{"id":24699,"date":"2021-10-31T08:33:15","date_gmt":"2021-10-31T14:33:15","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=24699"},"modified":"2021-10-31T08:33:15","modified_gmt":"2021-10-31T14:33:15","slug":"tamara-kamenszain-poeta-y-ensayista-argentina-historias-de-amor-y-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=24699","title":{"rendered":"Tamara Kamenszain, poeta y ensayista argentina, \u00abHistorias de amor y muerte\u00bb"},"content":{"rendered":"<h4 class=\"ljs-merri\">Tamara Kamenszain: historias de amor y muerte<\/h4>\n<p>&#8211;\u00a0<span class=\"sem-autor\">Mar\u00eda Andrea Esparza Navarro<\/span><\/p>\n<div id=\"carouselSemControls\" class=\"carousel slide\" data-ride=\"carousel\">\n<div class=\"carousel-inner\">\n<div class=\"carousel-item active\">\n<div class=\"ljs-nota-img\">\n<p class=\"ljs-nota-pie\">La Jornada Semanal<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-descripcion\">Breve y puntual semblanza de la poeta y ensayista argentina Tamara Kamenszain (1947-2021), en recuerdo de su obra y su estancia en nuestro pa\u00eds como refugiada pol\u00edtica. Escribi\u00f3 cerca de veinte libros, entre los que destacan &#8216;La casa grande&#8217; (1986), &#8216;Vida de living&#8217; (1991), &#8216;Tango Bar&#8217; (1998), &#8216;El ghetto&#8217; (2003) y &#8216;El eco de mi madre&#8217; (2010).<\/div>\n<div class=\"ljs-nota-cuerpo\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Tamara Kamenszain, poeta y ensayista argentina, muri\u00f3 el pasado mi\u00e9rcoles 28 de julio en Buenos Aires, dej\u00e1ndonos casi una veintena de libros. Su escritura, siempre imantada por cierta fuerza de desmesura, de expansi\u00f3n de los l\u00edmites gen\u00e9ricos, se aventur\u00f3 por diversos caminos para explorar la novela que cuenta la poes\u00eda, tanto como la poes\u00eda que canta el ensayo. El primer libro de la porte\u00f1a,\u00a0<i>De este lado del Mediterr\u00e1neo\u00a0<\/i>(1973), ya adelantaba sin ambages esos cruces e hibridaciones: conjunto de poemas en prosa en el que germina una pasi\u00f3n narrativa, un af\u00e1n de \u201cinventar una historia\u201d que no es otra m\u00e1s que la de s\u00ed misma. Esta fragua de un\u00a0<i>yo<\/i>\u00a0femenino en la escritura \u2013siempre intervenida por la ficci\u00f3n, por la fabulaci\u00f3n\u2013 se hace posible por medio de la reconstrucci\u00f3n de los lazos familiares estrechamente unidos a la tradici\u00f3n jud\u00eda de sus or\u00edgenes. Ese aire de familia se ve irrumpido por lo que pronto se convertir\u00eda en un tema recurrente en Tamara: la muerte de los otros y, con ella, el intento de cancelar lo absoluto de su desaparici\u00f3n apelando a su memoria. Con este primer volumen, la porte\u00f1a traza los ejes que jalonar\u00e1n la senda de su escritura: la noci\u00f3n de lo familiar y el asedio de la muerte, la condici\u00f3n jud\u00eda, la construcci\u00f3n de la identidad sostenida en lo femenino, as\u00ed como la tensi\u00f3n entre el canto y el cuento, que ser\u00e1 su reducto, la zona intersticial desde la que seguir\u00e1 escribiendo, aunque en sus poemarios posteriores elegir\u00e1 el verso y su cesura como herramienta irrevocable. Desde ese singular lugar escribir\u00e1 libros como\u00a0<i>La casa grande\u00a0<\/i>(1986),\u00a0<i>Vida de living\u00a0<\/i>(1991),\u00a0<i>Tango Bar\u00a0<\/i>(1998),\u00a0<i>El ghetto<\/i>\u00a0(2003), as\u00ed como<i>\u00a0El eco de mi madre<\/i>\u00a0(2010), un intenso testimonio po\u00e9tico sobre la progresiva ausencia de la madre aquejada por la enfermedad de Alzheimer. En sus versos, lim\u00edtrofes con la anotaci\u00f3n, la lengua trastabilla hasta el balbuceo, hasta el \u201cgrito en un ataque de ecolalia\u201d que repite \u201cmam\u00e1 mam\u00e1 mam\u00e1\u201d. Con<i>\u00a0La novela de la poes\u00eda<\/i>\u00a0(2012), Tamara decide reunir sus poemarios anteriores bajo ese t\u00edtulo con el que les construye una casa, un techo que los cobija, como apunta Enrique Foffani en su luminoso pr\u00f3logo al volumen. As\u00ed, cada poemario se ofrece como un hito, un jal\u00f3n (y jir\u00f3n) de la novela que cuenta la poes\u00eda, una novela familiar escandida a golpes de realidad.