\u00edfero agazapado.<\/p>\n<p>Lo anterior viene a cuento porque as\u00ed como en el templo japon\u00e9s de Yota aparece la liebre agazapada en la esfera lunar, en la tradici\u00f3n mesoamericana se dice que la Luna tiene en su cara la marca de un conejo. En varias representaciones pictogr\u00e1ficas y escult\u00f3ricas de Mesoam\u00e9rica aparece la Luna como una vasija en la que descansa un peque\u00f1o mam\u00edfero.<\/p>\n<p>Los mitos explican la presencia del conejo en la cara de la Luna. En un mito de los mexicas registrado por fray Bernardino de Sahag\u00fan en el siglo XVI, se dice que antes de que existiese la luz solar se reunieron los dioses en Teotihuacan y se preguntaron qui\u00e9n se har\u00eda cargo de iluminar el mundo. Un dios rico, llamado Tecucizt\u00e9catl (El originario del lugar del caracol marino), se ofreci\u00f3 a alumbrar la superficie de la Tierra; pero los dioses deseaban que lo acompa\u00f1ara otro candidato. Nadie manifest\u00f3 el valor de hacerlo y cada uno de los que eran propuestos se excusaba. Los dioses hablaron por fin a un dios pobre y enfermo, Nanahuatzin (El Buboso), dici\u00e9ndole:\u00a0<q>S\u00e9 t\u00fa el que alumbres, bubosito<\/q>, y el dios enfermo acept\u00f3 el cometido.<\/p>\n<p>Cuatro d\u00edas se mantuvieron en penitencia ambos elegidos sobre los dos enormes promontorios de las pir\u00e1mides del Sol y de la Luna. Tecucizt\u00e9catl llev\u00f3 como ofrendas las plumas preciosas del p\u00e1jaro quetzal y bolas de filamento de oro para encajar en ellas las espinas de autosacrificio. Las espinas no eran puntas de maguey: unas eran p\u00faas de piedras preciosas; las que deb\u00edan estar cubiertas de sangre eran de coral rojo. La resina arom\u00e1tica que quemaba Tecucizt\u00e9catl como ofrenda era la m\u00e1s fina. En cambio Nanahuatzin, el enfermo, llev\u00f3 al lugar de la ofrenda tres manojos de tres ca\u00f1as verdes, bolas de heno para encajar las p\u00faas, y las puntas de maguey con las que se hab\u00eda punzado el cuerpo, untadas con su propia sangre. En lugar de resina arom\u00e1tica, Nanahuatzin quem\u00f3 las postillas de sus bubas.<\/p>\n<p>Acabada su penitencia, los dos dioses fueron preparados para el sacrificio. Tecucizt\u00e9catl fue ataviado con un plumaje llamado\u00a0<q>olla de plumas blancas<\/q>\u00a0y un chalequillo de lienzo. Los vestidos de Nanahuatzin, en cambio, fueron de papel. Cercano ya el tiempo del sacrificio, se encendi\u00f3 una gran hoguera preparada para la pr\u00f3xima cremaci\u00f3n de los dioses. Cuatro d\u00edas se mantuvo el fuego, y en la \u00faltima noche se ordenaron los dioses en dos filas, mientras que los dos destinados al sacrificio se pusieron frente a la hoguera. Los dioses pidieron a Tecucizt\u00e9catl que se arrojara primero. Como dios rico, le correspond\u00eda tal honor. Tecucizt\u00e9catl trat\u00f3 de lanzarse a la hoguera; pero se arredr\u00f3 al sentir el calor de las llamas.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p>De nuevo lo intent\u00f3, fracas\u00f3 y retrocedi\u00f3 en cuatro ocasiones. Entonces, como no era permitido hacer un quinto intento, los dioses se dirigieron al dios enfermo:\u00a0<q>\u00a1Ea, pues, Nanahuatzin, prueba t\u00fa!<\/q>\u00a0El dios enfermo cerr\u00f3 los ojos y se arroj\u00f3 al fuego al primer intento, provocando el crepitar de la hoguera. El dios rico, arrepentido de su cobard\u00eda, sigui\u00f3 a su compa\u00f1ero. Ambos fueron consumidos por las llamas.<\/p>\n<p>Tras la cremaci\u00f3n de Nanahuatzin y Tecucizt\u00e9catl, los dem\u00e1s dioses se sentaron a esperar el nacimiento del Sol. Todo el cielo estaba enrojecido por el alba; pero los dioses no sab\u00edan por d\u00f3nde surgir\u00eda el astro. Algunos, entre ellos el dios del viento (Quetzalc\u00f3atl), acertaron al decir que el Sol nacer\u00eda por el oriente. Sali\u00f3 por fin Nanahuatzin con todo su fulgor, convertido en Sol, y despu\u00e9s sali\u00f3 Tecucizt\u00e9catl como Luna, tambi\u00e9n por el oriente y con la misma intensidad de luz.<\/p>\n<p>Los dioses quedaron perturbados. No era conveniente que hubiera en el cielo dos astros que alumbraran con igual fuerza. Por ello, acordaron que el brillo de la Luna fuera disminuido, y uno de los dioses fue a golpear con un conejo la cara de Tecucizt\u00e9catl. Desde entonces su luz qued\u00f3 ofuscada y la cara del astro conserv\u00f3 la mancha oscura del golpe del cuerpo del conejo.