{"id":24595,"date":"2021-10-25T09:09:10","date_gmt":"2021-10-25T15:09:10","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=24595"},"modified":"2021-10-25T09:09:10","modified_gmt":"2021-10-25T15:09:10","slug":"algo-pasa-con-la-poesia-lo-que-la-gente-considera-poemas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=24595","title":{"rendered":"Algo pasa con la poes\u00eda. Lo que la gente considera\u00a0poemas"},"content":{"rendered":"<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont analysis\">\n<div class=\"cabeza\">Maldita poes\u00eda<\/div>\n<div class=\"sumarios\"><\/div>\n<div class=\"credito-articulo\">Hermann Bellinghausen<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"inicial\">Curanderos hermosamente\u00a0emplumados de cuerpo entero danzan con aspecto temible y ofrecen\u00a0<q>limpia o foto<\/q>\u00a0a los transe\u00fantes en la esquina de Catedral, al pie de Enrico Mart\u00ednez y sus mediciones en bronce de los niveles del agua en tiempos m\u00e1s lacustres.<\/div>\n<div><\/div>\n<div class=\"inicial\">Tambi\u00e9n hay curanderas coronadas con guirnaldas rojas.<\/div>\n<div><\/div>\n<div class=\"inicial\">En el suelo, las ofrendas encopaladas, los objetos m\u00edsticos, velas, hierbas. Sah\u00faman y limpian, o posan para selfies y retratos, al gusto de las personas. Sirven de real o simb\u00f3lico comit\u00e9 de bienvenida a la plancha mayor, donde transcurre la Feria Internacional del Libro del Z\u00f3calo, abarrotada como si ya hubiera pasado la pandemia.<\/div>\n<p>Lo mejor, como cada a\u00f1o, es el extremo norte de la feria, donde se api\u00f1an las editoriales independientes. La variedad de oferta original, artesanal a veces, posee la magia rica en sorpresas que, con perd\u00f3n, han perdido los pabellones de las grandes editoras y distribuidoras, convertidos en supermercados de sellos y productos predecibles.<\/p>\n<p>En la feria se entrecruzan personas e historias igual que en el Metro, aunque se presume que la gente aqu\u00ed lee algo m\u00e1s que celulares. Se suceden montones de presentaciones y lecturas, este a\u00f1o m\u00e1s oficialistas que nunca. Sigue siendo el encuentro libresco m\u00e1s populachero y masivo de una ciudad que se est\u00e1 llenando de vendedores de libros usados y viejos, mientras las grandes librer\u00edas se desfiguran o mueren. Surgen preguntas directas sobre la lectura real, su calidad, sus \u00edndices, su futuro.<\/p>\n<p>O bien sobre qu\u00e9 poes\u00eda se vive, dejando a un lado, de momento, la cuesti\u00f3n de qu\u00e9-es-y-qu\u00e9-no-es-poes\u00eda. Se considera que en general pocos la leen, s\u00f3lo los entusiastas y los iniciados. Bien saben los maestros de literatura: la mayor\u00eda\u00a0<q>no la entiende<\/q>, se aburre o se pierde en un soneto, en una met\u00e1fora que no sea estridente. Antonio Alatorre, profesor universitario toda su larga vida, escribi\u00f3:\u00a0<q>Todo ser humano es, en potencia, lector de poes\u00eda. Basta saber leer<\/q>. Lo dec\u00eda frustrado ante la desatenci\u00f3n cr\u00f3nica por la poes\u00eda de los estudiantes de literatura, ya no digamos el p\u00fablico lector.<\/p>\n<p>Para empezar, no vende como las novelas, los alegatos de pol\u00edtica coyuntural o los cl\u00e1sicos de las diferentes disciplinas human\u00edsticas. Adem\u00e1s, el formato libro, seg\u00fan dicen, tiende a desaparecer.<\/p>\n<p>Como quiera, algo pasa con la poes\u00eda. Lo que la gente considera\u00a0<q>poemas<\/q>. Lo visto en la feria contradice convicciones habituales sobre este arte peculiar, reiterativo y barato, pero minoritario. Ya Eduardo Mil\u00e1n ha se\u00f1alado que ahora cualquiera la\u00a0<q>escribe<\/q>. Se puede regalar, los poetas oficialmente se mueren de hambre a menos que ganen los premios y las becas que hay por ah\u00ed a cada rato. Los j\u00f3venes sobre todo parecen andar en busca de alguna forma de poes\u00eda. La zona independiente de la feria abunda en oferta g\u00f3tica, can\u00e1bica, historietista, estramb\u00f3tica. Tambi\u00e9n y sobre todo en modestas editoriales de poes\u00eda serias y meritorias, como La Otra, La Cuadrilla de la Langosta, Cascada de Palabras, Bonobos y muchas m\u00e1s. Exploran y arriesgan en sus t\u00edtulos para poner en alto el nombre de su arte.