{"id":24608,"date":"2021-10-26T08:45:08","date_gmt":"2021-10-26T14:45:08","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=24608"},"modified":"2021-10-26T08:45:08","modified_gmt":"2021-10-26T14:45:08","slug":"pertenezco-a-esa-larga-tradicion-de-quienes-pagan-un-precio-por-sus-palabras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=24608","title":{"rendered":"\u00abPertenezco a esa larga tradici\u00f3n de quienes pagan un precio por sus palabras\u00bb."},"content":{"rendered":"<div id=\"article-cont\" class=\"main-cont article-cont actuality\">\n<div class=\"cabeza\"><q>Las palabras se vuelven temibles porque son la expresi\u00f3n de la libertad<\/q><\/div>\n<div class=\"sumarios\">\n<p>Con un discurso vibrante, Sergio Ram\u00edrez agradeci\u00f3 la medalla C\u00edrculo de Bellas Artes y que Espa\u00f1a lo acoge en su destierro forzado \/\/\u00a0<q>De lo que ni el m\u00e1s tirano de los poderes podr\u00e1 exiliarme es de mi lengua<\/q>, sentenci\u00f3<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"article-text\" class=\"text\">\n<div class=\"foto\">\n<div class=\"pie-foto\">En su alocuci\u00f3n, el Premio Cervantes y colaborador de este diario evoc\u00f3 al primer escritor exiliado, Ovidio; luego, hizo un recuento de otros grandes autores de AL que han sido expulsados por tiranos y dictadores. <q>Pertenezco a esa larga tradici\u00f3n de quienes pagan un precio por sus palabras<\/q>.<\/div>\n<div><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"col col1\">\n<div class=\"credito-autor\">Armando G. Tejeda<\/div>\n<div class=\"credito-titulo\"><\/div>\n<div class=\"hemero\">La Jornada<\/p>\n<\/div>\n<p class=\"s-s\">Madrid.<\/p>\n<p class=\"s-s\">El escritor nicarag\u00fcense Sergio Ram\u00edrez explic\u00f3 por qu\u00e9 la literatura\u00a0<q>es un oficio peligroso cuando se enfrenta a las desmesuras del poder de las tiran\u00edas<\/q>, esas que tienen\u00a0<q>rostro de piedra<\/q>\u00a0y les incomodan la verdad, la invenci\u00f3n, el humor y la risa.\u00a0<q>Las palabras se vuelven tan temibles porque tienen filo, porque desaf\u00edan, porque no se les puede someter, porque son la expresi\u00f3n misma de la libertad<\/q>, afirm\u00f3 el novelista durante el discurso con el que agradeci\u00f3 la concesi\u00f3n de la medalla del C\u00edrculo de Bellas Artes y que Espa\u00f1a lo acoja para vivir su exilio forzado, andadura que inici\u00f3 hace menos de dos meses.<\/p>\n<p>Ram\u00edrez, nacido en Masatepe, Nicaragua, en 1942, fue expulsado de su patria por el r\u00e9gimen de Daniel Ortega, quien fue, hace varias d\u00e9cadas, compa\u00f1ero de la lucha sandinista contra la tiran\u00eda de los Somoza. Ahora, ese viejo sandinista que decidi\u00f3 dedicarse s\u00f3lo a la literatura hace m\u00e1s de 25 a\u00f1os, tuvo que dejar su biblioteca, su casa y sus objetos m\u00e1s personales para iniciar un nuevo camino de la mano de su inseparable esposa, Tulita.<\/p>\n<p>Desde que se gir\u00f3 la orden de aprehensi\u00f3n en su contra, y se prohibi\u00f3 que entrara y se distribuyera en Nicaragua su novela m\u00e1s reciente,\u00a0<em>Tongolele no sab\u00eda bailar\u00a0<\/em>(Alfaguara), hace menos de dos meses, Ram\u00edrez ha ido poco a poco reflexionando sobre su nueva condici\u00f3n de exiliado. Despleg\u00f3 toda esa introspecci\u00f3n en su discurso del C\u00edrculo de Bellas Artes, en el que hizo una vibrante y bella defensa de la lengua, la palabra y la libertad.<\/p>\n<p><q>La literatura es un oficio peligroso cuando se enfrenta a las desmesuras del poder, a las tiran\u00edas que nunca dejan de sentirse amenazadas por las palabras. El poder, visto de esta manera, como una anomal\u00eda recurrente del destino democr\u00e1tico de Am\u00e9rica Latina, y que se ejerce con crueldades y excesos, tiene rostro de piedra y es contrario a la tolerancia y las verdades, y a la invenci\u00f3n y al humor y a la risa, que son cualidades cervantinas<\/q>, afirm\u00f3.<\/p>\n<p class=\"sumario\">El precio de imaginar<\/p>\n<p class=\"s-s\">Despu\u00e9s se present\u00f3 bajo su nueva condici\u00f3n:\u00a0<q>Hablo delante de ustedes como un escritor forzado al exilio y bajo una orden de prisi\u00f3n arbitraria. La misma que ha ca\u00eddo sobre la cabeza de m\u00e1s de 150 de mis compatriotas presos por pensar diferente, por disentir, por hacer valer su derecho de opinar, por creer en la democracia y por defenderla. A m\u00ed, adem\u00e1s de todo eso, se me ha enjuiciado por mis palabras, por el hecho de escribir, por mostrar la realidad de un pa\u00eds sometido a la violencia de la tiran\u00eda y por imaginar. Por crear. La invenci\u00f3n tambi\u00e9n tiene un precio porque a los ojos del poder absoluto la novela se vuelve subversiva<\/q>.