<\/p>\n<p>Puede suponerse que este mito es muy antiguo, mucho m\u00e1s que el pueblo que lo cont\u00f3 a fray Bernardino de Sahag\u00fan. Tal vez fue transmitido durante siglos por otros pueblos mesoamericanos anteriores a la llegada de los mexicas a la cuenca lacustre del altiplano central de M\u00e9xico. Esto es muy probable, puesto que muchos mitos mesoamericanos fueron comunes a mayas, zapotecos, mixtecos, mexicas, huastecos, tarascos y otros muchos pueblos de Mesoam\u00e9rica, y lo fueron desde tiempos remotos. Sin embargo, \u00bfpodemos afirmar que fue el mito el que produjo que los pueblos mesoamericanos percibieran un conejo en el rostro de la Luna? No es veros\u00edmil. Pese a que los mitos conservan sus elementos fundamentales, sin una variaci\u00f3n considerable, a trav\u00e9s de los siglos, hay formas de percepci\u00f3n de la realidad que tienen una permanencia mayor a la de los propios mitos. En el caso del conejo en la Luna, por ejemplo, hay en el fondo mucho m\u00e1s que la simple percepci\u00f3n de la mancha que los hombres distinguen cuando dirigen sus ojos al cielo nocturno. Existe todo un complejo de creencias y pr\u00e1cticas que incluye la idea de que all\u00e1, en la Luna, est\u00e1 el peque\u00f1o mam\u00edfero o su huella. Y este complejo de creencias y de pr\u00e1cticas est\u00e1 ligado a la vida productiva cotidiana del ind\u00edgena, a sus actos rituales, a sus ideas sobre el funcionamiento del cuerpo, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>El conejo est\u00e1 en la Luna; pero, adem\u00e1s, el conejo es el animal relacionado con el licor fermentado (el pulque), con el sur y con la naturaleza fr\u00eda de las cosas; y la Luna es el astro relacionado con la embriaguez y con las transformaciones de los procesos de fermentaci\u00f3n, con la menstruaci\u00f3n y el embarazo. Muchos m\u00e1s son los v\u00ednculos entre los dos seres en las concepciones de los antiguos mesoamericanos, y buena parte de estas ideas siguen existiendo entre los ind\u00edgenas del M\u00e9xico actual.<\/p>\n<p>Estas concepciones parecen tener m\u00e1s firmeza y perdurabilidad que los mitos mismos. \u00bfEn qu\u00e9 se puede apoyar esta idea? En que, tras la Conquista, han sido m\u00e1s resistentes las concepciones que ligan al conejo y a la Luna entre s\u00ed, y a ambos con la fermentaci\u00f3n y con los ciclos naturales, que el mito de Nanahuatzin y Tecucizt\u00e9catl tal como lo contaron los mexicas; y, al mismo tiempo, en que no desaparecieron los mitos que hablan del conejo en la Luna. Por el contrario, los mitos se siguen contando por los pueblos ind\u00edgenas mexicanos, aunque son otros mitos, hoy diversos y abundantes.<\/p>\n<p>* Fragmento del libro de ensayos publicado en 1994, una coedici\u00f3n de Conaculta\/Era\/INAH\/INI. .<\/p>\n<p class=\"email\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"taboola-below-content-thumbnails\" class=\" trc_related_container trc_spotlight_widget tbl-feed-container tbl-feed-frame-DIVIDER  render-late-effect\" data-feed-container-num=\"1\" data-feed-main-container-id=\"taboola-below-content-thumbnails\" data-parent-placement-name=\"Below Content Thumbnails\" data-pub-lang=\"es\">\n<div class=\" tbl-feed-header tbl-logo-right-position\">\n<div class=\"tbl-feed-header-logo\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El conejo en la cara de la Luna* Alfredo L\u00f3pez Austin Ya su tonalli va de regreso al gran desierto chihuahuense, donde los m\u00e9danos y los chamizos lo esperan. \u00a1Corre, corre sin parar, no te detengas!, escribi\u00f3 Leonardo L\u00f3pez Luj\u00e1n al compartir una foto de su padre fallecido este viernes, el historiador Alfredo L\u00f3pez Austin, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":24422,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-24421","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/24421","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=24421"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/24421\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":24423,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/24421\/revisions\/24423"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/24422"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=24421"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=24421"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=24421"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}