{"id":24585,"date":"2021-10-24T08:11:39","date_gmt":"2021-10-24T14:11:39","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=24585"},"modified":"2021-10-24T08:11:39","modified_gmt":"2021-10-24T14:11:39","slug":"sting-siete-veces-diez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=24585","title":{"rendered":"Sting, siete veces diez"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"ljs-merri\">Bemol sostenido<\/h1>\n<p><span class=\"sem-autor\">Alonso Arreola <\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">Sting, siete veces diez<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La Jornada Semanal<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Somos fan\u00e1ticos. Comenzamos con la advertencia para que nuestra lectora, nuestro lector, queden avisados del entusiasmo agigantado, la sobreadjetivaci\u00f3n, los s\u00edmiles de torcida especie y exageraciones como \u00e9sta: Sting es un semidi\u00f3s. Hoy, a unos d\u00edas de que cumpliera setenta a\u00f1os, lo celebramos se\u00f1alando lo mucho que nos faltar\u00eda su obra si aquel joven crecido en los embarcaderos de Wallsend, al noreste de Inglaterra, no se hubiera acercado a la m\u00fasica y a la literatura en la d\u00e9cada de los setenta.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Para empezar, no hubi\u00e9ramos tenido a The Police. \u00bfSe imagina un mundo sin \u201cEvery Breath You Take\u201d o \u201cMessage in a Bottle\u201d? \u00a1Sin \u201cKing of Pain\u201d! Pensando en la respuesta, nos viene una digresi\u00f3n extra\u00f1a: recordamos la pel\u00edcula\u00a0<i>Yesterday<\/i>, \u00e9sa en la que el protagonista, un joven m\u00fasico de origen indio, despierta, tras un accidente, en una realidad paralela que nunca tuvo a los Beatles ni a otros protagonistas de la cultura pop. Pero, cosa inexplicable, \u00e9l recuerda todas sus canciones y triunfa casi sin quererlo. Porque esas composiciones nacer\u00edan inevitablemente y ser\u00edan un \u00e9xito sin importar su tiempo o geograf\u00eda&#8230; incluso su autor. Algo similar pasa con Sting. Su cancionero deb\u00eda existir.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Dicho eso, la primera vez que Gordon Matthew Thomas Summer \u2013que as\u00ed se llama\u2013 vino a M\u00e9xico fue con The Police, en 1980. Mucho se dijo sobre aquel concierto en el otrora Hotel de M\u00e9xico, nutrido por privilegiados citadinos que pagaron precios estratosf\u00e9ricos para estar en mesas anticlim\u00e1ticas comiendo pizza. Entonces no pudimos verlo, pues ten\u00edamos seis a\u00f1os de edad. Ya individualmente, su debut chilango ocurri\u00f3 en 1991 cuando presentaba\u00a0<i>Soul Cages<\/i>. Tampoco lo vimos. No recordamos la raz\u00f3n. Debi\u00f3 ser importante.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Finalmente pudimos escucharlo en directo tres a\u00f1os despu\u00e9s, en 1994, cuando el Palacio de los Deportes recibi\u00f3 el que para nosotros ha sido su mejor disco como solista. Hablamos de\u00a0<i>Ten Summoner\u2019s Tales<\/i>, una colecci\u00f3n de composiciones exquisitas con las que lleg\u00f3 a su cenit de cantautor. Un \u00e1lbum sin prisas ni concesiones que hasta en sus pelda\u00f1os m\u00e1s comerciales (\u201cFields of Gold\u201d, verbigracia) exhibe un refinamiento de alt\u00edsimo valor art\u00edstico. Combinando compases irregulares, armon\u00edas sofisticadas y letras de enigm\u00e1tico signo, Sting pas\u00f3 de estrella a leyenda prepar\u00e1ndose para el Olimpo (le advertimos sobre nuestro entusiasmo).<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Sin embargo, el momento que m\u00e1s atesoramos en nuestra \u201crelaci\u00f3n\u201d con \u00e9l ocurri\u00f3 en 2003, cuando lanz\u00f3 su libro autobiogr\u00e1fico\u00a0<i>Broken Music\u00a0<\/i>y emprendi\u00f3 la gira\u00a0<i>Sacred Love<\/i>, hom\u00f3nima del disco que promov\u00eda. En aquel a\u00f1o fuimos a entrevistarlo a Denver, Ohio, tras uno de los\u00a0<i>shows\u00a0<\/i>que compart\u00eda con Annie Lennox. Pese a firmar una carta en la que nos compromet\u00edamos a no preguntarle ciertas cosas, una vez a solas la conversaci\u00f3n sucedi\u00f3 con su profundidad, inteligencia y honestidad sobre la mesa. Al tiempo que firmaba copias del mentado libro (atesoramos la nuestra), lo mismo habl\u00f3 de su experiencia con la ayahuasca que de lo que signific\u00f3 crecer en un barrio obrero para luego estudiar literatura.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">\u00bfQui\u00e9n lo dir\u00eda? Pocos a\u00f1os despu\u00e9s lo volver\u00edamos a escuchar en vivo durante el retorno de The Police en el Live Earth Concert de Nueva Jersey. Y luego otra vez en Broadway, liderando el elenco de<i>\u00a0The Last Ship<\/i>, musical basado en su infancia. Desde entonces, Sting comenz\u00f3 a relajarse. Se acerc\u00f3 a la m\u00fasica del Renacimiento y lanz\u00f3 discos cada vez m\u00e1s ligeros. Volvi\u00f3 a M\u00e9xico en 2015 y 2017. A Tequesquitengo y al Auditorio Nacional. Pero no lo hemos vuelto a ver sobre un tinglado. Seguimos apreciando lo que hizo en otros tiempos. Por eso es que hoy, llegando a sus setenta a\u00f1os, le aplaudimos de pie. Nosotros y el que fuimos esa tarde cuando alguien lleg\u00f3 a casa y dijo: \u201c\u00bfC\u00f3mo, no conoces a The Police? Escucha esto\u2026\u201d, y muchas cosas cambiaron. Entendimos que la bater\u00eda pod\u00eda ser orquesta, la guitarra pegamento y el bajo&#8230; destino. Buen domingo. Buena semana. Buenos sonidos.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bemol sostenido Alonso Arreola Sting, siete veces diez La Jornada Semanal &nbsp; Somos fan\u00e1ticos. Comenzamos con la advertencia para que nuestra lectora, nuestro lector, queden avisados del entusiasmo agigantado, la sobreadjetivaci\u00f3n, los s\u00edmiles de torcida especie y exageraciones como \u00e9sta: Sting es un semidi\u00f3s. 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