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">Del lado del ensayo, hay que decir que su primer libro,\u00a0<i>El texto silencioso<\/i>\u00a0(1983), lo escribi\u00f3 durante su exilio en M\u00e9xico, entre 1979 y 1984, durante la \u00faltima dictadura militar que vivi\u00f3 Argentina. Fue entonces al amparo de nuestro pa\u00eds que Tamara decidi\u00f3 iniciar su andadura cr\u00edtica que, a partir de este momento, se desplegar\u00e1 de manera espiralada, altern\u00e1ndose con su escritura po\u00e9tica. M\u00e9xico le brind\u00f3, como declar\u00f3 a\u00f1os despu\u00e9s, la libertad para arrojarse al terreno de la cr\u00edtica, armando un volumen en el que traba parentescos entre poetas asaz dis\u00edmiles, pero hermanados por su trazo filial, afectuoso. Y es que, si en la poes\u00eda de Tamara lo familiar deviene literatura; en sus ensayos los referentes literarios se familiarizan hasta volverse deudos, hermanos. De ah\u00ed que en cada uno de sus vol\u00famenes ensay\u00edsticos construyera genealog\u00edas que supieron unir a Amelia Biagioni, Alejandra Pizarnik, Delmira Agustini, Alfonsina Storni, Olga Orozco, por el lado femenino; por el lado masculino, a Oliverio Girondo, Macedonio Fern\u00e1ndez, Enrique Lihn, N\u00e9stor Perlongher, Nicanor Parra \u2013entre otros tantos y tantas m\u00e1s. En la articulaci\u00f3n de estas filiaciones literarias sobreviene, como en las sangu\u00edneas, la brutalidad de la ausencia, la muerte que agujerea las\u00a0<i>Historias de amor\u00a0<\/i>(2000), como se titula su tercer volumen de cr\u00edtica, en el que Tamara, gustosa de dejar pistas de lectura, compila sus ensayos anteriores para ofrec\u00e9rnoslos en cuanto que p\u00e1ginas de un \u201cdiario \u00edntimo\u201d, como confiesa en el prefacio. Escribir cr\u00edtica fue, para la porte\u00f1a, un modo de relatar su encuentro con los otros, con esas presencias (y sus espectros) que estuvieron con ella hasta el final. Biagioni, Lihn y Parra son algunas de las lecturas que acompa\u00f1aron a Tamara durante el encierro que trajo consigo la pandemia, tiempo que dedic\u00f3 a la escritura del que ser\u00eda su \u00faltimo poemario,\u00a0<i>Chicas en tiempos suspendidos<\/i>\u00a0(2021), dedicado a Margo Glantz.<\/p>\n<p align=\"LEFT\">El a\u00f1o pasado, con motivo del cumplea\u00f1os y homenaje a la autora de\u00a0<i>Las genealog\u00edas<\/i>, Tamara vino a M\u00e9xico, refrendando con ello su amistad con aquella a la que la un\u00edan afinidades tan vitales que se convirtieron en nexos literarios. Para Tamara, la literatura fue un territorio compartido, aqu\u00e9l en el que es posible hablar con los otros, permanecer a la escucha de sus voces, \u00e9sas que siempre le dijeron, como canta en su \u00faltimo libro \u2013dibujo del abrazo f\u00falgido entre poes\u00eda y ensayo\u2013, que \u201cno est\u00e1 sola\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tamara Kamenszain: historias de amor y muerte &#8211;\u00a0Mar\u00eda Andrea Esparza Navarro La Jornada Semanal Breve y puntual semblanza de la poeta y ensayista argentina Tamara Kamenszain (1947-2021), en recuerdo de su obra y su estancia en nuestro pa\u00eds como refugiada pol\u00edtica. 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