<\/p>\n<p>De ah\u00ed record\u00f3 al que es quiz\u00e1s el primer gran escritor exiliado, Ovidio, quien fue desterrado por el emperador Augusto a los confines m\u00e1s inh\u00f3spitos del imperio romano en el Mar Negro, donde \u2013seg\u00fan dec\u00eda \u00e9l mismo\u2013 no hab\u00eda ninguna otra cosa sino fr\u00edo, enemigos y agua de mar que se congela en apretado hielo. Y record\u00f3 algunas de las reflexiones de Ovidio durante ese destierro:\u00a0<q>Cuando a un escritor se le env\u00eda al exilio, la pretensi\u00f3n es convertirlo en un extra\u00f1o de su propia tierra, de su propia vida, de sus propios recuerdos; como la nave podrida que es devorada por la invisible carcoma, como los acantilados socavados por el agua marina, como el hierro abandonado, atacado por la mordaza y como el libro archivado, devorado por la polilla<\/q>.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"col col2\">\n<p>M\u00e1s adelante hizo un largo, pero aun as\u00ed incompleto, recuento de algunos de los grandes escritores latinoamericanos expulsados por tiran\u00edas, por dictaduras criminales, por reg\u00edmenes fascistas que ti\u00f1eron de sangre y violencia la regi\u00f3n: Haroldo Conti, Rodolfo Walsh, el dos veces condenado al destierro R\u00f3mulo Gallegos, Pablo Neruda, Tito Monterroso, Luis Cardoza y Arag\u00f3n, Augusto Roa Bastos, Mario Benedetti y Juan Gelman, el mismo que escribi\u00f3 la\u00a0<q>canci\u00f3n m\u00e1s triste del desolado exilio<\/q>.<\/p>\n<p>Ram\u00edrez se sinti\u00f3 parte de esa peculiar y macabra costumbre:\u00a0<q>Pertenezco a esa larga tradici\u00f3n de quienes pagan un precio por sus palabras. Dos veces bajo orden de prisi\u00f3n y dos veces obligado al exilio; primero en mi juventud por una dictadura familiar y tantos a\u00f1os despu\u00e9s por otra dictadura familiar. La historia mordi\u00e9ndose siempre la cola en un pa\u00eds desvalido, hermoso y tr\u00e1gico a la vez. Pero hay algo de lo que nadie podr\u00e1 exiliarme, ni el m\u00e1s tirano de los poderes, y es de mi propia lengua. Porque mi lengua es describir realidades, de crear mundos imaginarios, de inventar universos nuevos; es una lengua que no conoce fronteras<\/q>.<\/p>\n<p class=\"sumario\">Limbo o infierno<\/p>\n<p class=\"s-s\">Despu\u00e9s, Ram\u00edrez record\u00f3 a dos escritores europeos para explicar otros dos fen\u00f3menos similares al exilio, el del autor trasplantado por la mutilaci\u00f3n de su lengua, como el caso del checo Milan Kundera, y el del escritor enterrado en vida, el h\u00fangaro S\u00e1ndor M\u00e1rai, quien muri\u00f3 en el anonimato, con sus libros prohibidos y su obra oculta, enterrada.<\/p>\n<p>As\u00ed remat\u00f3 su discurso:\u00a0<q>Nicaragua es un pa\u00eds m\u00e1s peque\u00f1o que la Hungr\u00eda de S\u00e1ndor M\u00e1rai o de lo que fue la antigua Checoslovaquia de Milan Kundera; por eso me intriga y me aterra esa posibilidad de que nadie pudiera o\u00edrme m\u00e1s all\u00e1 de mis fronteras. O la de quedarme alguna vez sin lengua. El limbo de las palabras o su infierno. Pero yo, con mi lengua, recorro todo un continente, atravieso el mar, y siempre me estar\u00e1n escuchando. Y si mis libros est\u00e1n prohibidos en Nicaragua, las veredas clandestinas de las redes sociales hacen que lleguen a miles de lectores, igual que pasaba antes con los libros inscritos en las listas negras de la Inquisici\u00f3n, que atravesaban de contrabando las fronteras a lomo de mula o burlaban las aduanas escondidos en barriles de vino, de frutos secos o de tocino. Por eso es que las palabras se vuelven tan temibles, porque tienen filo, porque desaf\u00edan, porque no se les puede someter, porque son la expresi\u00f3n misma de la libertad<\/q>.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"go gui\">\n<div class=\"go-up\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"taboola-below-content-thumbnails\" class=\" trc_related_container trc_spotlight_widget tbl-feed-container tbl-feed-frame-DIVIDER  render-late-effect\" data-feed-container-num=\"1\" data-feed-main-container-id=\"taboola-below-content-thumbnails\" data-parent-placement-name=\"Below Content Thumbnails\" data-pub-lang=\"es\">\n<div class=\" tbl-feed-header tbl-logo-right-position\">\n<div class=\"tbl-feed-header-logo\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las palabras se vuelven temibles porque son la expresi\u00f3n de la libertad Con un discurso vibrante, Sergio Ram\u00edrez agradeci\u00f3 la medalla C\u00edrculo de Bellas Artes y que Espa\u00f1a lo acoge en su destierro forzado \/\/\u00a0De lo que ni el m\u00e1s tirano de los poderes podr\u00e1 exiliarme es de mi lengua, sentenci\u00f3 En su alocuci\u00f3n, el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":24609,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-24608","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/24608","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=24608"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/24608\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":24610,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/24608\/revisions\/24610"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/24609"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=24608"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=24608"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=24608"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}