{"id":24509,"date":"2021-10-20T09:18:03","date_gmt":"2021-10-20T15:18:03","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=24509"},"modified":"2021-10-20T09:18:03","modified_gmt":"2021-10-20T15:18:03","slug":"innumerables-las-personas-que-en-un-momento-de-su-vida-desean-llevar-un-diario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=24509","title":{"rendered":"Innumerables las personas que, en un momento de su vida, desean llevar un diario."},"content":{"rendered":"<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont analysis\">\n<div class=\"cabeza\">Diarios y memorias<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Vilma Fuentes<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col\">\n<div class=\"inicial\">Innumerables las personas que, en un u otro momento de su vida, desean llevar un diario. Deseo alentado, durante la infancia y la adolescencia, por los padres u otros adultos protectores, con el regalo de un objeto llamado diario, peque\u00f1o cuaderno empastado cuyas p\u00e1ginas blancas deber\u00e1n ser cubiertas por las j\u00f3venes personas con las confidencias de las primeras amistades, las primeras penas, los triunfos escolares o deportivos, con las confesiones de errores, tentaciones vergonzosas, maldades.<\/div>\n<div><\/div>\n<div class=\"inicial\">Esta voluntad de llevar un diario se va extinguiendo con los a\u00f1os. Son contadas las personas adultas en quienes este deseo persiste: la escritura de un diario es un ejercicio que exige una disciplina regular y, a veces, una buena dosis de narcisismo para continuar durante a\u00f1os ese di\u00e1logo \u00edntimo donde el interlocutor es la propia persona. Algunos autores llevan su diario como si estuviesen maquill\u00e1ndose frente a su espejo. Sin embargo, este g\u00e9nero literario es practicado por muchos escritores.<\/div>\n<div><\/div>\n<div class=\"inicial\">El af\u00e1n de dejar su recuerdo, y sus recuerdos, a la posteridad es una de las palancas que los empuja a escribir p\u00e1ginas y p\u00e1ginas que ser\u00e1n p\u00f3stumas, a menos que\u2026 la vanidad o el exhibicionismo no los decida a publicar sus diarios en vida. Cierto, algunos de \u00e9stos, lejos de las confidencias personales, son reflexiones literarias, filos\u00f3ficas y otras. Sus lectores pueden sentirse atra\u00eddos por motivos distintos: descubrir otras formas de pensamiento, asomarse a la vida \u00edntima ajena, conocer los avatares de otra existencia que la propia.<\/div>\n<p>Diarios m\u00e1s o menos c\u00e9lebres, como los de Ana\u00efs Nin o Andr\u00e9 Gide, levantan el entusiasmo o la aversi\u00f3n, el morbo o la simple curiosidad. La escritora comienza a los 11 a\u00f1os las 35 mil p\u00e1ginas de los llamados\u00a0<em>Diarios de Ana\u00efs Nin<\/em>, donde se expande en el relato de su vida sexual: incestos, relaciones con celebridades como Henry Miller o sus sicoanalistas. El\u00a0<em>Journal<\/em>\u00a0de Andr\u00e9 Gide oscila entre las tentaciones homosexuales y los arrepentimientos protestantes.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfPor qu\u00e9 no se har\u00eda el diario de su cuerpo?, se preguntaba Paul Val\u00e9ry en 1919. \u00bfMe atrever\u00eda a escribir \u2018mi cuerpo\u2019? \u00bfTodo lo que s\u00e9 de \u00e9l? No mi cuerpo, el de los m\u00e9dicos, sino el que me conozco. No s\u00e9 nada m\u00e1s all\u00e1 de \u00e9l\u201d. M\u00e1s apegado al esp\u00edritu que a su cuerpo, Val\u00e9ry abandon\u00f3 este proyecto literario esbozado en el\u00a0<em>Diario de Emma, sobrina de Monsieur Teste<\/em>. Cabe preguntarse si Salvador Elizondo, admirador incondicional de Val\u00e9ry, tuvo en cuenta sus observaciones cuando escrib\u00eda su monumental diario. Las p\u00e1ginas escritas en los d\u00edas que precedieron su desaparici\u00f3n son de una lucidez que resplandece ante la muerte.<\/p>\n<p>Menos numerosas son las personas que incursionan en el g\u00e9nero de las memorias. Aunque este ejercicio exigir\u00eda haber llegado a la edad cuando la muerte da la cara, abundan los hombres de Estado retirados de la vida p\u00fablica que escriben o dictan sus memorias cuando se hallan a\u00fan en la fuerza de la edad. Libros a la vez de pol\u00edtica y de la lucha por el poder, ingresan a la historia cuando el personaje ya pertenece a ella. El\u00a0<em>Memorial de Santa Elena,<\/em>\u00a0de Napole\u00f3n en sus \u00faltimos d\u00edas, las memorias de Charles De Gaulle o las de guerra de Winston Churchill son escritos que dan otra faz a la historia.<\/p>\n<p>Se conocen las memorias de grandes escritores: las de Dumas, fresco de la vida literaria de su \u00e9poca; las del duque de Saint-Simon, radiograf\u00eda colosal de la corte de Luis XIV; las luciferinas\u00a0<em>Memorias de ultratumba\u00a0<\/em>de Chateaubriand, combate singular de la escritura y el poder: mano a mano imaginario entre el escritor y Napole\u00f3n.<\/p>\n<p>Acaso los autores de diarios se ayudan de un microscopio. Quiz\u00e1s para las memorias se usa un telescopio, como explica Proust que hizo \u00e9l mismo para realizar su obra. La relaci\u00f3n con el tiempo es distinta entre autores de diarios y memorias. Uno trata de atrapar el fugitivo presente que escurre como el agua de sus manos. El otro se inmoviliza fuera del tiempo, desafi\u00e1ndolo.<\/p>\n<p class=\"email\">\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Diarios y memorias Vilma Fuentes Innumerables las personas que, en un u otro momento de su vida, desean llevar un diario. 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