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p>De manera notable, existen fen\u00f3menos nuevos. Blogueros, youtuberos,\u00a0<em>influencers\u00a0<\/em>y tuiteros con miles o cientos de miles de seguidores, reivindican como poes\u00eda lo que\u00a0<q>suben<\/q>. Ya se dieron en Espa\u00f1a fuertes discusiones en torno a la premiaci\u00f3n literaria a poetas de Instagram o Twitter considerados superficiales y obvios, pero con m\u00e1s lectores que cualquier poeta vivo o muerto. Autores fuera del canon, de la academia, de las antolog\u00edas y el radar de los especialistas.<\/p>\n<p>Es el caso del regiomontano Quetzal Noah, el\u00a0<q>poeta mochilero<\/q>\u00a0que tiene decenas de miles de seguidores que reciben de \u00e9l una mezcla de autoayuda y pensamiento positivo, descaro bukowskiano, acento cantinero y exabruptos tan soeces como cotidianos dirigidos a los amores que malpagan. La fila en el Z\u00f3calo para la firma de sus libros hasta agotar existencias, o de\u00a0<em>perdis\u00a0<\/em>la selfie\u00a0<em>,\u00a0<\/em>supera con creces la concurrencia a la lectura simult\u00e1nea de Elisa D\u00edaz Castelo, una poeta emergente muy aplaudida en el medio, ganadora de premios nacionales.<\/p>\n<p>El autor de\u00a0<em>Poemas para leer acompa\u00f1ado de una caguama\u00a0<\/em>y\u00a0<q>Vida puta vida hermosa<\/q>, que fluye en las redes, compareci\u00f3 durante cuatro d\u00edas, varias horas, en un peque\u00f1o m\u00f3dulo independiente. Debi\u00f3 firmar centenares de libros y miles de aut\u00f3grafos. La fila era incesante y larga. Chavos y chavas que (otra vez el prejuicioso) uno jam\u00e1s creer\u00eda lectores de poes\u00eda; ni siquiera lectores a secas. Para ellos, el libro de su autor preferido es un objeto de culto, pero la verdadera vivencia de su obra la traen en su tel\u00e9fono y la comparten estratosf\u00e9ricamente.<\/p>\n<p>En g\u00e9neros se rompen gustos. En esta sociedad de analfabetas funcionales llevamos d\u00e9cadas de rock y baladas que presumen de ser po\u00e9ticas. Ahora tenemos los poetas de las redes sociales y sus versos puestos en meme o algo entre aforismo sentimental y frase publicitaria. Las\u00a0<q>poes\u00edas<\/q>\u00a0ya no se declaman o cantan, se multiplican y consumen.<\/p>\n<p class=\"email\">\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"taboola-below-content-thumbnails\" class=\" trc_related_container trc_spotlight_widget tbl-feed-container tbl-feed-frame-DIVIDER  render-late-effect\" data-feed-container-num=\"1\" data-feed-main-container-id=\"taboola-below-content-thumbnails\" data-parent-placement-name=\"Below Content Thumbnails\" data-pub-lang=\"es\">\n<div class=\" tbl-feed-header tbl-logo-right-position\">\n<div class=\"tbl-feed-header-logo\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Maldita poes\u00eda Hermann Bellinghausen Curanderos hermosamente\u00a0emplumados de cuerpo entero danzan con aspecto temible y ofrecen\u00a0limpia o foto\u00a0a los transe\u00fantes en la esquina de Catedral, al pie de Enrico Mart\u00ednez y sus mediciones en bronce de los niveles del agua en tiempos m\u00e1s lacustres. Tambi\u00e9n hay curanderas coronadas con guirnaldas rojas. En el suelo, las ofrendas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":24596,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-24595","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/24595","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=24595"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/24595\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":24597,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/24595\/revisions\/24597"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/24596"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=24595"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=24595"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=24595"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}